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*Guión < MULDER’S APARTMENT; < Apartamento de Mulder; (Mulder está durmiendo en su sofá. Se despierta y
ve algo en el techo. Un pequeño punto rojo. El punto rojo se desplaza hacia
abajo, por la pared, mientras Mulder se incorpora. El punto se detiene y forma
la palabra “FOLLOW” (“Sigue”). Continúa bajando hasta el suelo. Mulder
se levanta y lo sigue hasta el exterior, donde el punto para de nuevo sobre un
coche blanco, formando las palabras “Mad hat” (“Sombrero loco”).
Continúa pasando un letrero que dice “Bosher’s Run Park, Manassas Park
& Rec.” Entonces se interna en el bosque. Mulder lo persigue y lo localiza
sobre un árbol. Se desliza hacia el suelo, hacia el pecho de una niña
pequeña. Está muerta, yaciendo sobre una pila de hojas. El punto rojo forma un
corazón en el lado derecho de su pecho y la niña se hunde en el suelo; el
corazón permanece unos segundos, desapareciendo cuando la niña está
totalmente cubierta. EXCAVADOR: Aquí, prueba esta rejilla. (Un segundo excavador remueve la tierra cercana. Mulder camina hacia ellos con rapidez). MULDER: Concéntrense en esta área, por aquí. Justo ahí. (Señala el lugar). SCULLY: Mulder... (Se vuelve y la ve acercándose a él). SCULLY: ¿Qué está pasando? (Mulder se acerca a ella a su vez). MULDER: No estoy seguro de poder explicarlo, Scully. SCULLY: ¿Pediste una excavación forense a las cinco de la mañana de un Domingo? ¿Qué estás buscando? MULDER: Sólo dame un minuto, Scully, ¿de acuerdo? SCULLY: Mulder, ¿qué estás haciendo aquí? MULDER: Sigo teniendo ese sueño. Es sobre una niña pequeña rubia. SCULLY: ¿Me estás diciendo que estás aquí por algo que viste en un sueño? (Él asiente levemente, consciente de que suena ridículo). EXCAVADOR: ¡Señor! (Corren hacia el excavador y se ponen en cuclillas.
Se ha descubierto un cráneo). TÍTULOS DE CRÉDITO LEMA: The truth is out there. FRASES ESCOGIDAS: FRANK SPARKS: Veo que no es tan abierto de mente
como cree que es. < BOSHER’S RUN PARK; < Parque Bosher’s Run; (El excavador está desenterrando el esqueleto, apartando la tierra que lo rodea. Se han colocado cuadrículas separando distintas áreas. Mulder y Scully miran). EXCAVADOR: Apartad la tierra con cuidado... SCULLY: Entonces, háblame de ese sueño. MULDER: He visto... fragmentos fugaces de él, tres noches seguidas. Y la última noche duró lo bastante como para conducirme a ella. (Se acerca a los dos excavadores). MULDER: Necesito que dejen el torso al descubierto. EXCAVADOR: Sí, señor. Nos tomará algo de tiempo. (Mulder coge unos guantes de goma y se arrodilla donde estaba el segundo excavador, el cual se levanta y aparta). EXCAVADOR: Señor, déjenos hacerlo... señor... (Mulder comienza a apartar la tierra con sus manos). SCULLY: Mulder, si destruyes evidencias, puede que nunca averigüemos lo que sucedió aquí. MULDER: Sé lo que sucedió aquí. Fue estrangulada. Usó un cable eléctrico del ocho. Cogió algo del cuerpo una vez muerto... un trofeo. Un trozo de tela de su ropa... en forma de corazón. SCULLY: ¿Estás diciendo que sacaste todos esos detalles de tu sueño? MULDER: No. Conozo este M.O. Me acuerdo de él. (Nota: M.O. = Modus Operandi ). SCULLY: ¿El M.O. de quién? MULDER: John Lee Roche. Asesinó a trece niñas de ocho a diez años de edad. (Descubre parcialmente la zona del torso, revelando un conjunto de costillas, sobre las que queda un pijama del cual se ha cortado un corazón de tela). MULDER: Ésta hace catorce. < FBI HEADQUARTERS; < Cuartel General del FBI; (Mulder abre un cajón archivador y escarba en los expedientes). MULDER: Fue un caso difícil, fue extremadamente difícil de capturar. (Saca un expediente con el nombre “Roche, John L”, y se lo pasa a Scully, que está sentada enfrente). MULDER: Hasta 1990, diez víctimas habían sido encontradas en diversos puntos por toda la costa este. La más antigua databa de 1979. (Toma asiento). V.I.C.A.P. llamó al caso “corazones de papel”, por los trofeos que el asesino cogió. (Nota: V.I.C.A.P.: Violent Criminal Apprehension
Program, es decir, Programa para la Detención de Criminales Violentos. (Scully mira las fotos de niñas pequeñas en el expediente, las víctimas). MULDER: Todas las víctimas fueron secuestradas de sus casas. Reggie Purdue me metió en el caso porque pensó que yo podría entrar en la mente del asesino. SCULLY: ¿Lo hiciste? MULDER: Concluí que, probablemente estábamos buscando a un vendedor. Alguien que, que viajaba mucho, alguien que podría ganarse la confianza de la gente, alguien corriente. (Scully mira el perfil de Roche). MULDER: Resultó que Roche era un vendedor de aspiradoras. Su trabajo le llevó por todo el noreste. Iba a la casa de alguien, mostrándole sus aspiradoras. Mientras tanto, estudiaba a sus hijos. Elegía a la víctima y volvía a por ella meses más tarde. SCULLY: Pero gracias a tu perfil lo cogísteis. (Mulder se encoge de hombros levemente, dándole la razón). SCULLY: ¿Qué hay de los trofeos que cogió, los corazones de tela? MULDER: Nunca los encontramos, pero tampoco los necesitamos para resolver el caso. Le teníamos acusado de trece asesinatos. Admitió los trece. El polígrafo indicó que estaba diciendo la verdad. Pero eso siempre me molestó de este caso. Siempre quise encontrar esos corazones y contarlos, para ver si realmente sumaban trece. (Hace una pausa, compungido) Supongo que no. SCULLY: Bueno, si no otra cosa... creo que al menos puedo ayudar a explicar tu sueño. (Cierra el expediente). SCULLY: Creo que nunca dejaste de pensar en este caso. Creo que puedes haberlo resuelto mientras dormías. MULDER: ¿Así que piensas que de alguna manera he retenido esta información sobre la cuarta víctima todo este tiempo y la he estado procesando inconscientemente? SCULLY: Tú mismo lo dijiste una vez. Dijiste que... un sueño es una respuesta a una pregunta que no hemos aprendido a formular. (Nota: Concretamente, lo dijo en “Aubrey” 2x12. J ). SCULLY: Hiciste un buen trabajo, Mulder. Vamos a
identificar a esa chica para que pueda descansar. < AUTOPSY LAB > < Laboratorio de autopsias. > (Mulder se sienta, mirando al esqueleto de la niña. Sus costillas han sido abiertas, y la ropa está colocada en la mesa. Hay un pequeño bolsillo con el símbolo del dólar cosido encima. La puerta se abre y Scully se acerca con un informe). SCULLY: Creo que su nombre es Addie Sparks. Desapareció de su casa en King of Prussia, Pennsylvania, en Junio de 1975. Contacté con el Centro para Niños Desaparecidos y Maltratados y realizé una búsqueda en su base de datos. (Mulder asiente). MULDER: 1975 es demasiado pronto. SCULLY: Coincide, Mulder. La, la, la altura es idéntica, la descripción del pijama es idéntica. MULDER: Eso significaría que Roche empezó antes de lo que pensábamos. SCULLY: Mulder, vamos a tener que verificar esto. ¿Estás preparado? (Mulder asiente). < NORRISTOWN, (Mulder y Scully se acercan a la casa de Frank Sparks. Hay niños jugando en los alrededores. Mulder usa la aldaba para llamar y Sparks abre la puerta). SCULLY: ¿Frank Sparks? FRANK SPARKS: ¿Puede ayudarles? (Scully le muestra su placa): SCULLY: Sí, soy la agente Scully, éste es el agente Mulder. Somos de la Oficinal Federal de Investigación. ¿Podemos hablar con usted? FRANK SPARKS: ¿Encontraron a Addie? (Dentro, están todos sentados. Sparks saca el corazón de tela de la bolsa y mira el pequeño bolsillo con el símbolo del dólar cosido. Su voz suena ronca de tristeza). FRANK SPARKS: Esto era para el duende de los dientes. (Nota: Equivalente a nuestro Ratoncito Pérez). Cuando Addie se dormía por la noche, yo iba y le ponía un cuarto de dólar en este bolsillo. Su madre lo cosió. SCULLY: ¿Dónde está su mujer, señor? FRANK SPARKS: Murió el verano pasado. (Aparta la mirada, tratando de contener su pena). FRANK SPARKS: Así que ustedes, ustedes... dicen que... el hombre que hizo esto ya está en prisión. MULDER: Sí, señor, y no saldrá de ahí. FRANK SPARKS: ¿Hacen esto todo el tiempo, darle a la gente... noticias como ésta? SCULLY: No, señor, no todo el tiempo. MULDER: No es un buen trabajo. FRANK SPARKS: No. Yo solía pensar.. que desaparecida era peor que muerta porque... (se aclara la garganta) nunca sabrías lo que pasó. (Mulder mantiene su mirada, entendiendo su angustia). FRANK SPARKS: Ahora que lo sé... me alegro de que mi mujer no esté aquí. Ella tuvo más suerte. (Mulder se fija en la foto de una niña pequeña en la repisa de la chimenea). FRANK SPARKS: ¿A cuánta gente... como yo van a visitar hoy? MULDER: ¿Señor? FRANK SPARKS: Hubo otras víctimas... ¿no lo sabían? (Scully mira a Mulder, insegura. Momentos después, Sparks cierra la puerta conforme ellos se marchan. Mulder tiene un flashback del coche blanco con el punto rojo que vio en su sueño). MULDER: El coche de Roche... Roche conducía un blanco “El Camino”, Scully. Lo vi en mi sueño. (Corre hacia el coche). SCULLY: ¿Qué quieres decir con eso? MULDER: Los corazones de tela que recogió, querría haberlos tenido cerca de él. Para un vendedor ambulante, eso significa dentro del coche, ¿no? (Saca un informe y le echa una ojeada). SCULLY: Puede ser... ¿estás diciendo que los corazones podrían estar todavía en su coche? MULDER: Bueno, él no los tiene en la cárcel, su celda es registrada regularmente, y su correo es revisado. Su coche fue vendido en una subasta en 1992, puesto fuera de su alcance. Merece la pena echar un vistazo, Scully. Tenemos que encontrar esos corazones para contarlos. SCULLY: ¿No crees que el coche habrá sido registrado ya por lo menos una vez? MULDER: No por mí. < HOLLYVILLE, (Se abre la puerta del garaje y un hombre les muestra a Mulder a Scully el coche. Es un bonito coche blanco, con llamas pintadas en los laterales). HOMBRE: Aquí está. He estado, ya saben, poniéndole detalles. Quitarle la capota y ponerle las pegatinas, cosas así. SCULLY: Gracias. HOMBRE: ¿Me juran por Dios que un asesino en serio fue el dueño de mi coche? ¿De verdad? (El muchacho los deja solos. Mulder se sienta delante. Comprueba la visera igual que hace Scully en el asiento del acompañante. Buscan en la guantera y bajo los asientos, sin encontrar nada. Mulder saca entonces una navaja de bolsillo y comienza a rajar la tapicería. Scully le mira). MULDER: Le ayudo con los detalles. (Scully se encoge de hombros y busca por el suelo de los asientos traseros, sin encontrar nada tampoco, igual que Mulder). MULDER: Algo está mal aquí, Scully. SCULLY: Puede que éste por debajo. (Ella sale del coche. Mulder baja la visera y se da cuenta de algo. Tiene un flash de memoria de la parte del sueño donde el punto rojo formó las palabras “Mad Hat” (“El sombrero loco”) ). MULDER: “El sombrero loco...” (Le da vueltas a las palabras mentalmente). MULDER: Eh, Scully. La capota. (Sale). MULDER: El chico dijo que le quitó la capota. (Andan por las afueras y a través de un camino en el bosque hacia un lateral de la casa. Mulder saca la capota, que estaba cubierta con un plástico. La revisa por fuera. Se arrodilla y va tocando el almohadillado hasta que encuentra un punto por el que arrancarlo. Saca un ejemplar del libro “Alice in Wonderland” (“Alicia en el país de las Maravillas”), y se levanta. MULDER: “El sombrero loco”. El sombrerero loco. (Comienza a ojearlo mientras Scully lo mira. Encuentra el primer corazón. Continúa buscando, y tras unos cuantos comienza a contar en voz alta). MULDER: Ocho... nueve, diez... once, doce... trece, catorce... (Scully lo detiene y lo mira). SCULLY: Addie Sparks. (Mulder sigue ojeando). SCULLY: Quince... dieciséis. (Mulder termina la búsqueda). MULDER: Tenemos dos víctimas más. (Oímos un sonido de un zumbido superponiéndose a
la escena). < LORTON REFORMATORY; < Reformatorio Lorton; (Un guardia conduce a Mulder y Scully a una celda. Ambos colocan sus pistolas en una bandeja; Mulder saca también su pistola de tobillo y la coloca con las otras. La bandeja se cierra y se oye otro zumbido. La puerta siguiente se abre y la atraviesan. Se oye una pelota de baloncesto. Mulder abre la puerta al final del pasillo y los dos se dirigen a John Lee Roche, que está jugando al baloncesto. Los mira). JOHN LEE ROCHE: Mulder. Tiempo sin verle. Tiene una nueva compañera. (Encanasta la pelota). MULDER: La agente Scully. JOHN LEE ROCHE: Bueno, ¿qué pasa? MULDER: Encontramos a Addie Sparks, John. JOHN LEE ROCHE: Felicidades, supongo. (Hace otro tiro más corto). SCULLY: También encontramos sus corazones de tela. Los dieciséis. JOHN LEE ROCHE: Hum. MULDER: Dieciséis víctimas, John. ¿Cómo es que nos dijo que sólo fueron trece? (Roche tira de nuevo). JOHN LEE ROCHE: No lo sé. Trece suena más mágico, ¿sabe? MULDER: ¿Por qué no nos habla entonces sobre las últimas dos víctimas? SCULLY: Está aquí de por vida, no tiene nada que perder. JOHN LEE ROCHE: No tengo nada que ganar. MULDER: Puede ganar un momento de decencia en su vida. Puede permitir que esas familias dejen reposar a sus hijas al fin. JOHN LEE ROCHE: Entiendo que se toma esto de forma muy personal, Mulder. (El siguiente tiro rebota en el aro). JOHN LEE ROCHE: ¿Qué tal esto? (Hace girar la pelota sobre su dedo). JOHN LEE ROCHE: Meta una desde aquí y se lo diré. (Se la pasa a Mulder, que hace el triple sin pestañear siquiera y le mira de nuevo). JOHN LEE ROCHE: ¿Va a confiar en un agresor de niños? (Roche los pasa de largo). JOHN LEE ROCHE: Traigan mis corazones y devuélvanmelos... les diré todo lo que quieran saber. JOHN LEE ROCHE: Déjeme salir. (Hay un nuevo zumbido y el preso sale). < FBI HEADQUARTERS, < Cuartel General del FBI, (Los trece corazones han sido identificados y están alineados en bolsas con sus respectivas etiquetas. Mulder mira a los dos restantes y se quita las gafas. Descansa la cabeza en el escritorio, frotándose los ojos; entonces levanta la vista y ve el punto rojo sobre la pared. Mira cómo se mueve, bajando la pared y sobre la puerta. Acercándose a la puerta, Mulder puede oír lejanamente cómo hablan desde el televisor. Para su sorpresa, es su casa. Samantha está sentada frente al televisor, un tablero de Stratego preparado; Mulder se queda sin aliento, atónito). HOMBRE EN LA TELE: ... ella ha borrado una conversación entre el presidente Nixon y H.R. Haldeman mientras transcribía la cinta citada legalmente. Woods testificó que ella había borrado sólo unos cinco minutos de la conversación, pero que la cinta contenía una de dieciocho minutos. SAMANTHA MULDER: Fox, es tu turno. HOMBRE EN LA TELE # 1: Por la investigación del Senador Howard Baker, H.R. Haldeman reiteró la explicación de la Casa Blanca de que Rosemary Woods borró accidentalmente... (Mulder se acerca a su lado del tablero). MULDER: Samantha... SAMANTHA MULDER: ¿Vas a mover o no? (Él se arrodilla, mirando fijamente a su hermana). HOMBRE EN LA TELE # 1: ... en lo más comprometido... SAMANTHA MULDER: ¿Tenemos que ver esto, Fox? HOMBRE EN LA TELE # 1: ... y entonces, accidentalmente presionando el botón de grabar. (Leon Jaworski, el Perseguidor Especial del Watergate, aparece en pantalla). LEON JAWORSKI EN LA TELE: Debe ser muy difícil llegar a una conclusión. Fue un accidente. (Reconociendo toda la escena y la situación, Mulder recobra de su memoria su parte del guión, y lo formula). MULDER: “El Mago” empieza a las nueve. SAMANTHA MULDER: Mamá y papá dijeron que podía ver la película, listillo. MULDER: Están en la puerta de al lado, en casa de los Galbrands. Me han dejado al mando. ( Se oye un estrépito y las luces se apagan). MULDER: No. (La habitación comienza a temblar, los cuadros vibrando contra la pared. Samantha se levanta cuando las piezas del Stratego comienzan a esparcirse por el tablero. Mulder se pone en pie, recordando cada detalle, conforme los cuadros se mueven y las fotos se caen a su vez en la repisa de la chimenea). MULDER: Otra vez no. (Se escucha un motor acelerando y una luz brillante se introduce por las ventanas. Un misterioso canturreo se deja oí mientras Mulder y Samantha apartan la vista de la luz. El pomo de la puerta se gira. Mulder echa mano a su pistola, pero no la tiene). MULDER: ¡Samantha, corre! (Él corre hacia el armario y tira una caja en el suelo, que se abre al caer. Coge la pistola y mira fuera, pero no ve ningún alienígena. Es Roche, iluminado por los faros de su coche. Mulder se le queda mirando, hincándose de rodillas. Roche entra y permanece un momento de pie junto a él, sonriendo, antes de marcharse). SAMANTHA MULDER: ¡Fox! ¡Fox! (Mulder se despierta sobresaltado). MULDER: ¡Samantha! (Se queda mirando los dos corazones de tela). < LORTON REFORMATORY; < Reformatorio Lorton; (Mulder está sentado junto a una mesa. Hay una ventana tras él. Se oye un zumbido y Mulder se levanta. Roche entra y se sienta frente a él; quita una supuesta mota de polvo de la mesa, meticuloso, y se queda mirando al agente con aparente indiferencia). JOHN LEE ROCHE: ¿Me ha traído mis corazones? (Mulder se toma un rato antes de hablar, quizá tratando de tranquilizarse o decidiendo cómo iba a manejar esa conversación). MULDER: Ayer, usted dijo algo sobre tomarme esto de forma personal. ¿Por qué me dijo eso? (Roche sonríe, burlón) ¿Dónde estaba usted en 1973? JOHN LEE ROCHE: ¿Qué, todo el año? MULDER: Noviembre. El 27 de Noviembre. ¿Sabe a dónde quiero llegar? JOHN LEE ROCHE: Estuve vendiendo aspiradoras en 1973. Hice un viaje de negocios a Martha’s Vineyard ese año y... le vendí una aspiradora a su padre. Él la compró para su madre. Creo que era una.. hum... Electrovac, modelo Duquesa o Princesa y... su padre y yo hablamos un buen rato sobre ello. Le... le costó mucho decidirse. MULDER: ¿Qué sabe sobre mi hermana? JOHN LEE ROCHE: Tráigame mis corazones... y puede que le diga más. (Furioso, Mulder se levanta y le da un derechazo a Roche, directo a la mandíbula. Roche se cae de la silla y queda en el suelo. Se levanta lentamente mientras Mulder se aprieta el puño, dolorido. Parece, sin embargo, que el puñetazo le ha dolido más a él que al agredido, pues Roche ni siquiera se frota la zona del golpe. El guardia entra). JOHN LEE ROCHE: Este hombre... este hombre me ha golpeado. (El guardia mira a Mulder). GUARDIA: Yo no lo he visto. (Se dirige a la puerta y la golpea, mientras Scully entra por la otra. La puerta se abre y el guardia y Roche salen). SCULLY: Yo sí. (Mulder se sacude el brazo resentido. Otro zumbido conforme salen, Mulder poniéndose su chaqueta). MULDER: Él estaba allí, Scully. Estaba en la casa. Se llevó a Samantha. SCULLY: En tu sueño, Mulder. Fue un sueño. Un producto de tu mente. MULDER: Un sueño es la respuesta a una pregunta que no hemos aprendido a formular, ¿no? Algo enterrado en nuestro subconsciente. Tú le oíste ahí dentro, sabía algo. Dijo haber estado en Martha’s Vineyard. SCULLY: ¿Es un secreto de estado que vivías en Martha’s Vineyard? MULDER: Bueno, ¿y cómo lo averiguó? SCULLY: Por la biblioteca de la prisión. Los presos tienen acceso a los ordenadores y a internet. Roche se conectó ayer mismo. (Se detienen). MULDER: ¿Buscando qué? SCULLY: Los registros del servidor no lo muestran, pero en la red, Mulder, pudo averiguar prácticamente cualquier cosa sobre ti. (Nota: ¡Damos fe de ello! J ). Mira, está jugando contigo, Mulder. Te está haciendo chantaje emocional y tú se lo estás permitiendo. Entraste en esa habitación con la certeza de antemano. Él vio vulnerabilidad, y se aprovechó de ella. Tuviste un sueño... una pesadilla... y tú, tú la tuviste por todas las emociones que este caso está despertando en ti. Pero... no fue más que un sueño. MULDER: Mi último sueño se hizo realidad. Scully, ¿crees que mi hermana Samantha fue abducida por extraterrestres? (Scully aparta la mirada). MULDER: ¿Lo hacer creído alguna vez? No. Entonces, ¿qué crees que le pasó? SCULLY: ¿Y qué dices tú que crees ahora? MULDER: No lo sé. No sé lo que pasó. No sé qué creer. Sólo sé que tengo que averiguarlo ahora. (La pasa de largo). < GREENWICH, (Mulder está en un desván, buscando algo en una cómoda). SRA. MULDER: ¿Fox? MULDER: Mamá, estoy en el sótano. (Mulder se acerca a las escaleras del sótano, por donde su madre está bajando, todavía recuperándose de su odisea en “Talitha Cumi” y “Herrenvolk”, suponemos). MULDER: Perdona, ¿cómo te sientes? SRA. MULDER: Bien, Fox, estoy bien. Cariño, ¿qué estás haciendo aquí abajo en mitad de la noche? (Mulder saca los corazones de tela). MULDER: ¿Reconoces... estos tejidos? ¿Alguno de ellos? SRA. MULDER: ¿Qué es lo que estoy mirando? MULDER: Sólo míralos bien. ¿Te son familiares? SRA. MULDER: ¿Cómo familiares? MULDER: Sólo familiares. ¿Los has visto antes? SRA. MULDER: Fox, no sé lo que quieres que diga. Ya sabes que mi memoria no es tan buena como solía ser (¿De veras alguna vez ha tenido buena memoria?), sobre todo desde que tuve el ataque, no sé... (Mulder la abraza). MULDER: Está bien. SRA. MULDER: Oh, Fox... MULDER: ¿Papá nunca te compró una aspiradora, verdad? SRA. MULDER: Sí. Hace mucho tiempo. (Se separan. Mulder está consternado). SRA. MULDER: Ya no la uso. MULDER: ¿Dónde está? SRA. MULDER: Bueno, está aquí, bajo las escaleras, en el trastero. (Él se dirige al sitio indicado). SRA. MULDER: Fox, ¿qué está pasando? (Él abre la puerta del almacén y enciende la luz.
Aparta varias cosas, hasta que da con una vieja aspiradora circular. Una
Princesa Electrovac. Mulder la devuelve a su caja). < FBI HEADQUARTERS; < Cuartel General del FBI; (Skinner está sentado en su despacho. Mulder y Scully entran). MULDER: ¿Señor? Se me ha denegado el acceso a John Lee Roche. Me han dicho que la orden procedía de usted. SKINNER: ¿Podría decirme por qué encontró adecuado golpear a un preso en custodia federal? (Mulder se gira hacia Scully, interrogante). SKINNER: La agente Scully no me informó de ello, Mulder, aunque debería haberlo hecho. Todo fue grabado en video por la policía de la prisión. Lo vi. ¡Tiene suerte de que no tome represalias! MULDER: Señor... SKINNER: Se ha involucrado demasiado en esto, Mulder. Ha permitido que este hombre llegara a usted. MULDER: Tengo razones para creer que él puede decirnos lo que le pasó a mi hermana, Samantha. SCULLY: Parece que es posible, señor. John Lee Roche aparentemente pasó casi todo 1973 en Boston. Hizo un viaje de negocios a Martha’s Vineyard en Octubre de ese año. La fecha coincide. MULDER: Necesito saber. Sólo necesito hablar con él una vez más, señor. SKINNER: Eso sólo hace que sea una idea aún menos buena, Mulder. SCULLY: Señor, el hecho es que tenemos aún dos víctimas más que necesitamos encontrar e identificar, y nada conoce mejor a Roche que el agente Mulder, y este es todavía el caso del agente Mulder. (Skinner suspira): SKINNER: Ándese con mucho cuidado. (Mulder asiente. Skinner mira a Scully). SKINNER: Vigile que lo hace. (Scully aparta la vista, y los dos agentes salen). < LORTON REFORMATORY; < Reformatorio Lorton; (Roche coge una silla y mira con resentimiento a Mulder, quien está sentado frente a él). JOHN LEE ROCHE: No voy a hablar si me golpea de nuevo. (Scully mira a Mulder, que saca los dos restantes corazones de tela y los coloca frente a Roche. El preso abre la bolsa y está a punto de sacar uno cuando Mulder retiene su mano). MULDER: No. No puede tocarlos. Se quedan en la bolsa. Diga los nombres. JOHN LEE ROCHE: Creo que ya sabe uno de ellos. (Se miran fijamente el uno al otro). SCULLY: Prúebelo. (Roches sonríe). JOHN LEE ROCHE: En la tele hablaban del Watergate. Usted y su hermana... estaban sentados delante de ella... jugando un juego de mesa con... pequeñas fichas... rojas y azules, de plástico. Usted quería ver un programa de televisión... ése, ¿ése de Bill Bixby? ¿Cómo diablos se llamaba? MULDER: ¿Cómo puede saber lo que yo dije? JOHN LEE ROCHE: Estaba espiando... desde la ventana. Tuve, tuve mucho cuidado. MULDER: Si eso es verdad, dígame dónde está mi hermana. (Roche baja la vista hacia los corazones). JOHN LEE ROCHE: Elija uno. MULDER: ¿Qué? JOHN LEE ROCHE: Elija el que era de su hermana, y yo le diré dónde está. Eh, vamos, tiene un cincuenta por cien de posibilidades. (Coloca los dos corazones uno al lado del otro). JOHN LEE ROCHE: En cualquier caso, le estoy dando una víctima. (Mulder elige el que está a su derecha). JOHN LEE ROCHE: ¿Ése? ¿Está seguro de que quiere ése? (Mulder lo mira un poco confundido, pensando que puede haber elegido el erróneo. Scully sigue mirando encolerizada a Roche, que sonríe astuto). JOHN LEE ROCHE: Sólo bromeaba, es... es una buena
elección. De acuerdo, ¿quiere escribir esto? < FORKS OF CACAPON; < Gargantas de Cacapon; (Scully aparta una pequeña planta dejando al descubierto las palabras “Mad hat” (“Sombrero loco”) escarvadas en la roca. Mulder se deja caer sobre sus rodillas y comienza a escarvar en una zona de tierra, ante la consternación de Scully). SCULLY: Mulder... traigamos un equipo aquí. Dejemos que otro haga esto. MULDER: Ayúdame, Scully. (Scully, conmovida por el tono de él y sabiendo lo
obstinado que es, comienza a escarbar con él. Siguen haciéndolo hasta que ven
algo entre los escombros. Mulder deja el descubierto un conjunto de costillas
cubiertas con ropa que tiene un roto en forma de corazón. Scully suspira y mira
a Mulder, que no aparta la vista de ese corazón). < AUTOPSY LAB. > < Laboratorio de Autopsias > (Mulder está de pie en la parte más alejada de la habitación, mirando al cuerpo, que está cubierto. Se acerca a él y abre un expediente, luego mira a una radiografía. Vuelve la vista al cuerpo un buen rato, hasta que se decide a levantar la cobertura y se fija en él. Toca con su mano derecha la clavícula izquierda del esqueleto, conforme Scully entra). SCULLY: ¿Mulder? MULDER: No es ella, Scully. ¿Tengo razón? Samantha se rompió la clavícula a los seis años. (Scully se acerca). Era la clavícula izquierda. Teníamos... un columpio con una cuerda suelta en el jardín. ¿No está rota, verdad? SCULLY: Tienes razón, Mulder, no coincide. (Mulder suspira, aliviado). No es ella. MULDER: Pero es alguien. (Nota: ¿No lo adoráis cuando dice esas cosas? Siempre pensando en las víctimas antes que en él mismo, incluso cuando el caso es tan personal como el posible asesinato de su hermana. Vince Gilligan, ¡eres el mejor! J) (La voz de Roche se superpone a la escena). JOHN LEE ROCHE: Ya sabe, como le dije... < LORTON REFORMATORY; < Reformatorio de Lorton; (Mulder y Scully están interrogando a Roche de nuevo. Un guardia está en la habitación trasera). JOHN LEE ROCHE:... tenía un cincuenta por ciento de posibilidades. SCULLY: Díganos el nombre de esa chica. JOHN LEE ROCHE: Era Karen Ann Philiponte. (Scully toma nota. Mulder sólo sigue mirándolo). JOHN LEE ROCHE: Vivía en un verde rancho en... el Este de Amherst, Nueva York. Plantas de menta crecían por fuera de su ventana. Me quedé de pie, junto a su ventana, sobre los ramilletes de menta. Olían de maravilla. (Scully se nota alterada por la sangre fría de Roche. Casi le escupe las palabras). SCULLY: ¿Qué año? JOHN LEE ROCHE: Julio... 1974. Su madre estaba a punto de comprarme una Electrovac Argosy, pero en el último minuto, dijo “gracias, pero no gracias”. (Scully lo mira, buscando algún signo de emoción. No lo encuentra). JOHN LEE ROCHE: En fin. (Durante unos segundos permanecen en silencio, los dos agentes mirándolo con desprecio. Mulder saca entonces el último corazón de tela. Lo pone al alcance de Roche, quien lo coge, lo estudia y se lo devuelve). JOHN LEE ROCHE: Es su hermana. MULDER: Si eso es cierto, dígame dónde está. JOHN LEE ROCHE: Usted quiere saber mucho más que eso, ¿verdad? Quiere saberlo todo, ¿no? Revelar el gran misterio. SCULLY: Déjese de acertijos. JOHN LEE ROCHE: No puedo decírselo. Sé que no me cree. Necesita que se lo enseñe, necesite que le guía hasta allí porque... después de todos estos años, cualquier cosa menos que eso no va a satisfacerle, ¿verdad? MULDER: Sólo quiere salir de aquí. (Se pone en pie y se aparta unos pasos, decidido). JOHN LEE ROCHE: Tiene mucha razón, quiero salir... al menos un día o dos. Soy realista. Pero más aún que eso, yo... no puedo esperar a ver su cara... SCULLY: (Horrorizada) Oh, Dios... (Se pone en pie) ¡En vez de eso verá el interior de su celda! ¡Se va a pudrir ahí! (Dirige una mirada a Mulder y va hacia la entrada, sosteniéndole la puerta abierta. Él recoge el corazón y la sigue. Ya fuera, a través del espejo bidireccional, Mulder sigue mirando a Roche, mientras que Scully lo observa a él con preocupación). SCULLY: ¿Estás bien? (Él asiente levemente) Mulder, lo último que debería hacer es dejar que este hombre se salga con la suya. Si lo haces, podría tenernos atados para siempre. Sé que te das cuenta de eso. Tiene que haber otro camino de llegar a la verdad. (Mulder vuelve a asentir, sin decir una palabra. A
través del espejo, Roche mira hacia ellos antes de salir, nuevo zumbido de la
puerta. Scully suspira). < MULDER’S APARTMENT; < Apartamento de Mulder; (Mulder está tumbado en su sofá, pensando, con la vista puesta en el techo. Después de un rato se sienta, coge el teléfono y marca). MUJER: Administración. MULDER: Aquí el Agente Especial Fox Mulder, del
F.B.I... < SEABOARD AIR FLIGHT # 1650; < Vuelo # 1650; (Una azafata va pasando la bandeja de bebidas y abriendo latas para los pasajeros. Aún se oye la voz de Mulder al teléfono, completando la frase anterior). MULDER: Número de placa J-T-T-. Necesito una orden de traslado para un preso federal. (Desde su asiento, Roche vuelve la vista hacia la azafata. Está esposado. Entonces se dirige a Mulder). JOHN LEE ROCHE: ¿Puedo usar el servicio? MULDER: Mantenga las manos ahí. (Oculta las esposas cubriéndolas con su chaqueta. Se levantan y se dirigen a la parte trasera del avión, pero Roche se las ingenia para esquivar la bandeja de bebidas mientras que Mulder se ve detenido por ella). AZAFATA: ¿Quiere una bebida? MULDER: Discúlpe. (Roche se fija en una madre joven y a su hija, la cual está mirando por la ventana). JOHN LEE ROCHE: ¿Primer vuelo? MULDER: Discúlpeme, tengo que pasar. JOVEN MADRE: Sí. AZAFATA: ¿Podría esperar un segundo, por favor? (Roche se arrodilla, estudiando a la pequeña cara a cara). MULDER: ¡Ahora! JOHN LEE ROCHE: ¿Te estás divirtiendo? CAITLIN ROSS: Uhummm... JOHN LEE ROCHE: ¿Cómo te llamas? CAITLIN ROSS: Caitlin. (Mulder consigue pasar a la azafata cuando Roche se levanta. Mulder hace un asentimiento hacia la joven madre conforme se marchan. Sobre la escena, podemos escuchar la voz de Skinner). SKINNER: ¿Qué diablos quiere decir... < FBI HEADQUARTERS; < Cuartel General del F.B.I. (Skinner está hablando con Scully). SKINNER: ¿Se llevó a Roche? SCULLY: El agente Mulder convenció al juez de que era una situación de emergencia. SKINNER: ¿Y dónde estaba usted mientras pasaba eso? SCULLY: Ya había dejado al Agente Mulder. Le sugerí que durmiera un rato. Señor, tengo una idea clara de dónde puede haber ido y estoy segura de que puedo dar con él. SKINNER: (Furioso) Yo seré quien dé con él. ¿Adónde se ha dirigido? (Se levanta y se pone su abrigo). SCULLY: Martha’s Vineyard. Y espero que se dé cuenta de lo singular de esta situación y de su efecto sobre el agente Mulder. SKINNER: No, yo entiendo perfectamente el efecto
que tiene sobre él, agente Scully. Si no recuerdo mal, ésas fueron exactamente
mis últimas palabras hacia usted al respecto. Me ha decepcionado. Vamos a
arreglar este desaguisado antes de que se nos vaya del todo de las manos. (Comienza a salir). < MARTHA’S VINEYARD; (Mulder presiona el interruptor de la luz conforme abre la puerta, y Roche le sigue al interior. Se internan en el pasillo y Roche se asoma a la habitación principal). JOHN LEE ROCHE: ¿No hay nadie en casa? (Mulder permanece impasible. Roche sonríe y se sienta en el sofá, cubierto de plástico). JOHN LEE ROCHE: Me senté en este sofá... cuando su padre me compró la aspiradora. ¿Está preparado? MULDER: Adelante. JOHN LEE ROCHE: Veintisiete de Noviembre, 1973. Vigilé la casa durante horas. Aparqué en la calle de enfrente, ahí mismo. Sólo estaba comprobando, no tenía planeado que fuera esa noche. Pero entonces, de repente, sus padres se marcharon y me imaginé... MULDER: ¿Adónde fueron? (Roche se levanta y mira por la ventana). JOHN LEE ROCHE: A la casa de al lado. A jugar el pinacle, yo qué sé... lo que sea que hiciera la gente entonces. MULDER: Continúe. JOHN LEE ROCHE: Así que después de irse ellos, salí de mi coche y me acerqué. (Se agacha frente al televisor). JOHN LEE ROCHE: Y lo vi a usted y a su hermana jugando a ese juego de mesa. (Se levanta). Un poco más tarde de las ocho, estaba listo así que fui hacia la caja de fusibles. (Comienza a pasearse). Corté la corriente, y las luces se apagaron, y entonces me acerqué a la puerta principal. Estaba preparado para derribarla... pero la encontré abierta. Era 1973. Era... un mundo diferente entonces. MULDER: ¿Y entonces qué hizo? JOHN LEE ROCHE: Bueno, usted lo recuerda. Yo... entré por la puerta principal. Usted trató de alcanzar la pistola de su padre, tuvo, tuvo mérito en eso. Pero entonces se quedó paralizado, y... me llevé a su hermana lejos de todo esto. A un sitio más feliz. (Mulder se acerca a él). MULDER: ¿Así es exactamente como sucedió? ¿En esta misma habitación? (Roche parece un poco inseguro, confundido). JOHN LEE ROCHE: Sí. MULDER: Casa equivocada. (Roche se sorprende). MULDER: Mi padre compró esta casa después de que él y mi madre se divorciaran. Esta casa está en el Oeste de Tisbury. La casa de donde se llevaron a Samantha está en Chilmark. ¡Eso está a unos diez kilómetros de aquí! (Roche aparta la vista). MULDER: Se ha equivocado. Usted nunca estuvo aquí. No se llevó a Samantha. JOHN LEE ROCHE: Es una hermosa idea. MULDER: No. (Rotundo). No, pero creo que ya sé lo que pasó. De alguna manera usted entró en mis sueños. JOHN LEE ROCHE: ¿Perdone? MULDER: Yo hice su perfil. Entré en su cabeza, puede que usted entrara en la mía. Puede que se formara algún nexo o conexión entre nosotros y a través de él pudo acceder a mis recuerdos sobre mi hermana Samantha, y los usó contra mí para esto. JOHN LEE ROCHE: Se resiste a creerme. MULDER: ¡Y usted está en la casa equivocada, estúpido hijo de puta! ¡Nunca estuvo aquí, mentiroso! JOHN LEE ROCHE: Es geografía, hombre. Es sólo geografía. Hace veintitres años de eso, estamos hablando sólo de geografía. MULDER: Sí, pero recuerda perfectamente los otros detalles. Eso es porque los vió a través de mis ojos... a través de mis sueños. (Roche se sienta en la silla, riéndose. Nota: Por cierto, ¡Roche debe ser realmente alto! Le saca más de una cabeza a Mulder, quien no es precisamente bajo. Para las tomas conjuntas Scully debió llevar unos tacones más altos que de costumbre. J ). JOHN LEE ROCHE: He oído cosas sobre usted, Mulder. ¿Sabe lo que he oído? Oí que persigue alienígenas... del espacio. Es como si todo su mundo estuviera en orden mientras pueda creer en cosas como los platillos voladores. (Hace girar su dedo, imitando un platillo volante. Lo que no sabe es que atacándolo por ese lado no está consiguiendo nada. Mulder es totalmente inmune a esos comentarios. Tiene mucha práctica ignorándolos). JOHN LEE ROCHE: Pero le estoy diciendo la más pura verdad. Ya veo que no es usted tan abierto de mente como cree que es. MULDER: Debe haber sido un vendedor magnífico, Roche. El primer vuelo sale a las seis de la mañana. ¿Por qué no disfruta sus últimas horas de libertad? Vamos. (Roche se pone en pie y salen). < HOTEL > (Mulder está sentado en la mesa, estudiando el corazón de tela. Roche está dormido en el sillón. Entonces oye algo fuera). SAMANTHA MULDER: ¡Fox! (Él se levanta). ¡Fox, ayúdame! ¡Sácame! ¡Ayuda! ¡Ayúdame! (Va hacia la ventana y ve un coche blanco fuera. Se queda boquiabierto. Samantha está dentro, golpeando la ventanilla). SAMANTHA MULDER: ¡Fox, ayúdame! ¡Ayúdame! (Mulder mira a Roche, comprobando que sigue dormido en el sofá. Sale de la habitación y se acerca al coche cuyo motor se pone en funcionamiento). SAMANTHA MULDER: ¡Sácame! ¡Fox! (Mulder trata de abrir la puerta, pero está cerrada). SAMANTHA MULDER: ¡Fox, ayúdame! ¡Sácame! ¡Fox! (Usando las llaves que tenía en el bolsillo, Mulder finalmente consigue abrir la puerta y la saca. Abraza fuerte a Samantha, apartándola solo unos centímentros para poder mirarla. Sonríe abiertamente, la abraza con fuerza de nuevo y entonces ve algo en el suelo. El punto rojo. Forma la palabra “Bye” (“Adiós”). Mulder oye cómo el motor del coche vuelve a sonar y se da la vuelta; no está abrazando a nadie, y el coche se ha ido. Se despierta, oyendo unos golpes en la puerta. Sus manos están bajo la mesa, y la derriba cuando se pone en pie, descubriendo que está esposado. Roche se ha ido). SCULLY: ¿Mulder? SKINNER: ¡Mulder, abra la puerta! (Mulder mira a su alrededor. Algo más tarde, por la mañana, Mulder está hablando con Scully y Skinner). MULDER: Debe haberse ido mientras dormía, tuve otro sueño. (Skinner suspira). SKINNER: ¿Por qué no comprueban si alguien le vio salir? (ordena a un par de hombres, que salen). MULDER: Se llevó el último corazón de tela. SCULLY: También se llevó tu placa y tu teléfono. SKINNER: ¿Dónde está su pistola? (Mulder lo mira, inexpresivo). SKINNER: ¿Cómo explica su conducta, agente Mulder? MULDER: No lo hago. SKINNER: No lo hace. Un depredador anda suelto por su culpa. Sólo Dios sabe cuántas horas hace que se marchó. ¿Alguna idea de dónde puede haber ido? (Mulder lo piensa un segundo). MULDER: Sí. SCULLY: ¿Dónde? MULDER: ¿Dónde está tu teléfono? (Skinner suspira y le acerca el suyo. Mulder se sienta). MULDER: Había una niña pequeña en el avión. SCULLY: ¿Qué niña? (Mulder marca un número). MUJER AL TELÉFONO: Compañía Aér... MULDER: Sí, por favor póngame con su supervisor. SCULLY: ¿Mulder, qué niña? MULDER: Soy Fox Mulder, del F.B.I. Quiero la lista de pasajeros del vuelo sesenta y cinco desde Washington a Boston, anoche a las 8:50. Mi número de placa es J-T-T.. (La mujer le responde algo que no oímos. Mulder cuelga). MULDER: Un agente Mulder les llamó hace sólo diez minutos. Le dieron la misma información. (Salen). < NEW FRIENDS DAY CARE; < Guardería Nuevos Amigos; (Los agentes entran en escena para localizar a la persona al mando preguntando a los policías). MUJER: Dijo que era del F.B.I. Dijo que su madre había tenido un accidente. Que tenía que llevarse a Caitlin... (Solloza. Los agentes salen del coche). POLICÍA LOCAL: ¿Dijo que era... un hombre blanco? MUJER: Sí. POLICÍA LOCAL: ¿Cómo de alto? MUJER: Hum... sobre metro noventa, más o menos. (Mulder, Skinner y Scully se acercan a ella). MUJER: Dijo que su nombre era Mulder. Tenía una placa. Dijo que era un oficial. Oh, Dios mío, ¿qué he hecho? (El policía local se dirige a Skinner). POLICÍA LOCAL: Enviamos a una unidad a recoger a la madre de la niña. Está en camino. SKINNER: Bien. MUJER: ¿Qué, qué voy a decirle? Todo es culpa mía. MULDER: (Acercándose a la mujer y tomándola del brazo en ademán tranquilizador). No es su culpa. Es mi culpa. (Vuelve hacia su coche, seguido por Scully). MULDER: Perdona, Scully, tenías razón. Ha estado jugando conmigo todo el tiempo. SCULLY: ¿No crees que se llevara a Samantha? MULDER: ¿Y qué importa eso ahora? (Nota: Reitero mi anterior comentario y añado un suspiro de admiración. ¿Alguien duda que éste es uno de los mejores episodios de Mulder? J ). (Se detiene junto al coche). SCULLY: Bueno, ¿dónde crees que ha llevado a la niña? ¿Habrá seguido su modus operandi llevándola fuera del estado? MULDER: No hay razón para eso, él sabe que vamos a cogerle. Sólo necesita que sea antes lo más tarde posible. Va a quedarse en la zona de Boston. Estará en algún sitio cerca de aquí. SCULLY: Bueno, ¿hasta qué punto es una criatura de costumbres? ¿Crees que querría llevarla a algún sitio familiar? MULDER: ¿Tratando de revivir algo de su gloria pasada? ¿Eso es lo que estás pensando? No sé, ¿por qué? SCULLY: Bueno, él vivió en Boston a principios de los setenta, ¿no? (A través de la ventana abierta, saca un informe de la guantera. Skinner se acerca). SKINNER: ¿Qué tienen? SCULLY: Una antigua dirección de Roche en esta zona. Revere. 9-8-0-9 Alice Road (Camino de Alicia), apartamento número seis... MULDER: Está ahí. SKINNER: ¿Cómo lo sabe? MULDER: Alicia, “Alicia en el país de las maravillas”, él es el sombrerero loco. SKINNER: Mulder, eso es, eso es... MULDER: De ahí sacó la idea en un principio. (Entra en el coche). SKINNER: ¡De acuerdo, en marcha! (Silba y los agentes y oficiales comienzan a
meterse en sus coches). < 9809 ALICE ROAD > < Camino de Alicia, 9809. > (Mulder es el primero en entrar, derribando la puerta. El apartamento parece vacío y abandonado). SKINNER: ¡Comprueben las otras habitaciones! (Los agentes se adelantan). SCULLY: No creo que la trajera aquí. (Mulder mira por la ventana y ve una terminal de autobuses; cientos de ellos están allí abandonados, en hileras). MULDER: Nunca trajo aquí a nadie. (Sale corriendo. Skinner aparta su arma y los demás le siguen. Mulder cruza un trozo de terreno y comienza a escalar una barrera de metal). SKINNER: ¡Cubran la entrada! (Mulder mira a los cientos de autobuses abandonados y baja. Saca la pistola de su tobillo, y escucha el grito de una niña. Corriendo en esa dirección, mira en derredor y, como si fuese guiado por alguna fuerza invisible, va pasando más lentamente los autobuses. Encuentra finalmente el que cree correcto (aparentemente guiándose por la antena del techo, más agitada que las demás), y se acerca lentamente a sus puertas. Abriéndolas a presión, logra entrar, con la pistola en alto, y ve a Roche sentado en la parte trasera, y a Caitlin en el asiento justo delante del suyo. Baja su pistola y se acerca lentamente a ellos). JOHN LEE ROCHE: Empiezo a creer que compartimos ese... nexo del que usted habló. Siempre parece encontrarme. MULDER: ¿Estás bien, Caitlin? (Caitlin asiente). MULDER: Bien. Mi nombre es Fox, voy a llevarte a casa. (Ella asiente de nuevo). JOHN LEE ROCHE: Tengo su arma, Fox. MULDER: Caitlin, ¿puedes hacerme un favor? ¿Puedes contar hasta veinte? ¿Puedes hacer eso? ¿Cerrarás los ojos y contarás hasta veinte alto, tranquila y lentamente? (Ella asiente y cierra los ojos). CAITLIN ROSS Y MULDER: Uno, dos... (Mulder levanta de nuevo su arma y la coloca directamente frente a la Roche). CAITLIN ROSS: Tres... JOHN LEE ROCHE: Dispararé. CAITLIN ROSS: Cuatro... MULDER: No haga que esto termine mal. CAITLIN ROSS: Cinco... (Mulder baja la mirada y ve a Roche apuntando con su pistola el asiento delantero, directamente hacia la niña). CAITLIN ROSS: Seis... siete... JOHN LEE ROCHE: No me está dejando muchas opciones. CAITLIN ROSS: Ocho... (Skinner y Scully aparecen en la entrada, apuntando también a Roche). CAITLIN ROSS: Nueve... JOHN LEE ROCHE: No quiero para nada volver a prisión. SKINNER: ¡Baje el arma, Roche! CAITLIN ROSS: Diez... once... doce... (Roche saca el último corazón de tela, aún en su bolsa). JOHN LEE ROCHE: Le queda uno. CAITLIN ROSS: Trece... JOHN LEE ROCHE: ¿Cómo va a encontrar a su hermana sin mí? CAITLIN ROSS: Catorce... quince... JOHN LEE ROCHE: ¿Cómo de seguro está de que no es Samantha? CAITLIN ROSS: Dieciséis... JOHN LEE ROCHE: ¿Eh? CAITLIN ROSS: Diecisiete... JOHN LEE ROCHE: ¿Cómo lo sabe? CAITLIN ROSS: Dieciocho... diecinueve... (Justo antes de terminar la fatídica cuenta atrás, viendo de reojo cómo Roche comienza a apretar el gatillo, Mulder le vuela la cabeza, llenando de sangre la ventana detrás del psicópata. Caitlin grita y corre hacia Scully). SCULLY: Ven aquí. (Roche se derrumba). SKINNER: Sáquela de aquí. ¡Llamen a una ambulancia! (Caitlin solloza. Mulder sigue apuntando con su
arma a Roche, y luego la baja lentamente, respirando con dificultad). < FBI HEADQUARTERS; < Cuartel General del F.B.I; (Mulder está sentado en su escritorio, con la vista baja y llorosa. Scully llama a la puerta y entra. Los dos se miran en silencio unos segundos, antes de que Scully deje un montón de papeles sobre la mesa). SCULLY: Recibí algunos resultados del laboratorio. Los análisis del tinte determinan que la tela del último corazón se confeccionó entre 1969 y 1974... pero aparte de eso, no hay nada más que puedan decirnos. Mulder, no es Samantha... y sea quien sea esa niña, la encontraremos. MULDER: (Visiblemente hundido) ¿Cómo? SCULLY: No lo sé... pero te conozco. (Él levanta la mirada hacia ella, y la baja de nuevo). SCULLY: ¿Por qué no te vas a casa y duermes un poco? (Él se ríe ante la sugerencia; también ella,
dándose cuenta de su torpeza. Se abrazan, la cabeza de Mulder sobre su pecho.
Scully le acaricia el pelo, y luego se marcha. Mulder sigue sonriendo en su
dirección, unos segundos más. Luego vuelve a su tristeza anterior. Abre un
cajón de su escritorio y mira un instante el último corazón, antes de dejarlo
en el cajón, junto con el resto de preguntas sin respuesta que componen su
vida). F I N REPARTO: DAVID DUCHOVNY como Agente Especial Fox Mulder. MITCH PILEGGI como Director Adjunto Skinner ESCRITO POR: DIRIGIDO POR: Humildemente traducido por:
RETAZOS DE UN CORAZÓN: Comentarios sobre el episodio "Paper heart". Uno de los más célebres axiomas de Sherlock Holmes reza: "Cuando has eliminado todo lo imposible, lo que queda es la verdad, por improbable que resulte". Y en el mundo de Expediente X, lo más improbable, por paradójico que resulte, es la explicación más lógica. Si eliminamos la hipótesis alienígena, la pregunta omnipresente desde el primer día de la serie, ¿dónde está Samantha?, deja atrás otra no menos importante: ¿Qué fue lo que realmente le sucedió? Estamos tan acostumbrados a ver las cosas desde el punto de vista de Mulder, a aceptar sus teorías, por siniestras o absurdas que parezcan, que no se nos había ocurrido dudar de sus recuerdos, de su interpretación de los mismos. Tenía que ser la mano de Vince Gilligan con su perspectiva caleidoscópica, con su capacidad de sorprendernos con lo más obvio, el que nos enfrentara a la posibilidad más simple, la que a ninguno se nos había pasado por la cabeza. Pero no por más simple menos aterradora. El personaje de Roche es uno de los más terroríficos que hayan pasado por la pequeña pantalla. Perteneciente al elenco de asesinos no paranormales que hemos conocido en el universo equisófilo, comparte con ellos la característica básica que justifica su existencia e inclusión en el mismo: el asustarnos incluso más que el otro tipo, porque nos resulta más cercano. Más plausible. Un platelminto de dos metros que se pueda colar en nuestras tuberías no es algo que nos preocupe demasiado al entrar al baño. Pero un sencillo y afable vendedor a domicilio, un vendedor de aspiradoras que mientras nos ofrece la mercancía maquina fría y calculadoramente la forma de arrebatarnos a nuestros seres más queridos... esa escalofriante posibilidad tiene cabida en nuestra vida cotidiana. Como no se podía esperar menos de Vince Gilligan, el episodio explora y explota todas y cada una de sus posibilidades, tratando directamente con las emociones de Mulder, con su personalidad y su relación con Scully. Mulder de pie al otro lado de la camilla donde, cubierto por una sábana, está el supuesto esqueleto de su hermana, sin terminar de decidirse a acercarse. Mulder tocando su clavícula izquierda, comprobando que no es quien temía. Mulder interrogando a Roche tras el revelador sueño sobre Samantha. Cada momento del episodio, cada frase de Mulder, es un homenaje al personaje en sí, consistente hasta el más mínimo detalle con su perfil, dando lo mejor de él. Y David Duchovny está sublime en sus interpretaciones, a la altura del nivel exigido por la complejidad emotiva y el reto intelectual planteados por Gilligan en este Expediente X. Ése no sólo es Mulder. Es el mejor Mulder. Brillante, estoico, sensible, pasional, frustrado... en pocos episodios hemos visto todas sus facetas, y tan bien descritas, sin que la historia desmerezca un ápice en coherencia o interés. Y sin que el papel de Scully pierda fuerza. Es ella la que tiene la razón en este caso. Es ella la que acompaña a Mulder, lo aconseja y apoya a cada paso. Y es ella, finalmente, la que logra devolverle la sonrisa cuando, una vez más, el peso del mundo ha caído sobre sus hombros. "Pensaba que era peor desaparecida que muerta, porque al menos así sabría lo que había pasado...", confiesa el Sr. Sparks. Lo cierto es que Mulder hasta este momento no había pensado en la posibilidad de que Samantha estuviera muerta. En su cosmogonía particular, la explicación más plausible era que la hubiesen abducido los extraterrestres con lo que, en teoría, podría perfectamente seguir con vida. Pero estar de pie frente a su cadáver en una sala de autopsia es algo para lo que no estaba preparado. En medio de su desesperación, sin embargo, vemos brillar más que nunca su confianza en sí mismo, en su capacidad para hacer su trabajo. No le da la mayor importancia al hecho de que su perfil encajara perfectamente con el de Roche, con lo que consiguió encarcelarlo. Ante el reconocimiento de Scully, él se limita a encogerse de hombros. Cuando ella apunta que el coche ya habrá sido registrado, él apunta "no por mí". Si no lo conociéramos mejor, podría sonar a fanfarronada. Scully, por su parte, también mantiene de forma intachable su coherencia: sostiene su escepticismo ante la versión de Roche, incluso cuando no había explicación racional para los detalles que conoce e incluso cuando aceptar esa respuesta supondría poder rechazar esa otra en la que, como Mulder bien recuerda, ella nunca ha creído: la hipótesis extraterrestre. Matices. Cientos. En cuarenta y dos minutos y medio vemos a Mulder dudar, temer, llorar, enfurecerse, reír, sentir alivio, encontrar a su hermana viva, enfrentarse a su posible cadáver. Le vemos confuso, decidido, astuto, atormentado, sensible. Para mí hay muchos momentos inolvidables en este episodio. Pero sin duda el que más me llega al alma es el último minuto. Cuando Scully se marcha y la sonrisa de Mulder se va evaporando. Sus ojos llorosos enfocan el corazón de tela restante, ese pequeño objeto sin valor material alguno. La música de Mark Snow, emotiva como pocas veces, inunda también de tristeza nuestros corazones cuando vemos a Mulder colocar ese último corazón en el cajón de su escritorio, en ese lugar lleno de preguntas sin respuesta, de traiciones, de esperanzas rotas, de frustraciones. De retazos del torturado corazón del propio Mulder.
Sam. |