Oni

Disclaimer: The X-Files, sus personajes y todo lo relacionado con ella son propiedad de la Fox, Chris Carter y la 1013 Productions. No nos pertenecen, pero nuestra imaginación si, y eso es lo que utilizamos. Con esto no se pretende ni ganar dinero ni infringir ninguna ley.

Tipo: XF (Investigación de un Expediente-X), UST, R (Para mayores de 13 años).


ONI

* Encomendándose a Buda...?'"

Templo Shitenoji
Tennoji-Ku ,Osaka, Japón
Viernes 10 de septiembre de 1987
17.55 hs

El Templo Shitenoji lucía extrañamente vacío en la soleada y templada tarde nipona. La enorme pagoda de las Cinco Historias estaba en uno de sus días mas tranquilos contrastando con la rutina diaria entre fieles y turistas. Los viernes no era día de oficio religioso, pero el templo era un punto de referencia turística en la siempre activa Osaka, la segunda ciudad en importancia del impresionante Japón renacido en la post-guerra. Todo turista de paso en Osaka que se precie de tal, no podía perderse de visitar tres o cuatro puntos de interés de la ciudad como el Teatro Nacional Benraku ,donde el arte teatral japonés del Kabuki y sus máscaras tenía su principal punto, el Museo de Cerámicas Orientales, el famoso Castillo Osaka, uno de los símbolos de la ciudad , la impresionante torre de la compañía Sony y, por supuesto, el Templo Shitenoji.
Su imponencia se mantenía intacta en cada uno de sus pisos, los jardines exteriores plagados de lotos en flor franqueaban la entrada con un color rosa pálido. Dentro del templo las imágenes budistas relucían en las paredes y vitrinas como vigilando que ese raro equilibrio se mantuviera mientras un suave incienso de jazmín perfumaba el ambiente. Pero hoy no había turistas y casi tampoco fieles. Parecía que el templo hubiera sido reservado para alguien en especial. O para Jigoru Matsuyaki.
Matsuyaki se quitó los zapatos para entrar en el templo, vestía impecablemente con un traje y corbata oscuros que usaba sólo en ocasiones especiales. Siempre fue un hombre de profundas convicciones religiosas, educado en una familia descendiente de samurais donde el sentido del honor y la religión se anteponían a todo. Siete días atrás había cumplido 67 años, y su esposa Keiko le había regalado una espada Samurai de cuatro capas de acero con un Dragón Kobayashi y la palabra "HONOR" grabados en la hoja, un símbolo Shogun. El honor siempre había sido lo que lo había guiado en su vida desde cuando pilotaba los mortíferos aviones caza Zero de la Fuerza Aérea del Imperio Nipón en 1944, convencido de que el vuelo kamikaze que siempre esperó y nunca le tocó en suerte , era una misión de honor para el imperio enviada por los dioses. La guerra pasó, Japón se rindió y hubo que empezar de nuevo. Jigoru comenzó a rehacer su vida junto con muchos ex-combatientes y junto con Keiko, su flamante esposa y el amor de toda su vida con la cual se casó antes de enlistarse en la Fuerza Aérea.
Pescó, cosechó arroz  e infinidad de tareas más necesarias para sustentarse él y su esposa y tratar de ahorrar algo. Pero en 1949 cuando trabajaba en unas plantaciones de té cerca de Kobe, tuvo el golpe de fortuna (o para él , de ayuda divina ) que siempre aguardó. El piloto del avión fumigador que trabajaba para su patrón sufrió un ataque de apoplejía y no iba a poder volar más en el resto de su vida. Hikkaru Yamabushi, el terrateniente propietario de  la plantación sabía de los antecedentes militares de Jigoru y le ofreció el trabajo.
Jigoru Matsuyaki voló para Yamabushi por 4 años hasta que logró comprar su propio avión fumigador e instalarse por su cuenta cerca de Osaka .Con los años la pequeña empresa de Jigoru fue creciendo, compró otro avión, contrató a un par de pilotos que habían sido sus compañeros de ala en la guerra. Luego comenzó no sólo a fumigar sino también a hacer pequeños vuelos de transporte de carga dentro de Japón y a las costas de China. Pero también creció la familia. En 1960 Keiko y Jigoru fueron padres de Hideo, el primogénito y orgullo de los Matsuyaki. Jigoru trató siempre de inculcarle la educación que él había recibido de su padre sobre Buda y el honor, quería que Hideo siguiera sus pasos y se hiciera cargo en un futuro de la "Matsuyaki Air Cargo". Luego nacieron dos hijas mujeres más, Noshi y Tenkki, las cuales se dedicaban a la casa junto con Keiko.
Las cosas iban a pedir de boca para Jigoru. La empresa trabajaba excelentemente e Hideo, ya entrado en sus veinte y algo de años le aligeraba el trabajo cada vez más. Las tres mujeres hacían alguna labor administrativa ya que sus hijas había estudiado contabilidad, cosa que a él no le gustaba mucho pues tenía conceptos algo anticuados respecto a los roles de la mujer que le habían sido inculcados por su abuelo, mas lo soportaba.
Pero el último año comenzaron los problemas. Hideo había conocido cierta gente que no era del todo del agrado de Jigoru. Él notaba a su hijo distinto y algo disperso en el trabajo, ya no controlaba todo tan eficientemente como antes. Las nuevas relaciones de Hideo le resultaban sospechosas y decidió averiguar. Lo que descubrió cambió su vida.
Hideo había adquirido el vicio de juego, jugaba mucho y perdía muchísimo. El casino clandestino en el que Hideo jugaba era propiedad de Satoru Kojima uno de los principales miembros de la Yakuza, la mafia japonesa, que operaba en Osaka. Hideo se había endeudado fuertemente con Kojima y la única forma en que podía pagarle era arreglando transportes clandestinos de drogas y armas desde China e Indonesia usando los aviones de la "Matsuyaki Air Cargo". Fue duro para Jigoru entenderlo pero  más duro fue saber que su hijo moriría asesinado por los Yakuza si no lo hacía, y lo que es peor, moriría sin honor.
Por eso Jigoru Matsuyaki se encontraba en el Templo Shitenoji. Había ido a consagrarse a los dioses pues había tomado una decisión : el honor de los Matsuyaki sería limpiado, como en la época feudal, como en la guerra y la post-guerra, como en los más difíciles tiempos, pero sería limpiado..
Antes de ir al templo había llamado a Kojima para informarle que la "Matsuyaki Air Cargo" no le haría más el trabajo sucio y que la deuda de Hideo ya había sido pagada con creces con todos los "encargos" que su hijo había hecho para Kojima usando sus aviones. Si deseaba discutir los términos lo esperaba en la oficina después de la hora de cierre. Tras la última reverencia a la imagen de Buda que se hallaba pétrea e impresionante a su frente , el ya decidido hombre rehizo a la inversa el camino que había andado cerca de una hora antes entre su auto y el templo, con paso firme y recto.
Subió lentamente a su negro coche y le ordenó a su chofer que volviera a la oficina, lo dejara allí y luego se marchase. El chofer arrancó el auto y tomó la vía expresa Hanashin hacia la oficina.

Jigoru se despidió del chofer y bajó del auto. Se plantó frente al edificio, cerró los ojos, respiró profundo y entró. Ya el sol naciente estaba en su ocaso, y las últimas luces penetraban a través de las persianas de la oficina dibujando líneas de color anaranjado en la pared. En una vitrina yacían como solemnes adornos la espada Samurai que su esposa acababa de regalarle y la cinta que debía haber usado en la misión kamikaze que nunca llegó a volar. Jigoru se quitó el saco y la corbata  y los dejó cuidadosamente sobre el sillón. Abrió la vitrina ,tomó la cinta y la ajustó sobre su cabeza, con movimientos lentos, casi rituales. Luego tomó la espada, la retiró lentamente de su vaina y la contempló. Uno de los últimos rayos del sol que se ocultaba golpeó contra el pulido acero produciendo un reflejo que lo cegó un instante. Volvió a guardarla y se la ciño a su cintura. Encendió un incienso y se sentó en el piso, hincado sobre sus talones. Y esperó.

Pasaron no más de quince minutos cuando sintió que la puerta principal se abría , los pasos denunciaban que habían llegado visitantes . Y Jigoru los estaba esperando.
Tres hombres entraron a su oficina, dos eran jóvenes y fornidos , el otro era un poco mayor , lucía un impecable traje blanco y llevaba un parche en el ojo derecho cual pirata de las historias navales.
Este soltó una estruendosa carcajada cuando vio a Jigoru hincado.
- " Vaya Matsuyaki, encomendándose a Buda..?" preguntó Satoru Kojima en tono burlón.
Jigoru no respondió, permanecía sentado impeturbable y sólo lo miraba.
- "Así que su hijo no quiere trabajar más para mí...pues no se preocupe , ya habíamos decidido no contar más con el, pero la deuda sigue en pie y usted la pagará por su hijo"
Jigoru sólo se limitó a dirigirle una furiosa y penetrante mirada. Kojima le hizo una seña a uno de sus hombres y éste le alcanzó una caja de cartón cuadrada de mediano tamaño. Se acercó al aún hincado hombre y se arrodilló frente a él con la caja a un lado. Su cara se transformó en una roca, sin expresión alguna, miró a Matsuyaki fijamente y  comenzó a hablarle con voz macabra.
- " Escucha viejo estúpido, me importa un bledo tu maldito sentido del honor y  la decencia, tus aviones seguirán volando para mí . Tu compañía es mía, tu familia es mía, toda tu maldita vida me pertenece. Y si no obedeces adornarás mi casa junto con tu hijo"
Acto seguido destapó la caja con un golpe seco dejando ver lo que había en su interior.
Jigoru sintió que su cuerpo se llenaba de fuego. La cabeza de su hijo Hideo yacía en la caja.
 

Keiko Matsuyaki era una mujer algo regordeta y de mediana estatura. Siempre estaba en actividad y si no tenía nada que hacer se las arreglaba para encontrar algo provechoso que hacer . Había pasado tiempos difíciles con Jigoru y también disfrutaban de las cosas buenas de la vida por pequeñas que fueran. Pero por sobre todo amaba a su familia y siempre agradecía por el marido y los hijos que  le habían tocado en suerte. Ayudaba a su marido en todo desde los tiempos duros de la cosecha de arroz, o de té en  Kobe, o ahora  con la "Matsuyaki Air Cargo"  e intentaba estar al tanto de todo siempre.
Por eso le extrañó que su marido volviera al trabajo un viernes y a esa hora. No pudo con su genio  decidió ir hasta allá. Tomó un abrigo y le pidió al recién llegado chofer que la llevara a la oficina. Este obedeció sin chistar, subió al sedán negro y volvió a tomar la Avenida Chuo Odori rumbo a las oficinas de la "Matsuyaki Air Cargo". Luego de 15 minutos de atravesar con dificultad el tráfico de Osaka  a las siete de la tarde, el sedán aparcó frente al moderno edificio que alojaba las oficinas de la compañía de la familia. Keiko se apeó del auto y se dirigió hacia el inmueble.

La reacción de Jigoru al ver la cabeza de Hideo a su lado fue automática. A pesar de su edad, se mantenía en forma con la práctica del Kendo, el arte marcial de la espada, el cual ejecutaba diariamente. En un solo movimiento la espada salió de su cinto y seccionó con un limpio corte el brazo izquierdo de Kojima a la altura del codo, el cual se tomaba el muñón sangrante mientras gritaba
"Disparen..aahhhh...mátenlo!"
El primer matón de Kojima no alcanzó a sacar su arma cuando Jigoru se paró rápidamente y lanzó un segundo sablazo al corpulento hombre el cual se tiró hacia atrás para evitar el contacto con la afilada hoja de acero cuádruple aunque sin lograrlo del todo ya que llegó a producirle un profundo corte en su mejilla derecha. Al inclinarse el matón permitió que Jigoru observara por encima del hombro de éste la figura de Keiko que entraba a la oficina y miraba aterrorizada.
- "Vete de aquí!!" gritó Jigoru desesperado al ver a Keiko metida en ese desastre.
El matón confundido y parcialmente cegado por la sangre que manaba del corte comenzó a disparar su pistola sin dirección alguna. La primer bala destrozó el cristal de la vitrina, la segunda dio de lleno en la espalda de Keiko, la cual cayó pesadamente en el piso junto a la puerta. No estaba mortalmente herida pero la bala había destrozado su espina dorsal y cayó inmóvil al piso, allí permaneció observando el espectáculo ante sus ojos.
El segundo matón vació el cargador de su arma sobre la espalda y el pecho de Jigoru aprovechando la distracción de éste al ver a su esposa en la oficina. Jigoru se desplomó inerte sobre la caja que contenía la cabeza de Hideo, volteándola y dejando rodar por el piso su siniestro contenido.
Keiko intentó gritar al ver el cadáver de su esposo y la cabeza de su hijo pero no pudo. La ira que se apoderó de ella en ese momento era como una garra que apretaba su garganta y le impedía gritar, era como un río de lava que corría por sus venas. Sentía ira y sentía que esa ira estaba cambiando algo dentro de ella.

 

* " Un hombre solitario y sus demonios personales "

125 Catherine Street
Philadelphia, Pennsylvania
Jueves 13 de agosto de 1998, 21.46 hs.

La última baldosa antes de la entrada del viejo y cuadrado edificio de cuatro pisos estaba suelta. El agua acumulada bajo ella debido a la lluvia que aún caía sobre la ciudad saltó hacia arriba cuando el hombre la pisó y se le introdujo por debajo de las botamangas de sus pantalones mojándole las pantorrillas. Maldijo para sus adentros mientras arrojaba la colilla del cigarrillo y se quitaba la empapada gabardina a la vez que entraba al edificio. Revisó su buzón y tomó la edición del Osaka Shimbun que le llegaba semanalmente. Se dirigió hacia al fin del pasillo donde estaba el ascensor y comenzó a despotricar mientras veía el cartel de "No funciona" en la puerta. Resignado, subió las escaleras con paso cansado hasta el cuarto piso, caminó hasta la puerta de su departamento, desenganchó las llaves de su cinto y abrió la puerta.
Akira Kawaguchi arrojó la gabardina sobre el sofá y se quitó los zapatos y las medias que ya estaban escurriendo agua, luego se sacó la camisa y la tiró junto con la gabardina. No se molestó en encender las luces, el cartel de neón ubicado afuera de su edificio sembraba una tenue luz rosada sobre el piso de madera. Fue a la cocina, sacó una cerveza del refrigerador y se sentó junto a la ventana mientras encendía otro cigarrillo. El departamento era una habitación con baño y cocina, nada del otro mundo pero un buen refugio para un hombre solitario y sus demonios personales. A través de la ventana y de la cortina de agua se veía el Mercado Italiano y la gente que salía de él protegidos por paraguas, gabardinas o sólo mojándose.
Akira le dió una profunda pitada al cigarro y soltó el humo largamente casi suspirando, cogío el control remoto y encendió el televisor. Dejó que la luz blanquecina del tubo de imagen complementara la tenue iluminación de su cuarto. Paseó un poco por los canales tratando de encontrar algo de su interés y que lo sacara un poco de la realidad, desde "Baywatch" pasando por Larry King entrevistando a Ross Perot, "20/20", "Seinfeld" y "My favorite martian". Al final optó por Baywatch, no era muy bueno y Hasselhoff le parecía un tonto pero había lindas chicas, además en Japón siempre le cortaban las mejores partes. Terminó su cerveza y tiró la botella entre el sillón y la pared donde ya yacían varias como mudos testigos de un ritual nocturno. Largó otra bocanada de humo y se rascó la cicatriz de su mejilla derecha. Entre el cansancio, la cerveza y el zumbido del anuncio de neón colocado afuera de su ventana, Akira comenzó a ser dominado por el sueño. Sus mente adormecida navegaba entre recuerdos de su Osaka natal, sus tiempos de matón de la Yakuza y cómo tras un desafortunado incidente él y otros miembros de la mafia japonesa habían tenido que huir de Japón eincluso cambiarse el nombre ya que Akira Kawaguchi era un alias que había adoptado para pode rsalir de Japón. Ya no quería acordarse de su nombre real, era parte del pasado que trataba de olvidar. Algunos de sus compañeros e incluso el hombre para el cual él trabajaba se habían desperdigado por todo el estado de Pennsylvania. Akira había recalado en Filadelfia donde hacía lo único que sabía: trabajos sucios.
Un ligero golpe en el vidrio lo sacó de su adormecimiento, giró la cabeza hacia la ventana y ésta pareció explotar de un golpe. El impacto de los vidrios rotos y trozos de madera lo tiró del sillón. Un segundo golpe con una especie de garrote la terminó de deshacer. Akira estaba caído en el suelo entre adormecido y aturdido, cuando levantó la cabeza oyó un espantoso rugido y vió una enorme silueta que dejaba caer el garrote sobre su cabeza. Fue su última visión de este mundo.

 

* " La teoría del asesino volador "

Carretera  95, Delaware
Lunes 18 de agosto de 1998, 10.39 hs.

Fox Mulder observó el medidor de combustible del Ford Taurus que hacía ya casi 4 horas venía conduciendo. La aguja marcaba entre un cuarto y vacío, lo que le hizo prestar más atención en el camino por si veía una gasolinera donde detenerse a repostar y ya de paso estirar las piernas un poco. Conducir por horas no era de su agrado y menos si había tenido que levantarse a las cinco de la mañana. Faltaban unas 30 millas para llegar a Wilmington y desde ahí sólo cruzar el Rio Delaware, conducir unas millas más y llegarían a Fildelfia, su punto de destino. La radio estaba sintonizada en una estación de rap y rythm'n'blues de New Jersey y la celestial voz de Aretha cantaba "Chain of fools". Era la música ideal para acortar el viaje. Miró de reojo hacia el asiento del acompañante, para observar la pelirroja figura femenina que dormía plácidamente acurrucada a su lado.
"Al regreso conduces tú Scully" pensó, dirigiendo sus cavilaciones hacia Dana Scully, su compañera. Mulder sabía que tenía un vínculo especial con la agente Scully, muchas veces sabían lo que pensaba el otro casi sin decírselo todo eso producto de los cinco años que llevaban compartiendo el trabajo del FBI, donde habían pasado decenas de situaciones juntos como agentes especiales. Pero Mulder se sorprendió cuando Scully comenzó a estirarse en el asiento del auto mientras gemía y se desperezaba, saliendo del sueño en que estaba sumida y sin mirarlo le dijo con voz aún somnolienta:
- "Al regreso conduzco yo Mulder"
- "Ni que lo digas" dijo Mulder sonriendo y sacudiendo la cabeza.
- "Dónde estamos?" preguntó Scully mientras volvía a colocar el respaldo del asiento en posición vertical.
- " Faltan unas millas para llegar a Rio de Janeiro" dijo el agente seriamente
- "Mulder...."
- " Casi llegamos a Wilmington" golpeó con sus dedos el tablero de instrumentos y añadió " si  logramos encontrar una gasolinera..."
- " Yo no empujaré hasta Filadelfia...." sentenció ella y acto seguido giró su cuerpo para alcanzar el maletín que estaba en el asiento trasero. Lo tomó, lo puso sobre sus rodillas y lo abrió para comenzar a revisar los expedientes del caso que les habían asignado. Abrió un sobre de papel manila y extrajo unas fotos. Los años de trabajo en el FBI y especialmente en la sección de expedientes X ya le habían formado una caparazón protectora ante cualquier espectáculo que viera por mas sangriento o bizarro que fuere. Sin embargo no pudo evitar sentir una sensación desagradable al ver las fotos de un hombre oriental tirado en el piso con la cabeza prácticamente abierta en dos y las piernas mutiladas como si hubieren sido arrancadas de su cuerpo por algún animal salvaje.
- "Y que piensas de ésto Mulder" inquirió Scully a su compañero mientras agitaba las fotos.
- "Akira Kawaguchi, japonés, 38 años, ingresó a los Estados Unidos hace diez años con una visa de trabajo pero nunca se le registró en la Oficina del Seguro Social o sea que no trabajó, por lo menos oficialmente. Lo encontró un vecino en el estado que ves en las fotos el jueves por la noche" contestó Mulder sin apartar la vista de la carretera.
- " Por mas horrendo que parezca es un caso de homicidio común y silvestre, tal vez para la división de Crímenes Violentos del FBI pero...porqué fuimos asignados nosotros Mulder?" dijo mientras volvía a guardar las fotos en el sobre.
- " Kawaguchi vivía en un cuarto piso Scully, nadie vio entrar ni salir a nadie inusual al edificio. la ventana estaba destrozada y si te fijas en la posición de los vidrios y restos de madera de la ventana y cómo fue encontrado el cuerpo, parecería que le hubieran asestado un golpe desde fuera de la ventana hacia dentro...."
Scully comenzó a ver por donde se dirigían las elucubraciones de su compañero, ésta situación no era nueva para ella. Mulder tenía una exagerada tendencia de buscar las explicaciones de los casos que investigaban en terrenos que no eran los normales, más bien eran paranormales. Ella siempre había tratado de que Mulder investigara por caminos más convencionales, aunque nunca le había quitado su apoyo por más delirantes que fueran sus ideas.
- "Temo preguntar pero......qué es lo extraño en todo ésto?"
- "Te repito que Kawaguchi vivía en él ultimo piso de su edificio, el cuarto para ser más preciso. No hay escalera de incendios y la policía revisó la azotea, la puerta estaba oxidada y sin señales de haber sido abierta en años"
- "mmmm....la teoría del asesino volador..." ironizó ella mientras hojeaba el resto de los informes del maletín.
- "No te burles Scully ,quizá Superman existe..."
A lo lejos se empezaba a dibujar el anuncio de Exxon, el cual comenzó a acercarse más rápido cuando Mulder lo vió y comenzó a acelerar. Desvió el auto hacia la banquina y cuando el tráfico cesó cruzó la carretera y entró a la gasolinera. Era una estación nueva con varios surtidores automáticos, un mini-mercado y una cafetería. Mulder aparcó al lado de un surtidor  y bajó del auto estirando los brazos cansados de conducir.
- " Scully, porque no vas a la cafetería y ordenas algo? " dijo apoyándose en la ventanilla del auto "el café de las cinco de la mañana ya lo metabolizé"
- " Buena idea, Mulder" dijo y bajó del auto "¿Qué quieres que te ordene?"
- "Café y pastel de manzana...calientes,si?" le contestó mientras pasaba su tarjeta de crédito por el surtidor y tomaba la manguera.
Scully entró a la cafetería nueva y reluciente, olía a pastel de manzana recién horneado y café recién hecho ." Estás de suerte Mulder" pensó, pero la mezcla de aromas era tan tentadora que decidió ordenar lo mismo.
Un par de minutos después Mulder entró y cerró los ojos para apreciar mejor el aroma del ambiente. Luego de disfrutar unos segundos buscó la mesa donde estaba ella. Scully estaba revisando más papeles delante de un par de tazas de café caliente y dos trozos de pastel de manzana. Mulder se sentó frente a ella y se abalanzó sobre el pastel.
- "Qué ..mmm..revisas ahora....mmm....Scully?" preguntó con la boca llena.
- "El informe del forense, según esto Kawaguchi murió de un golpe en el cráneo propinado con un objeto contundente y bastante pesado, con un sólo golpe le abrió la cabeza" , le dió un sorbo a la tazá de café y continuó, "las piernas fueron mutiladas post-mortem, tienen marcas de mordidas, como si se...por Dios!!..como si se las hubieran arrancado a mordiscones..." dijo con expresión que iba entre el horror y el asco.
- "  ¿encontraron algún resto?"
- "..no, como si se las hubieran comido."
- " Volador y caníbal...el hijo de Superchica y Hannibal Lecter" bromeó "algo más?"
- " No....también tenía una amputación de la primera falange del dedo meñique de su mano derecha pero no es reciente, ya la tenía desde antes"
Al escuchar esto Mulder súbitamente dejó de engullir el pastel y  le quitó el informe de las manos a Scully. Lo volvió a leer y sacó rapidamente sus conclusiones.
- "Yakuza" dijo secamente y arrojó el informe sobre la mesa.
- "  La mafia japonesa?Cómo lo sabes?"
- " La falange amputada, los Yakuza se lo hacen a sus miembros cuando cometen un error o deshonran a su grupo"
- " Honor mafioso ? vaya en Japón se toman eso muy en serio"
- "Ahá...y este hombre por lo visto no era muy estimado entre sus amigos mafiosos"  dijo y volvío a atacar el pastel.
- " Bueno, es un indicio donde comenzar"  dijo la agente mientras decidía imitar a su compañero en su ataque al pastel.

 

* " Una oportunidad de comenzar de nuevo "

31 Avondale Road, Norristown ,Pennsylvania
Lunes 18 de agosto de 1998, 12.10 hs.

Era una casa antigua pero reciclada con buen gusto, la fachada exterior había sido pintada de un color amarillo pastel y las aberturas de blanco.Tenía un gran jardín delante con un camino hasta la entrada. El techo, revestido de tejuelas de cerámica azules, era de cuatro aguas y con un poco de imaginación semejaba una pagoda. Tal vez eso fue lo que la ayudó a decidirse a elegirla cuando tuvo que salir a buscar una casa donde empezar una nueva etapa en su vida. Cuando Noshi Matsuyaki recibió la noticia de que su solicitud de ingreso a la Universidad de Penn State había sido aceptada, entendió que alguien le daba una oportunidad de comenzar de nuevo. Desde las tragicas muertes de su padre y su hermano, su vida no tenía rumbo fijo. Su madre había quedado paralizada, prácticamente en estado vegetativo a causa del balazo recibido por los asesinos de Hideo y Jigoru. Junto con su hermana Tenkki habían decidido vender la "Matsuyaki Air Cargo". Lo hicieron y a muy buen precio pues la compañía en el momento de la tragedia, estaba trabajando a pleno e incluso Jigoru había pensado en emitir acciones de la compañía y ponerlas en la Bolsa de Valores de Tokio para atraer inversores y así ampliar el negocio. Con el dinero obtenido, las hermanas Matsuyaki decidieron abandonar Osaka y dejar atrás los malos recuerdos y se mudaron a Tokio junto con su madre donde vivieron unos años hasta que Tenkki se casó y a Noshi le llegó la oportunidad de irse a estudiar un Master en Economía a los Estados Unidos. Ella era la encargada de cuidar a su madre y pensó que llevarla consigo era la mejor opción, quizá en la universidad podrían tratarla de su parálisis o por lo menos que Keiko cambiara de ambiente. Así que se decidió establecerse en Norristown, una pequeña ciudad a unas treinta millas de Filadelfia, donde compró la casa amarilla y se instaló junto a su madre. La casa era amplia y confortable para ellas dos, la decoración era una mesurada mezcla de estilos, entre japonés y americano, sin abusar de ninguno. Lo que resaltaba más era la espada Samurai de su finado padre colocada sobre la estufa, como para mantener su memoria presente. A pesar de haber tenido una educación tradicional japonesa, se adaptó rápido al estilo de vida americano y ya era prácticamente una americana más, una vez al año viajaba a Tokio a ver a su hermana y sus sobrinos pero prefería permanecer en America donde ya estaba por finalizar la Universidad. Keiko estaba como siempre ese día, sentada en su silla de ruedas junto a la ventana con la mirada perdida. El timbre de la puerta sonó , Noshi dejó su té a medio tomar y corrió a atender.
- " Señora Wenwright, adelante " dijo mientras le abría la puerta y hacía pasar a la mujer vestida de blanco que estaba en el umbral  "¿ que tal el fin de semana?"
- "  Nada del otro mundo señorita Noshi"
La Señora Wenwright era una mujer regordeta de algo más de cincuenta años y con el cabello entrecano y ajustado con un moño en la nuca. Era la enfermera que desde hacía ya un par de años cuidaba a Keiko mientras Noshi asistía a la universidad. De todas las enfermeras que habían respondido a su solicitud, esta señora de aspecto bonachón era la que más le había caido en gracia. Era honesta, servicial, simpática y sobre todo, solía darle algunos consejos maternales que no podía recibir de su propia madre.
Noshi tomó las llaves de su auto y su bolso, se puso su abrigo y se agachó frente a la silla de ruedas, tomó las manos de su madre y las besó a modo de despedida.
- " Adiós madre, portate bien,si?" pensaba que decirle eso a su madre que estaba en una silla de ruedas sin moverse ni hablar desde hacía diez años era una tontería, pero siempre que se debía ausentar un par de días de la casa se lo decía; era una forma de sentirse mejor. La besó en la frente, se paró y se dirigió a la enfermera
- "Tengo un par de exámenes bastante duros, sabe? Así que volveré mañana a la noche"
- "Ha estado muy ocupada últimamente, señorita. La semana pasada tambien tuvo que pasar la noche en la universidad"  observó la Sra.Wenwright.
- "Ya falta poco para mis vacaciones y la dejaré descansar un poco"  bromeó mientras salía "ya sabe donde ubicarme si sucede algo "
Noshi saludó con la mano por última vez desde el umbral y se fue. La enfermera comenzó a desarmar su bolso mientras le hablaba a Keiko de lo pesado que estaba el tráfico, que había tenido que ir hasta Pottstown para conseguir pescado fresco para el sushi y toda la historia de su fin de semana. Pero la mente de Keiko no estaba allí. Sus pensamientos se hallaban en un lugar distinto.

 

Mulder se acercó al portero eléctrico, lo miró con detenimiento y comenzó a rascar la gastada cinta plástica en la que habían garabateado "Kawaguchi" y que indicaba quien era el ocupante del departamento 4E del viejo y cuadrado edificio. Detrás de él Scully charlaba con el Detective Reginald O'Connor de la Policía de Filadelfia, el cual como oficial encargado del caso, los había acompañado hasta la escena del crimen. Mulder se alejó un par de pasos de la pared y levantó la cabeza para mirar la destrozada ventana del cuarto piso. Con una mano se llevó a la boca una pipa de girasol y la otra la extendió hacia atrás para tocar a su compañera en el brazo sin dejar de mirar hacia arriba.
- " Ven aquí Scully, mira ésto"
- " Que descubriste ?"  inquirió Dana mientras se acercaba a él
- " Mira la ventana, es la única de su piso, el edificio está en una esquina por lo que tiene un sólo edificio lindero que es de sólo dos pisos.La construcción más cercana de esa altura es el edificio de al lado al Mercado Italiano y está a más de 150 metros"  dijo sin bajar la cabeza
Scully seguía atentamente las cavilaciones de su compañero. Si había algo que Dana Scully no subestimaba era el cerebro de Fox Mulder. Sabía que cuando había comenzado a trabajar no convenía interrumpirlo. Así que se limitó a asentir y continuar escuchando.
- "Continúa"
- " Si nadie estuvo en la azotea, no hay edificios cerca...el departamento de abajo es de un matrimonio de ancianos..."
- "Ahá"
Mulder la miró levantando las cejas en gesto inquisitivo.
- "Como piensas que  rompieron esa ventana desde afuera y entraron al departamento?"
- "Pueden haber trepado con cuerdas.."
- "No hay marcas de ganchos en las azotea"
- " Bueno Mulder, creo que las teorías extrañas son tu especialidad..." dijo y giró para dirigirse hacia el Detective O'Connor " Detective, podemos subir?"
Reginald O'Connor era un hombre de color, alto, fornido y de cabeza rapada. Mulder no había podido evitar compararlo con Michael Jordan al verlo. O'Connor cerró la patrulla y se dirigió hacia la puerta del edificio.
- "Después de ustedes agentes"
Para variar el ascensor no funcionaba, Mulder y Scully se miraron con gesto desconsolado cuando comenzaron a subir los gastados escalones hacia el cuarto piso. O'Connor retiró la cinta selladora amarilla de la puerta y los tres ingresaron a la escena del crimen. Los vidrios habian sido desperdigados casi hasta la puerta, el sillón estaba volcado lejos de la ventana. A menos de un metro del sillón estaba la silueta del cadáver de Kawaguchi que el forense había dibujado en el medio de una gigantesca mancha de sangre. El cuerpo había quedado de brazos abiertos y sin piernas. Mulder se acercó a la ventana y miró hacia arriba y abajo. Luego volteó y se agachó a mirar la marca de sangre en el piso. Luego volvió la cabeza hacia su compañera.
- " Observa esto Scully, los vidrios comenzaron a caer casi a un metro de la pared y el sillón fue movido por el mismo impacto, evidentemente uno muy fuerte....y desde afuera"
- " Pueden haber arrojado algo desde lejos......" dijo no muy convencida de sus propias palabras.
Era evidente que la ventana había sido rota desde el exterior, pero era prácticamente imposible llegar a ella sin que nadie lo hubiera notado. No había ningún edificio cerca desde donde llegar y en la azotea no había señales de que alguien hubiera estado en ella dede hacía mucho tiempo. El timbre del teléfono celular interrumpió sus pensamientos.
- " O'Connor............sí......y que obtuvieron?"
Mulder y Scully observaban al corpulento detective mientras hablaba por teléfono.
- " Ahá...........quiero verlas yo mismo, voy para allá" , oprimió un botón para cortar la comunicación y se guardó el aparato en el bolsillo interior de su abrigo.
- " Creo que hallarán esto interesante agentes, cotejamos las huellas del occiso en el banco de datos de la Interpol. Akira Kawaguchi no era su verdadero nombre. Aparentemente el hombre tenía una historial criminal bastante grande en Japón. El la Central nos dirán más" dijo mientras salía hacía la puerta esperando que los agentes lo siguieran.
- "Por lo menos podremos saber el motivo aunque no sepamos quien demonios lo mató" dijo ella al salir
- "Creo que los demonios no serían una mala opción Scully" susurró Mulder al oído de la agente la cual al instante le dirigió una furiosa mirada.
Ya hacía largo rato que Mulder leía los reportes sentado en el escritorio del detective O´Connor.Arrojó  los papeles sobre el escritorio y se estiró cuán largo era en la silla moviendo su contracturado cuello hacia los lados, hacia abajo y hacia arriba, para ver a Scully caminando entre los escritorios con un vaso de café en cada mano. La agente los depositó sobre el escritorio y tomó los papeles que Mulder recién acababa de dejar.
- " Osaka ?"
- "Osaka" afirmó Mulder mientras destapaba el vaso de café " La víctima se llamaba en realidad Takashi Saito, y mi sospecha era cierta, era miembro de la Yakuza. Tiene un registro de arrestos por asalto y extorsión en Osaka, pero lo interesante no está ahí....." se detuvo para beber un trago de café  "Es buscado por homicidio junto con otros dos Yakuzas desde hace 10 años, mataron a un empresario y a su hijo, cosa que los líderes de la yakuza de Osaka consideraron equivocada y tuvieron que desaparecer de Japón... " levantó su mano y dobló su dedo meñique para simular que no lo tenía " ...deshonrados.."
- " Y Saito apareció en Filadelfia bajo un nombre falso... "
- " Sí pero alguien o algo lo encontró y lo mató, no te extrañe que esto sea un ajuste de cuentas o alguna especie de venganza "
- "Pero si los Yakuza los expulsaron de Japón , entonces quién querría ajustar cuentas con el?"
- " No lo sé, Scully pero algo me dice que lo averiguaremos pronto"

 

* " Esa historia que había oído en su niñez "

679 Liberty Street, Trenton, New Jersey
Lunes 18 de agosto de 1998, 23.46 hs. 

El departamanto era amplio y de moderna decoración. Desde la ventana principal se tenía una hermosa vista del verde e iluminado Wetzel Field. La solitaria figura separó junto al ventanal y posó un vaso sobre la mesa. El pequeño vaso no había terminado de vaciarse cuando lo volvió a llenar. Lo tomó con su mano derecha y se  lo bebió de un trago.. Llenó nuevamente el vaso y se fue a su dormitorio, donde se quitó su brazo ortopédico y se desparramó sobre la cama entre ebrio y preocupado. Desde un par de días atrás, Satoru Kojima estaba bebiendo un par de botellas de sakei diarias o quizá más. La noticia de la muerte de Saito había llegado a sus oídos rápidamente, pero eso no era lo que había alterado la tranquilidad de su vida oculta por casi una década en una pacífica ciudad de New Jersey. Lo que realmente inquietaba al hombre del parche en el ojo era la forma en que su ex-empleado había sido asesinado. La cabeza destrozada de un sólo golpe y las piernas arrancadas a mordiscones , tal como esa historia que había oido en su niñez. El siempre había tomado esas historias como viejas supersticiones, pero sus antepasados, quienes se la habían contado, se la tomaban muy en serio. Ahora él estaba pensando que tal vez algo de cierto había en eso. Intentó dormir pero no pudo, daba vueltas y vueltas en la cama desde hacía un par de días, las pocas veces que lograba conciliar el sueño, una horrible pesadilla lo despertaba. Se levantó y volvió a ir a la sala para servirse otro vaso de sake, ya mezclaba alcohol con tranquilizantes para intentar borrar las pesadillas pero no lo conseguía.
Un golpe seco sonó en la puerta haciéndolo sobresaltar de tal forma que el vaso de sake se estrelló en el piso. Kojima trató de serenarse y respiró profundo un par de veces hasta calmar un poco los acelerados latidos de su corazón.
- " ...Qui..quien ésta ahí?"  preguntó con voz entrecortada mientras se dirigía hacia la puerta.
Otro golpe seco fue la respuesta, evidentemente alguien o algo estaba allí. Fue hasta el armario, abrió un cajón y nerviosamente  rebuscó en la ropa hasta encontrar en el fondo la Magnum .357 que ocultaba por si acaso. Se acercó a la puerta para ver por la mirilla, cuando iba a posar su ojo en ella, la puerta voló hacia adentro del departamento arrancada violentamente de sus bisagras y destrozando la cerradura. Kojima salió lanzado hacia atrás y cayó sobre sus espaldas con la puerta sobre él. Con su único brazo trató de sacarse la puerta de encima pero sólo consiguió retirarla de sobre su cabeza para lograr ver con su único ojo la enorme figura que blandía un enorme garrote presto a dejarlo caer sobre su cabeza. Impulsado por la adrenalina que inundó su cuerpo en un segundo, tomó su arma y realizó seis disparos hacia delante sin que la criatura pareciera sentirlos ni se detuviera. Kojima vio pasar su vida en un segundo, hasta las leyendas que su abuelo le contaba. Desde ese torbellino de imágenes sólo una palabra salió de su garganta en un desgarrador y postrero grito:
- " Oni....!!!"

En los pasados cinco años había recorrido casi todos los cincuenta estados y hasta países como Noruega y Puerto Rico. Había pernoctado en cabañas, a la intemperie ,en remolques y en la más variada clase de hoteles y moteles. Sin embargo hacía tiempo que Dana Scully no pasaba la noche en un lugar como ése. El FBI tenía normas bastante estrictas con respecto a los viáticos que se les proporcionaban a los agentes en asignación. Con el eximio viático que el gobierno les daba, Mulder se encargaba de exprimirlo al máximo para tratar de no tener que pedir una cuota extra con la consiguiente reprimenda del Director Skinner. Esa era la causa de que en la mayoría de las ocasiones durmieran en hoteles y moteles de mediana categoría hacia abajo con camas duras y almohadas bajas. Pero esta vez Mulder la había sorprendido y vaya de que manera. Se hallaba descansando en una mullida cama con una gran almohada en un espacioso cuarto de uno de los más lujosos hoteles de Filadelfia, el Double Tree Club ,ubicado en el Roosevelt Boulevard. No pensaban pasar la noche en Philadelphia pero quedaban demasiados cabos sueltos por atar y ya era tarde para conducir de vuelta a Washington así que Mulder la convenció de quedarse esa noche. Cuando ya esperaba que su compañero la llevara a uno de esos moteles de las afueras, la sorprendió llevándola al espléndido hotel en el que se encontraba. Cuando Scully le preguntó a  Mulder como haría para pagar ese hotel con el viático federal él le respondió con un "No preguntes Scully, sólo disfrútalo. Tu te mereces esto y mucho más". Scully consideraba que eos gestos hacían a Mulder "misteriosamente encantador". Estaba profundamente dormida cuando alguien golpeó suavemente en la puerta de su habitación, pero lo suficiente para despertarla.
- "Scully..estas despierta?" sonó la voz de Mulder del otro lado de la puerta. Scully se dió vueltas en la cama y perezosamente dudó en contestar. La cama estaba cálida y acogedora, miró el reloj en la mesilla de noche el cual con brillantes números rojos indicaba que eran las 2.05 de la mañana. Si Mulder la despertaba a esa hora debería tener una razón válida o sino todo su misterioso encanto se disolvería a patadas en el trasero. Se levantó,bostezó y se puso la bata. Abrió la puerta y ahí estaba su compañero con la misma cara de recién despertado que ella tenía.
- "...mmmmm...Mulder...que sucede...?"
- "Otro homicidio .Esta vez fue en Trenton..otro japones e igual modus operandi que  el de Saito"
Scully volvióse a mirar la mullida y cómoda cama del Double Tree Club y pensó " Lo lamento, será en otra oportunidad"

 

Mulder y Scully llegaron a la escena del crimen a eso de las tres y media de la mañana. Aunque no era su jurisdicción consideraron conveniente que Reginald O'Connor los acompañara dadas las similitudes de los casos. Una ambulancia y varias patrullas rodeaban la entrada del lujoso edificio. Bajaron del auto e ingresaron al edificio mostrando sus placas. Mulder iba delante preguntando quién era el oficial a cargo. Un oficial de cabello entrecano y anteojos salió del departamento en donde se arremolinaban fotógrafos, paramédicos ,detectives de homicidios y algún que otro vecino que se acercaba a cuuriosear o eran interrogados por la policía de Trenton. El oficial se acercó al trío.
- "Sargento McCoy, en que puedo ayudarlos?"
- "Somos los Agentes Mulder y Scully  del FBI y el Detective O'Connor de la Policía de Philadelphia, estamos investigando un caso similar que ocurrió hace un par de días"
- " Si , supimos algo,por eso los llamamos"
- " Hubo testigos  ?"  preguntó Mulder mientras se introducía en el departamento observando el panorama a su alrededor.
- " El vecino de al lado" dijo McCoy mientras extraía de su chaqueta su libreta de apuntes " no creo que sea de mucha ayuda, no vio nada, solo sintió el estruendo de la puerta, disparos y al occiso gritar.."
- "Gritar?" se interesó Mulder " sólo un grito de dolor o alguna palabra?"
- "Jura que lo oyó gritar Oni"
- "¿ Oni?..juraría que eso lo oí alguna vez......" Mulder se quedó pensativo mientras Scully examinaba el cadáver..
- "  Se oyeron tres disparos y el arma que encontramos fue disparada también tres veces, pero no hay orificios de bala en ninguna parte del departamento, puede haber herido a su atacante pero la sangre que hay es sólo del occiso"  agregó McCoy
- " Mulder"
 Mulder se abstrajo por un segundo de sus pensamientos y vió a Scully agachada junto al destrozado cuerpo mientras le levantaba el brazo derecho y señalaba el dedo meñique con su falange amputada.
- " Yakuza" sentenció la agente " el hueso temporal fracturado con pérdida de masa encefálica y las piernas arrancadas, con marcas de mordidas..ya es más que una coincidencia"
Uno de los policías que revisaban el departamento se acercó al Sargento McCoy.
- " Sargento, encontramos su pasaporte, su nombre era....Sa..Satoru ....k-Kojima..lo siento..no se leer japonés"  dijo el oficial tímidamente. El Detective O'Connor saltó como impulsado con un resorte cuando oyó el nombre.
- " Kojima?..es uno de los tres yakuzas expulsados de Japón junto con Saito"
- "Tu lo dijiste Scully"  dijo Mulder mientras salía al pasillo " demasiada coincidencia"

 

La carretera 95 lucía desolada a las cinco de la mañana. Las primeras luces de  la mañana querían  comenzara a asomarse pintando el cielo de un color violeta oscuro. Algún camión de carga interrumpía de vez en cuando el solitario panorama. Ya casi llegaban a Filadelfia. Mulder iba conduciendo extrañamente callado y pensativo. Scully y O'Connor venían hablando acerca del reciente crimen. Habían coincidido en que los homicidios tenían una relación. Un asesino serial podía tener en común el modo de cometer el crimen o víctimas de similares características. Este aunaba las dos condiciones, más una muy particular,no dejaba pistas y jamás había sido visto. De pronto Mulder interrumpió la conversación.
- " O'Connor, cómo fue el homicidio por el cual Kojima y Saito eran buscados en Japón?"
- " Según el expediente que mandaron de Osaka,era un empresario de apellido Matsuyaki o algo así, lo mataron a balazos a él y decapitaron a su hijo, en el mismo incidente su esposa resultó baleada en la espina dorsal y quedó en estado vegetal, como quien dice una familia arruinada"
- " No había más familiares, más hijos o algo así? "  inquirió Mulder mirando al detective por el retrovisor.
- " Tendría que solicitar más datos a Japón pero los tendría mañana mismo, la policía de Osaka ha colaborado mucho con nosotros.Aparentemente a ellos también les interesa este caso." O'Connor hizo un silencio repentino y luego continuó " Porqué lo pregunta Agente Mulder?"
- " Porque pienso que alguien o algo está vengando esas muertes.."
- "Algo?"  preguntó Scully temerosa de las ideas que su compañero podría llegar a tener en ese momento .Mulder no contestó, sólo miró de reojo a Dana sin siquiera mover un músculo de su cara. Scully comprendió y no insistió. El agente volvió a mirar al detective por el espejo.
- " Tambien quiero información acerca del otro implicado en ese homicidio de hace diez años en Osaka"  dijo mientras estacionaba frente al Departamento de Policía. O'Connor bajó del auto y antes de cerrar la puerta le prometió a Mulder que lo llamaría cuando tuviera la información. Apenas arrancó Scully volvió a cargar contra Mulder, ya había permanecido callada demasiado tiempo.
- " Dime que te traes entre manos Mulder ? Qué piensas que mató a esa gente?"
-  "Oni.....la palabra que escucharon gritar a Kojima antes de morir. Sabía que lo había escuchado pero no recordé dónde hasta ahora...es una vieja leyenda del Japón feudal....Oni es un monstruo mítico creado por la ira, cualquier persona que sienta una ira excesiva puede transformarse en un Oni, suelen transformarse en mujer para ocultar su forma que es gigantesca, de piel roja y con grandes colmillos. Mata con una maza de hierro y adoran comer carne humana...y sólo se los mata decapitándolos..."
- "Agente Mulder, me estás diciendo que un monstruo mató a esas personas y se comió sus piernas?" preguntó Scully impresionada por la historia de Mulder.
- " O alguien lo quiere hacer parecer así, de todos modos los hombres que cometieron ese asesinato en Osaka fueron tres...y creo que al asesino le falta un crimen más para completar su obra. No sería mala averiguar si Matsuyaki tenía más familiares o amigos por aquí , dadas las circunstancias y  la carencia de sospechosos"
- " Pero no sabemos donde está el tercer hombre?"  preguntó ya confundida Scully
- "Creo que  no tardaremos en encontrarlo...."

 

* " El próximo de la lista "

3755 Briggs Street, Harrisburg, Pennsylvania
Martes 20 de Agosto de1 1998, 13.41 hs

El tercer hombre era Kato Sazami. A diferencia de Saito y Kojima, él había abandonado todo contacto con la Yakuza y el crimen. Había aprovechado su forzado exilio en los Estados Unidos para dejar atrás todo y comenzar como otra persona. Trabajaba en un restaurante japonés de Harrisburg desde hacía un par de años y su objetivo era tener el suyo propio. Los dueños del negocio lo estimaban y respetaban. Era un buen empleado y nadie tenía nada que decir de él. Cocinaba muy bien y siempre estaba de buen humor. La falta de la falange de su dedo meñique la explicaba como producto de un accidente de cocina, no quería que nada hiciera resurgir su pasado yakuza. Pero los fantasmas del pasado habían vuelto a atormentarlo desde que se enteró de la muerte de Saito. Esa mañana había intentado comenzar un día normal pero las noticias que el "USA Today" no se lo habían permitido. La muerte de Kojima ocupaba una destacada parte de la información policial. Hablaban de las extrañas circunstancias de su muerte, la similitud de detalles con un homicidio en Philadelphia la semana anterior y ya comenzaban a especular sobre un asesino en serie. Kato ya había pensado en eso antes y sentía que era el próximo de la lista. Había sido difícil tomar una decisión pero lo hizo.Abrió un armario, y de un estante alto tomó una caja, la abrió y sacó una Welther PPK 9mm. Colocó el cargador y se sentó a esperar. A los veinte minutos sonó el teléfono. Kató atendio y tras un breve intercambio de palabras en japonés anotó una dirección en un papel. Colgó el auricular, se guardó el arma en la chaqueta y antes de salir arrancó la hoja donde había anotado "31 Avondale Road, Norristown ,Pennsylvania"
 

El Taurus plateado circulaba despacio por las calles de Norristown. La noche ya estaba cayendo por lo cual Mulder tuvo que encender las luces del auto. Scully iba mirando el mapa y buscando la Avodale Road.
- " Es por aquí cerca, Mulder. En la próxima calle a la derecha"
- " No te parece demasiada coincidencia que todas las partes involucrdas en un crimen ocurrido en Japón hace diez años se encuentren aquí y ahora?"
- " Y tu crees que una estudiante extranjera que vive con su madre inválida puede ser sospechosa de dos brutales crimenes cuya arma homicida parece haber sido un golpe en la cabeza de no menos de 300 kilos de fuerza?"
- " He visto demasiado como para no creer" dijo Mulder haciendo una pícara guiñada a Scully mientras detenía el auto frente a la casa amarilla. Los agentes bajaron del auto y cruzaron el jardín por el camino que los llevaba hasta la puerta. Llamaron a la puerta y al cabo de unos instantes una joven oriental de pelo recogido y lentes les atendió.
- "  En que puedo servirles?.."
- "Somos los agentes Mulder y Scully del FBI, usted es Noshi Matsuyaki?"
- " Si...sucede algo?"  pregunto la joven intrigada.
- " Queremos hacerle unas preguntas ,podemos pasar?"
- " Si, adelante por favor.." dijo Noshi mientras los hacía pasar. Mulder vió a Keiko sentada inexpresiva en su silla de ruedas junto a la ventana y le hizo una discreta señal a su compañera.
- " Señorita,está usted al tanto de dos muertes de ciudadanos japoneses ocurridas en la última semana?"
- " No he estado mucho en casa últimamente ,yo estudio en Penn, sabe? y he estado de examenes la última semana, mi madre queda a cargo de una enfermera todo el día, recién hoy he podido estar con ella" dijo Noshi mientras se acercaba a la silla de ruedas y le acariciaba la cabeza a Keiko.
- " Sabe que las dos personas muertas estaban relacionadas con los homicidios de su padre y hermano?"  preguntó Scully ante el asombro de la chica.
- "  Los asesinos de papá y de Hideo? Los encontraron..?"  dijo Noshi con lágrimas en los ojos y visibemente nerviosa a la vez que estrachaba la mano de su inexpresiva e inerte madre.
- "A todos menos a uno"  agregó Mulder. La chica parecía no poder entender lo que oía.
 Noshi dió un paso hacia atrás cuando un estruendo sonó en el exterior de la casa y una solitaria bala rompió el cristal y se rozó su sien derecha al tiempo que las luces de la casa se apagaban. Ambos agentes sacaron sus armas y Scully saltó sobre Noshi alejándola de la ventana y tirandola al piso detrás de un sofá. Mulder se apresuró a alejar a Keiko y su silla de ruedas del sitio donde estaba. La puerta de entrada voló derribada por la expolsión de una granada arrojada desde afuera. Mulder corrió entre el humo y la oscuridad casi total hacia la puerta agachado con su arma en la mano
- " Scully,cúbrete !!!" gritó y tomó su linterna para iluminar hacia la entrada y ver donde apuntaba.
Repentiamente sonaron una serie de disparos desde la puerta, el primero le hizo volar la linterna de la mano a Mulder y el segundó lo hirió en el hombro. Mulder cayó con un grito y tomándose la herida.
- "Mulder,oh no...estas bien?  Muldeer..!!" grito Scully desde el piso presintiendo lo peor.
Una figura masculina entró a la casa con un arma en la mano, era Kato Sazami dispuesto a salvar su vida a como diera lugar. Entró disparando hacia donde estaba Scully quien respondía el fuego desde su parapeto tras el sofá. El destino quiso que el cargador se les acabara a los dos al mismo tiempo. Cuando el hombre quiso cambiarlo en un rápido movimiento, la agente se armó de coraje y saltó por arriba del sofá y voló sobre Kato cayendo los dos en el piso en un forcejeo. Kato era corpulento y ágil, por lo que no le costó quitarse a Scully de encima y dejarla inconsciente de un golpe. Kato se paró, recargó su arma y escuchó un sonido detrás del sofá. Lo apartó con una mano y la tenue luz vió la figura de Noshi arrollada y sollozando. Kato le apuntó con el arma.
- " Lo siento ,es tu vida o la mía"  sentenció .
Un espantoso rugido invadió la habitación. Kato giró sobresaltado y vió como una gigantesca figura con enormes colmillos y un garrote avanzaba rugiendo hacia él. Entre sorprendido y horrorizado comenzó a disparar su arma hacia la criatura vaciando el segundo cargador sin que esta siquiera se inmutara ni interrumpiera su avance hacia él. Scully aún atontada por el golpe tomó su arma y disparó una ronda hacia las dos figuras que distinguía junto a la ventana. El enorme ser se detuvo y comenzó a caminar hacia los agentes en el piso. Mulder busco su arma y no la encontró,con su brazo sano tomó a la seminconsciente Scully y comenzó a arrastrarla hacia el otro extremo de la habitación, al lado de la estufa alejándose de la gran sombra que se les acercaba. Kato volvió a disparar  su tercera ronda de balas contra el monstruo y lo hizo volver sobre sus pasos blandiendo su garrote . Mulder miró hacia arriba y vio una espada samurai colgada sobr la estufa. Recordó lo que la leyenda decía sobre cómo matar a un Oni y tomó con la espada con una mano mientras trancaba la vaina entre sus piernas para extraerla de ella. El ser estaba por descargar su maza sobre la cabeza del petrificado Kato cuando Mulder tomó el sable con sus dos manos y soportando de lacerante dolor en su hombro aplicó un golpe de sable con todas sus fuerzas sobre el cuello del gigantesco monstruo .Este ya había lanzado su  mortal golpe sobre Kato Sazami. La cabeza cayó a un par de metros pero el cuerpo fue hacia adelante cayendo sobre el herido cuerpo de Sazami. Mulder sintió un insoportable dolor en el hombro y cayó desvanecido.

El Detective O'Connor se encontraba recibiendo los primeros informes de los peritos en la escena del crimen. En la camilla de los paramédicos, un atontado Mulder recuperaba el conocimiento. Lo primero que vió fue la cara de Dana Scully con un ojo morado producto de su pelea con Sazami.
- "Scully..que..que pasó ,,?"  un dolor punzante en el hombro lo interrumpió de repente
- "Recibiste una bala en el hombro pero no es grave"  dijo Dana mientras le acariciaba el cabello a su herido compañero.
- " Quien nos atacó?"
- " Según O'Connor era Kato Sazami , el tercer yakuza del grupo que cometió el crimen en Osaka en 1987"
- " Como está Noshi....?" preguntó Mulder tratándose de incorporar en la camilla. Scully dudo antes de contestar.
- "Ella está bien.....,pero su madre...." Dana no sabía como decirlo
- "Que sucedió con su madre Scully?"  insistió él reconociendo la mirada de su compañera.
- " Su cuerpo apareció decapitado y con un garrote de hierro en su mano .Estaba sobre el cuerpo de Sazami"

 

* " Ira"

Cementerio Hokki-ho, Osaka ,Japón
Viernes 21 de Agosto de 1998, 12.13 hs.

Era una tarde soleada pero no calurosa. Aun así el parque  cremonial lucía un verde intenso y el camino hacia los panteones estaba flanqueado por hileras de ciruelos en flor. La ceremonia había sido breve y emotiva. Los restos mortales de Keiko Matsuyaki yacían junto con los de su esposo Jigoru y su hijo Hideo en el mismo sitio, como había sido su voluntad. Las amistades de la familia ya se iban retirando. Tenkki Matsuyaki despedía a los dolientes mientras Noshi permaneció de pie frente a las tres sepulturas. Los sucesos de los últimos diez años desde la muerte de su padre hasta la confusa muerte de Keiko ,que había sido declarada por la policía como a manos de Kato Sazami , pasaron por su mente. Pensó en lo injusta que era la vida y no pudo menos que sentir una mezcla de sentimientos entre los que predominaba la ira. Sentía ira y sentía que esa ira estaba cambiando algo dentro de ella.

FIN

Comentarios y sugerencias a


Silver Bug X-Files Articles catalogue
1999

silverbug-x-files.com v 4_2