Por David Lipsky
/ #754 Rolling Stone
(20 de febrero de 1997)
Traducido por Bellefleur
Es el último día de
rodaje antes de Navidad, y se nota la impaciencia en las caras del
equipo. David Duchovny y Gillian Anderson tienen algunos problemas
con el diálogo, y el técnico de efectos especiales parece
preocupado. Al final la escena se rueda sin problemas, y los
miembros del equipo de producción se desean felices fiestas y se
abrazan aliviados. Duchovny coge mi grabadora y en una demostración
de que ha leído demasiados artículos sobre la serie, me brinda una
frase introductoria para este: «Mientras se desean Feliz Navidad,
parece que todos se llevan muy bien».
Gillian, después de repartir unos cuantos abrazos, me confiesa, sin
el escepticismo de su personaje: «Me encanta esta gente, son unos
seres humanos increíblemente maravillosos, como una gran familia».
La sigo hasta su trailer, donde se cambia de ropa. En vaqueros y con
gafas y una gorra de béisbol parece más una estudiante que una
estrella. Lo que sin duda es parte de su atractivo. Le pregunto si
tiene algún plan especial para las vacaciones, y me cuenta que va a
pasar unos días a un retiro espiritual. Unos minutos después
añade: «Creo que todos estamos conectados mediante una energía
universal», y comprendo que después de casi cien episodios de
Expediente X, no existe el peligro de que se transforme en Scully,
sino en Mulder.
He oído que estás
harta de que te hagan siempre las mismas preguntas.
No sé a qué
preguntas sería más divertido responder. Pero desde el comienzo
todo el mundo me pregunta «¿Crees en los ovnis? ¿Mulder y Scully
van a acabar juntos? He oído tantas veces mis respuestas a esas
preguntas que ya no puedo responderlas más.
Vayamos entonces con
algo nuevo: vi en Internet que estás enfadada porque el salario de
David Duchovny es el doble que el tuyo.
¿Así que vamos a
empezar con eso? (Se ríe). Sabía cuando empecé esta temporada que
esto iba a pasar. Intenté llevarlo de forma privada y simplemente
hacer algún tipo de declaración diciendo que no me parecía justa
la falta de igualdad. Pero no sé muy bien cómo se hizo público.
Ni siquiera he hablado demasiado de ello.
¿Siempre hubo tanta
desigualdad?
De hecho al principio
ganaba menos de la mitad que David. En aquel momento me parecía
correcto: él ya había hecho diez películas, y yo era una
desconocida. Pero las cosas se han equilibrado, estamos en la cuarta
temporada de una serie con dos protagonistas. Y seguimos haciendo el
mismo trabajo. Mucha gente se ha acercado y me ha dicho
tímidamente: «Me alegro de que estés luchando por esto». Por
otro lado, obviamente no me beneficia en absoluto.
En Internet la
mayoría de la gente se puso de tu parte. ¿Estabas al corriente de
eso?
No. Pero sí vi que
alguien estaba intentando vender por Internet una película
independiente titulada The Turning, que fue mi primera
experiencia ante las cámaras. En los periódicos ingleses dijeron
que se trataba de una película porno. Hay una escena muy inocente
entre mi personaje y su novio. Él acaba de escaparse de casa, y es
una escena muy íntima en la que hacen el amor en el suelo de la
cocina. No se ve nada. Él me quita la camiseta, ni siquiera sé si
me llega a quitar el sujetador. Y luego se me ve desnuda de
espaldas. Así que si alguien la compra, se va a llevar un buen
chasco.
¿Alguna otra cosa interesante sobre ti que haya aparecido en los
periódicos?
Un mote cariñoso que había olvidado por completo hasta que lo vi
en un artículo. Un novio que tuve en el instituto me llamaba Grae.
¿Te gustaría Scully si te la encontraras en una fiesta?
Supongo que sí, pero no estoy segura de que tuviéramos mucho de
qué hablar. No es muy espóntanea, yo sí. Ella puede vivir sin
relaciones personales, yo no. Es asquerosamente inteligente, yo no.
Y es más alta que yo.
¿Cuanto tiempo crees que podrás seguir con el personaje?
Es difícil ser siempre la escéptica. Le comenté a Chris Carter un
par de veces que tenía la sensación de que los espectadores se
reían de mí porque siempre estaba diciendo lo mismo. Y su
respuesta fue que ella es una científica, una forense. Y creo que
tiene razón. Hasta ahora ha funcionado.
¿Has estado haciendo algo que no sea Scully?
Acabo de grabar una canción. Hice la narración para un documental
de la BBC titulado Futuro Fantástico. Y cada vez que oía la
música no paraba de decirle al productor: «¡Dios, esto es genial!
¡Tenéis que sacar un disco!». Y él me preguntó si me gustaría
poner la voz a alguno de los temas. Me enseñó algunas ideas, algo
bastante poético y erótico, y creo que ha quedado una canción de
baile genial. Es sensual. No es que vaya a empezar una carrera como
cantante, pero fue divertido y me gustó la experiencia. Saldrá a
la venta en marzo.
Chris Carter me mencionó que puede que no siga con la serie cuando
acabe la próxima temporada. ¿Cuál es tu opinión al respecto?
Chris es nuestra fuerza vital. Quiere lo mejor para la serie, y esa
es la base de su éxito. Me preocupa que cuando se haya ido,
desaparezca esa fuerza vital. Sin él estaremos perdidos, como
flotando a la deriva.
Tras cuatro años,
ambos protagonistas han desarrollado sus propios trucos. «Es
complicado», dice Gillian. A veces estamos perfectamente
sincronizados, y otras estamos en dos mundos diferentes y
simplemente venimos a trabajar». Duchovny, a diferencia de
Gillian, ha aportado ideas a la serie. Ella tiene la sensación de
que cuando se quedó embarazada durante la primera temporada, forzó
la conspiración que los guionistas se inventaron para justificar su
desaparición durante dos episodios, y que dio lugar a la vertiente
mitológica de la serie. «Algunas personas lo reconocen, pero otras
se niegan a admitirlo», dice. David Duchovny todavía no ha hablado
con Gillian sobre su disputa salarial.
Se puede sentir la competitividad en el plató. Duchovny es el niño
mimado, bromeando con el equipo de efectos especiales, mientras que
Gillian intenta centrarse al tiempo que recibe los cuidados de la
masajista. David parece sorprendido y un poco ofendido por el hecho
de que yo esté aquí para hablar sólo con Gillian. Cuando por fin
hablamos durante unos instantes, ella se da cuenta de inmediato.
Mientras recoge sus cosas y apaga las luces de su trailer por
última vez durante 1996, me pregunta: «¿De qué hablabas con
David?».