|
Después de... Disclaimer: No money, Not mine. Feedback: ¡Claro! a: tn1 Críticas buenas, malas, regulares...¿vergüenza ajena? Dímelo. Nota del autor: Es bastante largo, y si no estás de acuerdo en una posible relación entre Mulder y Scully ni tan siquiera empieces. La última parte del fan fic corresponde a alguna clase de "alucinación masturbatoria" que acude a mi cabeza “de vez en cuando” de ver a Mulder y Scully en completa felicidad (como no van a hacer en la serie, vamos) y poco menos que rodeados de nietos (bueno, a tanto, tanto no he llegado porque me daba vergüenza) así que a lo mejor me he pasado un pelín (lo siento). Es mi segundo fan fiction así que piedad y paciencia, por favor. Dedicatoria: A todos los x-philos out there. Tipo: ¿De todo un poco? Bueno, no hay expediente x en sí (vaya paradoja), pero hay Angustia, un tanto de humor, MPOV and SPOV, Romance Mulder/Scully.... DESPUÉS DE... DESPUÉS DE... ¿Es definitivo?- les preguntó Skinner. Sí, señor.- contestó Scully bajando la cabeza pero con la voz firme. Disculpen que insista, pero esto no tiene marcha atrás, ¿están seguros? Señor, puede parecer algo precipitado, pero la agente Scully y yo lo hemos pensado mucho y creemos que siete años con los expedientes x han sido suficientes y...demasiados, personalmente no tengo fuerzas para seguir en esto...ya no. Eso puedo entenderlo, pero no así su renuncia al FBI, ambos son excelentes agentes y hay cientos de departamentos en los que podrían llevar a cabo su trabajo. No, señor, después de estos años no podría trabajar en otro departamento.- dijo Scully interviniendo de nuevo. Espero que ustedes sepan lo que hacen, porque yo no lo entiendo en absoluto.- acabó Skinner con un suspiro aceptando y firmando sus cartas de dimisión. Gracias, señor.- dijo Mulder con una sonrisa agridulce y tendiéndole la mano. Agente Mulder, agente Scully.- les dijo cuando estaban a punto de salir por la puerta de su despacho. ¿Sí?- contestaron girándose a la vez. Suerte. Gracias.- sonrieron cerrando la puerta tras de sí. Scully.- le dijo él en el pasillo. ¿Sí Mulder? Me ha encantado tenerte como compañera.- Lo mismo digo.- le sonrió mientras le abrazaba para que no notase su tristeza. Cuídate y llámame en cuanto decidas que hacer con tu vida, ¿de acuerdo?.- añadió separándose de su abrazo y dándole un cariñoso apretón en la mano. Por supuesto.- contestó ella cogiendo sus cosas y disponiéndose a marcharse.- Hasta pronto Mulder. Adiós, Scully.- acertó a decir mientras ella desaparecía por el pasillo y notaba como sus ojos se llenaban de lágrimas.
Habitación 207, Aston Hotel Como pipas tumbado en la cama mientras miro al techo y pienso en mi vida. Esto se ha convertido en una constante cada vez que estoy sólo. Hoy no pienso en mi vida en general, sólo en los últimos dos años. Para describirlos en pocas palabras: raros, inesperados, agridulces y largos. Muy largos. Mi vida ha dado un vuelco total desde que dejé el FBI, en realidad no se parece en nada a la que llevé durante mis años al frente de los expedientes x. Si no fuera por ciertas cosas como las pipas o el desorden que reina a mi alrededor, diría que ni tan siquiera soy la misma persona. Nuevo trabajo: Psicólogo infantil en Warwik, Rhode Island. Hace menos de un año que empecé a trabajar pero ya empiezo a ser muy conocido por mi éxito con los "casos perdidos". Otra cosa que no ha cambiado, supongo, aunque ahora me conozcan por brillante y no por siniestro. Nueva casa: Pequeña. Desordenada. Con vistas al mar. Solitaria... Nuevos hobbies: Leer. Pasear por la playa. Pensar. Jugar con mis sobrinos. Hablar con mi hermana. Lo olvidaba, Samantha volvió. Apenas siete días después de abandonar el FBI recibí una llamada diciéndome que por fin lo había entendido y que tendría mi recompensa. No lo comprendí muy bien hasta que esa misma noche llamaron a la puerta de madrugada. Era ella. Sam. Tenía el pelo largo y rizado y sus ojos verdes se llenaron de lágrimas al verme. Nos abrazamos y nos contamos nuestras vidas a grandes rasgos. "Médico. Casada. Hijo. Te he esperado."- dijo ella. "FBI. Siniestro. Psicólogo. Te he buscado."- dije yo. Eso fue todo aquella noche. Ahora las cosas son diferentes; en cuanto supe que vivía en Providence, Rhode Island; busqué un apartamento para mudarme de inmediato y empezamos a conocernos de verdad. Samantha Mulder es médico y trabaja como pediatra en el hospital general del condado. Está casada;su marido se llama Steven Mulder ( aún no me he enterado de su apellido de soltero, sólo sé que se lo cambió porque lo odiaba y no quería que su mujer y más tarde sus hijos heredaran "esa peste"como él lo llama)y es cirujano. Sé lo que pasó aquella noche que me persiguió durante tantos años. Ellos se la llevaron y la introdujeron en el proyecto de experimentación, pero antes de que comenzaran las pruebas definitivas unos hombres (cuyas identidades desconocemos) le ayudaron a salir a condición de que no se comunicara conmigo o con cualquiera que hubiera podido conocerla en el pasado. En ese momento ya tenía diecisiete años y había pasado toda su vida en una base militar. Estudió medicina en la universidad de Utah dónde conoció a Steven. Es inteligente, agradable, me quiere y me entiende. Siempre esperó el día en que le darían permiso para volver a verme. Perfecto, ¿verdad? Casi. Si no fuera porque me falta... Ah, lo olvidaba, los niños: Steven William Mulder de cuatro años y Samantha Dana Mulder de uno y pico... Sí, Samantha Dana. Yo elegí su segundo nombre. Scully,...ya estás otra vez en mi cabeza. Lo cierto es que procuro no traerla a mis pensamientos muy a menudo porque una vez dentro no sale en días; en realidad nunca ha salido. No ha pasado un sólo día en que no haya pensado en ella, en llamarla. Pero sé que no tengo derecho, cuando le dije adiós en el pasillo de Skinner supe que no me llamaría y respeto su decisión, entiendo que quiera dejar atrás esa etapa de su vida...Si tan sólo yo pudiera hacer lo mismo. Normalmente el pensar en ella es un suplicio pero lo necesito para seguir vivo tanto como respirar o comer; cada vez que cierro los ojos ella está ahí. Tan cerca y tan lejos a la vez... Pero hoy el suplicio se convierte en verdadera tortura porque no puedo dejar de pensar que hace ya dos años que no la veo, setecientos treinta días sin oír su voz; miles de horas perdidas sin compartir sus silencios. Sam lo sabe y por eso me ha obligado a tomarme unos días libres y acompañarles a una convención de médicos de la costa este. "Será como una excursión en familia" había dicho."Además necesito una buena niñera"sonrió. "Te distraerás, no quiero dejarte sólo torturándote a ti mismo"añadió con los ojos. No puedo creer que hayamos llegado a conocernos tan bien en dos años ni que tan sólo hayan pasado dos años; a veces el tiempo parece estirarse como el chicle haciendo que... "Fox, ¿estás ahí?"- pregunta una voz de mujer desde el otro lado de la puerta sacándome de mis cavilaciones. "Pasa Sam, está abierto"- digo sin moverme de la cama. "¿Puede saberse qué demonios haces ahí tumbado todavía?" "Adivínalo"- contesto sonriendo con amargura. "¿Otra vez?"-exclama con aire de reprimenda sabiendo perfectamente a que me refiero.- "Creo que sabes que te obligué a venir para evitar esto." "Lo sé, Sam" "Pues entonces tienes dos opciones, o te levantas y bajas con nosotros a almorzar, o la llamas" "Ya bajo" "Hubiera preferido escuchar *ya la llamo* en vez de eso"- dice mirándome fijamente. "No puedo hacerlo" "¿No puedes o te da miedo?" "No puedo, de veras que no. No se lo merece."- le contesto mirando al suelo aunque no sirva para nada negarle con palabras lo que ya sabe sólo con mirarme.- "Id bajando, me ducho y me uno a vosotros, ¿vale?" "¿Estarás bien?"- pregunta preocupada. "He superado crisis peores y además no te tenía a ti para apoyarme."- respondo intentando sonreír. "Pero la tenías a ella."- dice antes de dirigirse hacia el ascensor. Cierro la puerta y me meto bajo la ducha con las palabras de Samantha resonando en mi cabeza como un eco constante. Ni tan siquiera el agua consigue aclarar mi cabeza hoy, nada aclara mi cabeza desde hace dos años. Sólo sé que la quiero. Que la quiero y que nunca se lo he dicho.
Habitación 768, Aston Hotel No sé por qué he venido. bueno, sí lo sé; he venido para llenar mi cabeza y mi tiempo de cosas que hacer y no pensar que hoy hace dos años que...¡Ya está aquí otra vez! No debería pensar en él ni ahora ni nunca, ya hace dos años que no sé nada de su vida.Y es por eso, porque es SU vida y yo ya no estoy en ella. Pero es que las habitaciones de hotel me recuerdan a él. Tumbado sobre la cama con sus vaqueros y su camiseta gris. Comiendo pipas de girasol, bebiendo té helado y viendo béisbol u otras películas menos "agradables". Su pistola y la foto de Samantha en el primer cajón de la mesilla... ¿Por qué no podré simplemente guardarlo todo como un bonito recuerdo de mi excompañero de trabajo? "Porque no era sólo eso" dice una voz dentro de mi cabeza que me esfuerzo en callar sin éxito. "Porque era tu amigo, tu compañero, tu confidente,...porque era tu hombre, el único hombre." Cuando la voz se pone realmente insoportable trato de valorar los aspectos positivos de mi nueva vida ("Analiza, Dana, analiza. Parece que es lo único que sabes hacer" vuelvo a oír en mi cabeza): trabajo interesante como cirujano del hospital central de Washington con muchas posibilidades de ascender tras este congreso; un trabajo seguro en el que no soy perseguida por psicópatas cada dos días; un trabajo muy bien pagado....¿y qué hay de mi vida? Horarios establecidos, dos días de fiesta a la semana, tiempo libre para disfrutar y descansar. Y pensar. En Mulder, claro. Desde que nos despedimos delante de la oficina de Skinner no he sabido nada de él. Absolutamente nada. No sé en que trabaja, no sé donde vive, no sé si sigue sólo o si vive con alguien...ni siquiera sé si vive. No ha habido ni una llamada, ni una carta, ni un e-mail...menos aún una visita. Hace seis meses pensé en mudarme a una casa en los suburbios pero finalmente me eché atrás. "Si decide venir a verme no me encontrará y perderemos la oportunidad de encontrarnos de nuevo".- fue lo primero que pensé cuando surgió la posibilidad del traslado; claro que yo no necesitaba una casa más grande para mí sola, pero el hecho de que tras año y medio Mulder siguiera obsesionándome de tal forma, realmente me asustó. En serio; me aterrorizó. Tuve la impresión (me niego a creer que fuera certeza) de que si en año y medio no me lo había sacado de mi cabeza ni de mi corazón, ya no lo conseguiría nunca. Y de nuevo la pregunta que lleva acosándome todo este tiempo vuelve a mi cabeza: ¿Por qué no le llamé cuando él me dijo claramente "l-l-á-m-a-m-e"? Pensé en ello, eso lo sé; pero porque no lo hice no lo tengo muy claro, de hecho no tengo ni la más remota idea. Al principio fue por miedo, supongo, miedo a ahogarle demasiado, a que necesitara tiempo para reflexionar después de haber dejado la lucha de su vida, a que no me necesitara más a su lado y me lo dijera si le llamaba. Con el tiempo el miedo se convirtió en orgullo: si él no llama es que no me necesita, y si no me necesita, yo tampoco le necesito a él. Una explicación pobre que no me consuela en absoluto. Cuando la culpa me envuelve por completo y siento que le echo tanto de menos que ya no puedo respirar, decido cambiarme de ropa y bajar a tomar el almuerzo para tratar de entablar una conversación con alguien. Necesito fingir que pienso otras cosas aunque sea mentirme a mi misma. Salgo de la habitación casi corriendo y al llegar al ascensor me doy cuenta de que no sé si he cogido la llave. Mientras busco me doy cuenta de que el ascensor se mueve y yo no he pulsado ningún botón. Genial porque no hay nada que me guste más que aparecer como una pardilla delante de un desconocido en el mejor día de mi vida. Definitivamente perfecto.
Ascensores del segundo piso,
Aston Hotel He salido de la ducha tan pronto como he podido porque si paso un segundo más sólo me va a estallar la cabeza de tanto pensar " y si...". El ascensor no acaba de bajar, sigue en el séptimo..., no, espera, comienza a descender. Da igual, bajaré por las escaleras, estoy en un segundo y llegaré antes que si sigo esperando aquí sólo. Y lo último que necesito es estar sólo.
12:04 p.m Paro en el segundo pero no hay nadie esperando. Respiro aliviada. No voy a parecer tonta hoy. Al menos no todavía.
Recepción, Aston Hotel Veo mucho ajetreo en el living pero a lo lejos distingo la figura de Samantha con los niños en el comedor. "¡Buenos días tío Fox!"- exclama Steve corriendo hacia mí. "Hola Stevie".- sonrío cogiéndole en brazos y sentándolo sobre mis rodillas.- "¿Y Steven?" "Los cirujanos tienen un almuerzo para leer la agenda"- contesta.- "¿Cómo estás?" "Aquí mejor"- respondo sinceramente, aliviado por la compañía de mi hermana y mis sobrinos.- "Allí arriba un fantasma que conozco muy bien empezaba a acosarme demasiado" "¿Fantasmas?"- exclama Steve asombrado- "¿Cómo los que perseguías con Scully?" "Stevie..."- le reprende su madre ante la cara de asombro del niño que no entiende qué ha hecho mal. "No pasa nada, Sam"- sonrío mientras me doy cuenta de como he hecho de Dana Scully alguien tan cotidiano que hasta mi sobrino de cuatro años la menciona en sus conversaciones. "¿Qué pasa?"- pregunta ante mi contestación mirándome con los característicos ojos aceituna de los Mulder. "Nada, sólo que te he dicho mil y una veces que Scully y yo no perseguíamos a ningún fantasma sólo..." "Extratararestres".- pronuncia dificultosamente mientras sonríe. "Exacto" "¿De verdad existen los ex..tarterastres, tío Fox?" "Eso depende de lo que tú creas. Yo creo que sí." "¡Yo también!"- exclama casi gritando.- "¡Y mi tío es el mejor caza extastersartres de todos!" "¿Sabes, Sam?, creo que no debimos contarle las historias de los expedientes x para que se durmiera desde tan pequeño, lo hemos vuelto loco".- le susurro al oído sonriendo. "No lo creo Fox, sólo es un poco...siniestro, eso es todo y no es malo"- dice haciéndome sonreír mientras coge mi mano dándome todo su apoyo. "Si no os tuviera a vosotros y mis recuerdos de Scully a estas alturas me habría suicidado."-le digo sinceramente. "¿Puedo hacer otra pregunta?"- interrumpe Steve que se ha cansado de pelear contra aliens invisibles por todo el comedor. "Adelante" "¿Por qué dejasteis los expedientes x y los extr...hombrecillos verd..grises?" Le sonrío aunque por dentro me estoy rompiendo a trozos; Samantha lo sabe y aprieta mi mano reconfortantemente. Pienso que podía haberme hecho esa pregunta cualquier día, pero que le tuvo que venir a la cabeza justo hoy que hace dos años de esa escena que tengo grabada a fuego en la retina. Estoy a punto de responder con algún chiste fácil a la pregunta cuando noto como si un martillo y miles de agujas irrumpieran a la vez en mi cabeza. "¿Cuándo conoceré a Scully?" Sé que Sam le dijo algo de cansancio, peligro y otros agentes que también querían divertirse. No le contestó a lo de Scully. Gracias a dios él no le volvió a preguntar. "Lo siento, Fox"- me dice muy preocupada. "No es nada, sólo me ha pillado en un mal momento" <El peor de todos>.- pienso.
Recepción, Aston Hotel Camino hacia el comedor entre una increíble multitud dispuesta a entablar una conversación con alguien agradable, cuando leo en un gran panel: "Almuerzo de cirujanos y lectura de agenda. Salón verde. 12:00 p.m.". Genial, no me vendrá mal algo de trabajo para distraerme; al fin y al cabo es lo único que me ha distraído en estos veinticuatro meses. Sólo que llego tarde. Entro y todos miran. Hubiera preferido lo del ascensor. Me siento en un sitio libre que tuve que buscar casi con lupa y escucho la agenda propuesta. <Poco trabajo>- pienso mientras me doy cuenta de que apenas hay un par de estúpidas reuniones en dos días. Eso parece alegrar al resto. No a mí, esperaba distraerme y alejarme de mis propios pensamientos. Acabada la lectura, el ambiente se distiende y se forma una algarabía más propia de un jardín de infancia que de una reunión de importantes cirujanos. Inicio una conversación con la doctora de mi derecha pero lamentablemente ha de irse pocos minutos después porque la reclaman en otra mesa. <Debe de ser importante> pienso mientras observo como todo el mundo la escucha en silencio. Necesito hablar con alguien, así que me vuelvo hacia el hombre de mi izquierda que come en silencio un sandwich de jamón. "Dra. Dana Scully, de Wasihgton DC"- le digo dispuesta a entablar una conversación con alguien. "¿Perdón?- dice casi atragantándose con su sandwich. Desde luego yo no había pretendido la muerte por ahogamiento de ese hombre pero casi lo consigo, lo que me hace pensar que quizás he sido demasiado directa porque, seamos sinceras, relacionarme en sociedad es algo que no hago con mucha frecuencia desde hace mucho tiempo. "Disculpe si he sido demasiado directa; tan sólo quería empezar una conversación." "No se preocupe, es sólo que su nombre me resultó algo familiar. Debe ser muy buena cirujana, Dra. Scully, no recuerdo los nombres con facilidad"- me sonrió. "No creo que sea para tanto doctor..." "Mulder"- contesta y creo morirme.- "Steven Mulder" ¿Es que hoy nada puede salirme bien en absoluto?, en dos malditos años no he oído ese apellido ni una sola vez y justamente hoy, en el que posiblemente sea uno de los peores días de mi vida, voy a parar al lado de un cirujano llamado doctor Mulder. Odio el destino, las casualidades o lo que quiera que sea porque parece que yo soy su víctima favorita. "¿Está bien doctora Scully"- me pregunta preocupado. "Sí, claro"- sonrío (o eso intento)- "Lo que ocurre es que creo que ahora que he terminado de almorzar voy a subir a mi habitación a descansar, quiero salir esta tarde a hacer unas compras. Encantada de haberle conocido, espero que volvamos a coincidir." "Yo también".- sonríe estrechando mi mano. Tenía que haberme quedado en casa encerrada y comiendo helado de chocolate. Tal vez estoy loca y aquel médico no se llamaba Mulder, y simplemente lo he oído porque no puedo pensar en otra en otra cosa. Tengo que arreglar esto de una vez por todas, quizás deba llamarlo y decirle de una vez que le quiero y que le echo de menos más que a nada en el mundo. No, antes de dar ese paso tengo que pensarlo muy bien. Pero lo único que quiero es dejar de pensar de una vez. ¿Por qué tiene que ser todo tan complicado? y ¿por qué demonios no llega de una vez el maldito ascensor? Tal vez haya que coger número, porque aquí hay gente para llenar treinta ascensores o más. Subiré andando, es un séptimo pero creo que puedo hacerlo. Tal vez llegue arriba tan cansada que consiga dormir. <Dormir>- pienso casi en voz alta.-<Eso sí que va a ser imposible> Una puerta cerrándose casi violentamente me saca de mis pensamientos por un momento. Miro la placa del piso. Aún estoy en el segundo.
Habitación 207, Aston Hotel Doy un portazo al entrar a la habitación que suena más fuerte de lo que había pretendido. Tan sólo hace una hora que bajé a almorzar y sin embargo me parecen días desde la última vez que estuve en la habitación. Debe de ser alguna clase de guiñito de los que el destino se gasta conmigo ya que cuanto más se alargue el día de hoy, más durará mi tortura particularmente agudizada por la fecha. Me tumbo en la cama, enciendo la televisión y abro un paquete de pipas. Trato de distraerme viendo el resumen del último partido de los Knicks. Imposible. Todo me recuerda a ella: baloncesto, béisbol, pipas, hotel, fecha,.... No es su culpa, pero desde que Steve pronunció su fatídico "¿Cuándo conoceré a Scully?" cada vez me siento más en el fondo. Ojalá pudiera cerrar ahora los ojos y despertarme en mañana. Sinceramente mañana espero amanecer con la mente más despejada, porque hoy sólo repite obsesivamente: "Scully, Scully, Scully, Scully, Scully, Scully, Scully..." y no creo que sea capaz de soportar dos días como éste y mucho menos seguidos. Tengo ganas de gritar pero las reprimo hundiendo mi cabeza bajo una almohada ahogando un sollozo mientras las lágrimas comienzan a caer en tropel. No lo había pensado hasta ahora, pero no he derramado una sola lágrima por Scully desde el pasillo de Skinner. He protestado, he gemido, me he atormentado... pero nunca he llorado hasta ahora que el llanto es irreprimible y amenaza con durar eternamente. Sin embargo tiene algo de liberador, tal vez llorar me ayude a terminar con uno de los peores días de mi vida. Por una milésima de segundo Scully se retira discretamente a un segundo plano en mi cabeza y pienso que me he pasado toda la vida lamentándome por lo que no puedo tener. Mi hermana primero, ahora Scully. Sonrío pensando lo egoísta y caprichoso que suena eso. Y que ella no esté ahora conmigo es sólo culpa mía por no decirle ni una sola vez en siete años que la quiero. Sonrío mientras lloro y me doy cuenta de que estoy definitivamente loco.
Habitación 768, Aston Hotel Llevo toda la tarde metida en la habitación del hotel haciendo crucigramas en los que todas las palabras que tienen seis letras parecen ser "Mulder". "Animal de la familia de los cánidos conocido por su astucia.(Vocablo inglés)" Tres letras. Tiro la revista todo lo lejos que puedo y decido que esto no puede seguir así. (De hecho debe de ser la décima vez que lo decido hoy y la infinita en estos dos años). Lleno la bañera dispuesta a relajarme tomando un, nada ecológico, baño y..........¿por qué demonios me viene a la cabeza ahora el dichoso caso Tooms? Ya hace tiempo que me odio a mi misma (¿adivinas cuánto?), pero los niveles de "autofobia" a los que estoy llegando hoy superan con mucho los de cualquier enfermo mental. Me meto en la bañera y enciendo la radio en un canal de noticias por dos razones: La primera es convencerme a mi misma de que mis problemas (mi problema, realmente) no son como para exagerar tanto en comparación con los verdaderos problemas del mundo, y la segunda para evitar el suicidio porque si se atreviesen a poner en mi presencia una triste balada de amor arrojo el casette enchufado a la bañera y acabo con mi vida. El sarcasmo sólo me dura unos segundos porque en seguida vuelvo a ser la deprimida-doctora-Scully-de-siempre escuchando las nada interesantes noticias sobre la bolsa y la economía mundial.
5:56 p.m. Menos cansada: sí. Más relajada: tal vez. Mejor: no. He decidido, puesto que mis ojeras han disminuido algo tras el baño, que voy a bajar a la cena de gala que ofrecen hoy en el comedor. No me hace demasiada ilusión, pero mientras me arreglo, mi cerebro se divide entre Mulder y dónde colocar la última horquilla que además no encuentro por ningún lado, lo cual resulta un gran alivio por muy estúpido que parezca. Me pongo un vestido largo negro y miro el reloj. Las seis y media. Me siento en la cama y hago un poco de zapping para hacer tiempo; de todas formas nadie me está esperando en la fiesta ni echará de menos mi presencia.
Habitación 207, Aston Hotel Me despierta la voz de Samantha al otro lado de la puerta. ¿Me despierta?, yo no duermo.... Mientras voy a abrir limpio los rastros de lágrimas que puedan quedar en mi cara y tras eso la dejo pasar. "¿Cómo estás?"- pregunta. Lleva a Sammy en una sillita. "Mejor, de veras, el día se está terminando; ¿qué ocurre?" "Bueno, la cena es a las siete, tienes que arreglarte y bajar pero antes nosotros vamos a acompañar a Steve a cenar al comedor, se lo hemos prometido, así que te esperamos allí en...¿un cuarto de hora?" "Un momento, ¿qué cena?" "Dan una cena de gala para médicos y acompañantes" "Sam, yo no..." "Tú vendrás y te lo pasarás bien"- sonríe obligándome.- "Recuerda, un traje elegante y a ser posible con la corbata a juego, ¿vale?" "Pero..."- intento protestar. "Te dejo aquí a Sammy, está dormida"- sonríe de nuevo marchándose.- "Te esperamos abajo" "De...acuerdo".- acierto a decir cerrando la puerta. Mientras me visto, sonrío pensando en todo lo que Samantha está haciendo por mí. Nunca se lo agradeceré lo suficiente. A las siete menos cuarto estoy más que listo, mi corbata combina con el traje y Sammy sigue durmiendo en su silla, así que la cojo y tomo el ascensor hasta el piso de abajo.
Ascensor, planta séptima, Aston
Hotel Decido no esperar ni un minuto más arriba porque estoy determinada a encontrar abajo alguien con quién hablar que no se llame Mulder. No pido demasiado, tiene que haber gente así en alguna parte del hotel.
Planta Baja, Aston Hotel Al llegar al hall Sammy se despierta y comienza a llorar, y como sólo soy su tío y no su padre y por lo tanto no tengo el deber de educar sino el derecho (y casi la obligación) de malcriar a mis sobrinos, la cojo en brazos y comienzo a lanzarla al aire tornando sus gritos en carcajadas.
Planta Baja, Aston Hotel Siento que el ascensor se para y oigo la risa clara de un niño pequeño. Las puertas del ascensor se abren y...<Vale, Dana, cuenta hasta diez y luego abre los ojos de nuevo> Vuelvo a abrirlos y veo y oigo lo mismo. Niña pequeña, casi un bebé. Risas. Juegos. Mulder. Mulder jugando con la niña pequeña casi bebé. Riendo. Juntos. Hoy. En un microsegundo paso de la más completa alegría y felicidad que me produce verle de nuevo, al casi odio por verle feliz precisamente hoy y finalmente, al pánico y dolor repentino al comprobar que la niña bien podría ser su hija. Trato de desechar ese pensamiento por imposible pero parece lo más lógico y yo siempre me guío por la maldita lógica. ____________________________________________________ Hay un silencio extraño en el ambiente pese a las risas de Sammy. Algo me dice que levante la cabeza. Un instinto. Una corazonada. Hace mucho que no me dejo llevar por una corazonada, concretamente desde.... Levanto la cabeza. La veo. En el ascensor, más guapa que nunca, como una aparición. Paso de la confusión a la absoluta felicidad y nuestras miradas se cruzan. Tengo miedo porque en sus ojos no hay felicidad como en los míos. En sus ojos hay dolor, ¿le causa dolor verme? Espero que no.
____________________________________________________ Es feliz. Es muy feliz, maldita sea. Lo he visto en sus ojos hace un segundo. Y yo mientras me retuerzo de dolor al verle con esa niña. Pero le he visto, por fin tras dos años le estoy viendo y su presencia casi me ciega. Alguno de los dos debería hacer un movimiento, una señal, algo... y creo que si no quiero volver a subir hasta el piso siete he de salir del ascensor. Lo hago y en ese mismo momento corre hacia mí y yo corro hacia él hasta que nos fundimos en un abrazo que he esperado durante mucho tiempo. Demasiado. Sin palabras. Sin porqués; esos ya vendrán luego. Ahora somos sólo nosotros.
____________________________________________________ Corro hacia ella y la abrazo sin decir nada. Aún no sé si soy el causante de ese dolor repentino en sus ojos, pero por un momento no me importa porque todavía la siento: Aún puedo tocar esa especie de magia que nos envuelve cuando estamos juntos. Quiero decir algo pero no puedo. Creo que ella va a decir algo cuando oigo un llanto. ¡Me he olvidado de Samantha! Me deshago de su abrazo, sonrío, acaricio su mejilla sonriente, corro por la niña y la cojo en brazos.
____________________________________________________ Voy a decirle cuanto le he echado de menos cuando un llanto de niño me devuelve a la realidad. Sonríe. Me suelta. Se aleja. Se agacha y la coge. Se acerca de nuevo sonriente con ella en brazos. Mi corazón se rompe en mil pedazos cuando la pequeña me observa. Sus ojos. Tiene sus ojos. "Scully, tengo que presentarte a alguien" Y es lo primero que me dice en dos años. "Dile a Dana Scully cuales tu nombre, cielo" ¿Cielo?, ¿una niña? ¿Es este realmente el mismo Mulder? "Samantha D(i)ana Mulder"- dice con voz de trapo mientras veo babas repartidas por todo el hall. Ahora viene lo peor. Es su hija. Es normal que le haya puesto Sam (de hecho si se hubiera llamado de cualquier otra manera habría tenido motivos para esperar que no fuera su hija). Vale que se apellide Mulder. Correcto. Lo que realmente me intriga es el "Diana", tan sólo espero que su madre no....Dios, como me la encuentre aquí y en plan...no, mejor dejo de pensar. Creo que tengo que decir algo, no sé el qué; aún no le he dicho una palabra. "Scully, tenemos mucho que contarnos, ¿quieres que vayamos a cenar a algún lado?" "Claro".- digo haciendo acopio de toda la elocuencia que me queda tras el profundo shock de volver a verle y volver a verle con una hija que me duele y me atrae de la misma manera.
____________________________________________________ "Claro" es todo lo que consigo de Scully tras dos años de silencio. Pensé que cuando oyese el Dana del nombre de Sam me haría preguntas y yo por fin podría decirle cuanto la quiero y cuanto la he echado de menos. Pero no ha dicho nada. Sólo "claro" que ya es algo porque responde afirmativamente a mi petición pero que no me parece nada después de tanto tiempo sin oír. "Espérame aquí, Scully, No te muevas, la llevo con su madre y regreso en un segundo, ¿vale?" "Claro" Bien, ya tengo dos. Cojo la silla y a Sammy y casi corro hacia el comedor. Sin el "casi". Corro hacia el comedor. "Adiós Sam".- le digo besándola en el pelo y sin antes saludarla siquiera. "¿No te quedas a cenar?" "No, ceno fuera".- sonrío. "¿Ya la has encontrado?".- sonríe ella maliciosa. "¿Cómo...?" "Se sentó junto a Steven en el almuerzo, ya sabes como es de despistado, se le olvidó decírmelo, me ha enterado hace cinco minutos." "¡Por eso no se sorprendió!"- exclamo creyendo entender la reacción de Scully. "¿Qué ocurre?" "Nada, ¿preocupada de verme tan feliz?" "No, sólo aliviada" "Deséame suerte, Sam" "Sólo espero que seas valiente, no la dejes escapar de nuevo" "Al menos recuperaré su presencia por unas horas"- digo sonriendo tanto que me duelen las mandíbulas. "Suerte"- me susurra finalmente abrazándome.-"Tienes que presentármela" "Mañana"- digo yendo a su encuentro tan rápido como puedo.
____________________________________________________ Lo veo aparecer desde lejos sonriente. Parece contento de verme. He estado a punto de asomarme al comedor con una excusa cualquiera para descubrir quién es la madre de Samantha, pero me da miedo averiguarlo. Principalmente me da miedo porque en el fondo siempre he esperado..., no; he necesitado creer que Mulder me echaba de menos tanto como yo a él y después de ver la felicidad en sus ojos, la única esperanza que me queda para convencerme de seguir respirando, es evitar la confirmación de lo que simplemente es obvio. Tengo miedo. Mucho. Porque no sé cómo voy a esquivar sus repuestas durante toda la noche. "Bueno, Scully, todo solucionado, ¿preparada?"- dice todavía con esa sonrisa que hace que olvide el resto del mundo y todos mis problemas. ¿Si digo "claro" otra vez se reirá de mí a la cara? El Mulder que yo conozco lo haría... "Creo que sí." "Menos mal, Scully, creí que en este tiempo tu capacidad léxica se había visto limitada a "claro", me alegra que no sea así porque tenemos mucho que decirnos." "Veo que tu sentido del humor no ha cambiado"- le respondo con mi acostumbrado gesto de tu-chiste-estúpido-no-ha-tenido-ninguna-gracia y él sonríe. La felicidad aparece en cada uno de los rincones de su mirada. "¿Qué te apetece cenar?"- pregunta ignorando mi comentario cortante. Como antes. Como siempre. "Comida china" Lo decimos a la vez . Y nos miramos. Y sonreímos. Buscamos un taxi que nos lleve hasta algún restaurante chino donde podamos hablar. Donde tendremos que hablar. Ni tan siquiera yo pudo entender por qué el gran deseo de saber todo lo que ha hecho durante estos años se mezcla con la imposibilidad de escuchar una verdad que puede ser demasiado dolorosa. Nos subimos al taxi en silencio. Hablando en silencio.
Restaurante chino Yo-wong-peg "Comida china"- decimos a la vez. Sonrío, o más bien sigo sonriendo, porque creo que no he dejado de hacerlo desde que la vi hace (¿sólo?, ¿ya?) un cuarto de hora. Cogemos un taxi y permanecemos en silencio, pero no importa, es un silencio cómodo porque ella está a centímetros de mí. Mi cabeza va a mil por hora e imagino que la suya también . Hemos tomado demasiadas decisiones postergadas durante mucho tiempo en unos segundos, y en un par de frases sin sentido hemos tratado de decir todo lo que no nos hemos dicho. Pero en el silencio del taxi me siento completo. Sólo me preocupa el dolor (que no tristeza) que he llegó a sus ojos la primera vez que me miró en el hall. Salimos del taxi y seguimos sin hablar mientras caminamos mirando al suelo. Me pregunto cuanto le contó Steven sobre mí, sobre Sam, sobre todo,... para que no tenga ninguna pregunta para mí cuando yo tengo millones para ella. "¿Te parece bien allí?" Lo pregunta con voz suave mientras señala un restaurante chino un poco más abajo. Ni tan siquiera me fijo. Es perfecto. Siempre será perfecto mientras estemos juntos. "Claro"- y ella sonríe ante mi chiste fácil. Entramos. Nos sentamos. Uno en frente del otro. Ojos frente a ojos. En silencio. "¿No te parece increíble que nos hayamos encontrado precisamente hoy?".-pregunto iniciando al fin la por tanto tiempo postergada y deseada charla.
____________________________________________________ Me deja helada con su modo de comenzar la conversación. Se acuerda. Sabe que hoy hace dos años. No debería sorprenderme y sin embargo de alguna manera lo hace. "Es increíble que nos hayamos encontrado" "Me....me alegro mucho de verte".- me dice cogiéndome la mano de la misma forma en que lo hizo en el pasillo del despacho de Skinner. "Yo también".- contesto sinceramente pero todavía marcada por la imagen Mulder-Samantha y casi temblando por el roce de su mano contra la mía. "¿Qué te trae por aquí?" ¿Se lo digo todo o sólo lo que puedo decir sin darle a entender que le quiero y que le echo de menos más de lo que jamás hubiera creído? "Es una importante convención de médicos y cirujanos, Mulder" <En realidad es una tontería, pero necesitaba salir y huir de tu recuerdo que es demasiado intenso en mi apartamento.>. "¿Cirujano Scully?" "Ajá, y no se lo digas a nadie, pero creo que últimamente estoy ascendiendo bastante deprisa"- digo con orgullo aunque sabiendo que, si esto es así, es a costa de sacrificar voluntariamente mi tiempo libre para trabajar porque sólo así consigo sofocar un poco el peso de todos mis pensamientos. "Enhorabuena"- pude ver que se sentía orgulloso de mí.- "¿Sigues en Washington?" "Sí, en el Hopital central" Silencio. Me mira fijamente. No puedo creer que no tengamos más que contarnos después de tanto. "¿Y tú que haces aquí?- pregunto invadida por el pánico.
____________________________________________________ "¿Y tú qué haces aquí?" <Bueno, Scully, estaba al borde del suicidio acosado por millones de recuerdos que amenazaban con hacer explotar mi cerebro, así que mi hermana perdida -a quién, como sabes, he encontrado- me obligó a acompañar a su familia a está convención en la que no pintaba nada hasta que tú apareciste.> Lo encuentro algo denso para empezar así que.... "Sólo vengo de acompañante, aún me quedan dos asignaturas para licenciarme en medicina". "¿Sigues en DC?".- sonríe. "No"- respondo.- "Warwik, cerca de Providence en Rhode Island. Apenas siete días después de que cerraran los expedientes x, en cuanto volví a verla, me mudé allí para poder estar más cerca de ella <aunque demasiado lejos de ti>."- sigo, asumiendo que Steven le contó la historia entera durante la hora de almorzar.- "No sabes cuanto me ha ayudado en estos años". "Lo sé"- dice sonriendo dolorosamente. Sigo si entender por qué no tiene preguntas para mí. Vale que se lo explicara Steven, pero aún así soy yo...debería preguntarme qué tal con Sam, mis sobrinos, el trabajo,...si puedo vivir sin ella.... "Scully, tengo que contarte tantas cosas..." "No necesito oírlas, Mulder, me basta con saber que estás bien" Definitivamente esto es muy raro. Tal vez sólo aceptó la invitación por cortesía y no quiere volver a ser mi amiga, mi compañera,...tal vez nunca ha deseado ser más que eso. Comienzan a invadirme ideas como pareja, compromiso, matrimonio......no, no es esa clase de incomodidad la que noto en el aire....o quiero creer que no. "¿Trabajas?"- pregunta con dificultad por alguna razón que desconozco. "Sí, soy psicólogo infantil. Ya me conocen como especialista en casos perdidos." No sonríe. Simplemente bebe un sorbo de vino y mira a la mesa. Es evidente que le pasa algo; a lo mejor esta cena le está resultando una tortura porque ya se había librado de todos sus recuerdos de su etapa anterior y ahora están volviendo aunque intente mantenerlos alejados. He tratado de ver mi reacción si él comenzaba a contarme los cambios experimentados en su vida, pero me he dado cuenta de que ni puedo ni creo querer escucharlos a menos que pretenda caer irremisiblemente en un pozo sin fondo. Con escuchar que sólo siete días después de dejar nuestra lucha (mientras yo casi tengo que ingresar en el hospital por una crisis depresiva), ella había aparecido de nuevo en su vida y él se había mudado a su lado, y notar como una arcada me recorría por entero, he tenido suficiente experimentación. Y no es que esté enfadada con él porque haya seguido adelante sin mí o porque no me haya echado de menos hasta la saciedad (en sus ojos puedo ver que lo ha hecho). No. Es sólo que estoy descorazonada al comprobar que no me ha echado de menos en el sentido que yo lo he hecho: extrañando una relación que en realidad nunca tuvimos pero que siempre deseé. Estoy descorazonada porque ha rehecho su vida y sé que yo no lo conseguiré al lado de un hombre que no sea él. Estoy enfadada conmigo misma porque, aunque sé que para él es importante que escuche los aspectos de su ahora feliz existencia,soy incapaz de hacerlo desde mi postura de mujer atontada por un enamoramiento de chiquilla de quince años. Un enamoramiento totalmente obsesivo e insano. Así que desvío la conversación hacia pacientes, consultas, casos...nada que realmente queramos decir.
____________________________________________________ La noche se consume rápidamente mientras hablamos de trivialidades. Es agradable porque hablamos juntos, pero creo tener cosas más interesantes que explicarle y que ella, por alguna razón que ignoro, no parece querer escuchar. Apunto cada movimiento de sus manos, cada sorbo de vino, cada palabra, cada gesto...apunto incluso su mirada dolorida cuando me mira empañando un poco mi felicidad. Ya no aguanto más. tengo que preguntarle de una vez y llevar la conversación hacia nosotros; apartarla de desórdenes mentales y transplantes de riñón. "No llamaste". digo aprovechando un silencio y mirándola a los ojos.
____________________________________________________ "No llamaste" La esperada y temida pregunta llega al fin abriendo la caja de pandora. Le contesto que tenía miedo de ahogarle demasiado pronto y que después el trabajo había ocupado mi vida entera. Él dice que esperaba que yo llamara porque no se sentía con derecho a reclamarme ni un segundo más de mi tiempo. La conversación se distiende y comenzamos a ser más nosotros que nunca. A nuestras palabras llegan "Skinner", "sótano", "aliens" "hogueras", "sacos de dormir", "autopsia", "Bill", "hospitales", "pistoleros",....y creo que volvemos a sentirmos como los agentes especiales Fox Mulder y Dana Scully olvidando nuestro entorno. Olvido mi dolor, la espera, las lágrimas, la soledad,...incluso olvido la imagen de Mulder con la niña en brazos. "Disculpen, vamos a cerrar"- dice un agradable camarero de acento oriental pero al que no puedo menos que odiar por interrumpirnos. Miro el reloj: Las tres y veinte. También olvidamos la hora. "¿Lo echas de menos?"- me pregunta mientras nos vamos. "En ocasiones."- miento.- "¿Tú?" "Sí, aunque lo que más echo de menos es lo que nunca llegué a tener." Ni idea de que quiere decir con eso aunque lo pienso por un momento y lo veo claro: su hermana. Abandonó su búsqueda cansado de no encontrar nada definitivo pero en teoría ella sigue allí, en alguna parte; viva o muerta. Bajo la cabeza y salimos del restaurante como entramos: en silencio.
____________________________________________________ Esperé siete años y no se lo dije. Ahora he estado esperando hasta el último momento pero al fin le he dicho lo que pensaba. No directamente "te quiero", pero era una insinuación muy clara. Eso me lleva a plantearme por cuadragésimo tercera vez en esta noche la misma duda: ¿Por qué no pregunta nada? Tras sopesar la conversación del restaurante mientras volvemos al hotel en silencio de nuevo, me doy cuenta de que yo ya me sé su vida casi minuto a minuto: trabajo, ciudad, amigos,...incluso tras una pregunta velada, cargada de un doble sentido que ella entendió a la perfección, sé que no tiene pareja. Sin embargo sobre mí...,apenas donde vivo, en que trabajo y lo que quiera que le contara Steven por la mañana que debe de ser mucho porque de lo contrario me enfrento a algo que no puedo soportar viniendo de Scully: la indiferencia. Y empiezo a vislumbrar el hotel: ¿qué se supone que voy a hacer?.
Hall, Aston Hotel Ya estamos en el hotel. Después de la cena tengo una sensación agridulce (y no, no es debida al pollo). Por un lado está el mismo Mulder de siempre que ha estado conmigo durante la cena disfrutando tanto como yo cada minuto que hemos compartido hoy. Por otro lado está la imagen de la niña que tras muchas negaciones he aceptado como su hija. Y lo que eso conlleva. Lo que eso conlleva prefiero no averiguarlo porque si su madre es quién creo que es y está dónde creo que está, prefiero no oír su nombre ni encontrármela. "¿Quieres tomar una copa?".- Afirmo con la cabeza y nos llevamos hasta el bar. Cerrado. "¿Qué clase de bar no abre hasta la madrugada con el hotel lleno hasta los topes?" "Supongo que este".- responde.- "¿Quieres tomar esa copa en mi habitación?" ¡¿Su habitación?!. Y lo dice con naturalidad, como si no pasara nada. Me tranquilizo tras una milésima de segundo porque me doy cuenta de que, para él que tiene pareja, tomarse una copa con una amiga en la habitación del hotel no tiene ningún doble sentido. "De acuerdo" Mi boca actúa antes que mi cerebro y no sé dónde me he metido.
____________________________________________________ Mi tono ensayadísimo de casualidad absoluta por tantos años utilizado para preguntarle a Scully cosas que me consumían por dentro haciéndolas sonar como si tuvieran tan poca importancia como "mira que lámpara", vuelve a dar resultado y consigo decirlo. "¿Quieres tomar esa copa en mi habitación?" "De acuerdo" Su respuesta me llena de miedos, de alegría y de dudas por igual. Subimos. Abro la puerta casi temblando. La dejo pasar. Miro hacia la cama...¡mierda! Samantha está dormida en ella con Sammy. Supongo que debía de tener una mala noche y (dando por hecho erróneamente que yo no dormiría aquí hoy) se cambió de habitación con ella para no despertar a Steven y Stevie. "Creo que aquí no podemos quedarnos".- le susurro sonriente al oído.- "Tendremos que tomar esa copa en tu habitación." Cierro la puerta silenciosamente para no despertarlas y empujo suavemente a Scully hacia el ascensor.
____________________________________________________ No puedo reaccionar. Entro en su habitación y lo primero que distingo en la penumbra es una figura de mujer abrazando a la niña que conocí en el vestíbulo. Se me hiela la sangre. Mulder las mira y sonríe como un tonto y eso me duele. Más. "Creo que aquí no podemos quedarnos, tendremos que tomar esa copa en tu habitación".- oigo como un eco lejano mientras noto como soy sacada de la habitación e introducida en el ascensor. "Lo siento Scully" Subo la mirada, es la única parte de mi cuerpo que, aunque con dificultad, consigo mover. "No las esperaba en mi habitación" Arréglalo, Mulder. "La niña debía de tener una mala noche." No entiendo nada, Mulder pero creo que no puedes hacer que las cosas vayan a peor esta noche. Estoy a punto de meter la llave en la cerradura cuando decido que no tengo fuerzas para dejarle pasar después de lo que acabo de ver. "Tenéis que conoceros Scully" A veces parece tonto. "Mañana podemos ir todos a comer a algún lado, tengo entendido que vuestra agenda no es muy apretada, ¿verdad?" "No, no lo es, pero..."- miro al suelo. "Scully..."- me interrumpe. Está nervioso, se lo noto en la voz. No puede adivinar lo que voy a decirle porque ni yo misma lo sé, pero sabe que no es bueno. "La verdad Mulder es que no me apetece demasiado tomar nada ahora, estoy más cansada de lo que creía." "No te preocupes. Nos vemos mañana entonces, descansa bien, ¿eh?" A partir de aquí todo parece suceder a cámara lenta. Se calla. Me callo. Me mira. Le miro. Sonríe. Yo no. Se acerca. Más. Muy cerca. Me aparto. "Mulder, no, no lo has entendido. Ha sido maravilloso volver a verte <lo mejor que me ha pasado en dos años>. Pero sólo ha sido eso, un breve encuentro que nos ha servido para saber que estamos bien <al menos tú pareces estarlo> y recordar lo que pasamos juntos. Ahora somos diferentes <aunque por esta noche me haya vuelto a sentir yo misma. Completa>, tenemos vidas diferentes. Ha pasado mucho tiempo, demasiado; dos años contienen demasiadas cosas como para olvidarlos sin más." Se queda en silencio, decepcionado creo. No sé por qué le he dicho todo eso. Trato de ignorar el hecho de que haya intentado besarme. Tal vez sólo quiero creer que ha intentado besarme y pretendía tan sólo darme un beso de "buenas noches Scully, que descanses bien" para despedirse de mí hasta mañana. Y en lugar de dejarle volver a mi vida como el amigo que siempre fue, decido alejarlo de mí porque no puede ofrecerme la relación que he estado anhelando desde hace nueve años. Me he vuelto muy caprichosa desde que no le veo. "Siete años contienen todavía más cosas, Scully" Responde cuando ya no creí que fuera a hacerlo y me mira mientras lo dice. Dolor, amargura, decepción y angustia hacen desaparecer de su mirada por completo cualquier rastro de la felicidad que llevo viendo en ellos toda la velada. <Lo sé, son ellas las que me mantienen viva> respondo en silencio mientras lo veo alejarse por el pasillo.
Habitación 207, Aston Hotel Cuando Scully aceptó mi invitación para cenar conmigo me propuse hacer que esta vez todo fuera diferente y sin embargo he vuelto a estropearlo todo. Me quedo un rato mirando en la oscuridad a las dos mujeres que quedan en mi vida y me invade una mezcla de ternura y tristeza. Me tumbo en el sofá y trato de deducir qué ha salido mal, qué he hecho mal. Recapacito. Me ha dicho que se alegraba de veme, ha disfrutado de mi compañía tanto como yo de la suya, le he abierto mi corazón...o lo habría hecho si me hubiera dejado. Tal vez mi error haya estado en considerar que necesitaba saber lo que siento por ella tanto como yo necesito decírselo y al hacerlo la he asustado, en tan sólo unas horas he conseguido hacer lo que traté de evitar no llamándola durante su ausencia: presionarla y ahogarla. Y, asustado por la terrible noticia que podía ver en sus ojos, he intentado besarla. Debió de creer que estaba borracho como una cuba cuando en realidad sólo tomaba medidas desesperadas para tratar de evitar lo que sus gestos y su voz llevaban diciéndome desde que cogimos el ascensor para subir a su cuarto. Obviamente me rechazó y transformó su expresión en palabras que me dolieron en todo el cuerpo. Adiós a mi breve ilusión de felicidad. Vuelvo a perderla. Trato de ahogar un sollozo pero no tengo fuerzas.
Habitación 768, Aston Hotel Me meto en la cama para intentar dormir sabiendo de antemano que no lo conseguiré. Pienso de nuevo en la escena del pasillo. De repente sonrío: ¿cuál de las escenas del pasillo? Ninguna de las tres contiene momentos felices y sin embargo las tres han marcado mi vida.< Nota mental: la próxima vez (si es que hay próxima vez) que tenga que decirle a Mulder algo importante, elegir una habitación cerrada>. La primera supuso el primer intento frustrado de alejarme de él así como un acercamiento fantasma de sus labios y los míos. La segunda fue el adiós, confirmación de lo que no pude hacer la vez anterior. La tercera está muy reciente y pese a eso creo que es la definitiva porque nadie en su sano juicio volvería a acercarse a alguien que ha sido tan contundente en su deseo de dejarlo todo atrás como yo lo he sido. <Por favor, Mulder, conserva todavía algo de esa locura que todos te atribuían y vuelve para explicarme por qué debemos de seguir siendo amigos.>
Habitación 728, Aston Hotel "Fox,...¿eres tú?".- pregunta la voz de Sam sobresaltada por mi suspiro amargo. "Sí, tranquila. Sigue durmiendo" "Sam empezó a llorar y para que no despertara a Stevie decidimos venir a tu habitación con la ella. Lo echamos a suertes y a Steven le tocó seguir durmiendo."- sonríe.- "No te esperábamos a dormir" "Lo imaginaba, no te preocupes, descansa." "¿Qué tal ha ido?".- pregunta ignorándome y sentándose a mi lado en el sofá. "No lo sé"- acierto a decir. "¿Cómo?" "No puedo explicarlo, he disfrutado muchísimo de su compañía y sé que ella también." "¿Entonces por qué estás llorando?" "Porque la he perdido de nuevo, Samantha, me ha dicho que le ha encantado verme pero que tenemos nuevas vidas en las que el otro no encaja." Paro para respirar un poco mientras mi hermana me apoya con la mirada. "¿Cómo voy a poder vivir sin tenerla cerca después de haberla vuelto a ver?" Gran silencio. "No lo entiendo, ¿estuvo fría contigo?" "No" "¿Aceptó tu invitación a la primera?" "Sí" "¿Te dijo si te había echado de menos?" "No" "¿Se lo dijiste tú?" "No con esas palabras...pero podría decirse que sí" "¿Y estás seguro de que te dijo que no le apetecía volver a verte?" "¿Le encuentras algún significado oculto a "Mulder no lo has entendido, ha sido maravilloso volver a verte pero sólo ha sido un breve encuentro para saber que estamos bien"?" "¿Sus palabras exactas fueron esas?"- contesta sin saber que otra cosa decir. "Prácticamente. Esquivó mi intento de beso y después me soltó eso cuando más vulnerable estaba" "¿Sale con alguien?" Pese a saber que no, siento como una punzada en el corazón sólo con contemplar la posibilidad. Niego con la cabeza. "¿Seguro?" "Sí, se lo pregunté" "¿Le preguntaste si salía con alguien?"- pregunta mucho más que sorprendida. "No, sólo dije: "¿algún doctor Scully en perspectiva?" y ella me respondió: "no, estoy sola"" "Me habías asustado, creía que no había conseguido conocerte en absoluto" Sonrío débilmente, <me conoces, Sam, me conoces muy bien>. Pequeño silencio. "¿Le dijiste que tú tampoco salías con nadie?"- pregunta de repente como si se le hubiera encendido una bombillita. "No, pero es obvio" "¿Se lo insinuaste?" "No, ella no quiso saber nada de mi vida, apenas en que trabajo y dónde. Supongo que Steven le contó la mayoría durante el almuerzo porque ni siquiera tuve que decirle que te había encontrado, ni preguntó quién era Sammy, ni...." "Fox" "...por qué su segundo nombre es Dana, o..." "¡Fox!" "...si había pensado en ella,o..." "¡¡Fox!!" "¿Sí?"- respondo al fin. "Steven no habló con Scully" "Pero me dijiste..." "Te dije que se había sentado a su lado. Steven dijo que se fue apenas después de haber intercambiado un par de palabras" "¿Quieres decir que no sabe nada de lo que ha sido mi vida este tiempo?" "Lo que tú le hayas contado,...que no parece ser mucho, por cierto." "No lo es. Estoy confundido, Samantha, parecía saberlo mientras le hablaba de ti, no se sorprendió al ver a la niña y no me preguntó nada, de hecho no quiso saber nada. ¡Ni tan siquiera se sorprendió cuando entramos a la habitación y te encontramos durmiendo! Le dije literalmente "mañana podemos ir a comer todos" y fue cuando me soltó que dos años eran demasiado tiempo, pero no preguntó que todos y...." Veo la sonrisa de mi hermana y eso me confunde porque a mí no me parece gracioso. "¿Me he perdido algo?" "¿Por qué no subes a su habitación y le dices CLARAMENTE de una vez lo que sientes?" "¿Acaso no me has escuchado?, ella NO quiere saber nada y mucho menos eso." "Fox, tenéis que aclarar esto de una vez por todas.Para mí es obvio que todo lo que hay es un gran malentendido." "¿Qué...?" "Sube y dile "te quiero, Scully, te he echado de menos" o en su defecto arriésgate a besarla, todo lo que corres el peligro de recibir es un tortazo" "Pero...."- intento protestar mientras soy arrastrado hacia la puerta y echado de mi propia habitación. "Y...Fox."- dice desde la puerta.-"No se te ocurra sustituir el "te quiero" por un "he pensado que a nuestra edad ya no vamos a encontrar a nadie que nos aguante" o alguna de tus "indirectas clarísimas" que "dan a entender a la perfección lo que siento", o tendrás problemas conmigo además de con ella." "Tomo nota".- Sonrío mientras cierra la puerta sin entender muy bien varias cosas: a.- Qué hago en el ascensor dirigiéndome a la habitación de Scully si hace media hora escasa me negó la posibilidad de volver a vernos en el futuro. b.-Qué es lo que Sam ha entendido claramente mientras yo no me entero de nada. c.-Cómo alguien no puede entender a la primera que "a nuestra edad no vamos a encontrar ya a nadie que nos aguante" quiere decir "te quiero, cásate conmigo". Y sin embargo, pese a que no entiendo nada, llego al séptimo y me invade una sensación de seguridad que hace mucho que no siento. Sé que voy a confesárselo por fin y que voy contarle todo lo de Sam. Quiera o no quiera, le guste o no le guste porque para mí es importante que lo sepa.
Habitación 768, Aston Hotel Sigo sin pegar ojo en silencio cuando unos golpes fuertes en la puerta me sobresaltan. En momentos como este echo de menos mi pistola. Me acerco sin hacer ruido cuando oigo la voz del otro lado de la puerta. "Scully, soy yo, déjame entrar, es importante que te diga algo" El corazón me da un vuelco y por una milésima de segundo siento luchas de enormes dimensiones en mi interior. No suelo hacerlo, pero hoy abro la puerta antes de saber quién gana. Le veo. Me está mirando a los ojos. Fijamente, con ¿pasión?, no, creo que veo violencia. Sin dejar nunca de mirarme cierra la puerta suavemente y se acerca. Me agarra de los hombros con fuerza y con ternura y me besa. Me besa con urgencia. El contacto de su boca con la mía y el sabor de su beso por tanto tiempo esperado, hacen que tarde un momento en reaccionar, pero al fin lo logro. "¡¿Se puede saber qué es lo que crees que estás haciendo?!"- exclamo separándome de él. "Venía a decirte que estos dos años sin ti han sido los más largos de mi vida, que te he echado de menos cada día, cada minuto,...vengo a decirte todo lo que no has dejado que te diga" Parece muy seguro de sí mismo y deseo que sea cierto lo que dice, pero tengo demasiado bien grabadas a la niña, a la mujer y su mirada feliz durante toda la noche como para ignorarlas. "Mulder, ¿has bebido?".- es lo único que se me ocurre. "No desde el restaurante.".- responde con tranquilidad. "¿Entonces a qué a venido eso?" "Te lo he dicho; confesarte que te he echado de menos, explicarte lo que me ha pasado estos dos años,...vengo a entregarte mi corazón porque no me sirve para nada." Dana: inspira,expira, inspira, expira....así se hace, no es tan difícil, respirar es un movimiento mecánico. Pero....¡¡¡¿Cómo demonios puede venir a decirme esto con el panorama que tiene en su cuarto?!!! "No, Mulder, no. No puedes estar diciéndome esto a mí ahora." Creo que voy a romper a llorar en cualquier momento. "¿Por qué?" "¡He estado en tu habitación, Mulder!, ¡Las he visto dormidas en tu cama!. No hagas esto más difícil de lo que es y baja con ellas, ahora tu sitio está allí y no a mi lado. Ya no.".-trato de decirlo serenamente pero es obviamente imposible dada la situación.- "Baja ya y no lo compliques, si Diana se despierta no le va a hacer mucha gracia que estés conmigo a estas horas"
____________________________________________________ ¿Diana? "¿Qué Diana?" "Fowley o quién quiera que sea la que duerme con Samantha" Acabo de entenderlo. Por fin he entendido el dolor en sus ojos, su actitud indiferente hacia mi vida...es el gran malentendido del que hablaba Sam. Nunca le agradeceré lo suficiente haber estado allí en el momento oportuno para abrirme los ojos:
____________________________________________________ Se atreve a preguntar qué Diana. "Fowley".- entonces recapacito y me doy cuenta de que no tengo ninguna confirmación clara de que sea ella así que decido arreglarlo.- "O quién quiera que sea la que duerme con Samantha". Y ahora sonríe. Esto e frustrante hasta la saciedad. ¡Sonríe! "¿Por qué estás tan segura de que se llama Diana?" Cuento hasta diez....me está torturando con tanta pregunta estúpida y parece disfrutar con ello. Pero es Mulder y el hecho de no poder resistirme a su mirada no ha cambiado ni un ápice, así que con infinita paciencia voy a contestarle...aunque eso signifique ir metiendo el dedo en todas mis heridas abiertas. "¿Tengo qué responder a eso?" "Bueno, quiero saber en que te basas. Llámalo curiosidad" Surrealista. Es la única palabra que se me ocurre. "Ha sido un impulso del momento, Mulder, no creo que tenga demasiada importancia....Si la niña se llama Samantha Diana Mulder, entiendo que le pusiste Samantha por razones que no necesitan explicación, Mulder porque es tu apellido y Diana,...bueno, por su madre." "¿Y no pudo ser que simplemente nos gustara el nombre?" "Este tema me parece una tontería, no nos lleva a ningún sitio. Simplemente baja con como se llame de una vez y olvídate de este impulso momentáneo. Será lo mejor para los dos."
____________________________________________________ Tras su explicación atropellada y nerviosa que me hace arder en deseos de besarla y estrecharla entre mis brazos, tengo la tentación de tomarle un poco el pelo. "¿Y no pudo ser que simplemente nos gustara el nombre?" Su respuesta me hace sentir ruin por confundirla sin sentido así que retomo la conversación "seria". "Tienes razón en que yo elegí un nombre aunque no fue el primero sino el segundo, también es cierto que mi apellido ya no es sólo mío y en cuanto al Samantha..., lo eligió su madre. Te equivocas si piensas que esto es un impulso momentáneo y también en el verdadero nombre de esa preciosa criaturita de ojos verdes y pelo rizado, la pobre sólo tiene año y medio y no se le entiende muy bien. Su nombre no es Diana sino Dana; Samantha Dana Mulder"
____________________________________________________ "...Su nombre no es Diana sino Dana; Samantha Dana Mulder" ¿Hay alguna palabra que aúne el significado de "vergüenza", "orgullo", "alivio", "halago" y "amor"? si la hay es así más o menos como me siento después de esto. "Yo....".- y no puedo decir más porque se agacha frente a mí que estoy sentada en el borde de la cama, sube la mirada hacia mis ojos y sonríe. "Te quiero".- dice.- "Siempre te he querido" Lo siguiente que siento es su boca contra la mía en el beso más dulce y salado que haya existido nunca. "¿Y quién es ella?"- pregunto en un momento de lucidez ya que en mi cerebro (pese a no dudar que me quiere) sigue habiendo una mujer sin identificar en su cama, y la niña después de todo es una verdadera Mulder: Sus ojos la delatan.- "¿De dónde ha salido Samantha?" Se sienta junto a mí en la cama y me sonríe tan a lo "mulder way" que creo que me voy a derretir. "Digamos, detective Scully, que ha cometido más equivocaciones en sus conclusiones de las que usted se imagina." "¿Vas a decírmelo o no?" "No".-dice volviendo a besarme. Creo que podría acostumbrarme a esto. "Mulder...".- me quejo. "Está bien" "Explícate" Me hace tumbar en la cama y él se tumba a mi lado mirándome a los ojos mientras agarra mi mano. "El primer error lo has cometido con los padres de Sammy" "Mulder, tienes que ser su padre, tiene tus ojos y...".- insisto aunque la perspectiva anunciada parece poco menos que esperanzadora. "Tiene los ojos de los Mulder".- me corrige.- "Y tú conoces a su padre" "¿Te importaría ser un poco más claro?" "Bueno, a su madre no la conoces aunque en cierta forma..., y sí, ella era la mujer de mi cuarto" "¿Quién es?" "Samantha" "Me refiero a la madre" "Samantha, Scully, Samantha Ann Mulder" Me quedo de piedra. La encontró, y está abajo, fue por ella por la que se mudó. Ha encontrado a Samantha y la niña no es su hija sino su sobrina,... "Dios mío Mulder".- exclamo casi en un llanto.- "¿Y cómo...?" "No sé por qué, Scully"- dice estallando en lágrimas y hundiendo su cabeza en mi pecho .- Simplemente me llamaron diciéndome que tendría mi recompensa y esa noche apareció en mi casa, lo primero que pensé fue en contártelo pero no me atreví a llamarte, estaba totalmente dividido y yo..." Le dejo llorar por un tiempo en mi abrazo y finalmente se calma. Tenerlo así abrazado e indefenso también me ha calmado a mí. "¿Más preguntas, Scully?"- sonríe. Tengo tantas que no sé por dónde empezar. "Has dicho que conocía al padre"- es lo primero que se me viene a la cabeza. "Sí, de hecho creo que os conocisteis por la mañana. Es el Doctor Steven Mulder" "¿También se...?" "Es un bicho raro, Scully".- dice adelantándose a mi pregunta con una nueva sonrisa.- "Todavía no sé cual era su apellido antes de casarse con Sam, sólo que lo odiaba y que prefirió cambiárselo él antes que hacer que su mujer y sus hijos heredaran la “maldición”" "¿Sus?" "Steven William Mulder, tiene cuatro años y los ojos verdes." "Nunca imaginé esto."- lo digo sinceramente mientras veo una sonrisa de orgullo y tranquilidad reflejada en sus labios que me dice que él tampoco. "Todavía cometiste otro error." "¿Más?" "El primero y más grave: suponer y no preguntar" "Te veía tan feliz que no me atreví." "Reflejaba felicidad porque te miraba a ti, antes de que tú llegaras sólo había dolor." "Me dolió verte, Mulder. Había esperado tanto tiempo volver a verte que contemplarte con esa niña en brazos me dolió como una puñalada. Siempre había albergado la remota esperanza de que tú también me esperabas, y esa visión la destrozó de un plumazo." "Sé que te dolió. Lo vi en tus ojos y tuve miedo de que te doliera verme, pero intenté olvidarlo porque no podía decirte simplemente: "hola Scully, cuánto tiempo, me alegro de verte, que te vaya bien"; no con todo lo que tenía que contarte." Seguimos simplemente abrazados, mirándonos como transportados a otra realidad. A nuestra propia realidad. "¿Cómo es Sam, Mulder?" Se lo pregunto tras un minuto de silencio y un brillo distinto ilumina su mirada. "Es muy inteligente, pediatra, sencilla...no puedo describírtela Scully, ella es Sam, la Sam que siempre esperé." No sé que más decir, tengo ganas de besarle pero no me atrevo a hacerlo. "Te gustará, se muere por conocerte. ¿Quieres que vayamos todos a comer mañana?" "Por supuesto, no me lo perdería por nada" Sonrío y vuelve a reinar el silencio. Me doy cuenta de que no le he dicho que le quiero, ni que le he echado de menos. Sé que tengo que hacerlo ahora mismo. "Mulder..." Levanta la mirada (sigue apoyado en mi pecho) de manera interrogante. "Yo... no ha habido un sólo día en que no haya pensado en ti. Te quiero." Lo he dicho y me siento liberada de todas mis cargas. Espero su respuesta y llega pronto. Se acomoda en la cama situando su cabeza a la altura de la mía y se acerca a mí todo lo que puede y más, me aprieta contra él. Sus labios están a milímetros de los míos y su mirada clavada en mis ojos. "Gracias, Scully" Lo dice con la voz casi rota y recorre la mínima distancia que aún separaba nuestras bocas. Comienza a besarme de la forma más dulce y apasionada en la que un hombre pueda besar a una mujer. Casi me hace llorar.
____________________________________________________ "No ha habido un sólo día en que no haya pensado en ti. Te quiero" Desde que llegué a su habitación y comprobé que no respondía a mi conato de beso con una bofetada, lo he sabido. De alguna manera lo sé hace mucho tiempo aunque no lo haya querido reconocer. Y sin embargo, oír salir de su boca hace que un terremoto de grado máximo en la escala de Ritter estremezca mi cuerpo durante un segundo. "Gracias, Scully" Es lo único que puedo decir. Lo único que mis labios pueden articular antes de comenzar a besarla tímidamente. Y los besos tímidos y breves van desembocando en otros más largos y urgentes. Buscados, esperados, necesitados....besos que sellan todo lo que nos hemos dicho esta noche y lo que no nos dijimos durante nueve años. Pronto ellos también se vuelven insuficientes y mis manos la buscan con urgencia en la oscuridad de la habitación. Me doy cuenta de que la he echado de menos incluso más de lo que pensaba. Siento como poco a poco vamos convirtiéndonos en uno. No lo digo como un eufemismo para evitar decir que hacemos el amor. No, no es eso; va más allá de lo puramente físico, somos dos cuerpos y dos almas que se buscan irremisiblemente porque sólo estando juntos estamos completos.
____________________________________________________ Me despierto y tardo un minuto en abrir los ojos por miedo de que al hacerlo no lo encuentre a mi lado. Me mantengo en silencio y puedo escuchar su respiración tranquila. Comprobado eso, abro los ojos y mi primera visión es Mulder dormido profundamente con sus labios ligeramente curvados en forma de sonrisa. Recuerdo la noche anterior llena de besos, caricias y "te quieros" y yo también sonrío. Miro el reloj. Las once y diez. En menos de media hora tengo una conferencia sobre nuevas técnicas quirúrgicas que de repente me parece lo menos interesante del mundo. Aún así tengo que ir y trato de zafarme del abrazo de Mulder. Obtengo un gruñido como respuesta y su mano atrayéndome más cerca de él. "¿Dónde crees que vas, Scully?" "Tengo una reunión abajo, he de ducharme e ir." "No vayas, quédate conmigo" "Tengo que ir, no creo que dure mucho. Además, tenemos pendiente una comida" Sonríe y me besa dejándome marchar al baño.
____________________________________________________ Oigo el sonido de la ducha y tengo serios problemas para evitar el impulso de acudir junto a ella. Hoy es como si por fin todas las nubes y oscuridades de mi cerebro se hubiesen evaporado y sólo quedase la luz de un día perfecto. La reunión de Scully ha chafado mis planes de pasarme toda la mañana remoloneando en la cama, pero sin embargo la perspectiva de futuro que se concreta en la comida de hoy, me llena de esperanza. "Me voy".- dice saliendo radiante del cuarto de baño. "¿A qué hora acabarás?" "No lo sé, espero que en una hora u hora y media estemos fuera, pero..." "Te esperaré" "Más te vale".- sonríe sentándose en el borde de la cama e inclinándose a besarme. Hago ademán de atraerla hacia mí pero me contesta con una "mirada asesina" y prefiero no insistir. "Pásatelo bien" "Hasta luego, Mulder" "¡Scully!".- la llamo justo antes de que cierre la puerta. "¿Sí?".- dice. "Si te aburres, piensa en mí." Sonríe y cierra la puerta. Pienso en quedarme en la cama pero estoy demasiado contento como para quedarme aquí sólo mirando al techo y con el estómago lleno de mariposas.<¿He pensado yo eso? Huggg> Tengo que bajar con Samantha. Aunque ella lo sepa todo, tiene que estar muriéndose de ganas de oír.
Salón de reuniones, Aston Hotel Soy consciente de que llevo una sonrisa estúpida en la cara pero soy incapaz de borrarla de allí. Llego a la sala y me siento con la conferencia a punto de empezar. Sospecho que se me va a hacer muuuuy larga. Por un momento pienso en marcharme porque de todas maneras no voy a enterarme de nada, pero en ese instante da comienzo el acto y me quedo allí sentada haciendo que escucho los últimos avances en la cirugía con ayuda robótica, mientras sólo puedo pensar en qué estará haciendo él arriba.
Habitación 215, Aston Hotel "¡Benditos los ojos!"- exclama cuando abre la puerta de su habitación. "Hola"- digo sonriente. "¡Creí que ibas a traérmela para que la conociera de una vez!".- me riñe. "Hola tío".- exclama Steve desde la bañera. "Hola, chico, ¿qué tal el baño?" "Bien, ¿vienes a jugar?" "¿Por qué no juegas un poco tú sólo, cariño?, el tío Fox tiene que contarme unas cosas" "Joooo..." "Tengo una sorpresa para ti si me dejas hablar un momento con mamá".- le sonrío . "Qué..." "Si te lo digo no será una sorpresa" "Bueno, pero luego vienes, ¿eh?" "Claro" "Bueno, Fox, estoy aquí, ¿eh?".- dice Samantha un poco molesta. "Lo arreglamos todo" "¡No puedo creerlo!".- exclama sarcástica.- "Debí haberlo deducido al ver que no venías a dormir, pero ya sabes que a veces el cerebro no me da para tanto..." "Sam...".- le digo. "Lo que quiero saber es por qué no está aquí ahora" "Pues a diferencia de ti, está trabajando, tiene una reunión" "Es cierto, olvidé que es cirujano" "No eres tan lista como crees." "¿Qué pasó ayer al final?".- dice ignorando mi chiste. "Deshicimos el malentendido, creyó que...." "Sammy era tu hija y yo tu pareja" "¿Para qué preguntas si ya lo sabes todo?".- me quejo. "Me gusta saber que tengo razón." "Hoy tenemos una comida todos juntos, ¿qué opinas?" "Que por fin has tenido una buena idea....si es que ha sido idea tuya." "Lo fue". "¿Fox?".- noto cierta preocupación en su voz. "¿Ocurre algo?" "¿Qué vais a hacer después?" "No te..." "Después de Nueva York." De pronto entiendo lo que dice, Washington está demasiado lejos de Providence como para mantener una relación. Alguno de los dos tendrá que cambiar su vida. Ella tiene un trabajo importante en DC, pero yo en Providence tengo a Sam y a los niños, ¡incluso al despistado de Steven!... "No lo hemos hablado, de hecho ni tan siquiera lo había pensado." "Tendréis que hacerlo" Decido desviar la conversación porque esto es algo que debo discutir con Scully. "¿Por qué no nos vamos a dar una vuelta con los niños mientras "los cirujanos" se aburren en la conferencia?" "Buena idea" "¡Wow!, dos en un día, me voy superando, ¿eh?" La hago sonreír. Era lo que pretendía.
Hall, Aston Hotel "¿Han salido ya?".- le pregunto impaciente a Samantha. "No, me han dicho que les faltan unos veinte minutos" "Bueno, entonces ¿por qué no vamos al comedor y le damos de comer a Sammy? Así podremos ir directamente a tomar algo al restaurante" "Me parece bien" "¡Yo quiero ir a jugar!".- exclama Steve que ya ha comido una hamburguesa durante el camino. "Bien, ¿quieres irte con el tío Fox a la zona de juegos un ratito mientras le doy de comer a tu hermana?" "¿Puedo?".- pregunta excitadísimo. "Claro cariño, si el tío quiere llevarte..." Me mira con ojos suplicantes. "Veré lo que puedo hacer".-sonrío dándole la mano.-"¿Nos vemos en el vestíbulo dentro de un cuarto de hora?" "Allí estaremos y ten cuidado no se te vaya a salir el corazón, oigo sus latidos desde aquí." "Adiós mamá".- dice Steve tirando de mi brazo. "Hasta luego, chicos"
Sala de reuniones, Aston Hotel ¿Es qué no piensan dejar de hablar nunca? En el programa ponía claramente "breve exposición" y sin embargo llevan hablando sin parar casi dos horas y media. Seguro que lo hicieron en mi honor, tal vez mientras pensaba en Mulder <recupero mi sonrisa estúpida cuando su nombre resuena en mi cabeza> no me enteré de la dedicatoria: "En honor a Dana Scully que opinaba que era una agenda corta y estúpida, hemos decidido convertir esta breve exposición en un análisis exhaustivo del tema que nos llevará alrededor de dos días. Gracias por venir". Tortura. Es todo lo que se me viene a la cabeza mientras el tiempo pasa tan despacio que parece retroceder.
Zona de juegos, Aston Hotel NYC, New York 1:50 p.m.
"Vamos, Steve, tenemos que irnos."- le digo por sexta vez histérico por la hora. "Sólo un momentito".- dice volviendo a subir en el tobogán. Entonces se me hace la luz. "¿No quieres tu sorpresa?" "Sí, ¿dónde está?" "En el vestíbulo, ¿vienes?" Me mira con duda durante un segundo para después deslizarse por el tobogán, sonreír y correr hacia mí. "¡Vamos!".- exclama.
Vestíbulo, Aston Hotel Llegamos al vestíbulo y encontramos a un par de grupos. Ni Scully, ni Steven, ni Samantha se encuentran entre ellos. "¿Y mi sorpresa?".- pregunta Stevie impaciente. "No ha llegado todavía, tendrás que esperar un poco más" "¡Pero yo la quiero ahora!".- protesta. "Tranquilo, fierecilla, llegará pronto.".- contesto agachándome para mirarle a los ojos. "Pero tío Fox...".- corta su frase. "Buenos días".- dice una voz de mujer a mi espalda que reconocería en cualquier parte del mundo.
____________________________________________________ Al fin se acabó la dichosa reunión que no me ha servido para nada y corro hacia el vestíbulo. a lo lejos veo su inconfundible figura junto a un niño pequeño. Me acerco a ellos y oigo: "Pero tío Fox..." Me hace gracia que "Tío Fox" sea Mulder y sonrío ante la mirada curiosa del niño. "Buenos días".- digo. "Hola, Sc...señorita".- dice levantándose, girándose y sonriéndome. No entiendo el "señorita", debe de ser otro de sus chistes. "¿Vas a presentarnos, Mulder?".- pregunto al observar que se había quedado mirándome como un tonto. "Por supuesto. Señorita, este es Steven William Mulder" "Encantada".- digo sin entender que narices le pasa. "Stevie, ella es tu sorpresa".- "¿¡Qué!?".- exclamamos a la vez el niño y yo en un arrebato que al parecer resulta bastante cómico. Mulder se agacha y le dice a Steve algo que no alcanzo a entender. Sólo veo que el niño cada vez abre más los ojos. <Ojos totalmente Mulder>.- pienso. "¿En serio?".- exclama al fin mirando a su tío. "Te lo juro, ¿no quieres decirle nada?".- le sonríe Mulder. "¿De verdad eres Dana Scully?".- me pregunta con ¡¿adoración?! en la mirada. "Sí".- digo sorprendida mientras noto la mano de Mulder en mi cintura. "Entonces, ¿de verdad eras la compañera de mi tío en los expedientes x persiguiendo extarterastes?, ¿es verdad que hacías las autipisas mientras buscabais la verdad?"- dice muy serio. Mi cara debe de ser un poema, ¿se puede saber que le han contado sobre mí? Miro a Mulder que me mira con cara de "A mí que me cuentas" y "¿No es maravilloso?" al mismo tiempo. "Sí".- digo. "¿Sabes que otros niños adoran a Superman a Pokémon o a los Telettubies? El sólo quiere oír historias sobre los expedientes x, es tu fan número uno, Scully, yo a su lado sólo soy un simple aficionado a ti".- me dice Mulder sonriendo.- "Tenía muchas ganas de conocerte, ¿verdad, Steve?" Asiente con la cabeza. "¿Puedo darte un beso?".- dice inocentemente mirándome con los irresistibles ojos de su tío. El corazón me da un vuelco y casi me pongo a llorar. Me agacho, le abrazo y de pronto Emily y todo lo relacionado con ella viene a mi cabeza.
____________________________________________________ La cara de ella cuando Steve le pide el beso es indescriptible, pero mientras le abraza sé en lo que está pensando: Emily. Hay que relajar el ambiente. "Tú, chico, suelta a Scully".- le digo separándolo de ella y cogiéndolo en brazos entre risas.- "Mira, ahí tienes a tu padre, ¿por qué no vas a contarle a quién acabas de conocer?" "Pero, ¿ella va a irse?".- se asegura antes de alejarse. "No lo sé.¿Tú que dices?" "No me moveré de aquí".- le sonríe. "Vuelvo en seguida".- dice él corriendo hacia su padre que está al otro lado del vestíbulo charlando con una doctora. "Scully, ¿por qué a él le besas al minuto de conocerle y yo tuve que estar en lista de espera durante nueve años?".- le pregunto acercándome a ella para tratar de aliviar su dolor por el recuerdo de Emily. "Bueno Mulder, él me lo pidió y tú no." "¿Puedo darte un beso, Dana Scully?".- pregunto serio. "Creo que sí".- dice abrazándome. "Veo que tratáis de recuperar el tiempo perdido".- oigo a mi espalda mientras la beso. "Hola Sam".- digo sonriendo.
____________________________________________________ "Hola, Sam" Y la veo. Pelo rizado y ojos color Mulder. Me mira y la miro. Mulder va a decir algo pero ella le da a la niña y se acerca a mí. "Hola Dana, soy Sam" Y eso es todo, tan fácil como eso. Nos abrazamos y casi sin darnos cuenta comenzamos a llorar como si nos conociéramos desde siempre y nos hubiéramos encontrado por fin después de mucho tiempo. Veo a Mulder por el rabillo del ojo y está sorprendido y emocionado. Estoy segura de que incluso tiene ganas de abrazarnos también. Pero sabe que este momento no le pertenece, este momento es para nosotras.
____________________________________________________ Me he quedado de piedra. De hecho aún no me lo creo. Ahí están Sam y Scully, abrazadas y llorando como si se conociesen de siempre, como si no se hubiesen visto por primera vez hace menos de un minuto. Y son lo que más quiero. Y ahora las dos están a mi lado. No creo merecer todo esto.
Habitación 768, Aston Hotel La comida fue maravillosa y se respiraba felicidad en el ambiente. Samantha y yo simplemente ya nos conocíamos. No importa que la presencia física no haya llegado hasta ahora, durante años acompañé a Mulder en su búsqueda y ella se convirtió en algo importante también para mí. Y sobre mí, bueno, ella dice que su hermano no dejó de mencionarme ni uno sólo de los días que pasamos separados. Me dio las gracias por haberle apoyado mientras le faltó ella. Le di las gracias por ayudarlo mientras no estuve yo. Mulder se quejó diciendo que podía ayudarse solo. Todos hablamos durante horas y la sobremesa se alargó hasta casi las siete. Hablamos del tiempo, de la familia, de niños,...Samantha y Mulder incluso hicieron una especie de concurso a ver quién contaba la anécdota infantil más avergonzante sobre el otro y mientras discutían, Steven y yo hablamos de casos y hospitales. Dejo de oír el agua caer en la ducha y eso me saca de mis pensamientos. Lo siguiente que veo es a Mulder con el albornoz blanco del hotel sentándose en la cama junto a mí. Me besa. "Scully, tenemos que hablar" Me asusto porque es una de esas frases hechas que no suelen traer nada bueno. "¿Ocurre algo malo?" "No".- y me tranquilizo.- "Es sólo que Sam me preguntó que vamos a hacer cuando estos días terminen y me di cuenta de que no sabía qué responderle." Me callo. Yo ya lo había pensado y de hecho lo tengo claro. Voy a decir algo pero se me adelanta. "Lo único que sé,...Dana.".- y sonríe al pronunciar mi nombre.- "Es que quiero estar a tu lado. No me importa dónde ni cómo. Sólo que estemos juntos." "Yo también quiero eso, Mulder" "Pero imagino que ves el problema, ¿verdad?" "¿Te refieres a que yo vivo en Washington y tú en Rhode Island? Déjame decirte que..." "Scully, sé que tienes un trabajo importante allí y no pretendo que lo dejes así que si estás de acuerdo me trasladaré contigo en cuanto pueda, ¿qué dices?".- habla atropelladamente y no me deja terminar. Por un momento me halaga que sea capaz de renunciar a todo por mí pero es sólo una ilusión porque sé que no es lo que debo ni lo que quiero hacer. "No, Mulder, ¿y qué pasa con Samantha y los niños?" "Vendremos a verlos, ellos vendrán...las familias hacen eso" "Me halaga que estés dispuesto a alejarte de ellos por mí, pero no es necesario.".- me mira con cara de sorpresa y yo le sonrío.- "He hablado con Steven y en un par de semanas habrá una plaza para mí en Providence." "Pero Scully, no puedes hacer eso, tu trabajo es reconocido, no quiero que te limites por mí." "Esto no es limitarme, es hacer lo mejor para los dos. Queremos estar juntos, en DC no se nos ha perdido nada y sin embargo allí tienes Sam y a tus sobrinos; me he dado cuenta de todo lo que significan para ti y no seré la causante de que te separes de ellos. Los necesitarás, puede que ambos vayamos a necesitarlos, Mulder, ya sabes que no puedo tener hijos." Al fin se lo suelto. Sé que lo sabe y que no le importa pero necesito decírselo porque no soportaría que se lo reprochara en un futuro. "¿Y por eso he de quererte menos?" Su respuesta está llena de ternura y de amor, es exactamente lo que necesitaba. "Espero que no".- le contestó besándole. "¿Estás segura de que no te reprocharás dejarlo todo por mí?" "No dejo nada por ti, Mulder, lo consigo todo gracias a ti"
Aeropuerto de La Guardia "No quiero que te vayas a Washington, tío Mulder".- me dice Stevie con cara de pena mientras nos dividimos para coger cada uno nuestro vuelo. "Sólo me voy una semana para vigilar que la tía Dana se venga conmigo a Warwik después de recoger sus cosas".- le sonrío. "Eso es mucho tiempo" "No, es poco y tengo que hacerlo si quieres que Dana Scully se quede a vivir en Rhode Island" "Bueno...pero vais a volver, ¿verdad?" "No lo dudes".- le responde Scully. "¿Puedo ir con vosotros?" "¿Y quién va a cuidar de Sammy si tu te vas?".- le pregunta Scully que en dos días se ha aprendido muy bien todos sus resortes. "Está bien".- acepta convencido en parte por el argumento, en parte porque para él Scully es una especie de Dios. "Hasta pronto, pareja".- dice Sam abrazándonos. Me hace gracia que nos llame "pareja". "Creo que Steven te está haciendo señas para que corras, Samantha".- le digo.- "Vais a perder vuestro vuelo" "¡Es cierto!".- exclama cogiendo a Stevie.- "Hasta pronto" "Aún estás a tiempo de arrepentirte, Scully".- le digo en el avión. "¿Bromeas?".- dice sonriendo.-"¿Cómo voy a hacerle eso a tu sobrino?"
Aeropuerto Ya hemos terminado de hacer todo el papeleo y demás para dejar mi puesto de trabajo. Y aquí estoy, en el aeropuerto dispuesta a comenzar otra etapa de mi vida al lado de Mulder. Y estoy feliz, estoy más feliz que lo que debe ser legal porque la perspectiva de irme a vivir a una pequeña ciudad de la costa con el hombre al que amo no pinta nada mal. La semana ha sido casi perfecta. No hubo grandes problemas para conseguir el traslado, mi madre se alegró muchísimo por nosotros (aunque sé que el que no vayamos a casarnos no es su parte favorita de la historia), paseamos por los lugares que solíamos ir,...y si digo "casi perfecta" es porque, como siempre, mi hermano Bill "el superhombre" tuvo que oponerse. ¿A qué?. Pues a todo. Lo primero a nuestra relación, lo segundo a que no nos casásemos, lo tercero a que dejara a un de nuevo mi carrera a un lado sólo por él, lo cuarto a que abandonase Washington, lo quinto, lo sexto, lo séptimo... Bill siempre encuentra muchas cosas a las que oponerse. ¿Y yo que he hecho? Pues ignorarlo, claro. Ya se le pasará. "Ya han anunciado nuestro vuelo.".- dice Mulder apareciendo sonriente. "¿Qué puerta es?" "La 7. ¿Preparada?" "Siempre he estado preparada"- digo besándole.
Martha´s Vineyard, MA Como cada veintisiete de noviembre desde hace seis años estoy sentado en la playa escuchando las olas. Es de noche y empieza a hacer mucho frío así que pronto tendré que entrar en casa. Los dos primeros años vine sólo. Los cuatro últimos con Scully. Ahora la casa de Martha´s la utilizamos para vacaciones, reuniones, o como lugar para escapar del mundo. A veces venimos todos, otras veces sólo parte de nosotros, pero en este día no le permito a nadie más que a ella que venga conmigo. Ni siquiera a Sam y lo entiende. Entiende que es la única noche en el año que me permito añorar, la única noche en el año en la que se empaña un poco mi felicidad. Porque soy feliz, creo que soy el hombre más feliz del mundo. Muchas cosas han cambiado: Scully y yo vivimos juntos; sigo con mi trabajo de psicólogo aunque ahora mi fama ha crecido tanto que somos casi veinte personas en el equipo, entre ellas Dana que ya no es cirujano sino la encargada del aspecto médico del gabinete, trabajo que combina con un proyecto de investigación para lograr una cura efectiva contra el cáncer sustentado por la universidad de Boston.....pero el cambio más importante llegó hace dos años y medio y se llama Melissa Mulder. Todavía no sabemos cómo Dana pudo quedarse embarazada, pero fue la noticia más increíble que me han dado nunca. Al enterarnos su madre y yo nos abrazamos y lloramos juntos durante horas. Cuando la tuve en brazos por primera vez sentí algo que no puedo describir...Es muy inteligente (a veces demasiado) y preciosa: tiene el pelo rizado y pelirrojo, la nariz de su madre y los ojos de los Mulder que parecen repetirse uno tras otro en todos los nuevos miembros de la familia. Hoy la hemos dejado con su tía y se echa de menos su risa. Ahí no acaba el milagro. Vamos a ser padres de nuevo el mes que viene. Gemelos. Un niño y una niña para los que aún no tenemos nombres. Dana insiste en llamar "Fox" al chico pero yo me niego a que herede la pesadilla de cargar con ello. Para la niña ni tan siquiera lo hemos pensado. Samantha y Steven siguen en el hospital y sus niños son increíbles. Procuramos vernos un par de veces a la semana y hablamos por teléfono mucho más que a diario porque, como ya sospeché en su día, mi hermanita y mi mujer (odio eso de compañera sentimental) se han hecho íntimas y claro..., necesitan hablar con MUCHA frecuencia. Scully y yo, bueno, seguimos tan enamorados como el primer día. Más enamorados incluso. Despertarme cada día y encontrarla respirando junto a mí es un sueño hecho realidad. Y básicamente ésta es mi vida. Feliz. Perfecta. Por eso precisamente, hoy es la noche en la que recuerdo que en otro tiempo no tuve tanta suerte y que los hechos que ocurrieron este mismo día mucho tiempo atrás, me robaron demasiados años aunque también me entregaran lo que más quiero. Hoy es la noche en la que me recuerdo a mí mismo que, aunque yo abandonara la lucha, la verdad sigue estando ahí fuera y ellos han seguido con sus planes. Me recuerdo que en cualquier momento pueden acabar con toda la felicidad del mundo y sembrar el terror. Me recuerdo que por eso tenemos que disfrutarla ahora que aún la tenemos. "Fox, no quiero molestarte, pero es muy tarde y aquí afuera hace mucho frío, ¿por qué no entras a casa?".- dice con voz preocupada llegando hasta mí. "Sabes que nunca molestas,Dana".-le sonrío mientras contemplo su extraordinaria belleza bajo la luz de la luna "¿Entras conmigo?".- pregunta de nuevo estremeciéndose de frío. "Sí ".- digo comenzando a levantarme.Al ponerme de rodillas quedo de frente a su vientre abultado y no resisto la tentación de besarlo y apoyarme en él notando tanto la sonrisa de ella como los movimientos nerviosos de los gemelos en su interior.- "Parecen impacientes por ver el mundo". De pronto mi sonrisa se evapora. Por un momento me quedo en silencio y vuelven a mi cabeza las conspiraciones, abducciones y consorcios que podrían estropear toda la felicidad que siento. Lo único que puedo hacer es esperar que no lo hagan y creer que con desearlo será suficiente. Termino de levantarme y paso mi mano por encima de su hombro mientras nos dirigimos a casa. "¿Estás bien?".- me pregunta con una sonrisa preocupada. "Contigo sí".- respondo con un beso que me hace dejar atrás por este año todos mis miedos para volver a ser inundado de felicidad por tenerla a mi lado.- "Contigo siempre estoy bien". Fin |