En la
rural Utah, un hombre (después identificado como Hank) espera en una
solitaria parada de autobús de una comarca. Ve a un autobús acercarse
desde lejos y comienza a hacerle señas para que pare, pero el autobús
le pasa, deteniéndose finalmente un poco más lejos de donde se encuentra.
Se sube en el abarrotado autobús, que es conducido por una mujer. Casi
inmediatamente después comienza a moverse, sin embargo el autobús para
de nuevo y todos los pasajeros salen, incluyendo un hombre con
muletas. Hank se desconcierta al verlos salir a todos (también la
conductora) y adentrase en la maleza. El hombre con muletas pregunta que
ocurre y Hank se aterroriza al ver como la conductora comienza a
golpearle en la cabeza con un piedra. Cuando Hank intenta escapar varios
de los pasajeros le rodean mientras el grita.
Scully
está en la escena del crimen, examinando las huellas y otras pruebas.
Utiliza una cabina de la parada para telefonear al agente Doggett,
porque su móvil no tiene cobertura en esa zona. Doggett se sorprende al
enterarse que está en Utah, pero ella le dice que le llamaron durante
el fin de semana y no creyó necesario avisarle. Al parecer, un
investigador local quería pedirle ayuda porque un cadáver mostraba las
características vertebrales de un anciano, aunque la víctima tan solo
tenía 22 años. Scully recuerda un expediente que es similar, pero no
puede recordar los detalles. Doggett está de acuerdo en buscar el
expediente.
Mientras
se dirige hacia su coche, un autobús pasa por delante de ella.
Scully lo sigue por la carretera hasta que llega a una gasolinera y
habla con el propietario, que tiene una mano herida. Ella le dice que es
doctora. El no puede venderle gasolina porque el autobús cisterna no
llegó, pero le da un poco de un bidón. Ella le pregunta que en que
ciudad se encuentran y el le contesta que no es realmente una ciudad,
solo una cuantas personas que intentan poner al mundo moderno en
peligro. El propietario entra en una casa y la conductora del
autobús está allí, con Hank, aparentemente enfermo, en
cama
El
coche de Scully se estropea y ella tiene que regresar andando hasta la
gasolinera. Pide ver el bidón de gasolina -- y este tiene agua. El
propietario le dice que debe haber entrado lluvia en él. La gasolinera
no tiene teléfono, pero hay uno subiendo la calle en la casa de el
señor Milsap. Ella va allí, pero el teléfono no tiene línea y nadie
sabe cuando la darán. Scully sospecha inmediatamente que alguien no quiere
que se vaya. Milsap niega que pase por allí ningún autobús (nosotros
lo reconocemos como una de las personas que estaban en el autobús). La
carretera estatal está a 18 millas, y a 20 del siguiente pueblo --
demasiado lejos para ir caminando. Scully sigue hasta su casa a
otra mujer que camina por el pueblo. La llama pero la mujer la ignora y
se mete en su casa. Scully intenta abrir la puerta pero está
cerrada. Así que mira a través de la ventana y ve a un grupo de gente
dentro. Ella llama y todos se giran hacia ella pero la ignoran. Finalmente
decide alquilar una habitación en la casa de Milsap -- su casa
solía ser una pensión, pero ella no se fía y prepara su
pistola.
Alguien
llama a la puerta de Scully --- Milsap le dice que es una emergencia.
Hay un hombre en el piso de abajo que necesita ayuda. Ella encuentra a
Hank en cama, con convulsiones. Mientras intenta averiguar que le ocurre
encuentra una gran herida en su espalda. Scully les dice que necesita
ser llevado al hospital pero le dicen que allí nadie tiene coche.
Mientras tanto, Doggett llama a la oficina del sheriff y se sorprende al
enterarse que Scully no ha llegado. El pide que le envíen un coche a
buscarla. Doggett pide que localicen la llamada de Scully del día
anterior. El móvil de Scully todavía no funciona y no hay mucho
más que ella pueda hacer por Hank sin medicación. Hank se despierta y
pide hablar en privado con Scully. El el no recuerda ni su nombre,
ni como llegó allí. La gente de allí parece cuidar bien de él,
incluso hasta el punto de impedir que ella vuelva para ayudarle. Scully
cree que docenas de personas cometieron el asesinato, mediante pedradas,
y sospecha que es obra de un culto. Ella necesita sacar ese paciente de
allí, pero cuando examina la herida de su espalda, encuentra algo que
se mueve bajo su piel. Con una pequeña herramienta consigue agarrar
parte de ello a través de la herida, pero el resto se mete más
profundamente en la piel.
Doggett
descubre que el teléfono desde el que llamó Scully estaba cerca de la
escena del crimen. La llamada anterior realizada desde la cabina fue la
noche del asesinato -- un hombre llamado Hank llamó a su hermana para
decir que estaba de camino a casa, pero nunca llegó. Doggett informa a
la oficina del sheriff que se dirige a Utah para ayudar a encontrar a
Scully. Scully cree que la herida en la espalda de su paciente es una
entrada par un parásito que se ha alojado en su columna vertebral. Cree
que esa gente puso el parásito en él y que mataron a la última
persona que se encontraba en su condición. Intentará sacar a ambos de
allí. Sale por la ventana para explorar los alrededores, dejando su
pistola para que Hank pueda defenderse. Tan pronto como sale de la
habitación, la conductora de autobús y el señor Milsap entran, y Hank
les dice "necesitamos otro recambio". Doggett llega a Utah con
una foto con información sobre varios asesinatos anteriores de
características similares -- todas las víctimas tenían el cerebro
destrozado y ningún caso se había resuelto. Los asesinatos se habían
ido produciendo por todo el área del desierto del suroeste, cuanto más
remoto era el lugar, mejor.
Scully
entra en un granero y encuentra el autobús, pero Hank está allí
también, cojeando detrás de ella. El resto de la gente del pueblo
entra. la persiguen y ella se escapa, pero le cogen. Su vida va a dar un
maravilloso giro, le dice Hank. Está a punto de formar parte de algo
grande, de llegar a ser muy amada. La gente grita Amén. Matan a Hank
con un martillo, aplastando su cráneo. De su espalda la conductora del
autobús saca un saca un sangriento parásito que se retuerce, y se
dirige hacia Scully. Ella grita que está embarazada, pero ellos
descubren su espalda y se acercan a ella.
Scully
se despierta, atada bocabajo en la cama. Los lugareños le dicen ella
les amará, protegerá, y les hará mejores que lo que son. Será pronto
uno de ellos. El anterior hombre no era un templo adecuado. Scully ve
las luces de un coche que se acerca pero no puede llamar pidiendo
ayuda. Es Doggett. El muestra la foto de Scully pero la gente niega
haberla visto. Scully utiliza su cordón del zapato para tirar una
lámpara de keroseno, con la cual quema el suelo, pero Doggett no ve el
fuego. Doggett se marcha, pero se detiene y se pone en contacto con la
oficina del sheriff. Tiene un presentimiento de cual es la situación.
El hombre con el que habló tenía una pistola en su bolsillo. La
oficina del sheriff enviará a alguien para que se acerque pero
Doggett no puede esperar. Encuentra la habitación donde Scully es
retenida, posiblemente por oír sus gritos, la desata y le
pregunta si puede caminar. Ella no está segura , así que la lleva en
brazos hasta el autobús.
El
intenta arrancar,
pero ella siente al parásito moverse. Le pide que lo saque porque se
dirigirá a su cerebro. Lo hace, cortando la piel de su cuello, mientras
los lugareños entran al granero e intentan entrar en el autobús.
Rompen las ventanas. Doggett extrae el parásito y lo mata.
Inmediatamente la gente deja de moverse y se hace el silencio. Doggett
saca a Scully del bus y la gente no hace nada por evitarlo. Mientras
salen del granero, varios coches de policía llegan.
Una
semana más tarde, en el hospital, Scully recoge sus cosas,
preparándose para marcharse. Doggett informa que el gran jurado se reúne
hoy. La gente dirá que han sido perseguidos por su creencias
religiosas. Aparentemente, creen que el parásito volverá una segunda
vez. Scully se disculpa por haber dejado a Doggett fuera del caso y
promete que no lo volverá a hacer.