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"Las cenizas del Fénix"
Comentarios sobre el episodio "The End"

 

Por: Sam

No es casual que la trama del capítulo girase en torno al campeonato mundial de ajedrez. Cada suceso, cada paso, cada decisión de los protagonistas se convierte en un movimiento preciso dentro del macabro tablero preparado, cómo no, por el Fumador. Una magistral estrategia con el objetivo último de "borrar todo, eliminar todas las piezas del tablero" y de este modo dar jaque mate al rey, dejándolo totalmente solo, sin nada. Y ese rey tenía que ser... Mulder. Un gran capítulo si no resultara tan triste y doloroso para él, para Scully, y para todos los que los seguimos. Demasiadas pérdidas para una sola partida.

La introducción de la agente Diana Fowley fue un factor inquietante desde el principio. ¿Cuál sería su papel? ¿Qué efecto tendría sobre Mulder? ¿Y sobre Scully? De forma casi inconsciente, también nosotros nos sentimos preocupados ante la posibilidad de que Mulder la anteponga a Scully, de que la deje de lado de alguna forma y ponga de manifiesto las diferentes maneras de sentir hacia ambas, la relación decididamente no-sentimental (por muy sensual e insinuante que resulte) que le une a su compañera.

Y, en cierto modo, pese a sentirnos un poco sádicos por ello, no podemos dejar de sentir alivio cuando esa pieza es eliminada del mapa, y cuando observamos la reacción de Mulder ante el hecho. Es cierto que a él le afectó que le dispararan; es normal. Fue su novia, una persona muy importante en su vida, y además es un ser humano. Nos hubiera parecido cruel si no le hubiese importando en absoluto la suerte corrida por ella. Pero esa preocupación no tiene comparación con el pavor y descomposición que hemos podido ver en su rostro cuando han herido a Scully en otras ocasiones: Redux II, One breath... si Scully hubiera sido la víctima, no se hubiese retirado de su lado en el hospital. Mientras Diana permanecía allí, sin embargo, él está... con Scully J . Y no es menos significativo cómo tras su enfado advierte a Spender que su carrera va a ser muy corta. Nada que ver con su célebre amenaza pasada al Fumador: "Si Scully muere, le mataré, me da igual de quién sea padre".

La actitud de Scully es realmente curiosa. Se acerca a los celos, pero quedan un poco confundidos con su sensación de ser desplazada por "la otra", por la mujer que ayudó a fundar los Expedientes X. Una mujer que cree en todo lo que ella rechaza. Y una exnovia de Mulder. Creo que ella misma se sorprende de sus sentimientos, de su malestar. Cuando los ve charlando cogidos de la mano, en vez de interrumpirlos en persona prefiere alejarse y llamarlo a él por el móvil. ¿Por qué? ¿Quería acaso escuchar su voz, compartir una conversación más privada, como en los "viejos tiempos"? ¿Quería demostrarse que podía hacer que él dejara a la otra y acudiese a su llamada? ¿Acaso se encontraba tan mal que quería estar un tiempo sola y no ir con él (y/o ella) al FBI? ¿O simplemente no se veía capaz de interrumpirles? Pero eso sólo no explica su malestar y desasosiego. No queda clara su actitud, aunque Gibson sí nos dice que está pensando en la otra, y la otra en ella. Y desde luego, para todos los que (por suerte o por desgracia) nos hemos encontrado en una situación parecida a la suya, los síntomas son inequívocos. Tenemos pocas dudas acerca de lo que está pasando por su cabeza y estómago...

Es curioso también cómo después está cuidando a Mulder en su apartamento. Creo que es la primera vez que la vemos allí en plan informal, y podemos suponer que fue ella la que hizo la visita. Llevan la misma ropa que en Small Potatoes (esa ropa que nos resulta tan agradable ver J ), y se les ve totalmente compenetrados, afrontando, esta vez, la crisis juntos (a diferencia de, p.ej. Gethsemané). Cuando ella anuncia que va a haber un traslado, y aclara que es para los dos, la mirada de Mulder puede ser tanto de alivio como de una leve culpabilidad hacia la suerte de su compañera, que es ya idéntica a la suya. Contrasta directamente con el final de la primera temporada, cuando el cierre de los Expedientes parece afectarle mucho más a él. En esta ocasión lo sufren los dos por igual. Son cinco años de su vida, cinco años de penas (las más) y alegrías (las menos) compartidas. Su trabajo ya no sólo es el de Mulder, sino el de ambos, como hacen constar en varias ocasiones.

Y al final todo se precipita. Es la resolución más terrible de todas las vistos hasta ahora. El corazón te da un vuelco a la vez que a Mulder cuando ves a través de sus ojos a qué han quedado reducidos cinco años de su vida, los más importantes, en los que había puesto toda su energía, emociones, inteligencia, tiempo y alma. Al ver los restos de ese despacho (que con premeditación y alevosía Chris Carter nos muestra como algo entrañable al principio del episodio, sacando un primer plano incluso de una foto de ellos dos no vista antes), también nosotros sentimos que nos han arrebatado algo valioso, parte de nuestra vida, que no se puede recuperar de esa informe criatura de ceniza y retorcida lava negra. La cara de Mulder al entrar allí nos duele como una puñalada, y entendemos perfectamente la expresión de angustia que tiene Scully al seguirle. Luego, comparte su desolación.

Creo que él sufre ante todos por sus años y trabajo perdidos, que eran su vida entera, como él mismo le confiesa a la agente Fowley. Tal vez tenga también algo de simbólico el presentarla a ella en este episodio. Al acabar con ella (al menos provisionalmente) destruyen también el principio de los Expedientes, desde la raíz. "Ella le dio la idea de los Expedientes X", dice Langly a Scully. Es quizás la pieza más macabra de todas las usadas por el Fumador en esta partida final. (Juro que tras ver este capítulo siento serios impulsos violentos hacia CSM... si se puede odiar a un personaje de televisión, y sentir que no se le puede perdonar por algo... me confieso culpable).

Mulder sufre por el último resquicio de lógica que quedaba en su vida, lo único que le había dejado intacto hasta ahora, tras jugar con su dolor, emociones, recuerdos, pruebas, creencias, sentidos, inteligencia, orgullo y paciencia, destrozándolos uno a uno. Lo más impactante de su reacción es su hieratismo. Las lágrimas no son suficientes, y el desconcierto es demasiado para permitirle algo de expresividad o razonamiento, una queja incluso. Puro dolor.

Pero Scully... ella ya no sólo sufre por ese trabajo, que al contrario que en el otro episodio, ya considera igualmente suyo. Por él ha sufrido y perdido tanto como su compañero. Ella, además, sufre por el sufrimiento de Mulder, por el dolor que le están causando, por la cacería sin tregua que han llevado a cabo sobre su persona y que con ensañamiento extremo toca a su fin, arrasando aquello que daba el único sentido a su vida.

Scully lo abraza sin tapujos y sus lágrimas afloran, y no sabemos bien si lo hace para reconfortarlo a él o para que él la reconforte a ella. Él no es capaz ni de reaccionar y alzar los brazos. Los dos son uno solo, son una columna que resiste en medio de toda esa destrucción, y ese abrazo nos transmite la fuerza de su unidad; eso y la mirada estoica de Mulder, que nos grita que se lo han quitado todo, pero que renacerá.

 

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