Dos Palabras

Disclaimer: Los personaje bla bla bla Fox y Chris Carter, sin benificios para una servidora...

Feedback: Of course: tn1 (es mi primer fan fic, me gustaría oir opiniones)

Dedicatoria: A toooodos los X-philos out there

Spoilers: Conscientemente sólo FTF, inconscientemente mil detalles, supongo.

Tipo: MSR, Angst.


DOS PALABRAS

Oficina Central del FBI
Washington D.C.
9:08 p.m.

Me voy Mulder.

Está bien, hasta el lunes, Scully.

No,...no quiero decir...creo que no me has entendido.- dijo atropelladamente.- Me voy.

¿Por...por qué?- consiguió articular tras el silencio eterno que tardó en entender lo que significaban realmente aquellas dos palabras y sentir como si se congelara toda la sangre de sus venas.

Porque estoy cansada, harta, decepcionada,...esta búsqueda interminable no tiene ningún sentido para mí,...ya no.- le contestó tratando de parecer firme y segura cuando en realidad estaba rota por dentro y sólo tenía ganas de llorar.- Skinner tiene mi carta de renuncia al puesto y ya está en trámites de aceptación, me marcho a trabajar a Quántico.No he querido decírtelo hasta ahora.<No he podido>.

¿Por qué?- volvió a preguntar sustituyendo con ello todas las preguntas y ruegos que tenía para ella.

Porque ahora ya lo he hecho, no hay marcha atrás; si te lo hubiera dicho antes hubieras intentado convencerme de que me quedara...<y lo habrías conseguido>- dijo finalmente sin mirarle a los ojos y esperando una respuesta que no llegaba.- Adiós Mulder.

<No te vayas.¿Cuándo?.¿Por qué?.¿Cuánto llevas pensándolo?.No quiero seguir solo.¿Pasa algo?.¿Estás bien?.¿Y qué hay de mí?.Te quiero, Scully>

No respondió, no dijo nada, se quedó quieto mirando como salía por la puerta del despacho,...dejándola marchar sin poder reaccionar. Cuando lo hizo, minutos, horas o segundos después, cogió su chaqueta y se dirigió a su casa por pura inercia ya que no conseguía hacer reaccionar ni a una sola de sus neuronas para pensar en algo que no fuera lo que acababa de ocurrir.

 

Apartamento de Fox Mulder
Alexandria. Virginia.
05:45 a.m.

Ya hace varias horas de aquello y mi estúpida memoria fotográfica se empeña en recordarlo una y otra vez sin que pueda hacer nada por evitarlo.

<Debo ser masoquista, la autotortura parece haber sido mi modo de vida desde antes de que pueda recordar> pienso al tiempo que me hundo más y más en mi sofá mientras sigo dándole vueltas a las palabras de Scully, de mi Scully,de la única entre cinco mil millones;sus palabras me han dolido más que si me hubiesen arrancado la piel a tiras y , probablemente, a no ser por ese "hubieras intentado convencerme de que me quedara" que me abrió los ojos como si hasta entonces hubiera estado ciego, le habría suplicado, le habría chillado que no podía irse, que estábamos cerca, que no podía hacer esto sólo...algo demasiado familiar; escenas de un pasillo con esas mismas palabras, la misma sensación de pánico ante su marcha,...recuerdos de sus labios muy cerca de los míos....

Ella tenía razón. La habría hecho quedarse, la habría retenido y le habría seguido haciendo daño...lo mejor para ella era marcharse, huir lejos de mí, alejarse de mi lado,.... pero pese a que sé que es lo mejor y no deseo para Scully nada que no sea lo mejor, el cabrón egoísta, hipócrita y narcisista que llevo dentro de mí sí quería retenerla de nuevo, rogarle que siguiera luchando a mi lado porque ya no le encontraba sentido a luchar solo, porque en realidad ya no le encontraba sentido al mundo sin ella...

Y entonces comienzo a llorar. Lloro indignado porque me ha abandonado sin darme una maldita explicación después de seis años juntos; lloro frustrado por dejarla ir sin hacer todas esas preguntas que me están atormentando; lloro harto de perder siempre lo que más quiero; nervioso ante la incertidumbre de vivir sin ella; pero sobre todo derramo lágrimas de tristeza, tristeza porque no voy a verla junto a mí en cada caso, porque no voy a escuchar su escéptica voz rebatiendo mis teorías de conspiraciones y extraterrestres, porque no veré el brillo especial de sus ojos azules en algunas miradas robadas al tiempo, ni su pelo rojo, ni oleré su presencia en el despacho....lloro porque la amo y porque he sido y soy el maldito hijo de puta causante de su dolor arrastrándola cada vez más cerca del abismo por miedo a caer yo solo.

 

Apartamento de Dana Scully
Georgetown, Maryland
05:45 a.m.

Llevo toda la noche pensando en por qué lo he hecho, por qué me he dejado llevar por el miedo y no lo he enfrentado como tantas otras veces. En los últimos meses he estado recibiendo llamadas amenazantes, al principio eran esporádicas, pero en las últimas semanas se han tornado continuas y terroríficas. Las primeras sólo me afectaban a mí, pero las que me han llevado a tomar esta drástica decisión han sido las últimas que incluían a mi familia entre los posibles "perjudicados".Sé muy bien de quién vienen estos supuestos mensajes anónimos que me exigen "abandonar los expedientes x y todo lo relacionado con ellos" si quiero que mi familia siga sana y salva y también que esos hombres no cometen errores. Tampoco desconozco que "todo lo relacionado con ellos" significa Mulder.

Mi repentina dimisión (que en realidad ha sido muy meditada a costa de largas noches en vela) no ha sorprendido demasiado a Skinner que no se ha opuesto en ningún momento como si ya supiese que iba a hacerlo, si bien es cierto que había un algo extraño en sus ojos mientras tomaba mi carta.

Mi madre ha aceptado mi débil excusa sobre cansancio y la pérdida de sentido que ha experimentado mi trabajo para mí últimamente, pero posiblemente no haya llegado a creerla porque, aunque nunca se lo haya dicho con palabras, estoy segura de que sabe cuanto significa este en mi vida.

Y eso me lleva a pensar en Mulder. En realidad todo me lleva a pensar en él, no pienso en otra cosa desde antes de que pueda recordar,... miento; lo recuerdo muy bien; hace seis años que no pienso en otra cosa.

Antes de tomar mi decisión pensaba en consultarlo con él y finalmente decidí no hacerlo porque me habría animado a luchar mirándome con sus increíbles ojos cambiantes y ya no hubiese podido ser racional para elegir. Mientras entregaba mi dimisión pensaba que era paradójico que el mismo Mulder fuera una de las razones por las que iba a dejarlo, sabía que si algo llegase a pasarme a mí o a mi familia él se consideraría causante de ello y eso aumentaría hasta niveles insospechados el ya de por sí infinito nivel para auto culparse que tenía aquel hombre.

Y entonces llegó. Posiblemente el peor momento de mi vida (que no ha sido precisamente un camino de pétalos de rosa); decírselo a él.

Lo había pospuesto hasta el último minuto para poder retrasar al máximo el momento de decirle adiós, el momento de despedirme de la relación más increíble que haya mantenido o mantendré jamás con alguien. No quería enfrentarme al verdadero adiós y por eso dije simplemente "Me voy Mulder", como cualquier otro día, como cualquier otro viernes. Pero entonces llegó su "Hasta el lunes, Scully"(¿Hay alguien más en el mundo que pronuncie mi apellido- que él ha convertido en mi único nombre- de una manera tan increíblemente sexy y dulce a la vez?); todas mis teorías se deshicieron como nubes de algodón y se lo dije, le dije que me iba, que me iba para siempre.

Deseé que me gritara, que me detuviese, que me pidiese que me quedara con él como ya hizo aquélla vez en su pasillo el día que sentí su aliento en mi boca y sus labios a punto de rozar los míos. Me he preguntado millones de veces por qué lo hizo, si significó para él la milésima parte de lo que significó para mí, si ha vuelto a pensar en ello alguna vez , que hubiera pasado si...Pero me desvío del tema, no me llamó, no me gritó, no me rogó, ni siquiera pronunció mi nombre, sólo dos "¿por qué?" que sonaron a desesperación, a miedo, a sorpresa,...cuatro palabras gemelas que hicieron que mi alma se quebrase en mil millones de pedazos. Dije "adiós Mulder" esperando hasta el último instante una contestación que no llegó.

Llevo llorando a ráfagas durante toda la noche y ahora otra lágrima furtiva se escapa de mis ojos mientras sigo pensando si estará enfadado conmigo porque pese a haberle dicho que no me iría he acabado haciéndolo; si simplemente él siempre había sabido que este momento llegaría o si sentirá el enorme vacío imposible de llenar que yo tengo en mi alma.

 

Apartamento de Fox Mulder
Alexandria, Virginia
06:30 a.m.

Vacío. Es todo lo que siento. Yo, Fox "Spooky" Mulder, el siniestro, un hombre solitario al que nunca le ha importado el qué dirán o tener menos amigos que un asceta del desierto estoy horrorizado ante el vacío de la soledad, de perder para siempre a la única persona que quiero aunque ella no lo sepa.

Tal vez deba llamarla, su voz se ha convertido en una especie de droga sin remedio para mí y necesito escucharla ahora mismo.

Trato de auto convencerme de que el hecho de que hayamos dejado de trabajar juntos no significa que tengamos que perder el contacto. Sé que esto es lo lógico, pero también sé que su "me voy" me dijo otra cosa, su "me voy" en realidad significaba "adiós para siempre", "no volveré nunca", " tendrás que arreglártelas sin mí".

Y a pesar de eso, a pesar de saber exactamente lo que Scully quiso decir entre líneas, mi egoísmo me puede y me encuentro junto al teléfono marcando su número.

 

Apartamento de Dana Scully
Georgetown, Maryland
06:31 a.m.

Comunica.

Aún no sé por qué he decidido llamarle cuando he pasado las últimas semanas de mi vida buscando razones para dejar atrás esta etapa de mi vida, para dejar de una vez para siempre mi época de Sra. Siniestro(que nunca he sido del modo que todos creen pero que me gustaría haber sido y seguir siendo) y comenzar una nueva vida como la Dra. Scully  en un trabajo que siempre me pareció interesante....

Hasta que le conocí, hasta que descubrí al ser humano más increible de este planeta (y de todos los planetas que él crea que pueden tener vida) detrás del agente con peor fama del FBI. Hasta que me enamoré de él como una colegiala sin poder y tal vez sin querer evitarlo.

Quizás sea mejor que comunique, tal vez sea un guiño del destino para decirme que es mejor así, que el tiempo cura todas las heridas incluso las que parecen tan profundas que te perforan el corazón como una bala. Soy médico y según mi mente ciéntifica nadie sobreviviría a un agujero en el corazón, pero durante estos años he asistido a tantos hechos realmente calificables como milagrosos que quiero creer (Sí, QUIERO CREER con letras mayúsculas) que no todo lo que me depara el futuro es negro y que el destino tal vez tenga un pequeño milagro para mí, una simple luz tras este oscuro callejón sin salida en el que vivo desde que él no dijo nada.

 

Apartamento de Fox Mulder
Alexandria, Virginia.
06:45 a.m.

Está amaneciendo.

La luz del sol no trae consigo la alegría o la felicidad pero ayuda a amortiguar un poco la sensación de soledad infinita que me envuelve el corazón.

El que esta noche no haya dormido no es nada nuevo, pero sí lo es que esta vez no haya sido por Sam sino por Scully. Sonrío al pensarlo; la persona que enviaron a espiarme y destruir mi trabajo hace seis años se ha convertido en la única sobre la faz de la tierra capaz de hacerme olvidar por unas horas la obsesión de mi vida.

Definitivamente le debo todo a Scully; sin ella estaría en algún manicomio del país atado a una camilla con una camisa de fuerza y no habría sido capaz de llevar a cabo mi búsqueda que ultimamente también era suya, lo que me lleva a pensar que algo muy importante ha debido ocurrir para que se haya rendido de esta forma.

Para que después de todo lo que hemos pasado haya decidido irse en un momento de calma relativa y dejarme sólo con todo esto (aquí aparece de nuevo egoista-cabrón-no-me-dejes-solo-Scully-no-puedo-seguir-sin-ti Mulder) que con toda seguridad no podré sacar adelante sin ella. Nueva paradoja: la "espía" Dana Scully se ha convertido en un elemento tan importante en mi lucha que ahora que se ha ido creo que por fin han conseguido destruirme.

Pero como ya he dicho está amaneciendo y creo que un poco de aire fresco no me sentará mal.

Es sábado por la mañana pero no voy a ir a trabajar (es curioso, pero el trabajo ha perdido gran parte de su sentido en sólo unas horas) sino a pasear, a tratar de que mi mente se contagie de la sensación de espacio abierto y deje de encerrarse en un sólo pensamiento aunque ese pensamiento esté centrado en ella.

No quiero mirar por la ventana para ver que día hace. Sólo espero que no llueva, la lluvia me deprime y no creo que quepa un sólo miligramo de tristeza más dentro de mi cuerpo.

 

Constitutional Park
Wasington D.C.
07:15 a.m.

Llueve y por eso el parque normalmente lleno de matutinos practicantes de footing permanece casi desierto. A decir verdad no me he dado cuenta de que llovía hasta que he notado la camiseta húmeda cuando aún no había empezado a correr.

Pero no importa. En un día como hoy nada puede hacerme sentir peor de lo que estoy y aparentemente la fría brisa de la mañana y el agua mezclada con algunas lágrimas de impotencia y tristeza que dejo escapar de vez en cuando hacen que me sienta un poco mejor.

Cuando las paredes de la casa han comenzado a caer encima de mí, he decidido que tenía que salir. Sin rumbo fijo he acabado en el Mall, emblema de todo el poder americano cuyos actuales poseedores son directa o indirectamente causantes de todas las tristezas que me invaden es este momento.¿Paradójico? Tal vez, pero ahora no tengo ninguna gana de pensarlo.

El parque es muy grande y corro. Corro sin seguir una ruta trazada aunque sé de sobras que mi peregrinar arbitrario va a llevarme directamente al lago, testigo silencioso de mi determinación de seguir junto a Mulder algún tiempo atrás. Tal vez necesite que ese lugar me sane con sus recuerdos, quizás pueda hacer ese pequeño milagro que deseé hace un rato o tal vez haga que el recuerdo sea todavía más insufrible, pero no soy capaz de plantearme los pros y los contras porque algo que tiene más fuerza que yo me arrastra inexorablemente hacia sus aguas.

 

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Aquí estoy, sentado en un banco bajo la lluvia mientras las escasas personas que pasan me miran como si fuera un loco. Tal vez tengan razón, tal vez esté loco de remate pero no me importa. No hoy que nada puede ir ya peor de lo que va: deseé que no lloviera y el chaparrón está a punto de hacer que el lago se desborde con sus enormes goterones que parecen perforar mi cabeza al caer sober ella evocándome una especie de tortura medieval aprendida en las clases de historia. Sonrío ante el nuevo motivo de dolor surgido de la lluvia. Cuando he llegado al lago y he empezado a llorar de nuevo me he convencido de que soy realmente masoquista, y mientras mis lágrimas siguen confundiéndose con la lluvia, sus gotas me parecen pequeñas y ligeras en comparación con las enormes y cargadas del peso de dolor y culpa que salen de mis ojos.

Levanto la cabeza de entre mis manos para intentar recordar cada uno de los mágicos momentos vividos tiempo atrás en este mismo lugar en el que ella, mi Scully, decidió seguir luchando a mi lado pero algo me dice que debo mirar hacia el camino; no sé lo que es pero (como casi siempre) me dejo guiar por mi instinto.

Veo una figura a lo lejos mientras levanto la cabeza.

Por primera vez en mi vida no creo lo que veo.

 

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Sigo corriendo sin parar hacia el lago y cuando su explanada se abre ante mí distingo una figura, levanta la cabeza y me mira desde lo lejos. Nos separan más de cien metros pero nuestras miradas se cruzan.

Mulder.

Me paro en seco.

Todas mis teorías de autoayuda sobre que estar separados es lo mejor para ambos, sobre hacerlo por los dos, sobre conseguir superarlo, sobre un trabajo estable e interesante, etcetra, etcetra, se desvanecen en el momento en el que mis ojos se cruzan con los suyos en una mirada más que lejana.

Ahora sé que no voy a poder dejarle, pero aún así no me muevo de mi posición y sigo sosteniendo su mirada durante un tiempo interminable.

 

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Sigo mirándola inmóvil.

Ahí está mojada, quieta, seria, mirándome,...ella.

Me levanto despacio temiendo que un movimiento brusco haga desaparecer la visión que estoy contemplando y comienzo a dar pequeños pasos hacia ella sin dejar de mirarla.

Por un momento creo que va a huir y el pánico me invade el alma. Pero no, mi dulce ángel pelirrojo elige acercarse también en cortos pasitos que van reduciendo la distancia poco a poco.

 

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Mientras me acerco pienso que no sé que voy a hacer cuando se acabe el espacio que ambos estamos recortando paso a paso.

Podría tirarme a sus brazos pero no quiero confundirlo. Podría soltarle alguna frase cortante pero no quiero herirlo más. Podría esperar a que hablase él pero no sé si aguantaría el silencio sin besarle.

Y estamos cerca.

Cada vez más cerca.

Si dijera algo podría escucharle. Por favor, Mulder, di algo, no dejes que empiece yo y lo estropee.

¿Scully?

No es mucho pero es un comienzo. Ya no hay marcha atrás, ahora tengo que enfrentarme a él.

Sí, Mulder

 

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¿Scully?- acierto a decir cuando estamos tan cerca que el silencio es por primera vez incómodo entre nosotros.

Sí, Mulder.

¿Qué,...qué haces aquí?- últimamente la elocuencia no es lo mío.

Salí a correr supongo.

Ya....-digo incapaz de continuar la conversación sin ametrallarla a preguntas.

¡Mulder!- exclama.

¿Perdón?- digo sobresaltado.

Te he preguntado qué haces tú aquí.

Ah,...pues...correr, supongo.

¿Con esta lluvia?- dice tratando de sonreir.

Bueno, tú también has salido a correr, ¿no?- pregunto en tono más cortante del que me gustaría.

 

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Ahí está; un zarpazo bien dado del que él ni tan siquiera se ha percatado.

Scully, ¿por qué?

Tercer "¿por qué?" del día. ¿Le miento de nuevo? No, no puedo, y menos en este sitio donde le fui tan sincera; pero si le digo la verdad sí que no habrá marcha atrás porque sé que él jamás dejará que me vaya. La pregunta es: ¿quiero irme?

Conozco la respuesta desde hace mucho tiempo, pero de nuevo elijo protegerme evitando reconocerlo.

Ya te lo dije.

Sé lo que me dijiste, quiero la verdadera razón.

El corazón me da un vuelco porque creo que no voy a ser capaz de decirle o decirme una sola mentira más en esta noche, en toda mi vida. Me muerdo el labio para tratar de contenerme pero es demasiado tarde.

 

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¿Sé lo que me dijiste,quiero la verdadera razón? Eso no suena para nada como el Mulder de la teoría de "déjala ir porque es lo que quiere y es lo mejor para ella" que he estado practicando durante toda la noche.

¡Ellos me obligaron!.- exclama sacándome de mis cavilaciones por sorpresa y abrazándome fuertemente.

¿Por qué?- parece que últimamente sólo sé decir eso en su presencia, pero esta vez es distinto, esta vez estoy abrazándola y mis lágrimas ya no sólo se confunden con la lluvia sino también con las suyas, con las de Scully que está de nuevo junto a mí más cerca que nunca.

 

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Vuelve a preguntarme por qué mientras noto su abrazo firme y me derrito en ganas de contárselo todo.

He estado recibiendo amenazas durante lo últimos meses, en las últimas semanas tambián incluían a mi familia en ellas, no te lo conté porque no sabía como hacerlo.- le dije liberándome de un enorme peso que ahora compartía con él.

Puedes contarme todo lo que quieras.- respondió él desde lo más profundo de su corazón.

Lo...lo sé, pero si no me marchaba de los expedientes x y te dejaba de lado los habrían cerrado, lo harán si me quedo...

 

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Malditos cabrones, hijos de la gran...

Scully, escucha, ellos saben bien dónde atacar para que duela y saben que yo jamás dejaría de buscar a menos que no pudiese contar contigo.- dije lo más sinceramente que pude esperando que lo entendiera mientras me zafaba en parte de su abrazo y la miraba a los ojos.- Cerrar los expedientes y retirarte de mi lado tienen el mismo efecto: terminar con mi....con nuestra búsqueda.Pero no lo conseguirán, no si seguimos juntos en esto.

 

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No podría querele más aunque lo intentara, ¿cómo pude pensar por un momento siquiera que sería capaz de vivir sin esos ojos, sin esa voz, sin esas manos, sin esos labios...?

Ahora ardo en deseos de besarle, pero la lucidez retorna a mi cerebro y me doy cuenta en seguida de que, por mucho que lo desee ahora o lo haya deseado antes, nosotros no tenemos ese tipo de relación.

Es entonces cuando reacciono y veo que está esperando una respuesta mía que no llega porque no sé que decir, tengo tantas cosas que decirle que simplemente le miro a los ojos con una sonrisa estúpida.

Y como si de un deja vu se tratase, pone las manos en mi cara y noto como acaricia mi pelo mientras su boca está cada vez más cerca de la mía y mi corazón amenaza con salirse de mi cuerpo.

Ya está. Estoy muerta y esto es el cielo, porque noto el roce de sus labios sobre los míos y es una sensación tan agradable que resulta insoportable.

Tengo que besarle, necesito que sepa que le quiero.

 

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Y ella reacciona a mi autodenominado "intento de acercamiento a Scully".

Primero rozo sus labios y noto su sorpresa y nerviosismo. Me hace sonreir.

A continuación el sorprendido soy yo cuando, como respuesta a mi "intento de...", se abraza a mí y funde su boca con la mía en un beso que siempre estuvo entre nosotros pero que nunca nos atrevimos a materializar.

Es el beso más increible que he dado o me han dado jamás; está lleno de mil sensaciones que van de la pasión a la ternura pasando por la tristeza, la dulzura o la amistad. Pero sobre todo está lleno de un amor más allá de toda explicación.

Te quiero, Scully.- digo en un ligero descanso para respirar que he tomado sin poder creer que nunca se lo haya dicho antes.

Estaba a punto de pensar que sí se lo había dicho una vez después de mi viaje en el tiempo, cuando me di cuenta de que había dejado de besarme y ahora me miraba a los ojos.

Yo también te quiero.- sonrió llena de lágrimas.

 

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Se me adelantó con su "te quiero" y aún no puedo creerlo. Ni tampoco que nos hayamos besado.

Ahora vamos de camino a mi apartamento. Le he pedido que venga conmigo. Él conduce y ninguno decimos nada. Ambos sabemos lo que va a pasar y creo que él lo desea tanto como yo.

Creo que después de más de seis años esto no es precipitarse.

O quiero creer.

Sonrío.

 

Apartamento de Dana Scully
Georgetown, Maryland
08:30 p.m.

Su apartamento. Había estado mil y una veces en él. Nunca como ahora.

Entré detrás de ella y cerré la puerta tras de mí.

¿Estás segura de esto?.- pregunté tras un breve silencio mirándola a los ojos.

Sí.- contestó con aplastante seguridad mientras sonreía nerviosa.

De acuerdo.- dije besándola y separándome de ella al segundo.- No sé como he podido vivir sin besarte hasta ahora.

Y yo no sé como he podido pensar que podría seguir adelante sin ti.

 

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Siguió besándome dulce, tierno, salado, apasionado.... Mulder.

Había dejado de llover y las nubes parecían irse disipando del cielo al mismo tiempo que de mi cabeza mientras aquel hombre al que yo pertenecía y que yo también sentía mío seguía besándome, acariciándome, amándome de un modo que nunca había sentido antes porque él era el único capaz de hacer brotar esa parte de mí. Imposible que fuese otro. Sólo él. Sólo Fox Mulder; Mi Mulder.

Te quiero.- me susurró por enésima vez antes de caer dormido a mi lado.

Te quiero.-contesté sonriendo y sucumbiendo también al sueño junto a él. Abrazada a él. Formando parte de él.

 

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Estar así abrazado a Scully es increible; haberla sentido y sentirla mía me sobrepasa; pero dormirme tras escuchar en mi oreja el canto de su voz diciéndome "te quiero" es algo que no voy a olvidar mientras viva y doy gracias a mi memoria fotográfica por ello.

Y duermo. Duermo por primera vez en mucho tiempo sin ser acosado por pesadillas o remordimientos.

Yo, Fox William Mulder, me siento en paz mientras noto su respiración acompasada y tranquila sobre mi pecho y pienso en "mañana".

"Mañana".

No me causa angustia. Ya no. Porque pese a que muchos interrogantes se ciñen sobre mi futuro (que ya no es sólo mío sino nuestro), estaré acompañado en mi lucha por la pequeña pelirroja que en sólo unas horas me ha hecho pasar de la agonía de "me voy" a la esperanza de "te quiero".

Fin

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