En un ejemplo de cómo el arte imita la vida que imita...
bueno, al menos la
visión de la realidad de un hombre, Expediente X tomó
prestado uno de los Santos
Griales de la ufología, lo renovó para los noventa, y
puso en marcha un intenso
juego de sospechas. De vez en cuando surgen rumores de
una enorme colección de expedientes que detallan la
implicación militar y política en un complot de
encubrimiento de la existencia de vida extraterrestre que
abarca desde Roswell hasta la Guerra del Golfo Pérsico y
pone los dientes de punta a quienes sueñan con una
respuesta decisiva al interrogante de los OVNIS. El Libro
Azul, las Páginas Amarillas, MJ, Majestic-12... Las
palabras en clave y sus referencias varían, pero la
historia esencial sigue siendo la misma, y si recuerda a
historias anteriores, tanto mejor para un programa de
televisión sobre abducciones alienígenas e intrigas
gubernamentales.
La actual encarnación, la versión Majestic-12, hace
referencia a una serie de archivadores que, aunque no tan
extensos como las toneladas de expedientes que se
amontonan en el refugio de montaña de Expediente X,
alcanzan un total de una docena, dieciséis o
veinticuatro unidades de cuatro cajones, según la serie
de documentos auténticos a que nos refiramos. Si uno
solo de estos documentos resultara ser auténtico,
entonces toda la historia del contacto con alienígenas
estaría encerrada en unos grandes cajones metálicos a
ocho niveles de profundidad bajo las oficinas principales
de la CIA. Claro que el contenido de
dichos expedientes cabría sin problemas en una cinta de
audio de generosas proporciones.Si creyéramos todo lo
que supuestamente contienen esos expedientes, el Gobierno
de Estados Unidos tiene pruebas de la existencia de
culturas alienígenas desde principios de 1939, cuando
unos pilotos fueron seguidos durante seis horas por una
«nave planeadora» que no hizo <tentativa alguna de
esconderse» ni de «evitar ser detectada». En 1943
aparecieron restos alienígenas cuando una de estas
«naves planeadoras» dejó de planear y fue avistada
cayendo al océano. La nave supero el impacto y fue
recuperada junto con la tripulación, al parecer completa
pero sin vida. En 1947 se llevó una nave espacial
prácticamente intacta a los campos de pruebas de
Roswell, en Nevada. Y un auténtico alienígena (con
afición inexplicable al helado de fresa) pasó por una
docena de lugares antes de fallecer de muerte natural el
2 de junio de 1953. Es lógico preguntarse cómo se
llevó a cabo todo esto sin que los norteamericanos
llegaran a enterarse. La respuesta es simple: como sabe
todo buen conspirador, gracias a un «Gobierno en la
sombra» cuyos contactos dejarían en ridículo a
Garganta Profunda y a X.
Estos documentos, aunque a menudo protegen a testigos
clave dándoles nombres falsos o simplemente tirando sus
declaraciones con un escueto «Anónimo», no se detienen
ante nada. Empezando por lo más alto, identifican al
presidente, sea quien sea el ocupante del cargo a la
sazón, como «Majestad» y denominan con la clave
«Operación Mayoría» cualquiera de las actividades
relacionadas con el contacto alienígena. La Mayoría
hizo desaparecer pruebas físicas, acalló testigos y se
aseguró de que incluso entre su círculo de seguidores
de elite, la información sólo se transmitiera en casos
estrictamente necesarios.
Detrás de las muchas actividades de la Mayoría había
un complejo sistema de
proyectos y personal. El «Grupo de la Inquina» se
encargaba del papeleo. Todo lo que iba a parar a los
susodichos archivadores era examinado por la Inquina.
Algunos documentos sencillamente desaparecían en
carpetas de archivador. Otros se abrían camino hasta
secciones mas activas.Los Boinas Granates, el equipo que
siguiera a Mulder a través de la jungla puertorriqueña,
descendiendo por laderas escarpadas como si de un rally
se tratara y por lo general evitando que conservara sus
pruebas, se hubieran sentido como en casa en el Proyecto
Granate, la rama de la Mayoría encargada de garantizar
la seguridad de la información y el personal del
proyecto; a cualquier precio. Desde luego no había
escasez de la una ni de lo otro.La comunicación con una
cultura alienígena, sobre todo con temas tan delicados
como abducciones, intercambios tecnológicos e
hibridación en el orden del día, era un reto incluso
para los mejores diplomáticos. «Sigma» preparaba
especialistas para establecer protocolos de
comunicación, que luego hacían el papel de relaciones
públicas capaces de ofrecer comunicados de prensa
convincentes siempre que fuera necesario, junto con
magníficas falsificaciones de documentos oficiales para
respaldar la postura del Gobierno. Una vez superada la
barrera de la lengua, se establecieron las bases de un
acuerdo, y «Platón» volvió a exponer las condiciones
del Gobierno con la esperanza de conseguir un acuerdo
más favorable.Con el tiempo, según los documentos y los
defensores de Majestic, las Fuerzas Platónicas lograron
un acuerdo aceptable a los ojos de los mandatarios que
tenían conocimiento de las negociaciones. Las
condiciones eran razonablemente simples. A cambio de
tecnología alienígena y una discreción absoluta sobre
su procedencia, la Mayoría, a través de sus agentes,
Mnjestic12, harían la vista gorda ante «cosechas»
periódicas de seres humanos y animales. Los
alienígenas, sin embargo, no obtuvieron permiso para
acceder a la población directamente. La Mayoría exigió
cifras periódicas de los sujetos abducidos. Los
alienígenas accedieron sin problemas a transmitir
informes, una vez consumados los hechos.
EI Proyecto Acuario se ocupó en sacar partido a los
beneficios obtenidos por la humanidad en este trato: el
aluvión de tecnología del que supuestamente disfrutan
los laboratorios y organismos de espionaje
norteamericanos, incluyendo un historial detallado de la
presencia extraterrestre en este planeta, fue almacenado
y minuciosamente protegido por medio de lo que algunos
ufólogos consideran sigue siendo el sistema más
avanzado en clasificación de alta seguridad, MAJIC.
Entre sus muchos subprogramas estaba «Ataque Súbito»,
diseñado para recuperar los restos de cualquier nave que
se estrellara -incluyendo su tripulación alienígena-,
mientras «Plutón» recobraba pruebas menos tangibles
como testigos oculares y la información que éstos
pudieran haber transmitido a cualquier otra persona.
El mayor avance de Acuario, sin duda alguna, sigue siendo
la transformación de teoría alienígena y restos de un
accidente en una nave operativa. Ahí es donde «Luz
Roja» y «Pájaro de Nieve», el ala global de
desinformación. entran a formar
parte de la red de la Mayoría. Si los observadores del
Área 51, los topos de FOIA y los Garganta Profunda de
hoy en día son testigos de fiar, Luz Roja consiguió
hacer despegar su primera nave compuesta en parte de
tecnología alienígena en 1952. No tardó en explotar.
El proyecto volvió a acallarse ya que todos sus
integrantes regresaron a sus mesas de dibujo, pero
empezaron a correr rumores del suceso entre la comunidad
de ufólogos y Pájaro de Nieve entró en juego. El
único propósito de Pájaro de Nieve (ofrecer tanta
desinformación y tantas versiones alternativas como sea
posible) dio como resultado media docena de historias
acerca de pruebas de naves aéreas diferentes, pero
convencionales, en las áreas señaladas por los
ufólogos. Teniendo en cuenta la inestabilidad de
cualquier nave convencional sin alas, no hay razón para
que los científicos se molesten en construir esta clase
de prototipos, lo que viene a corroborar la opinión de
algunos ufólogos de que su auténtico objetivo es borrar
los indicios que a su juicio probarían que ha habido
contacto con alienígenas.
Sin embargo, en esta alianza extraterrestre no salió
todo tan bien. AI parecer los alienígenas olvidaron
mencionar algunas cuestiones importantes, entre ellas el
hecho de que, aunque el helado de fresa era rico,
necesitaban partes específicas del cuerpo humano para
complementar su dieta. Cuando empezaron a salir a la luz
pública más noticias de abducciones, testigos más
fiables aportaron sus testimonios, y ufólogos minuciosos
comenzaron a relacionar la cuestión extraterrestre con
una extraña serie de mutilaciones de ganado, mantener en
secreto la presencia alienígena se convirtió en una
tarea nada fácil. Además, los extraterrestres se
estaban volviendo descuidados y devolvían individuos sin
haberles borrado la memoria por completo. Al igual que
Duane Barry, recordaban llevar minúsculos implantes bajo
la piel, o, como Dana Scully, los descubrían por
casualidad y los relacionaban con sus vacíos de memoria.
Al sospechar que la situación se les escapaba de las
manos, o que nunca habían ejercido un control tan firme
como creían, el Gobierno programó en secreto una de las
tres únicas reuniones generales en las que se juntaron
todos los agentes de Majestic en una sola habitación. La
lista de invitados, de ser auténtica, resultaba
impresionante. A la cabeza, MJ-1 , siempre el director
actual de la C.I.A., que solo debía rendir cuentas al
presidente. De MJ-2 a M.1-12,figuras destacadas de
organizaciones gubernamentales y civiles entre las que se
contaban la National Security Agency, el Ministerio de
Asuntos Exteriores, el Ministerio de Defensa, los jefes
de Estado Mayor y el mismísimo FBI. Entre los que
supuestamente ocuparon un puesto entre MJ-2 y MJ-12
están Nelson Rockefeller y J. Edgar Hoover, que se
reunieron con sus compatriotas -¿dónde si no?- en el
centro de la ciudad de Nueva York. Y hay pocos sitios tan
céntricos como la Calle 46 escogida por Expediente X.
Según se sabe de Majestic, el único individuo que
rechazó un puesto en esta
organización fue nada menos que John F. Kennedy. (Bueno,
tenía que encajar de
algún modo, no'?) Supuestamente, pocas semanas después
de que expusiera la
incómoda opinión de que el pueblo norteamericano debía
tener conocimiento de
toda esta cuestión, Kennedy murió en Dallas. Quizás en
el universo de Expediente X, El Hombre que Fuma sí
Ilegó a «ver morir presidentes».
Para los restantes miembros del grupo Majestic, sin
embargo, la cosa siguió adelante como si nada: requisar,
contener y controlar. Sólo que en esta ocasión había
que contener a los alienígenas. Encabezando una lista de
armas antialienígenas por las que Star Trek sería capaz
de matar están «Josué», «Gabriel» y «Excalibur».
Fusiles de sonidos de baja frecuencia, misiles capaces de
penetrar los cientos de metros de roca necesarios para
alcanzar las bases extraterrestres ocultas, y «rayos»
para acabar con cualquier resto de vida alienígena
submarina. Incluso la Iniciativa de Defensa Estratégica,
más conocida como Guerra de las Galaxias, ha estado
implicada en la trama Ma,jestic como Proyecto Zeus, un
nombre que no Ies es del todo ajeno a los fans de
Expediente X ni a quienes se dedican a airear
conspiraciones.
Aunque muchos elementos del esquema Majestic vuelven a
aparecer en ciertas teorías relacionadas con los OVNIS,
Majestic es quizá la propuesta más internacional y de
mayor repercusión de todas las que se han expuesto. No
hay lacra social, desde las drogas (supuestamente origen
de la financiación de los experimentos con OVNIS) hasta
el SIDA (un procedimiento médico, mezcla de técnicas
humanas y alienígenas, de resultados catastróficos),
que no abarque. Si se enlaza a Majestic con proyectos
aeroespaciales legítimos, teniendo en cuenta la
participación de Estados Unidos en numerosos proyectos
conjuntos, prácticamente cualquier país podría formar
parte de la conspiración. Y, en un círculo vicioso,
cualquier tentativa de desacreditar a Majestic se lo
puede atribuir a Pájaro de Nieve, lo que, como
contrapartida, en realidad corrobora la existencia de
este proyecto de «Altísimo Secreto».
Si este material no se hubiera aprovechado para un
programa que depende de la
sana curiosidad de sus espectadores y la actual
desconfianza en el Gobierno, el equipo que hay tras
Expediente X no sería un narrador tan magnífico como ha
demostrado ser.
Fuente: "El Libro de Expediente X (2)" de N. E.
Genge, páginas 25 a 29, Emecé
Editores, Barcelona, 1997.