Hace 7 años, un día cualquiera
prendí el televisor eran las alrededor dé las 21:00 horas. De
pronto vi en mi pantalla, como unos femeninos ojos de un azul
profundo, recorrían los pasillos de lo que parecía un sótano.
Sentí una fuerza inexplicable en esa mirada. Que aunque inexperta
decía mucho; eran hermosos sin duda pero de una forma extraña como
si su apariencia fuera para ella sola. Estaban anhelantes,
recorrían con impaciencia todo el espacio como tratando de buscar
algo... algo que ni ella misma sabia lo que era. Como si lo que
encontrase ahora, le diera una razón, una causa para la que abocar
su vida... no lo sé. Al ingresar a una habitación, encontró su
reflejo en el destello de unos ojos callados de poesía de muerte y
condena. Esos ojos, tristes, parecían tener mas años que los que
él representaba, esos ojos color avellana claro habían visto mucho
mas que la mayoría de la gente y él había pagado por ello. Al
mirarlos en su profundidad... ella vio su propio reflejo sintió en
él ese mismo anhelo que ella no podía explicarse. Esos ojos
callados tomaron su mano y la llevaron a un mundo de mentiras
bellas, donde reinan los destinos paralelos, todo era oscuro... solo
podía ver la luz en ese destello de los ojos callados.
Ahora, después de siete años junto
a él. Sus ojos ya no son los de antaño, inocentes e inexpertos,
sino callados, maduros, ya no sonreían, eran mas bien tristes
aunque todavía conservaban ese azul profundo que daban la
sensación de lejanía y ausencia. Sin darse cuenta, él sé había
introducido lenta y profundamente en su alma, por debajo de sus ojos.
Eso la asusto... creyó perder el rumbo y dice para sí misma, estoy
caminando en círculos, dando un paso y retrocediendo tres, mientras
mi propia vida pasa ante mis ojos. Ella se revela, sus ojos estallan
en desesperación, llora, ya no quiere esta responsabilidad que le
cayo de improviso, pero que ella sin querer busco tanto. Se quiere
ir, ¿creer en la otra vida?, Me conformaría con una vida en esta.
Porque aun su mente se negaba a aceptar ese submundo que ya conocía
tan bien, ella quería creer pero en esa verdad que esos bellos ojos
calados le habían mostrado no podía ser la verdad... pero tampoco
lo era ese mundo cartesiano de sus libros, ni tampoco la que le daba
su ciencia.
Sus ojos están cansados, cansados de
llorar, de mirar entre locaciones encubiertas, por sobre la
oscuridad. Para siempre terminar con esa frase que teme tanto pero
siente tan real, "afrontando una verdad que no puedo negar por
mas tiempo, sola como siempre"
Pero hay algo, que una vez escuche de
un anciano, que aunque podamos acallar la verdad de nuestros
sentimientos en los labios, o esconderlo muy, muy dentro de nuestro
corazón, hay un lugar donde nunca podrá ser ocultada la verdad y
esa esta en nuestros ojos. Y en la profundidad de su azul océano se
encuentra esa verdad que se niega así misma y que no le permite
tocar la felicidad. Los ojos callados de él lo saben, le hablan
entre las estrellas a medianoche cuando el cielo esta roto.
Y yo un mero espectador de esta
tragedia griega viendo, como esos profundos ojos azules de mediano
espíritu o quizás débil le tocó la suerte de un destino inmenso,
cargadas de responsabilidades personales que la trituran y la
aplastan y ella huye, se esconde, se niega aceptarla, se enoja con su
destino por que ella a diferencia de sus queridos ojos callados
ella no es un héroe, él sí, el busca un destino trágico de
grandes dimensiones y se encuentra en pugna con un mundo que lo
rodea que es demasiado estrecho, demasiado hostil, hacia la innata
misión a la que viene destinado.
Pero al final a esos ojos azules, un
duro puño la amasa dándole la forma y aquella alma antes blanda,
se ha convertido a fuerzas de golpes, desgracias y sufrimientos, en
la criatura trágica llegando a ser tan grande como su destino.
Pudiendo caminar paso a paso, codo a codo, con esos ojos que la
moldearon que le dieron ese brillo que le faltaba y mirarlo a los
ojos imperfecto diciéndole que estará hasta el final de la jornada
con él.