Al ver la seriedad de su rostro Chris
Carter, creador de Expediente X,
no tuvo la menor duda que esta era la chica de su nueva
serie. Willard Carroll, impresionado por
la impavidez de sus facciones, se apresuró a contratarla
para su largometraje, "Observamos su cara. Está
riendo. Debe de ser un momento importante", arranca
la comentarista Margy Rochlin, lanzando
las campanas al vuelo por la primera sonrisa que ve en el
enigmático rostro de Gillian Anderson.
Hasta la fecha, la idea de una sonrisa enigmática estaba
asociada al cuadro de Leonardo da Vinci La Gioconda.
ahora, en las puertas del nuevo milenio, tal concepto
sólo está unido a uno de los rostros más populares de
la televisión, el de la agente Scully, protagonista de
Expediente X y ahora en busca de una carrera
como actriz de verdad, en largometrajes como Mundo
a su Medida (estrenada en España
en diciembre), Un Chicago caben
nuestro país). "Tenía muy claro que o Playing
by heart (ambas, aún sin estrenar quería
a para el papel, quería su seriedad, su frialdad, y mi
único problema fue que al Anderson
conocerla me pareció una mujer muy divertida, lo cual
está muy bien, pero me llenó de dudas sobre si estaba
hablando con la misma persona", confiesa Carrol,
el director de este último largometraje.
Él no es el único sorprendido por el fenómeno
Anderson, una perfecta desconocida hace cinco años,
cuyo debut en una de las series de mayor audiencia e
indiscutiblemente la de mayor impacto social en la
última década, aún parece tan inexplicable como los
fenómenos paranormales que se dan cita en el programa
cada semana. Irónicamente, su contrato estuvo discutido
por aquellos ejecutivos que querían a alguien más
similar a su tocaya, Pamela Anderson,
para protagonizar Expediente X. Sin
embargo, cinco años más tarde la misma mujer que
persigue marcianos en aburridos trajes grises carentes de
sex- appeal ha pasado a ser considerada la actriz mas
sexy del año y su sugestiva presencia ha sido
seleccionada en una revista masculina como "la mejor
mujer para que te ate con unas esposas a la cama".
"Supongo que lo debo de tomar como un cumplido,
¿no?", pregunta la actriz con su habitual frialdad.
Gillian Anderson
nació en Chicago en 1968. Su color de pelo natural es el
rubio ceniza. Su padre Edward, es supervisor de posproducción cinematográfica, y su madre,
Rosemary,
programadora informática. Criada en Puerto Rico.
Inglaterra (entre los dos y los 11 años) y en la
América profunda, fue a la escuela en Grand Rapids,
Michigan (Estados Unidos), donde la tomaban el pelo
porque tenía un acento raro. "Estoy convencida que
mi seriedad viene en buena parte de haber crecido en
Londres.
Recuerdo la visión de turistas
americanos en Londres, hablándose a voces de un extremo
al otro de la calle. Eso nunca lo haría un británico.
Londres es un lugar más íntimo y silencioso",
explica Anderson a modo de
justificación por lo que es una de sus características
más comentadas.
Hija única hasta los 12 años, la
llegada al mundo de sus dos hermanos aumentó su
rebeldía, una característica ya común en sus informes escolares. Un año después perdió la virginidad con un
joven que más tarde sería un neonazi, según confesó
en una entrevista. A partir de ese momento se convirtió
en la joven punki con la cabeza rapada a lo mohicano, un
aro en la nariz y vestidos de segunda mano que
acostumbraba a ir de groupie con grupos de música como
Dead Kennedys y Circle Jerk. Aunque este periodo de su
vida ya había pasado cuando se presentó con
Chris Carter para las pruebas de rodaje de Expediente
X, todavía quedaba en la actriz algo de esa
rebeldía contestataria. "me pareció una persona
real, alguien que podía hablar de ciencia sin que sonara
ficticio y que no era uno de esos bomboncitos vacíos que
les gusta poner al lado del chico en las series de
televisión protagonizadas por una pareja. Gillian era mi
chica", recuerda el cerebro creador de la serie.
"Hay algo único en esta serie, un
fenómeno que está en televisión y que llega al los
hogares de los telespectadores cada semana. ese
sentimiento de llegar a las casas con una historia como
ésta es el que le ha dado a Expediente X
ese misticismo que lo ha convertido en una obsesión
nacional, en una serie de culto".
-¿Se incluye como parte de este culto?
-Siempre me han fascinado estos temas.
He sido una firme creyente de que es más probable que
improbable que exista vida en otros planetas, en el
universo o más allá. siempre he pensado así incluso
antes de formar parte de esta serie. Creo que el universo
es muy amplio como para que no haya otras formas de vida.
Lo que la serie ha conseguido es cimentar más aún mis
creencia con la cantidad de información que entra por
esas puertas.
-David Duchovny no
parece compartir su opinión, considerando como
tonterías muchas de las tramas de la serie.
-Puedo entenderle, aunque no comparta
sus ideas. Algunas de las tramas pueden no ser reales,
pero el sentimiento general es el que apoyo, la creencia
en otras formas de vida.
Su fe en el más allá, en la vida
extraterrestre, no convierte a Gillian Anderson
en una lunática. Su mente consulta por igual al
psicólogo y a un astrólogo y sus pies están firmemente
puestos en la tierra, y, más en concreto, uno en las
puertas de Hollywood. Cobrando cuatro millones de
dólares por su primera película (la adaptación
cinematográfica de Expediente X), los recuerdos de su
vida como camarera en Nueva York, o en el restaurante
macrobiótico de los Ángeles, trabajo habitual de
cualquier actriz en paro, quedan lejos y es mucho más
cercano el sentimiento de solidez que le da la casa que
se ha comprado a la orilla del mar en la costa de Malibú. "Me siento dispuesta a todo. Por primera
vez. Antes tenía mis dudas, porque era mi primera
temporada de televisión o el segundo año, por mi
embarazo, pero ahora estoy preparada", subraya Anderson
con ambición. Sí hubo quien la tomó por loca cuando,
sin tan siquiera llevar un año de las serie, se caso con
el asistente de dirección Clyde Klotz,
del que un año más tarde estaba separada no sin antes
hacer un anuncio bomba a los productores de Expediente
X: estaba embarazada. La pequeña Piper
Maru aún es muy joven para saber la importancia
que ha tenido en la historia de la televisión, pero su
concepción se convirtió en uno de los mayores giros
dados por esta extraña saga televisiva, con una
audiencia entre los 18 y los 50 años de edad, que creó
la idea de que Scully había sido
secuestrada por los marcianos sólo para disimular el
embarazo de la actriz. Tan sólo dos semanas más tarde
de dar a luz por cesárea, Anderson
volvía a estar en el plató, filmando un episodio en el
que prácticamente estaba en coma todo el tiempo.
"creo que, entre otras cosas".reconoce la
actriz, "mi hija me ha ayudado a tomarme la vida con
menos seriedad, al menos en algunas cosas. En otras sigo
siendo muy seria. Prefiero no entrar en detalles, pero
estoy segura de que mi hija ha hecho de mí una mejor
persona".
Tal concepto es imposible para los
seguidores de Anderson que habitan Internet, a juzgar por el tiempo que emplean delante del
teclado. No queda claro si su amor se dirige hacia la
actriz, de la que divulgan sus fotografías en las que
aparece desnuda gracias a la tecnología digital y a un
par de senos falsos, o a la agente Dana Scully,
siempre dispuesta a encontrar una explicación
científica a las situaciones paranormales que vive
Fox Mulder (el personaje que interpreta Duchovny).
La brigada de la testosterona", más bien masculina,
define a Gillian Anderson como "un
modelo para las mujeres y un objeto de cariño completo y
cabal para los hombres"; vamos, una belleza
intelectual para caerse de espaldas". Luego está la
página de "los verdaderos admiradores de Gillian
Anderson", que reproducen los diálogos de la serie verbatim
subrayando sus intenciones estelares. En el caso de la
brigada del estrógeno, de lo más femenina, Anderson
es "atractiva, con talento, ingeniosa
maravillosa". Anderson no cambia el
gesto ante estos comentarios. Los conoce, pero tampoco
hay mucho que pueda hacer. "Al menos les mantiene
fuera de las calles", comenta condescendiente. Por
fortuna pudo disfrutar del anonimato más tiempo que Duchovny
y la devoción de sus admiradores le llega cuando está
pensando en abrirse nuevos horizontes.
"Lo que me gustaría hacer en un
momento dado es más teatro, pero no creo que esto ocurra
durante una buena temporada. Me muero de ganas de hacer
otras cosas y me siento preparada. Incluso empiezo a
tener la oportunidad de inmiscuirme en decisiones de
producción, de desarrollar proyectos desde su comienzo
hasta el fin, y eso me tiene ilusionada".
-Aún quedan al menos otros dos años
de contrato con la serie.
-Será algo que vayamos viendo, porque
uno se pregunta cuánto tiempo podrán seguir escribiendo
guiones originales que mantengan la calidad de hasta
ahora. Nadie quiere que la serie se estanque.
-Mientras Expediente X siga
vivo parece que está obligada a trabajar todo el año.
-Sí, en algunos casos jornadas de 16
horas. Eso me costó varias discusiones en el caso de la
película Expediente X, porque no me
importaba hacerla pero cuando acabáramos la serie, no en
el periodo de descanso. Con el resto de los proyectos,
está siendo difícil, pero sé que necesito hacerlo. Por
eso he preferido escoger papeles pequeños, porque si
hiciera algo más grande esto significaría más tiempo y
también necesito descansar. En algún momento lo haré y
me esforzaré en esa dirección.
Por el momento, además de revivir a la agente para la
gran pantalla, Anderson ha terabajado en tres
largometrajes, en todos ellos por un período de tiempo
que no ha superado las dos semanas. Otros guiones han
llegado a sus faldas, como Anaconda, Volcano
o Hard Rain. Incluso se llegó
a mencionar su nombre en Contact,
aunque Anderson aclara que no lo sabe
con certeza. En general, todos aquellos guiones que
transcurre en el mundo del terror y de lo paranormal,
ahora de moda en la cinematografía de Holywood,
han pasado en un momento por sus manos, sólo para ser
rechazados en busca de algo diferente. "Me he
permitido buscar personalidades diferentes. No me importa
teñirme el pelo o hacer lo que sea en un intento de
distanciar cualquiera de mis trabajos de la imagen que el
públlico conoce tanto", señala la actriz. De todos
los papeles rechazados, el único que , a toro pasado,
lamenta no haber cogido es Dos vidas en un
instante, historia que protagonizó Gwyneth
Paltrow.
Mientras los trajes de Armani han
mejorado su magnetismo sexual, el emmy de televisión y
el Globo de Oro concedido por la prensa extranjera en Hollywood
han mejorado su valía artística en la industria. Duchovny
saltaría antes a la fama, pero Anderson ha
logrado lo que hasta el momento está por ver en su
pareja de televisión: ser respetada en el mundo del
cine. A estas alturas, las rencillas entre Anderson
y Duchovny son un secreto a voces, aunque, dado
lo cortos en palabras que son ambos, nadie ha hecho una
confirmación verbal. En el fondo de las tensiones está
el hecho de que Duchovny cobre más que Anderson.
"A los hombres no les gusta que las mujeres ganen
más dinero que ellos", proclama la actriz.
"Cualquier relación que se mantiene durante cinco
años tiene sus rencillas , pero el hecho de que siguen
juntos y trabajan juntos creo que habla por sí
mismo", comenta Carter.
A pesar de las horas de triunfo de Gillian Anderson, su
futuro profesional está aún por ver. Ninguno de los
tres filmenes ha sido considerado un éxito de taquilla,
rasero por el que se miden las estrellas, y su destino
aún sigue ligado a la agente Scully
para otro largometraje sobre la serie previsto para el
2000."Como le he dicho a Gillian,
más vale que no se acostumbre a las cifras que está
cobrando ahora porque no podrá disfrutarlas hasta dentro
de una buena temporada fuera de Expediente X",
pronostica su agente. En su breve carrera fuera de la
serie ha tenido la oportunidad de compartir pantalla con Sean
Connery, Gena Rowlands, Sharon
Stone, Meat Loaf o Ellen
Burstyn, y espera que en un futuro cercano se
pueda codear con Meryl Streep o Robert
de Niro, sus dos grandes ídolos de la pantalla.
El hecho de que la serie se haya trasladado a Los
Ángeles mejora también sus posibilidades de saber lo
que pasa en la industria y aprovechar cualquier
oportunidad, "Aquí es más fácil. Tengo mi casa y
mis amigos", resume sin incluir a sus amantes, que
según la prensa , serían Adrian Hughesy,
en la actualidad, Rodney Rowland, ambos
actores secundarios en algún episodio de la serie.
-Duchovny ha comentado
que le gustaría acabar la serie en sus brazos y luego
morirse.
-Nuestra relación es como la de
cualquier pareja. Comienza con una gran dosis de juego
que se va desgastando. En nuestro caso hemos tenido una
buena temporada para establecer las bases de nuestra relación, y creo que no sólo nosotros, sino nuestros
seguidores ven ese algo más como una especie de
culminación. Algo que también se temen puede no
resultar tan satisfactorio como la idea de pensar en
ello.
-¿Cree que Scully
disfrutará de un final feliz?
-Scully es feliz. Yo
también soy feliz. Que no sonría no quiere decir que no sea feliz. Como
Scully, creo que hay
situaciones en mi vida en las que me tengo que proteger
de alguna forma siendo mas seria, especialmente si estoy
siendo entrevistada por un perfecto extraño. Pero feliz,
soy muy feliz. No creo que pueda pedir más.