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1.- Ordenar la oficina para así poder encontrar las cosas.
2.- Comprar un nuevo sofá o en su defecto aprovechar la habitación vacía.
3.- Cambiar el cristal de la ventana de mi apartamento (qué está algo guarro de tanto
poner cruces de papel aislante para avisar al confidente de turno).
4.- No renovar la suscripción a la revista playboy.
5.- Venderle a Frohicke mi colección de vídeos porno y darle finalmente esa
sorpresa que le prometí el año pasado.
6.- Darle la razón a Scully al menos una vez al mes.
7.- No botar la pelota de baloncesto en el apartamento.
8.- No llamar a Scully a las tantas de la noche para decirle que hay que investigar
algún que otro exediente x.
9.- Hacer buenas migas con mis compañeros del FBI, empezando por Krycek.
10.- Intentar que mis confidentes no mueran a manos del “caso” que estoy
investigando.
11.- Ver más a mi madre.
12.- Autoconvecerme de que la verdad nunca estuvo allá afuera.
13.- Intentar llevarme bien con Bill Scully.
14.- No mezclarme en conspiraciones internacionales para acabar con el mundo.
15.- Devolverle a Scully sus óvulos.
16.- Convencer a Scully de que prefiero la cerveza al té helado.
17.- Comprar comida para que la nevera no esté siempre vacia.
18.- Mirar la caducidad de los zumos que guardo en casa
19.- No dejar la oficina perdida de semillas de girasol.
20.- Confiar más en los demás.
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