Disclaimer: Los personajes aparecidos
en esta historia son propiedad de Chris Carter, de la 1013
Production y la Fox. Su utilización es sin ánimo de lucro y no
intenta infringir el copyright
Tipo: XF
(Investigación de un expediente),
H: Humor
HONKY TONK (I)
5 de marzo de
1963
Aeródromo de
Dyersburg, Tennessee
18.00 horas
La tormenta se
acercaba y el viento era cada vez más fuerte, pero eso no
suponía ningún obstáculo para Randy Hughes. Así que se
limitó a llenar el depósito de su avioneta Piper Comanche, e
hizo caso omiso de los prudentes consejos del responsable del
aeródromo.
-¿Por qué no se
quedan aquí esta noche? Es muy peligroso volar con este tiempo.
-Ya hemos llegado
muy lejos. Estaremos en Nashville antes de que se dé cuenta,
créame. Pero le agradecería que me diera un termo con café.
Allí arriba hará frío.
Hughes entró en
la avioneta y cerró la puerta.
-Os he traído
algo caliente.
-¿Qué te estaba
contando ese tipo?-preguntó una voz femenina.
-Nada, cariño.
Diez minutos
después, la Piper Comanche se elevaba para perderse en la tarde
tormentosa.
5 de marzo de
1963
Torre de
control del aeropuerto de Nashville
18.50 horas
Nunca había visto
un cielo como el de esa tarde. Había contemplado centenares de
tormentas, pero ese cielo tenía algo especial, algo
sobrenatural. Jimmy sintió escalofríos, pero pensó que pronto
finalizaría su turno, así que no le prestó más importancia.
Echó una mirada al radar, y comprobó que todo estaba en orden:
nada en la pantalla. Todos los aviones habían sido desviados a
causa del mal tiempo. Al menos, ese era el plan previsto. Pero
Jimmy no contaba con la imprudencia de Randy Hughes, y de pronto
un punto rojo intermitente apareció en la pantalla del radar.
"Maldita sea - pensó.- ¿Qué hace ese avión ahi? Se
supone que todos debían permanecer en tierra o tomar una ruta
alternativa". No le quedó más remedio que comunicarse por
radio con la nave.
-Aquí torre de
control de Nashville, ¿me recibe?
-Nashville, aquí
Piper Comanche. ¿Cómo está el tiempo por ahi? -preguntó Hughes.
-¿Qué diablos
hacen volando con esta tormenta?
-Volvemos a casa
desde Kansas. ¿Cómo está el tráfico aéreo?
-Ya se lo he
dicho, son los únicos imprudentes que vuelan con estas
condiciones atmosféricas.
Jimmy lamentaría
haber pronunciado estas palabras. De pronto, otro punto rojo
intermitente apareció en la pantalla del radar.
-Atención, Piper
Comanche, tiene otro avión pegado a su cola. Cambie de rumbo o
no podrá evitar la colisión.
-Nashville,
tenemos problemas con el motor. Se ha parado y no...
La radio
enmudeció. En la pantalla del radar, los dos puntos rojos
habían desaparecido.
5 de marzo de
1963
Candem,
Tennessee
Granja de Vince
Albright
19.30 horas
Vince Albright
había acabado su dura jornada laboral. Así que sólo le quedaba
relajarse con la música. Encendió su viejo aparato de radio y
movió el dial en busca de su cantante preferida, Patsy Cline. No
le costó nada encontrar una emisora con una de sus canciones,
"Walking After Midnight".
En plena
interpretación de Patsy, la radio empezó a renquear y a
producir extraños sonidos. Albright lo achacó a la decrepitud
del aparato, y le dio unos golpes para que el sonido mejorara.
Pero cuando las luces de su granja parpadearon hasta apagarse, se
dio cuenta de que algo iba mal.
En el exterior,
una gran luz iluminó el cielo, y su reflejo cegador se coló por
las ventanas de la casa. A continuación, un gran estruendo, un
sonido metálico como el producido por dos locomotoras al chocar.
Eso fue lo último que Albright recordó antes de perder el
conocimiento.
6 de marzo de
1963
Candem,
Tennessee
Granja de Vince
Albright
01.30 horas
Ignoraba cuánto
tiempo llevaba en el suelo. Albright se levantó aturdido. ¿Qué
había pasado? Las interferencias, las luces, y ese gran
estruendo. En ese momento, la radio emitía un comunicado
urgente, y Vince subió el volumen del aparato. El locutor iba a
leer un boletín de la agencia Asociated Press:
"Una
avioneta, supuestamente pilotada por Randy Hughes, el mánager de
una estrella del Grand Ole Opry, desapareció anoche durante su
vuelo entre Kansas City y Nashville. El avión repostó en
Dyersburg, al oeste de Tennessee. El responsable del aeropuerto,
Bill Braese, identificó al piloto durante su aterrizaje para
cargar combustible como Randy Hughes, un ejecutivo de Nashville,
mánager personal de la estrella del Opry Patsy Cline. Se ha
iniciado la búsqueda del aparato. Tres hombres y una mujer iban
a bordo de la avioneta, supuestamente propiedad de Hughes. Un
portavoz del Opry en Nashville ha confirmado que Hughes voló con
algunas estrellas del Opry a Kansas City para participar en un
concierto de homenaje el domingo. Algunos de los artistas se
trasladaron en coche y otros en avión. Se cree que entre los que
volaron se encontraban miss Cline, Hawkshaw Hawkins, Cowboy Copas
y Billy Walker. La búsqueda terrestre se inició poco antes de
medianoche, después de perderse todo contacto con el avión. La
policía local y estatal y la patrulla civil del aire han sido
alertadas..."
Albright apagó la
radio bruscamente y tomó conciencia de la situación. Patsy
Cline, desaparecida. Su avión tal vez se había estrellado. Un
sudor frío recorrió su cuerpo: ¿y si ese ruido y esas luces
fueron causadas por el accidente de la avioneta de Patsy? Se
armó de valor, cogió una linterna y salió de la granja: a unos
cien metros de la casa, en los bosques pantanosos, observó una
espesa columna de humo.
Cuando se acercó
a la zona, el espectáculo que contempló era dantesco.
15 de agosto de
1999
Washington DC.
Oficina Central del FBI
Despacho de Fox
Mulder
13.00 horas
¿Quién dijo que
la terapia no funcionaba? Mulder recordaba el escepticismo de su
padre cuando hablaba de los psiquiatras: "dadme un buen fajo
de billetes y veréis como acaba mi depresión", solía
decir. Pero los problemas no siempre se reducían a lo
económico: esos eran los más fáciles de resolver; los más
complejos, los que se convertían en verdaderos retos paa los
discípulos de Freud o Jung, tenían relación con sentimientos
más profundos, con experiencias traumáticas que dejaban una
huella imborrable en la psique del individuo.
Después de su
encuentro con la Hermandad Jurídica (ver "Legal
Sisterhood" y "Angel Baby"), el agente del FBI
quedó convertido, literalmente, en un guiñapo. En su
personalidad había desaparecido todo signo de autoestima, y su
desconfianza hacia los demás, especialmente si se trataba de
mujeres, había ido en aumento: en resumen, su grado de paranoia
se había multiplicado por diez. Afortunadamente, un tratamiento
de choque (varias inyecciones diarias durante un par de semanas
para restaurar la pérdida de neuronas) y una terapia de más de
un año consiguieron devolverle a un estado lo más parecido a la
normalidad, su "normalidad", aquella que le había
granjeado el sobrenombre de "spooky" (siniestro).
Sólo hacía
quince días desde que recibió el alta y volvió a la oficina.
Skinner estaba convencido de su recuperación, pero le preocupaba
cómo reaccionaría al volver a ver a Scully, sobre todo después
de haber vivido aquella terrible experiencia con la Hermandad
Jurídica, en un caso que implicó demasiado íntimamente a ambos
agentes. La pregunta que inquietaba al director adjunto del FBI
era ¿podría Mulder volver a confiar en su compañera, o por el
contrario, y como consecuencia de su trauma, la vería como un
posible enemigo, lo que haría peligrar el cumplimiento de sus
misiones? Skinner decidió que tal vez había llegado el momento
de responder a esa incógnita.
Mulder estaba
quitando el polvo al poster de "I want to believe",
cuando sonó el teléfono. Era su jefe.
-¿Fox? Venga
inmediatamente, por favor.
Despacho del
director adjunto Skinner
13.10 horas
Mulder entró en
el despacho de Skinner y vio a Scully sentada. En seguida dedujo
que habría llegado un rato antes que él, y que el jefe le
habría dado alguna instrucción: "Trátelo con pies de
plomo. No esté a la defensiva como siempre. Recuerde que ha
sobrevivido a una experiencia muy dura, pero es uno de nuestros
mejores agentes y le necesitamos". Pero sus elucubraciones
quedaron interrumpidas por la dulce voz de Scully.
-Fox, ¿cómo
estás? - le preguntó con la más encantadora de sus sonrisas.
-Bien, Scully,
gracias.
Sin saber cómo,
Mulder se quedó atontado mirando las piernas de su compañera.
Siempre la recordaba con su traje chaqueta, pero nunca la había
visto así, tan... seductora. No esperaba un cruce de piernas
como el de Sharon Stone, pero se sentía extraño. Sobre todo,
después de su última metedura de pata. Hacía apenas quince
días, el 1 de agosto, cuando se había reincorporado, recordó
que era el cumpleaños de Scully. Como prueba de su aprecio por
ella, le dejó una rosa en la mesa de su despacho. Las
consecuencias de un acto tan inocente fueron imprevistas: su
compañera, temerosa de los comentarios maliciosos de sus
colegas, montó en cólera, le retiró la palabra y no le dio
ninguna oportunidad de explicarse. Así que ese día era la
primera vez que volvía a ver a Scully. La llamada del director
adjunto le hacía suponer que les ofrecería un caso y que
volverían a trabajar juntos. Tendría que dejar a un lado sus
sentimientos y centrarse en la investigación.
-Agentes, tengo un
asunto para ustedes. No se trata de ningún expediente X, es algo
más simple, pero teniendo en cuenta la situación, es mejor
empezar con cosas así.
-¿Lo dice por
mí? Sabe que estoy totalmente recuperado...
-Tranquilo,
Mulder. Lo sé, pero lleva un año apartado del servicio y no me
gustaría que le metieran un balazo en su primer caso.
Mulder sabía que
no tenía alternativa.
-¿Les gusta la
música country?
-¿Se refiere a
esas canciones de talante machista, ideales para rudos camioneros
que se pasan el día bebiendo cervezas en los bares?-inquirió
Scully.
-Bueno, no era
necesario un análisis tan preciso. En Nashville, un productor
llamado Vince Albright está a punto de lanzar a su nuevo
descubrimiento, una jovencita conocida como MaryJane Matthews.
-¿Desde cuándo
el FBI se encarga de seguir la carrera musical de una cantante? -
preguntó Mulder con tono escéptico.
-Desde que tenemos
sospechas más que fundadas de un posible plagio. Un contacto nos
ha hecho llegar la maqueta del primer álbum de MaryJane, y todas
las canciones son "sospechosamente" parecidas al
repertorio de Patsy Cline. Nuestros técnicos incluso aseguran
que se ha utilizado la voz de la Cline, se ha manipulado y se ha
insertado en las grabaciones.
-¿Bromea? ¿Patsy Cline?
-Vaya, Mulder,
sorpréndame y dígame que sabe quién era Patsy Cline.
-Bueno, fue la
cantante de country más grande de la historia. Desde su muerte
en un accidente de avión, la industria ha intentado buscarle una
substituta sin conseguirlo.
-Sí, y parece que
por fin la ha encontrado, aunque de una forma más bien
fraudulenta. Por eso deben irse a Nashville y descubrir el
montaje. Por cierto, Mulder, desconocía su afición a la música
country.
El agente sonrió
y guardó silencio. Lo cierto era que antes de su encuentro con
la Hermandad Jurídica, nunca le había prestado interés a la
música... hasta que descubrió el country. Esas canciones de
perdedores, de amores no correspondidos, de lágrimas derramadas
en las copas, esa mitología de los honky tonks -lo que él
llamaba "la filosofía de las cervezas frías y las mujeres
calientes"-, habían cobrado de repente sentido para él, le
habían ayudado a salir del abismo y, sin comerlo ni beberlo, se
había convertido en todo un experto. Y Patsy Cline era una de
sus preferidas. Por eso el caso que les ofrecía Skinner, a pesar
de no tener nada que ver con los expedientes X, le ilusionaba de
una manera muy especial.
Cuando salieron
del despacho de su jefe, Scully observó a su compañero, en un
intento de buscar una mueca de insatisfacción.
-¿De verdad no te
molesta investigar un caso de plagio?
-No... Por cierto,
¿tienes preparadas tus botas vaqueras y tu Stetson?
Apartamento de
Scully
18.00 horas
Dana estaba
indignada. La sola idea de tener que ir a Nashville, a uno de los
reductos del racismo y del machismo típicamente americanos, le
ponía enferma. Y encima, estaba el asunto de su compañero: su
relación después del caso de la Hermandad había entrado en un
punto muerto, y el incidente de la rosa había acabado por
estropearlo. Pero no le había pasado desapercibida la mirada que
Mulder le echó a sus piernas. ¿Por fin, después de tantos
años, se había dado cuenta de su presencia?
Apartamento de
Mulder
19.00 horas
Lo primero que
hizo Fox al llegar a su casa fue poner un compact de Patsy Cline.
Necesitaba desesperadamente volver a oír su voz, esa voz que le
susurraba canciones como "Crazy" o "I Fall To
Pieces", como si las interpretara sólo para él. Y pensar
en intervenir en un caso que tenía relación con Patsy le
llenaba de orgullo. No había oído hablar de esa tal MaryJane
Matthews, ni siquiera había leído nada en la biblia del country
moderno, el "New Country Magazine", pero se encargaría
de ella si estaba metida en algo fraudulento.
16 de agosto de
1999
Aeropuerto de
Nashville
12.00 horas
El coche alquilado
les estaba esperando. Mulder y Scully abandonaron el aparcamiento
del aeropuerto.
-Supongo que
tenemos habitación reservada, ¿no?
-Sí, en un motel,
el Days Inn Vanderbilt.
-¿Un motel? Vaya,
como siempre el FBI no repara en gastos. Al menos tendremos
habitaciones separadas. ¿O tal vez el presupuesto no da para
tanto?
-Scully, no
estamos casados, así que no podemos dormir en la misma
habitación. ¿Lo habías olvidado?
Por un momento,
Scully se sintió aliviada al comprobar que su compañero había
recuperado su sentido del humor socarrón y cínico.
-¿Sabes una cosa,
Scully? ¿Adivinas cuál es la principal fuente de riqueza de Nashville?
-El negocio
musical, supongo.
-Te equivocas. La
religión: Nashville es la ciudad norteamericana que tiene más
iglesias, y la industria relacionada con los distintos cultos
-biblias, velas, etc. - constituye una de sus mayores fuentes de
ingresos.
-Vaya, una
sociedad conservadora.
Motel Days Inn
Vanderbilt
1800 West End
Avenue
12.20 horas
El motel estaba
situado en una de las avenidas principales de Nashville, cerca de
la zona conocida como Music Row.
-Bueno, ya hemos
llegado. Voy a buscar las llaves.
Scully se quedó
en el coche y suspiró. En pleno mes de agosto, el calor era
inaguantable, y la perspectiva de recorrer bares country en busca
de alguna pista no le hacía precisamente feliz.
-Ya está. Toma tu
llave. Tu habitación es la 211, y la mía la 212.
Los peores temores
de Scully se habían confirmado: las habitaciones del motel en
cuestión eran como escaparates que daban a la calle, y unas
escasas cortinas eran toda la barrera que separaba su intimidad
de la curiosidad de los transeúntes. "Voy a sentirme como
una prostituta de Amsterdam", pensó. Camino de su
habitación, se fijó en la contigua: un televisor encendido,
unas botas de piel de serpiente en el suelo, y ni rastro del
dueño.
Media hora
después, Mulder llamó a su puerta. En la mano llevaba varios
folletos turísticos.
-¿Qué llevas
ahí, Mulder?
-¿Qué prefieres,
el "Johnny Cash/Twitty City Tour", visitando las casas
de Johnny Cash, Conway Twitty, Roy Orbison y Hank Snow, además
del complejo Opryland, o tal vez el "Country Music Express
Tour", con las mansiones de Dolly Parton, Tammy Wynette y
Hank Williams, además del Ryman Auditorium y el Parthenon?
-No me digas que
quieres ir a ver todas esas horteradas. Mulder, creo que no te
conozco. Estoy descubriendo facetas de tu personalidad que no sé
si me gustan o no.
-Tenemos que
aprovechar esta oportunidad. Estamos en la capital del country,
en Music City.
-Si, pero te
recuerdo que no hemos venido a hacer turismo.
-Bueno, estamos
cerca de Music Row, la zona donde se ubica la mayoría de
compañías discográficas. Por algún lugar debemos empezar la
investigación, ¿no?
Music Row
13.00 horas
Mulder parecía
disfrutar como un niño con un juguete nuevo.
-Fíjate bien,
Scully. Entre las calles Division y Demonbreun, desde la avenida
16 a la 19, se concentra toda la industria discográfica de la
ciudad. Estos vetustos edificios albergan las oficinas de todas
las compañías establecidas en Nashville en los años 40,
estudios de grabación (como el histórico Studio B de RCA donde
Dolly Parton y Chet Atkins grabaron sus primeros éxitos),
locales de conciertos y museos. En esta zona se alojan centenares
de intérpretes, productores, compositores y agentes.
Sorprendida por el
entusiasmo de su compañero, Scully se limitaba a observar con
detenimiento el vecindario viejo y residencial de Music Row que,
pese a todo, conservaba su encanto victoriano. De pronto, Mulder
frenó bruscamente el coche.
-¿Qué pasa
ahora?
-Dios mío, no
puedo creerlo. Es la calle Demonbreun, el paraíso de los
fetichistas, con tiendas de souvenirs y merchandising dedicadas a
artistas como Randy Travis o Alabama, y museos como el Car
Collectors Hall Of Fame. Lo siento Scully, pero tengo que entrar ahí: ¡tienen expuesto el Cadillac ElDorado que Elvis compró a
las 2 de la madrugada después de su concierto de Denver el 14 de
enero de 1976!
Scully empezaba a
estar preocupada por el comportamiento obsesivo de Mulder, y
tenía serias dudas sobre su recuperación mental. De momento, no
parecía mostrar el más mínimo interés por el caso y, peor
aún, por ella. Aunque eso siempre podía solucionarlo.
Con la
satisfacción brillando en su rostro, Mulder volvió al coche con
una camiseta del Car Collectors Hall Of Fame.
-Toma, es para ti.
-Es... fantástica
- murmuró Scully, mientras observaba el diseño kitsch de la
camiseta. - Por cierto, ¿cuándo compraremos las botas y el
sombrero?
17 de agosto de
1999
Hotel Opryland
10.00 horas
Sólo un loco
habría podido construir esa aberración. ¿Porque a quién en su
sano juicio se le habría ocurrido edificar un hotel que
albergaba en su interior un enorme parque, con todo tipo de
vegetación y un lago artificial incluido, como si de un
gigantesco invernadero se tratara? Las dimensiones del parque
eran tales que, para evitar que los huéspedes se perdieran,
abundaban los carteles indicadores y los guías estratégicamente
situados.
Ese era el
escenario elegido para la presentación en sociedad de la nueva
estrella del country MaryJane Matthews. En uno de los salones
más lujosos del hotel, todo estaba preparado para la rueda de
prensa. Mulder y Scully acababan de llegar. Su excursión a Music
Row había resultado fructífera: el dependiente de una tienda de
discos les había avisado de este acto.
-Pensaba que lo
había visto todo, pero este hotel... ni en la peor de mis
pesadillas hubiera imaginado algo así.
-Relájate,
Scully, es el estilo de vida americano. ¡Yeee-ha! Mira, creo que
esto va a empezar.
Los protagonistas
de la rueda de prensa habían hecho su irrupción. En primer
lugar, apareció el productor Vince Albright, un tipo de unos 50
años, con gafas, mostacho y pelo canoso, que fumaba cigarrillos
con boquilla, un detalle que a Mulder le pareció como una
muestra de esnobismo recalcitrante. Albright estaba acompañado
del responsable de promoción Donnie Valery, un cuarentón calvo
con el aspecto de vendedor de grandes almacenes. Y, naturalmente,
no faltaba la estrella, MaryJane Matthews, una jovencita
vivaracha de cabello corto y rojizo y aspecto tremendamente sexy.
Los tres se sentaron, mientras Valery tomaba la palabra:
-Bueno, chicos. Os
hemos convocado para algo realmente grande, la presentación de
la mejor voz femenina del country actual. Olvidad a Wynonna y dad
la bienvenida como se merece a MaryJane Matthews.
Scully pensó que
a Valery sólo le faltaba decir la frase "confiad en
mí" y dar su número de teléfono para acentuar su parecido
con un vendedor de coches usados como los que se anuncian en
televisión.
Con su
inaguantable sentido del humor, plagado de chistes malísimos, el
responsable de promoción añadió:
-¿Alguna
pregunta? No, ¿verdad? Es que MaryJane es tan buena que ya está
todo dicho.
Al fondo del
salón se levantó una mano.
-¿Sí?
-Soy Michael
Bodreaux, de la WKRCB. ¿Es MaryJane otro ejemplo de la actual
tendencia "lolitista" de la industria de Nashville?
Valery se
incomodó: en primer lugar, porque no había entendido la
pregunta, y en segundo lugar, porque Bodreaux era una de los
periodistas más independientes y radicales, crítico acérrimo
de todo lo que olía a montaje:
-¿Puede repetir
la pregunta?
-No hace falta -
cortó MaryJane-. Creo que se refiere a la proliferación de
chicas jóvenes en la industria, como LeAnn Rimes y Mandy
Barnett. Si nos ceñimos a los parámetros de la edad, sí
pertenezco al mismo grupo, porque tengo poco más de 20 años.
Pero yo no lo vería como algo negativo, al contrario. Ya
quisiera llegar tan lejos como ellas: LeAnn ganó varios Grammy y
Mandy triunfó interpretando a Patsy Cline en el teatro. Además,
este fenómeno no es nuevo, como ocurrió en su momento con Tanya Tucker.
Mulder estaba
sorprendido. MaryJane no era una muñequita tonta, y había
salido airosa de la incómoda pregunta, haciendo gala de su
fuerte carácter. Y de paso, había dejado en evidencia a un tipo
como Valery.
-¿Más preguntas?
- lanzó la cantante, imitando con sorna el tonillo repelente de
la voz de Valery, un hábito que solía practicar cuando alguien
le caía especialmente mal.
-Sí - prosiguió
Bodreaux.- Circulan ciertos rumores sobre el parecido de las
canciones de tu disco con los clásicos de Patsy Cline. ¿Es eso
cierto?
El responsable de
promoción se subía por las paredes. Pensaba que debía tomar
medidas y poner a ese periodista en su lista negra. Por suerte,
Vince Albright le sacó del apuro:
-Bueno, déjame
decirte algo, chico. MaryJane no es un producto de laboratorio.
Empezó cuando era niña tocando el violín y cantando en el
grupo de cajun Lil' Committee, en su Louisiana natal, y
prácticamente desde la cuna ha escuchado los discos de los
clásicos, desde Patsy a Tammy Wynette. Así que no sería motivo
de desprestigio que cantara como Patsy. Pero ella llegará mucho
más lejos, os lo aseguro. Bueno, si no hay más preguntas damos
la rueda de prensa por acabada. Gracias por venir. Por cierto, os
espero a todos en el concierto de presentación del primer álbum
de MaryJane, mañana a las nueve en el Bluebird Cafe.
Mulder y Scully se
miraron, mientras los periodistas abandonaban el salón.
-¿Qué te ha
parecido todo esto?
-No sé, de
momento no veo nada sospechoso.
-¿Quieres que
vayamos a hablar con ellos, Mulder?
-No, antes
prefiero hacer algunas averiguaciones. Eso sí, mañana
deberíamos ir a ese concierto, y comprobar si hay gato
encerrado.
-De todas formas,
no te olvides de ese periodista, Bodreaux. Creo que puede sernos
útil en nuestra investigación.
-Sí, es un
escéptico como tú, Scully.
Motel Days Inn
Vanderbilt
Habitación de
Mulder
20.00 horas
Mulder marcó el
número de teléfono de los Pistoleros Solitarios. Como de
costumbre, no utilizó el móvil, porque conocía las manías de
sus amigos respecto a la seguridad. Le contestó Frohike.
-Eh, tranquilo,
chico. El que necesita una ducha eres tú. Quiero que
investiguéis los antecedentes de los siguientes nombres: Vince
Albright, Donnie Valery y Michael Bodreaux.
-¿Están metidos
en algo sucio?
-Por eso os llamo,
para que me ayudéis a descubrirlo.
-Muy bien. Por
cierto, espero que antes de irte de Nashville consigas verlas.
-¿Verlas? ¿A
qué te refieres?
-A las tetas de
Dolly Parton.
-Bueno, espero
vuestra llamada. Me alojo en el Days Inn Vanderbilt.
Habitación de
Mulder
23.00
"¡Qué
mierda de televisor!", pensó Mulder. Llevaba un cuarto de
hora dándole al mando a distancia en busca de algún canal
pornográfico o simplemente erótico, pero nada de nada. ¿La
ciudad más religiosa? Las piezas empezaban a encajar, y por el
rabillo del ojo observó la biblia que yacía en la mesilla de
noche. Recordó con una sonrisa el gesto compulsivo de Scully
cuando se encontraba semejante objeto en una habitación de
hotel, apresurándose en meterlo en un cajón para perderlo de
vista.
Por fin, el
teléfono. Esta vez era Byers.
-Mulder, esos
nombres que nos has dado...
-Sí, ¿qué
ocurre?
-Bodreaux y Valery
están más o menos limpios, pero ese Albright...