El Bicho

 

Disclaimer: Los personajes de Mulder y Scully no son míos; pertenecen a Producciones 1013 y a la Fox. Al escribir esto no obtengo ninguna remuneración económica ni intento violar el Copyright.

Spoilers: Ninguno

Tipo: MSR( Romance entre Mulder y Scully) H (Humor)  


EL BICHO


Por más que lo hago no acabo de acostumbrarme. Me refiero a lo de ver a estos dos en el hospital. Lo peor es que consiguen acabar allí con relativa frecuencia. Me llamaron esta mañana diciendo que les habían encontrado en un lamentable estado en no sé qué fábrica de no sé qué pueblo. Esos son datos que pienso averiguar a base de golpes cuando despierten. Sí, ahora están dormidos. Debido a los múltiples golpes, les han tenido que sedar. Mucho.
Así que llevo una media hora aquí sentado, mirando cómo duermen. Me han dicho que no es grave, por lo que he pedido que los pusieran en la misma habitación, para que mi futuro interrogatorio resulte más sencillo. Soy su director adjunto, quiero explicaciones.

Mulder se mueve bajo las sábanas, y me mira con ojos somnolientos. De repente, los abre de forma desmesurada, mira a su izquierda, y descubre a su compañera.

"¡¡¡DIOS!!! ¡Scully!"

Voy a decirle que baje la voz, pero Scully parece haberse despertado también, y le mira confusa.

"¿Que passssa, Mulder?" dice, arrastrando las palabras.

"¡¡¡Hay un bicho muy feo ahí mirándome!!!"

Scully me mira, más confusa todavía, y menea la cabeza. Los dos parecen drogados... Lo que me espera...

"No, Mulder... no es un bicho, es Skinner."

"No, es un bicho."

"Que noooo... que es Skiiiiner..."

Mulder me mira, y me sonríe.

"¡Hey, Walter! Scully, mira, es Skinner."

"Ya te lo dije."

Madre mía, creo que se han pasado un poco con los calmantes. Estoy tentado de huir, pero le prometí a la madre de Scully que esperaría a que ella llegara. Por otra parte, no me atrevo a iniciar una conversación con los otros ocupantes de la habitación, porque no creo que estén en condiciones de sostener una...

"¿Mulder?"

"¿Sip?"

"¿Dónde estamos?"

"En una cama."

"Aaah."

"Shi... Creo que nos han abducido, y ahora nos van a hacer pruebas."

"¿Quienes?

"Los exxxxtraterreshtres."

"Esos no existen."

"¿Ah, no? ¿Y entonces Michael Jackson qué es?"

"....... Vale."

Juro que si tengo que soportar una conversación dotada de esta carga de profundidad durante mucho tiempo más, me suicidaré. Por suerte, puedo disfrutar de unos minutos de tranquilidad. Pero lo bueno dura poco, supongo.

"Mulderrrr..."

"Queeee."

"¿Te puedes tocar la nariz con la lengua?"

"Claro, mira... Mmmmmmmh."

"Jo, qué suerte. Yo no."

"Es fácil, porque mi nariz es grande."

"¿Me enseñarásh?"

"Bueeeeno."

"Gracias. Y a mí me gusta tu nariz."

"¿De verdad?"

"Sí. Te pareces a ese actor de la tele... David Du-no-sé-qué."

"Nah, yo soy más guapo."

No soy católico, pero he empezado a rezar para que la señora Scully venga pronto. Dejo de hacerlo cuando vuelvo a oir un grito.

"¡¡AAAAAAAAAAAHH!! ¡Mullllder!"

"¿QUE?"

"¡¡¡¡¡Tenías razón, es un bicho!!!!!"

"¡¡AARGH!! ¡Qué asco! Espera, yo lo mato."

Y en un alarde de torpeza y lentitud de reflejos, Mulder se cae de la cama. ¿Y adivinais quién le vuelve a subir a ella, con grandes esfuerzos? Bingo.

"Ssscully, el bicho me ha ayudado a meterme en la cama."

"Esh un bicho bueno."

"Sí, ya no le quiero matar."

"Pero tú odias a los bichos."

"Este esh mi amigo."

Madre mía, han cerrado los ojos. A lo mejor consigo que estén un rato, por pequeño que sea, callados.

"Mulder, ¿te puedo decir una cosa?"

O a lo mejor no.

"¿Qué cosa?"

"Diana no me cae bien."

"¿Qué Diana?"

"Pueeees... Diana eeeh... bueno, la guarra esha."

"Ah, esa Diana. No es mala, también es mi amiga."

"Pues si ella es tu amiga, yo ya no quiero ser tu amiga."

"Jooooo, Sssscullyyyyy... Eso no vale."

"Aaaahh..."

"Bueeeeno, vaaaale. Ya no es mi amiga. Pero el bicho sí, ¿eh?"

"Vale, el bicho sí. Gracias, Mulllder."

"De nada. ¿Te cuento un shecreto?"

"Sííí..."

"Creo que le gustas a Skinner."

Vale. Creo que ya es suficiente. Les voy a matar. Pero antes voy a esperar a que se les pase el efecto del calmante, para que sean conscientes del dolor.

"¿En serio?"

"Shíp. Y a Frohike."

"Ya, pero Skinner es más mooono... Me gusta su calva."

"¿Te gusta la calva de Skinner?"

"Sí. Brilla."

"Frohike también tiene calva."

"Ya, pero la suya no brilla. Además, dile que si me vuelve a llamar alguna noche, le voy a pegar."

"¿Cómo a mí en aquel barco?"

"¿Qué barco?"

"El de los nazis."

"No me acuerdo."

"Pues me pegaste porque te dí un beso."

"Qué raro... Yo siempre he querido que me dieras un beso."

"Ah, ¿sí?"

Ya está bien. Me largo. No me importa si la señora Scully me da caza. No aguanto un minuto más. Lo único que me faltaba era que Mulder empezara a echarle miraditas a Scully. Hay cierta información que preferiría no tener. 
Hey, la puerta se abre y... ¡Sí! Alguien ha oído mis plegarias. Ya ha llegado, con la esperada cara de perocupación, la madre de Scully. Le estrecho la mano.

"Señora Scully, ya están despiertos. No dicen más que incoherencias, pero los médicos me han dicho que se pondrán bién en un par de días."

"¿Sabe qué ocurrió?"

"No, de momento sé tan poco como usted, lo siento."

Maggie Scully asiente con la cabeza y se acerca a la cama de su hija, mientras yo permanezco al lado de la ventana

"¡Mamá!"

"Dana, hija, ¿cómo estás?"

"Muy bien. Mira, ese esh Mulder."

"Ya le conozco, Dana."

"¡Hola, señora Scully! ¿Conoce ya al bicho?"

"¿Cómo?" La señora Scully me mira a la espera de una explicación cuando Mulder me señala. Me limito a encogerme de hombros.

"Esh nuestro bicho. Me lo llevaré a casa. Se llamará... Eeeh... ¡Bambi!"

"¡Eh!" Mulder parece ofendido, aunque no entiendo por qué." ¿Por qué Bambi?"

"Porque Bambi tampoco me caía bien."

"A mí me gustaba. Pero sólo porque tú no me hacías caso."

"¿De verdad?"

Mulder asiente solemnemente. La señora Scully les mira divertida. Por lo menos, sólo lo estoy pasando mal yo.

"Oooooooouuuuch... A partir de ahora te voy a hacer más caso."

"Mejor. Así no tendrá que gustarme nadie más."

"Y el bicho se llamará Pendrell. En su memoria."

"Bicho Pendrell. Descanse en paz."

Y cuando empiezan a cantar música fúnebre, me digo a la señora Scully que si quiere ir a hablar con los médicos. Responde que sí, y la acompaño aliviado fuera de la habitación.

Volvemos unos minutos más tarde, yo con la inteción de recoger mi chaqueta y huir de allí lo más rápido posible. Ya me enteraré de los detalles más adelante. Pero mis planes se ven amenazados cuando, al abrir la puerta, nos encontramos a Muder sobre Scully, en lo que parece ser un beso... no muy fraternal. Miro a la señora Scully, que abre la boca, y acaba sonriendo.
Finalmente se separan, probablemente debido a la ausencia de oxígeno en los pulmones, y se dan cuenta de nuestra presencia en la habitación.

"¡Mamá! ¡Pendrell! ¡Mulder me ha dado un beso!"

Sí, Scully, yo juraría que sí. Cojo mi chaqueta, me despido de una demasiado sonriente señora Scully, y me voy hacia mi casa, con la intención de volver en cuanto se les pase la anestesia para ver su reacción sin calmantes a lo que acaban de hacer. No nos engañemos, he apostado una pasta en la porra de la oficina, y quiero saber lo que pasa...


 

FIN...supongo...:)

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