Abadomm
"En la noche..."

Disclaimer: Bueno, los personajes de Mulder, Scully y Skinner no son  míos, pertenecen a Jimmy Carter, digo a Chris Carter y a toda la conocida comitiva incluyendo la Fox. No me pertenecen y los tomé prestados con el único fin de divertirme ( y me divertí de lo lindo) contando una historia. Escribir es una pasión que tengo y no pretendo con esto ninguna remuneración monetaria.

Nota del autor: ¡¡ Muy pronto, Mulder y Scully " tienen sexo" ( que manera más boluda de expresar las cosas, che) en la historia "AMOR DE UNA NOCHE" solo para chicas, porque es muy romántica y erótica. Gracias..Escríbanme contándome cualquier cosa, incluso si les gustó este engendro.

Tipo: Investigación de un X- File, ANGST 


ABADOMM. " En la noche..."

 

Eastland Wood,
Hudson Wick Ville
14 de Octubre
23:24 Hs.

La noche. Solo la noche y el silencio semejante al de las tumbas en los fríos cementerios, puede provocar terror tan intestino en nuestras  mentes. Sí, por que aunque evolucionados, nuestros temores siguen siendo primitivos, casi animales. La noche ha aterrado por siglos a los hombres y su infinita negrura, su pesado abandono, han sido siempre terreno prohibido para la humanidad. La oscuridad es amparo de bestias míticas, ánimas y toda clase de criaturas demoníacas. En la noche, viven los más profundos miedos del hombre. Y aquella noche fría, honda y callada parecía confirmar ese creer.
La noche se descolgaba por el aire adentrándose en el espeso bosque de "Eastland Wood", hasta caer a la tierra, mansamente por entre los arboles. Mostrándose con reflejos claroscuros de luna blanca. El espectáculo no era para nada aterrador, al menos, este era el pensamiento de los dos muchachos, Tony y Brandon, que ahora, entre risas y empujones, cruzaban el bosque rumbo al campamento. Con sus escasos trece años, habían vivido toda su vida en " Hudson Wick Ville" y todavía estaban lejos de conocer el tedio de una vida pueblerina. Para ellos, había todo un mundo por descubrir.
Así fue que, junto con Timothy O' Connery, decidieron ir el fin de semana a acampar junto al arroyo del "Corazón Roto". Sus padres aceptaron de buena gana ( ya se sabe lo difícil que es criar adolescentes... y soportarlos, también) y prometieron que irían el Domingo a verlos  Pero hoy era sábado por la noche en el bosque. Ese bosque que, desde sus frondosas copas, observaba el peregrinar de los dos chicos. Tony andaba, tropezando de tanto en tanto con las gruesas raíces de los arboles, con los brazos repletos de ramas secas. Brandon venía un poco más atrás que su compañero de escuela, bufando, llevando bajo su diestra un atado pequeño de ramas en tanto que, con la izquierda, sostenía un " Marllboro" que fumaba de a ratos.
- ¡ La puta!.- Exclamó Tony, tropezando una vez más.- ¡ Está haciendo un frío de mierda!.-
- ¡ Apura el paso. Este lugar me pone los pelos de punta!.-
- ¡ CAGON!.- rió el otro.
- ¡ Cagón, no!. Es que este sitio, este bosque es tan silencioso que... No sé, pero ni los búhos se escuchan...-
- ¡ Es el espíritu del viejo Hitchkins!.- Susurró Tony con voz apagada.-
¡ Él murió en este arroyo víctima de los poderes del Dios Damballa ...!-
- ¡¡ Cállate!!.- ordenó Brandon, dándole una pitada a su cigarrillo.
- ¡¡ El vudú se lo llevó y ahora...!!. ¡¡¡Oh Dios, Brandon. Viene por nosotros!!!- dijo Tony, sacándole provecho a los conocimientos adquiridos gracias a su literatura favorita: Las historietas.
- ¡¡Te digo que cierres la puta boca!!.- Gritó Brandon dando un empujón a su compañero que soltó una carcajada triunfal. Pero con el pasar de los minutos, Tony también comenzó a ponerse nervioso. En su andar, solo oían el ruido de sus pasos sobre las hojas y el correr cansino del arroyo. Nada más. Fue Brandon, quien mirando hacia ambos lados, exclamó.
- ¡ Uufff... Esta caminata es más larga que esperanza de pobre. ¿ Cuánto falta para llegar al campamento?.-
Tony torció la boca en una mueca de disgusto. No era la primera vez que las quejas de su compinche le resultaban molestas.
- ¡ Ya casi estamos, Gordo!. ¡ Deja de lloriquear...!-
- ¡ Sí... ahí está, por fin, la puta carpa...!-
Se disponían a apresurar sus pasos para salir de la espesura a un claro junto al arroyo, donde estaba la carpa, cuando de repente, Brandon impactó contra la espalda de Tony que se había detenido en seco.Soltando  las ramas, el chico se tomó la nariz con ambas manos mirando la nuca del
otro.
-¿Qué mierda te pasa, forro...?. ¡ Casi me quiebras el tabique!¿ Qué
ca...?.-
Tony soltó sus ramas y empujó a Brandon al suelo tapándole la boca.
- ¡ Sshhh...!. ¡ Cállate, Gordo!.-
- ¡ Pero...!. ¿ Qué ocurre...?.-
Tony, temblando de miedo, apartó unos pastos y señaló hacia la carpa. Brandon achicó los ojos un momento, para luego abrirlos enormemente Su  primer impulso lo llevó a querer ponerse de pie y huir, pero Tony lo  sujetó del chaleco y lo pegó nuevamente a la tierra húmeda.
- ¡ Quieto!.- Le susurró.
- ¡ Estas loco...!. ¡ Vámonos pronto de aquí!.-
- ¡ Nos vamos, pero arrastrándonos!. No creo que sean ciegos...¡ Vámonos muy lentamente!-
- ¡¡Oh no,no!!.- lloró Brandon. No hizo falta que dijera nada, Tony había girado la cabeza y lo veía por sí mismo. Allí estaba el pequeño
Timothy, que había salido de la carpa, como si nada supiera. Ahora, dos seres pequeños y con forma humanoide, lo sujetaban y lo arrojaban a tierra.
- ¿ Qué hacemos, Tony!. ¡No podemos dejarlo allí...Debemos ir por él!.-
Tony se mojó los labios pensando unos segundos. Los gritos de auxilio y los chillidos lastimeros de Timothy llegaban nítidamente hasta ellos y, con el peso de una cadena, se colgaban de sus conciencias. Al fin, Tony halló la solución.
- ¡ Te diré lo que haremos, Gordo. Iremos hasta la carretera. Allí, alguien de seguro, nos recogerá y nos llevará a toda prisa al pueblo. Una vez ahí traeremos al Sheriff y él los matará.!-
- ¡Estás demente!.- tembló Brandon- ¿ No escuchas sus gritos?. ¡¡ Lo están matando!!. ¡¡Tenemos que...!!.-
- ¡¡Sshhh...!!. ¡ No grites, idiota. Nos verán si...!-
En ese momento, los seres se quedaron muy quietos, con Timothy sujetado por las solapas de su cazadora y bañado en sangre. Tony y Brandon se quedaron aplastados, lo más que pudieron, al suelo barroso. Uno de "ellos" señalo en dirección de donde estaban los chicos. Seguidamente, soltaron a Timothy, que cayó como un muñeco roto, y , al unísono, comenzaron a caminar hacia el escondite de los muchachos. - ¡¡ Nos vieron, Gordo!!. ¡¡ Corre, corre!!.- gritó Tony, lleno de pánico.
Los dos jóvenes se irguieron sobre sus piernas y echaron a correr rumbo a la carretera, seguidos por los dos seres. Más atrás, en el campamento, Timothy O'Connery yacía en la tierra cubierto de sangre.

 

Eastland Wood.
Hudson Wick Ville
16 de Octubre
09:38 Hs.

El hombre de traje negro y sobretodo se acuclilló junto al arroyo y, jugueteando con una pequeña rama entre los dedos, siguió con su vista el curso de las aguas dejándose llevar por su mágico andar. Luego sus ojos cruzaron a la frondosa orilla contraria, visualizaron el suelo cubierto de pastos y los arboles de copas pesadas. Miró más hondo, más profundamente, allá, entre los troncos poblados de surcos y de líneas de hormigas caminantes. Todo parecía envuelto en un halo de paz y el hombre hubiera disfrutado mucho aquello de haber sido niño. *
Pero ya no lo era.
Su cabeza buscó el piso terroso de este lado de la costa y su diestra arrojó la pequeña rama al agua, que se la llevó como se lleva el tiempo un mal recuerdo.
El hombre de traje negro y sobretodo se incorporó y caminó hacia donde estaban estacionadas las patrullas policíacas del pueblo de "Hudson Wick Ville" junto a su propio coche. Dentro de la cinta de contención de perímetro policial, se encontraban el sheriff y su ayudante. El sheriff William Delano era jefe de familia y buen cristiano. Un tipo tranquilo, como la mayoría de los ciudadanos de aquella región y por eso le incomodaba todo aquello. Su gruesa humanidad añoraba el cómodo sillón de la oficina. Pero Delano podía ser holgazán, mas no boludo. Sabía que si se levantaba mucha polvareda sobre la desaparición del chico O' Connery y, sobre todo, si no lo encontraban pronto, los medios de prensa, amarillistas y de los otros, de todo el país estarían metidos en su pueblo en menos de veinticuatro horas. Y sabía que si aparecía muerto y algún culo tenía que sangrar, ese iba a ser el suyo. Dispuestas de esta manera las cosas, era más que comprensible la preocupación por hallar pistas, huellas y también por que no se siguiera hablando de esos condenados " hombrecitos verdes" sospechosos del rapto del chico. También le preocupaba la permanencia de los recién llegados, la chica y el hombre del sobretodo. Para él eran citarinos sabelotodo que se paseaban dándose aires de importancia. La chica era la más pasable. Ella  hacía las preguntas y era la más desenvuelta. El otro, en cambio, recorría todo el lugar observándolo con extraña concentración Con
delicadeza de búsqueda sutil, casi como la de un sabueso, el hombre iba y
venía sin acotar nada. De a ratos lanzaba una mirada furtiva y eso era todo. Luego seguía ensimismado, pensativo. Evidentemente juntaba, analizaba y procesaba todos los datos posibles.
La chica fue la que, acercándose, le dijo.
- ¿ Tiene idea de alrededor de que hora fue consumado el hecho, William.?-
- Según lo que dijo el chico Ambruster...-
- ¿ Tony...?-
- Si, según lo que él declaró eran alrededor de las veintitrés treinta del sábado cuando visualizaron a los... malhechores. ¡ Ejem!.-
- ¿ Cuándo podríamos hablar con él?.-
El de la placa se encogió de hombros mirando a su alguacil que atendía una llamada por el radio en su patrulla.
- Deberá preguntarle a los médicos que atendieron... pero no creo que haya mayor inconveniente si lo ven esta noche.-
La chica dirigió una mirada rápida a su compañero y luego volvió a mirar al sheriff.
-Usted me dijo que los chicos estaban aquí con el consentimiento de los padres.¿ No es así?.-
- Sí. Este es un lugar tranquilo. No existen los hechos de sangre ni se vive con miedo. Todo no pasa más que de una pelea en el bar " Lonely Bear" una noche de viernes...-
Ella asintió.
-¿ Cuál me dijo que era el nombre del sujeto que recogió a los niños en la carretera?.-
-Nugaens. Robby Nugaens.-
-¿Podría decirme dónde puedo encontrar al Sr. Nugaens?.-
-Claro. Se lo apuntaré.
Rápidamente, el hombre de la placa sacó una pequeña libreta de anotaciones con un paisaje alpino en la tapa, garabateó una dirección con su lápiz y luego arrancó la hoja.
- Gracias, sheriff- dijo ella tomando el papel con una media sonrisa-
nos mantendremos en contacto con usted.-
- Téngalo por seguro, señorita Snubby.-
- ¡Scully...!-
- Claro, ¡Je!...-
Dana Scully, Agente de la Oficina Federal, caminó con las manos dentro de su camperón hacia la carpa levantada por los niños durante la noche. Allí estaba el hombre de traje negro. Allí estaba Mulder, su compañero, agachado junto a una mochila y algunos jarros de lata. "Comics" y "Mangas" eróticos se hallaban desparramados dentro de la carpa junto a unas ediciones para adultos llamadas "Potras". Había también un hacha de mango corto con el filo muy mellado, unas zapatillas, unas latas de carne envasada, cuerdas cortas y las bolsas de dormir. El agente Mulder oyó los pasos detrás suyo y, de reojo, vió acercarse a la chica. 
- ¡ Ven aquí, Scully!.- pidió apurándola con su diestra.
- ¿ Encontraste algo...?-
- ¡ Mira todo esto!.-
Dana Scully paseó su mirada por el interior de la carpa y por los alrededores. Nada le llamó la atención. Luego miró a su pareja inquisitivamente.
-No hay sangre. Ni un solo rastro . En la declaración que hicieron los niños en la dependencia policial dijeron que vieron a su compañero siendo arrastrado por esos seres bañado en sangre. Pero todo está como si los muchachos hubieran salido apresurados a pescar.-
- Mulder... Lo único cierto que tenemos es un adolescente desaparecido.-
Fox Mulder torció los labios en señal de protesta. Ahí venía la tan conocida explicación racional. Esa que él adoraba tanto porque solo de los labios de Dana no era ofensiva ni dolorosa.
-¡ No tenemos un aparente asesinato, ni evidencia de hombres verdes secuestrando gente. Todavía no sabemos si esos chicos son sinceros en sus  dichos. Quizás les pareció presenciar todo. Recuerda que son casi criaturas, que estaban solos, en el medio de un bosque y que era de noche. El miedo en esas circunstancias puede hacernos testigos de cosas que nunca ocurrieron !. -
Fox se incorporó parándose enfrente de ella. La agente esperaba una contestación, pero, a cambio recibió una pregunta.
-¿ Te diste cuenta de algo?.-
Ella revoleó casi imperceptiblemente los ojos.
- Desde que llegamos algo me molestaba en este lugar... Ahora me di cuenta de que ese algo es su silencio. ?
- ¡ Estamos en un bosque, Mulder !. Lejos de toda civilización. ¿ Qué pretendías....?-
- ¡Justamente!. Aquí deberían verse animales, por lo menos ardillas. Pero no hay nada. No hay conejos que corran ni pájaros cantando. ¿ Entiendes ?. No hay nada.
- Ahora Scully prestó atención al lugar y, efectivamente, el silencio solo era roto por el correr del arroyo. Su sonido era tan palpable que parecía un continuo ruido de alud.
- Tal vez a tus "pájaros" no les guste el lugar.- sonrió Dana con la consiguiente mueca de Mulder.- Escucha- continuó- tengo la dirección del sujeto que levantó a los chicos en la ruta anoche. Lo iré a ver. Tú mientras tanto, ocúpate de ver si puedes conseguir que los padres nos reciban en sus casas esta noche. ?
- Veremos que historia tienen...-
- Así es, y también trata de ver a los padres del chico desaparecido.-
- Si... - aprobó el hombre de traje negro calzando sus manos en la cintura y mirando hacia el interior del bosque, sintiendo como el follaje parecía prensarse aún más, protegiendo su secreto
- Tal vez podamos ser de alguna utilidad. Llévate el auto. Yo volveré con el sheriff al pueblo. Nos encontraremos en el hotel a las 07:00 p.m. ¿ De acuerdo?.-
- Bien.- dijo la agente encaminándose hacia el vehículo. Mulder giró hacia ella y abrió la boca con la intención de decir algo, pero casi de inmediato desistió. Sus ojos buscaron el curso de las aguas. Distinguió claramente entre las voces, el sonido de la puerta de su auto al  cerrarse. Desde el interior del auto, Dana Scully observaba a su compañero parado en la costa. Dudó en arrancar el motor. Pensó en que Mulder tenía razón. Había lago que ponía los nervios de punta en ese sitio. Quiso llamarlo, pero casi de inmediato encendió el motor y salió marcha atrás rumbo a un camino de tierra que la conduciría hasta la carretera principal.

 

Granja Nugaens.
10:13 hs.

El coche color gris metalizado entró por el polvoriento camino flanqueado por una larga hilera de arboles, y encaró rumbo a la granja situada al final. Hacia frío, pero se tornaba soportable en la piel con el tibio sol de la mañana. Dana Scully detuvo su auto, seguida por los ladridos de los perros, frente a la entrada del hogar de Robby Nugaens, bajó y caminó hasta el porche. Se disponía a golpear , cuando la puerta se abrió y apareció un hombre de unos treinta y cinco años, pelirrojo y con bigotes. Iba vestido con una camisa leñadora, encima un buzo de los Death Kennedys y unos jeans rotos. Dana, sobresaltada, sonrió.
- ¡ Lo siento...!. No quise asustarla, pero la vi venir por el camino y, como no conocí su coche decidí ver quien era...- se excusó Nugaens.
- Descuide. Mi nombre es Dana Scully- dijo mostrando su placa de identificación- y trabajo para la Oficina Federal de Investigaciones.
Querría hacerle algunas preguntas relacionadas con lo que pasó la noche del sábado, si no le importa... -
- ¿ El chico O'Connery... ?. Sí, claro. Pase, por favor.-
- ¡Gracias!.-
Dana Scully ingresó y la puerta se cerró, sin hacer ruido, tras ella.

 

Hudson Wick Ville
Hotel "Paradise"
16 de Octubre
19:25 hs.

- ...Y ya no dijo más. Te aseguro que el Sr. Nugaens estaba tan aterrado como los niños. Me contó como los levantó en la ruta y, como cuando le hubieron contado todo, los llevó a la policía.-
- ¿ No te dijo nada más... ?-
- No. Pero preparó un exquisito café que acompañamos con una torta de chocolate que también hizo él mismo.-
- ¡ Bueno... se ve que el hombre no tiene muchas visitas últimamente. ¡Al menos almorzaste!. Yo simplemente comí algo en una cafetería que me recordaba vagamente a un especial de jamón y queso. ¡Felicitaciones, entonces!.-
- ¡Gracias!.-
- -La versión de los niños Tony y Brandon es la misma- decía Mulder  mientras pasaba la hoja de afeitar por su rostro- cuando fui a hablar con los padres, no tuvieron objeción en que tuviera una charla con ellos. No  creo que mientan. Vieron muy claramente... -aquí se detuvo y miró a Scully que lo escuchaba con atención sentada frente a su " Note book". 
- Vieron-prosiguió- dos seres de tipología uno. Pequeños, ojos grandes, rostro anguloso y cabeza desproporcionada...-
- ¡Mulder, esos chicos están en un schok emocional. No creo...!-
- ¡ Escúchame, Scully- dijo el agente mojándose la cara y tomando una toalla- cuando volvía al pueblo en la patrulla, el sheriff me contó que hace una semana atrás, hubo una veintena de denuncias de testigos que aseguran haber visto una luz muy brillante que voló oscilante por encima de los arboles para luego caer produciendo un gran estruendo en el centro del bosque.-
- ¿ A qué hora fue eso?.-
- Cerca de las dos y media de la mañana...-
- ¿ Y los testigos?-
- Pescadores y algunos acampantes...-
- ¡ Bebedores y algunos trasnochados!-
- ¡ Vamos, Scully!.-
- ¡ Oh, por Dios, Mulder!. ¿ Sabías que existen en todo el mundo redes internacionales de tráfico de niños y de bebés?.¿ Estás enterado de que cada siete horas un niño es raptado o asesinado y que cada dos por lo menos uno es vejado en nuestro país?. Y no es implícitamente necesario que anden los hombrecitos verdes por aquí para que eso ocurra.-
Mulder sonrió. Adoraba a esa mujer.
- Puedes decir lo que quieras, pero yo sé que en esto están metidos "ellos", te guste o no.-
Scully revoleó los ojos y se levantó de su silla rumbo al baño.
- ¡ Eres increíble!.-
- Es parte de mi atractivo natural.-
En ese momento sonó su celular que estaba olvidado sobre la almohada. Lo tomó y levantó la antena.
- Mulder.-
- Tengo información vital para usted.- dijo una voz tenue, apenas audible del otro lado del auricular.
- ¿ Quién habla... ?-
Se oyó una risita divertida.
- ¡ Vamos, Fox!. No sea inocente. Lo espero en la iglesia en media hora.
- ¡ Espere, qué... ?-
- Es peligroso que siga en línea. No falte... -
Hubo un clic y nada más. Mulder se calzó su celular en la cintura, revisó el cargador de su pistola, se puso un buzo, una campera aviadora y salió de la habitación.
En es instante, aparecía Scully detrás de la puerta del baño.
-Mulder, deberías pensar más en... Mulder... ¿ Mulder?.-

 

Iglesia de Todos los Santos,
Hudson Wick Ville
20:03 Hs.

Con paso lento, el agente federal ingresó en la nave principal de la pequeña y semi desierta iglesia que se hallaba en una profunda paz. Caminó unos pasos y se sentó en el extremo de uno de esos largos bancos de madera. Dos personas más adelante, hincados de rodillas, pedían al cielo en silencio y con las manos muy juntas. Mulder pudo ver como uno de  ellos sollozaba. En el otro extremo, un hombre sentado con las manos entre las piernas, murmuraba con voz apenas audible, una oración religiosa.
Mulder miró hacia lo alto y luego al piso de maderas. Miró su reloj. Su contacto se estaba retrasando... ¿ y si le había pasado algo?, ¿ Y si lo habían descubierto?. ¡ Dios, eso sí no se lo deseaba a nadie!. Pensó en todos estos años pasados, en su hermana, en su soledad que cada vez se le hacía más insoportable... La sola idea de irse y no dejar nada en este mundo lo aterraba. ¿ Y el amor?. ¡ Ni hablar... !. Podía morirse mañana que la única que lo lloraría...
- ¿ Agente Mulder?.-
Mulder se sobresaltó.
- ¡ No se volteé!.-
- ¡ Tranquilo. Conozco la rutina!.-
- ¡ Hablaré rápido y me iré. Debemos ser muy cautos!.
- Su voz... es una mujer.-
Una vez más oyó la risita burlona.
- ¡Ya veo porque dicen que es usted un gran investigador!.¡ Lo felicito!. Sabe diferenciar perfectamente un hombre de una mujer!.-
Mulder sonrió.
- Veamos... ¿ Por qué estamos aquí... ?.-
- Debe cuidarse. Saben lo que está buscando aquí.-
- ¿ A qué se refiere?.-
- ¿ Lo quiere más claro?. El fumador viene en camino para llevarse los restos del "Ufo" que cayó en Eastland Wood.-
- ¿ Ya se enteraron, eh?.-
- Mulder, ellos todo lo saben. Incluso, a veces antes de que los hechos ocurran.-
- ¿ Qué se conoce de este asunto... ?-
- Al parecer fueron tres cazas nuestros, tres modelos experimentales F-21, los que tumbaron la nave. Veremos si podemos conseguir las grabaciones de vuelo de esa noche... -
- ¿ Podemos... ?. ¿ Quiénes son ustedes... ?.-
Las dos personas que estaban arrodilladas adelante se incorporaron y se encaminaron hacia la salida. Mulder bajó la cabeza fingiendo rezar y supuso que su contacto hizo lo propio.
- ¡ No es conveniente que continuemos con esta charla. Ya me contactaré con usted!.-
- ¡ Espere!. ¿ Eso es todo... ?. ¿ Cómo debo llamarla?.-
- ......... ?
- Su nombre clave. ? dijo risueño Mulder.
- Llámeme "Araña".-
- ¿ Es en serio... ?.-
- ¡ Usted tiene nombre de canal de televisión y yo por eso no voy a reírme. Y tenga en cuenta que el mío es solo una clave. ¡ Tome!-
Una mano delicada asomó del lado izquierdo del agente sosteniendo un
celular.
- ¡ Ya tengo teléfono, pero gracias de todos modos... !-
- En el futuro ahórrese ese tipo de comentarios. No son graciosos. Mire,
este aparato tiene una línea paralela; Ahora, cuando yo lo llame y le
diga " ¡ Hola Fox, habla Lucy!" inmediatamente después de oírme tiene que
teclear asterisco 3 y automáticamente pasaremos a la línea alterna que
está diseñada para crear interferencia en la red " Echelon"... -
- ¿ Echelon?. ¿ La de vigilancia satelital?. ¿ Qué tiene que ver conmigo?.-
- ¿ Cree que no lo escuchan?.-
Claro que no lo creía. Los pistoleros solitarios ya se lo habían anticipado hace mucho tiempo atrás.
- ¡ Ya no me interrumpa y preste atención!. Una vez iniciado el bloqueo, tendremos cuarenta segundos en los que yo le comunicaré lo que deba o lo citaré en algún lugar. Tendremos que ir cambiando cada tanto de línea ya que "Echelon", tarde o temprano, descifrará la interferencia ... Debo irme. Muy pronto me contactaré con Ud.-
Mulder, teléfono en mano, quedó en aguardo del eco de los pasos de ella perdiéndose tras la puerta de salida, pero esto no ocurrió.
- ¡ Una cosa más... - susurró suavemente su contacto detrás de él. El agente frunció el entrecejo.- Scott Daniels viene con ellos.-
Ahora sí, Mulder oyó los pasos alejándose del recinto. Guardando el nuevo celular en su campera, se incorporó pensando en las palabras de la chica. Scott Daniels, "Abadomm". Ese nombre solo significaba problemas. Con paso lento, tal como había llegado, Mulder se alejó de la Iglesia y dirigiéndose al hotel. Sintió frío y se arrebujó dentro de su aviadora, aunque sabía que ese frío no se iría, ya que era muy distinto al del viento crudo que corría por las calles del pueblo.

 

Camino 22, Eastland Wood.
16 de Octubre
21:10 hs.

La Ford familiar marchaba sacudiéndose de un lado a otro sobre el maltratado asfalto de la ruta del bosque. Dentro, Larry Cougart maldecía mentalmente a sus gemelos, Charlie y Ronald, por obligarlo a tomar ese atajo que jamás le gusto. Su esposa, en tanto, sonreía . A los niños les encantaba viajar por ese camino cada vez que podían y a ella le hacía feliz todo lo que hacía feliz a sus hijos. Y ellos en este momento eran el colmo de la alegría saltando y dándose empujones. Si bien, tenían ya trece años, por su contextura física y sus costumbres, parecían de nueve o diez.
-¡ Basta!.- tronó el padre.
- ¡ Déjalos, Larry!. Solo están jugando.-
- ¿ Jugando?. ¡Ya son grandes para eso. Además, no tendrían que estar  tan distendidos mientras su compañero de escuela está desaparecido o quizás muerto... !-
- ¡ Por Dios, Larry...!. ¿ Qué ...?.-
- ¡¡Cuidado,Papá!!.-
Cougart lanzó una rápida mirada hacia delante y luego volanteó casi por instinto llevando la vieja Ford hacia la izquierda. Las ruedas chirriaron y la camioneta dio un salto brusco al salir de la cinta asfáltica para detenerse unos metros más allá, contra unos arbustos. Cougart soltó el volante y giró sobre su asiento.
- ¡ Cristo... !. ¿ Están todos bien... ?.-
- Sí... sí...-
- ¿ Qué fue eso... ?-
- ¡ Vamos a ver!.- gritó Ronald.
- ¡¡ No!!. Quédense aquí que iré yo... -
Larry bajó rápidamente y miró hacia el asfalto. Vio una figura de pie y con el torso desnudo.
-¡ Dios Santo!. ¡ Es un niño... !-
- ¡¡Es Tim, papá!!. ¡¡Es Tim... !!-
Larry corrió hasta el camino y, efectivamente, era el muchacho O'Connery.
- ¡¡Tim!!- dijo abrazándolo- ¡ Gracias a Dios que estás bien... !. ¿ Qué
te pasó?.-
- Yo... no... no recuerdo... - gimió el niño- solo luz...brillante .-

 

Hotel "Paradise"
22:27 Hs.

Había llegado media hora antes y como no encontró a su compañera, se tendió boca arriba en la cama mullida a ordenar sus pensamientos. Poco pudo hacer. Estaba agotado y, sin darse cuenta, se fue quedando dormido. Primero aparecieron imágenes agradables, divertidas. Pero poco a poco se fueron transformando y fueron adquiriendo formas terroríficas. Ahora, Mulder se sacudía de un lado a otro inquieto. Pesadillas.
- ¡ Mulder!.-
Mulder se estremeció y manoteó la nueve milímetros que había puesto debajo de la almohada.
-¡ Tranquilo, tranquilo... Soy yo, Scully!- dijo ella tomando el arma de la mano del agente.
Mulder, agitado, se dejó sacar la pistola a la vez que con la diestra se tomaba la cabeza. Sus dedos se entrelazaron con el cabello y los notó mojados. Estaba empapado en sudor.
- ¡ Menos mal... eres tú, Scully!-
- ¡ La estabas pasando mal... ¿ Qué soñabas... ?.-
- ¡ Nada... no importa!. ¡ Ufff... !. Cuéntame, ¿ Dónde anduviste... ?
- ¡ Lávate un poco la cara y vámonos!. Hace un rato me llamó el sheriff
Delano para que me acercara a la casa de los O'Connery. Lo encontraron.
- ¿ Qué...?-
- - Vamos, Mulder-
Fox saltó presuroso, se lavó la cara y se enfundó nuevamente en la aviadora. Se disponían a salir cuando Scully giró hacia su compañero y poniendo la llave en la cerradura, le dijo:
- ¡A propósito... !. ¿ Adónde fuiste...?. Intenté localizarte en tu celular pero estaba apagado.-
- ¡ Sí, fue un descuido... !. Te contaré todo en el auto.-

 

Eastland Wood.
16 de Octubre
22:52 hs.

El arroyo corría manso en el medio de la noche. De pronto, dos  potentes haces de luz iluminaron la orilla opuesta al camino. Las poderosas "Land Rover" negras llegaron en fila india a través de él, aplastando hojas y ramas secas. Eran tres en total y al llegar al claro en la costa, se abrieron en abanico. El par de guardias apostados por el sheriff Delano en el lugar del rapto, sobresaltados, apuntaron sus escopetas al bulto ya que estaban cegados por los potentes rompenieblas de los vehículos.
- ¡ Identifíquense... !- ordenó uno de ellos achicando los ojos y tratando de protegerlos con el brazo.
Los motores se callaron, las luces se apagaron y las puertas de la primera y segunda camioneta se abrieron. De ellas bajaron ocho hombres de riguroso traje negro y se pararon al lado de los vehículos, como a la espera de órdenes.
-¿ Quiénes son. ?- dijo el otro alguacil cargando el cartucho en la recamara de la escopeta.
Uno de los hombres encendió un cigarrillo y camino hacia ellos.
-¡ Tranquilos, caballeros!. Somos agentes de la Central de Inteligencia y estamos aquí para colaborar con la investigación.- dijo el hombre visiblemente tentado de risa.
El alguacil apretó los dientes y enfiló arma al grupo gritándole a su compañero.
- ¡¡ Voy a verificar sus identificaciones. Si se mueven dispara, Jeffrey. !!-
Entonces sucedió. Casi con la velocidad de un rayo, dos de los hombres de negro hicieron volar de sus diestras pequeños adminículos filosos como dagas con una carga de tranquilizantes suficientes como para dormir a un camello. En el acto, las piernas de los alguaciles flaquearon, sus músculos se debilitaron y cayeron semi inconcientes al suelo terroso.
Rápidamente, los hombres se desplegaron en todas direcciones cubriendo todo el terreno. Cada uno con una función específica. Solo el hombre del cigarrillo se quedó apoyado junto a la Rover. Entonces, de la tercer camioneta bajó un sujeto alto con una campera negra, gorra con visera hacia atrás y unos pantalones camuflados similares a los del ejercito. Lentamente, y observando el movimiento sistemático de los otros, se acercó al del cigarrillo.
- Sus muchachos están manoseando todo. Así desvanecerán cualquier rastro
posible de los alienígenas.-
El hombre soltó el humo y miró a su interlocutor, inmutable, desde su cara cruzada por líneas.
- Daniels, preocúpese por encontrar a esos "seres" y déjenos que hagamos nuestro trabajo.-
- ¡ Por si no se da cuenta, están borrando mis recursos para hallarlos!-
El otro aspiró y comenzó a hablar recitando de memoria.
- Scott Williams Daniels. Nacido en el barrio de "SouthSprings", Filadelfia. Casado con Mary June Bradley. Un hijo, Peter Daniels. Fue boxeador amateur, repartidor de carnes en un frigorífico y voluntario en la milicia. En 1992, en la carretera 236 de Cabo Grande, tuvo un "avistamiento del primer tipo". Así comenzó a investigar. Se instruyó con todo tipo de libros y teorías sobre el tema. Habló con científicos e investigadores. Anduvo desde los parques de Lollapoola hasta los montes Wasatch. Se convirtió en un rastreador experto en aire, tierra y agua. Pero su cruzada comenzó en 1995, cuando los alienígenas se llevaron a su  mujer y a su hijo. Este hecho lo partió al medio. Desde entonces su cacería dejó de ser pseudo científica para convertirse en un anhelo de carnicería. Duerme muy poco y vive en los caminos. Bebe como un condenado y, de vez en cuando, aspira basura. Todo un lujo este Daniels... Ahora...
- El hombre tiró su cigarrillo al suelo y lo pisó mientras los otros se movían nuevamente hacia las furgonetas.
-... si lo que usted me quiere decir- continuó- es que, con todos esos antecedentes, con todo el dinero que le paga mi centro experimental usted es incapaz de traernos un ejemplar de estudio, entonces no habrá lugar ni  en el cielo ni en la tierra donde pueda esconderse de nosotros... -
Daniels se abalanzó sobre el fumador tomándolo de las solapas y lo pegó contra el capot de la "Rover" . Siete pistolas volaron de los costados de los otros hombres y se dirigieron casi al unísono hacia el agresor 
Velozmente, el fumador levantó su mano ordenando que se calmaran. 
- ¡¡ No disparen o atraerán a todos los aldeanos que rastrillan la zona en busca del niño. !!-
- No me amenace ni me dé órdenes, viejo.- rugió el cazador- He matado a varios por mucho menos que una amenaza y le aseguro que puedo romperle el cuello antes de que sus simios me pongan una sola bala adentro. Voy a agarrar a esos E.T. por el culo y se los voy a llenar de perdigones.. -
El vapuleado hombre de traje negro se enderezó empujando como pudo al otro, en tanto que sus hombres no cesaban de apuntar las pistolas fríos como muertos.
- ¡¡ Ni se te ocurra convertir esto en una carnicería, Daniels.!!. ¡ Esto es algo que tu pobre cerebro ni siquiera llega a comprender!. ¡ Cumple con lo que se te ordenó, pelotudo!.-
Una ráfaga de viento helado cruzó por entre los nueve hombres. El fumador y Daniels, enfrentados, se fusilaban con las miradas.
El fumador, acomodándose su saco, habló a uno de sus hombres.
- Seisveintisiete, comunícate con la Regencia y diles que desplieguen la " Cortina". Que inventen algún escándalo o ensucien a algún político . En fin. Que se aseguren que caiga alguien para dar que hablar a la prensa hasta que zanjemos este asunto... !-
De inmediato, el llamado Seisveintisiete subió a la " Rover" para cumplir la orden.
El hombre de la cara con profundas líneas le marcó una seña a otro de sus subordinados que, presuroso, le alcanzó un diminuto aparato electrónico.
- Esto es un pequeño rastreador de energía. Le será muy útil en la noche  si... -
- ¡ No sea estúpido, viejo!. No me tragaré ese cuento... -
El fumador empujó el adminículo contra el estómago de Daniels.
- No olvide para quien trabaja.-
Hubo un instante cubierto de silencios. Silencio de luna y tumbas, silencio de oscuridad, miedos, miradas y de armas. Y en todos esos momentos quietos, el peligro y la muerte rozaba a esos hombres con tenues
toques de frío helado.
- No olvide con quien trata.- amenazó Daniels tomando el pequeño rastreador.
El fumador movió la mano y todos subieron a las camionetas y salieron de allí.
Pronto, el ruido de los motores cesó y todo quedó en calma. Scott Daniels guardó el aparato en su campera y caminó hasta su "Land Rover", abrió la portezuela y sacó su rifle de caza mayor. Una extraña sensación detuvo sus movimientos. Daniels dudó un momento, luego, frunciendo el ceño, giró mirando a su alrededor. No vio nada fuera de lugar. Decidió no darle mayor importancia la asunto y extrajo de la guantera una caja de madera de caoba. Posándola sobre el asiento delantero, la abrió y saco seis balas hechas especialmente para él por un armero en Oakland. Eran reforzadas y con la punta cruzada por dos surcos en x. Disparadas, le hubieran perforado de lado a lado el cráneo a un elefante sin mayores inconvenientes. Una a una, las fue cargando en el rifle también preparado especialmente para amortiguar la fuerza del retroceso al salir la bala.
No estaba dispuesto a obedecer al viejo que fuma; No lo estaba en lo más mínimo.
No era la primera vez que hacia trabajos para ellos, ya había rastreado "Ufos" para el viejo otras veces. Pero esta vez no sería el simple sabueso. Es cierto que el dinero que daban era contante y sonante y le
hacia falta. Toda su forma de vida era costosa y había que sobrellevarla.
Claro que ahora la venganza estaba tan cerca que casi podía rozarla con sus dedos. Alguien tenía que pagar por su dolor y los mas indicados estaban husmeando en esta espesura. Eran su presa y ahora su presa no tenía salida. " La muerte que se mueve" le llamaban los indios. Él era "Abadomm". Él era una fiera herida en sangre y huesos. Su deseo de venganza era lo único que lo mantenía con vida y concretarla, era lo único que se la quitaría. Cerró la puerta de la "Rover", cargó su mochila y, rifle en mano, se adentró el bosque.

En el camino, exactamente del lado contrario al que marchaba Daniels, las dos camionetas negras bajaron paulatinamente la velocidad hasta detenerse. De la puerta de atrás de la segunda " Land Rover", bajó un hombre alto, de rostro enjuto, con hombros anchos y vestido con ropas de combate oscuras. Encendiendo un cigarrillo y aspirándolo, miró a su alrededor con recelo. Parecía estar acostumbrado a cuidar sus espaldas. Una ventanilla se abrió y apareció la cara del viejo fumador.
- Apaga ese cigarrillo.- ordenó sin emoción. Con gesto cansino, el hombre obedeció.
- ¡Ya está en el bosque- continuó- asegúrate de que los encuentre y no permitas que los elimine. ¿ Tienes tu equipo?.-
El hombre asintió y el fumador hizo una mueca de disgusto. No le agradaba tratar para nada con ese tipo de sujetos pero sabía que eran necesarios.
Sonriendo, el hombre extrajo un par de tabletas de chocolates y las guardó en un bolso junto con cuatro cargadores y una metralleta corta " Uzzi ". Luego tomó un rifle de alta precisión y se lo cruzó en la
espalda.
- Bien. Tiene puesta la unidad de rastreo, así que podrás seguirlo sin dificultad. Una vez que tengas los ejemplares te comunicas con nosotros.-
- ¿ Qué hago con el perseguidor?.-
- Mátalo. Eso ya está pactado. Ya no es utilizable.-
Dicho esto, las camionetas se alejaron a toda prisa. El hombre sacó de su bolsillo un receptor y lo encendió. Vio que una luz verde marcaba el lugar donde estaba ahora el objetivo. Sacó una de las tabletas de chocolate, cortó una barra y se la puso en la boca. Miró hacia arriba, hacia la noche límpida y profunda y se colmo los ojos de estrellas y oscuridad nocturna, pero nada sintió. Solo miró. El viento se había detenido y el hombre supo que helaría. No le importaba. Ya las había pasado malas en los Urales. Con el rostro tieso, duro como granito, el hombre acomodó su bolso y salió, en silencio, guiado por el receptor.

 

357 y Jefferson Sreet,
Hudson Wick Ville
17 de Octubre
01:32 Hs.

- ¡ Está en shock, no logra recordar nada, pero por lo menos no está herido y, según los médicos que lo asistieron, tampoco, en apariencia, ha sufrido daños internos . Aunque necesitará un buen tratamiento psicológico... !-
- Sí... - contestó Mulder mordiéndose el labio inferior y sin quitar la vista de la calle que se extendía delante de su automóvil.
- - Las luces rojas se respetan, por más que seas de la Ley... -
- ¿ Qué... ?-
- ¡ Te pasaste un semáforo en rojo... !. ¿ Qué es lo que te preocupa?. ¡Has estado así desde que dejamos la casa de los O' Connery... !-
- ¡ No sé... !. ¡ Hay algo en todo esto que no me gusta!. Si el chico esta bien, la sangre que hay en su pantalón no le pertenece. Entonces, ¿De quién es?.-
- Para eso tomé los jeans como prueba . Mañana temprano los mandaré a analizar al laboratorio Central.-
- ¡Además no presenta ningún tipo de característica común en los casos de abducción, ni marcas, ni...!-
- ¡ No te entusiasmes, Mulder!. No sabemos a ciencia cierta si esto es un caso de abducción o si podemos, finalmente relacionarlo con tus amigos verdes. Trabajemos con lo que tenemos hasta ahora.-
- ¡ Ahí vamos otra vez...!.-
- Por suerte el muchacho está de regreso con sus padres sano y salvo...-
- Sí. Y fue muy bueno que los Cougarts le permitieran a sus gemelos quedarse con Tim, ya que podrán acompañarlo si despierta en la noche con pesadillas. ¡Y ten por seguro que las tendrá!.-
- Creo que los Cougarts se hicieron el favor a ellos mismos. ¡ Esos
gemelos son terribles!.¡ La misma piel de Judas!.-
- ¡ Eso es, Scully!. ¡ Deja que aflore tu lado materno... !-
- ¿ Podrías detenerte en ese bar?. ¡ Sería bueno que comamos algo antes de irnos a dormir!.-
- ¡ A propósito... - dijo Mulder estacionando el auto- somos dos y solo hay una cama... ¿ Cómo resolveremos este problema?.-
- ¡ Ah, no.- exclamó Dana, abriendo los ojos inmensamente- Ni lo sueñes!. ¡ Que ni se te cruce por la mente...!.-
- ¡ Scully,- sonrió Mulder abriendo la portezuela, a la vez que le guiñaba un ojo a su compañera- la que no debes soñar, eres tú.. !-

SEGUNDA PARTE

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