No es casual
que la trama del capítulo girase en torno al campeonato mundial de
ajedrez. Cada suceso, cada paso, cada decisión de los protagonistas
se convierte en un movimiento preciso dentro del macabro tablero
preparado, cómo no, por el Fumador. Una magistral estrategia con el
objetivo último de "borrar todo, eliminar todas las piezas del
tablero" y de este modo dar jaque mate al rey, dejándolo
totalmente solo, sin nada. Y ese rey tenía que ser... Mulder. Un
gran capítulo si no resultara tan triste y doloroso para él, para
Scully, y para todos los que los seguimos. Demasiadas pérdidas para
una sola partida.
La
introducción de la agente Diana Fowley fue un factor inquietante
desde el principio. ¿Cuál sería su papel? ¿Qué efecto tendría
sobre Mulder? ¿Y sobre Scully? De forma casi inconsciente, también
nosotros nos sentimos preocupados ante la posibilidad de que Mulder
la anteponga a Scully, de que la deje de lado de alguna forma y
ponga de manifiesto las diferentes maneras de sentir hacia ambas, la
relación decididamente no-sentimental (por muy sensual e insinuante
que resulte) que le une a su compañera.
Y, en cierto
modo, pese a sentirnos un poco sádicos por ello, no podemos dejar
de sentir alivio cuando esa pieza es eliminada del mapa, y cuando
observamos la reacción de Mulder ante el hecho. Es cierto que a él
le afectó que le dispararan; es normal. Fue su novia, una persona
muy importante en su vida, y además es un ser humano. Nos hubiera
parecido cruel si no le hubiese importando en absoluto la suerte
corrida por ella. Pero esa preocupación no tiene comparación con
el pavor y descomposición que hemos podido ver en su rostro cuando
han herido a Scully en otras ocasiones: Redux II, One breath... si
Scully hubiera sido la víctima, no se hubiese retirado de su lado
en el hospital. Mientras Diana permanecía allí, sin embargo, él
está... con Scully J
. Y no es menos significativo cómo tras su enfado advierte a
Spender que su carrera va a ser muy corta. Nada que ver con su
célebre amenaza pasada al Fumador: "Si Scully muere, le
mataré, me da igual de quién sea padre".
La actitud de
Scully es realmente curiosa. Se acerca a los celos, pero quedan un
poco confundidos con su sensación de ser desplazada por "la
otra", por la mujer que ayudó a fundar los Expedientes X. Una
mujer que cree en todo lo que ella rechaza. Y una exnovia de Mulder.
Creo que ella misma se sorprende de sus sentimientos, de su
malestar. Cuando los ve charlando cogidos de la mano, en vez de
interrumpirlos en persona prefiere alejarse y llamarlo a él por el
móvil. ¿Por qué? ¿Quería acaso escuchar su voz, compartir una
conversación más privada, como en los "viejos tiempos"?
¿Quería demostrarse que podía hacer que él dejara a la otra y
acudiese a su llamada? ¿Acaso se encontraba tan mal que quería
estar un tiempo sola y no ir con él (y/o ella) al FBI? ¿O
simplemente no se veía capaz de interrumpirles? Pero eso sólo no
explica su malestar y desasosiego. No queda clara su actitud, aunque
Gibson sí nos dice que está pensando en la otra, y la otra en
ella. Y desde luego, para todos los que (por suerte o por desgracia)
nos hemos encontrado en una situación parecida a la suya, los
síntomas son inequívocos. Tenemos pocas dudas acerca de lo que
está pasando por su cabeza y estómago...
Es curioso
también cómo después está cuidando a Mulder en su apartamento.
Creo que es la primera vez que la vemos allí en plan informal, y
podemos suponer que fue ella la que hizo la visita. Llevan la misma
ropa que en Small Potatoes (esa ropa que nos resulta tan agradable
ver J
), y se les ve totalmente compenetrados, afrontando, esta vez, la
crisis juntos (a diferencia de, p.ej. Gethsemané). Cuando ella
anuncia que va a haber un traslado, y aclara que es para los dos, la
mirada de Mulder puede ser tanto de alivio como de una leve
culpabilidad hacia la suerte de su compañera, que es ya idéntica a
la suya. Contrasta directamente con el final de la primera
temporada, cuando el cierre de los Expedientes parece afectarle
mucho más a él. En esta ocasión lo sufren los dos por igual. Son
cinco años de su vida, cinco años de penas (las más) y alegrías
(las menos) compartidas. Su trabajo ya no sólo es el de Mulder,
sino el de ambos, como hacen constar en varias ocasiones.
Y al final
todo se precipita. Es la resolución más terrible de todas las
vistos hasta ahora. El corazón te da un vuelco a la vez que a
Mulder cuando ves a través de sus ojos a qué han quedado reducidos
cinco años de su vida, los más importantes, en los que había
puesto toda su energía, emociones, inteligencia, tiempo y alma. Al
ver los restos de ese despacho (que con premeditación y alevosía
Chris Carter nos muestra como algo entrañable al principio del
episodio, sacando un primer plano incluso de una foto de ellos dos
no vista antes), también nosotros sentimos que nos han arrebatado
algo valioso, parte de nuestra vida, que no se puede recuperar de
esa informe criatura de ceniza y retorcida lava negra. La cara de
Mulder al entrar allí nos duele como una puñalada, y entendemos
perfectamente la expresión de angustia que tiene Scully al
seguirle. Luego, comparte su desolación.
Creo que él
sufre ante todos por sus años y trabajo perdidos, que eran su vida
entera, como él mismo le confiesa a la agente Fowley. Tal vez tenga
también algo de simbólico el presentarla a ella en este episodio.
Al acabar con ella (al menos provisionalmente) destruyen también el
principio de los Expedientes, desde la raíz. "Ella le dio la
idea de los Expedientes X", dice Langly a Scully. Es quizás la
pieza más macabra de todas las usadas por el Fumador en esta
partida final. (Juro que tras ver este capítulo siento serios
impulsos violentos hacia CSM... si se puede odiar a un personaje de
televisión, y sentir que no se le puede perdonar por algo... me
confieso culpable).
Mulder sufre
por el último resquicio de lógica que quedaba en su vida, lo
único que le había dejado intacto hasta ahora, tras jugar con su
dolor, emociones, recuerdos, pruebas, creencias, sentidos,
inteligencia, orgullo y paciencia, destrozándolos uno a uno. Lo
más impactante de su reacción es su hieratismo. Las lágrimas no
son suficientes, y el desconcierto es demasiado para permitirle algo
de expresividad o razonamiento, una queja incluso. Puro dolor.
Pero Scully...
ella ya no sólo sufre por ese trabajo, que al contrario que en el
otro episodio, ya considera igualmente suyo. Por él ha sufrido y
perdido tanto como su compañero. Ella, además, sufre por el
sufrimiento de Mulder, por el dolor que le están causando, por la
cacería sin tregua que han llevado a cabo sobre su persona y que
con ensañamiento extremo toca a su fin, arrasando aquello que daba
el único sentido a su vida.
Scully lo
abraza sin tapujos y sus lágrimas afloran, y no sabemos bien si lo
hace para reconfortarlo a él o para que él la reconforte a ella.
Él no es capaz ni de reaccionar y alzar los brazos. Los dos son uno
solo, son una columna que resiste en medio de toda esa destrucción,
y ese abrazo nos transmite la fuerza de su unidad; eso y la mirada
estoica de Mulder, que nos grita que se lo han quitado todo, pero
que renacerá.