Las normas de tráfico nunca
han sido el fuerte de Mulder, pero en éste momento menos que nunca. En
Washington siempre hay tráfico, pero ya eran las 10 de la noche y la
circulación no era intensa.
A medida que se acercaba a la
intersección de Lane avenue, podía escuchar con más intensidad las sirenas
de la policía y las ambulancias. Las luces de emergencia resplandecían en la
noche en una imagen que él había visto demasiadas veces. En momentos como
éstos deseaba profundamente que Scully no se separara nunca de él, solo para
poder cuidarla y protegerla de los peligros que le acechan. Pero a la vez se
daba cuenta de la contradicción que eso suponía, ya que muchos de esos
peligros estaban directamente relacionados con él y con su trabajo.
Paró el coche frente a la
cinta que la policía había extendido alrededor del siniestro, y salió.
- Soy agente del FBI –informó
al policía, mostrándole la placa- ¿dónde está la mujer? –el hombre le
miró con curiosidad, preguntándose, tal vez, como sabía que había una
mujer herida.
- Están intentando sacarla del
coche... por allí –Mulder tomó la dirección indicada y observó a un
grupo de enfermeros entorno al coche de Scully.
- ¿Como está? –preguntó a
uno de ellos dejando ver de nuevo su placa.
- No lo sabemos aún, está
aprisionada entre la barra del volante.. las constantes vitales son
irregulares, pero creemos que sólo está inconsciente por el golpe.
Las palabras del paramédico
tranquilizaron un poco a Mulder. En seguida apareció un bombero con una
pequeña sierra mecánica y eliminó las ataduras que impedían que fuera
sacada del coche. Entonces la vio; estaba apoyada sobre el volante, con el
pelo sobre la cara. Lo dedujo inmediatamente: la habían golpeado por detrás.
Dio una vuelta alrededor del coche para buscar el impacto y lo encontró.
Volvió a la puerta del conductor intentando contener la rabia.
- Scully –susurró mientras
la sacaban del coche –Scully, ¿me oyes?- pero no recibió respuesta.
Los camilleros se la llevaron a
la ambulancia y él subió para acompañarla.
Antes de subir a ella, pudo ver
a Lestat entre la gente que observaba el siniestro. De no haberle conocido no
habría reparado en él, pero ¿cómo pasar por alto sus ojos azules ¿o eran
verdes? brillando en la oscuridad de la noche? Le miró un instante y después
se introdujo en la ambulancia.
HOSPITAL GEORGE TOWN MEMORIAL
-… el diagnóstico por ahora
es estable, señor Mulder.
La doctora desapareció por el
pasillo a la vez que veía acercase al director adjunto Skinner. Se detuvo en
frente de él.
- ¿Qué ha ocurrido? –preguntó
directamente sin saludar.
- Alguien la golpeó por
detrás y le hizo chocar con el coche que la precedía... el otro conductor ha
muerto –Skinner miró a través del cristal de la puerta de Scully.
- ¿Cómo está? –preguntó
mirándole de nuevo.
- Estable... no tiene lesiones
internas... está bien señor.
- Pensé que estaba de
vacaciones –se quedó aturdido. La mirada de su superior era acusadora, no
se anduvo con rodeos, pensó Mulder.
- No estábamos metidos en nada
si es lo que piensa –fue brusco deliberadamente- solo estuvimos hablando de
su posible ascenso.
- ¿Cómo se enteró del
accidente? –comenzó a ponerse nervioso.
- Flohike me llamó... estaba
en la frecuencia de la policía.-Skinner volvió a mirarle.
- ¿Tiene alguna idea de por
que la echaron de la carretera, Mulder? –estaba demasiado confuso y asustado
aún para pensar en eso.
- No señor. La agente Scully y
yo llevamos bastante tiempo sin investigar nada relacionado con la
conspiración... es extraño que hayan intentado esto ahora –Skinner volvió
a mirar por el cristal y si fijó en Scully.
- Está despertando –Mulder
empujó la puerta de inmediato ignorando la recomendación del médico.
- Scully –susurró tomándole
la mano con decisión –Scully ¿cómo estás? –preguntó al ver que abría
los ojos totalmente.
- Mulder -le acarició la
frente.
- Tranquila ¿cómo te sientes?
–ella intentó aclararse la voz y se percató de la presencia de su
superior.
- Estoy aturdida.. pero creo
que bien –Mulder bajó la cara y sonrió- ¿de que te ríes?
- Demasiados sobresaltos para
un solo día –ella le miró y recordó el motivo de su regreso adelantado de
San Diego.
- Estoy bien –el director
adjunto observó a Mulder por unos segundos y después posó su mirada en las
manos entrelazadas de ambos.
- Agente Scully, sé que no es
el momento, pero cuanto antes comencemos la investigación mejor. ¿Recuerda
algo del coche que la golpeó por detrás? –ella desvió por un segundo la
mirada a su superior.
- Un sedan gris... me di cuenta
inmediatamente de que me seguía, pero no creí que fuera a envestirme... no
pude esquivar al coche de adelante, creo que le empotré contra una farola –Mulder
la miró.
- El conductor del otro coche
ha muerto... no llevaba el cinturón de seguridad.
En ese momento una enfermera
entró en la habitación.
- ¿Por qué no me han avisado
de que despertó? Deben dejarla descansar... llamaré al médico.
- Tenemos que irnos Scully.
- Agente, la veré en el
Boureau –Skinner le hizo un gesto con la cabeza y salió de la habitación.
- Estaré fuera ¿de acuerdo?
Cualquier cosa, me llamas –ella apretó su mano.
- No es necesario Mulder, estoy
bien... solo necesito llamar a San Diego para hablar con mi madre.
- Puedo llamarla yo si quieres
– dijo al tiempo que envolvía las manos de ambos con la suya.
- No, lo haré yo... enfermera
¿puedo hablar con el médico?
- Si, por supuesto.
- Me voy Scully –le soltó
las manos- toma, quédate con mi teléfono así podrás llamar a tu madre.
- Aha... gracias –él ladeó
la cabeza con su gesto habitual de cuando quiere decir algo- Mulder.
- También podré llamarte yo.
El camino de regreso lo vio
borroso, demasiado borroso para conducir con seguridad. Las lágrimas se
había apoderado de él con una fuerza descontrolada. Ni siquiera se dio
cuenta de cuando empezó a llorar, pero una vez fueron dejando sus rastro
salado sobre sus mejilla, ya resultaron imparables.
Aquello no era propio de él,
por alguna razón, aquel accidente le había afectado mucho.
Durante unos momentos pensó
que era culpa de Lestat y de la situación que le había obligado a afrontar
hablando de su relación con Scully, pero se dio cuenta de que solo era una
excusa.
‘Tal vez si la hubiera
llevado a casa’. Tumbado en el sofá de su apartamento no dejaba de pensar
en que, si él no le hubiera mandado aquel e-mail, ella no habría vuelto de
San Diego y ahora estaría bien.
- No te asustes...-Mulder pegó
un vote sobre el sofá involuntariamente.
- Por dios Lestat...
- No, por dios, no; por Scully,
estoy aquí por ella.
- ¿Qué ocurre?
- Nada, no te preocupes...
está bien.
- ¿Sabes algo del coche que la
golpeó? –preguntó incorporándose en el sofá.
- No... estaba concentrado en
escucharte cuando sucedió, solo capté la mente de ella antes de que cayera
inconsciente –miró por la ventana- te llamó.
- ¿Qué? –su expresión
cambió.
- Durante la milésima de
segundo en la que fue consiente de lo que estaba a punto de pasar, te llamó y
yo la oí.
Mulder dudo. Sostuvo su cabeza
entre las manos durante unos segundos y después volvió a mirar fijamente al
vampiro.
- ¿Sigues matando para
alimentarte? –su mirada permaneció fija, sin parpadear.
- Has tardado mucho en
preguntarlo... ¿por qué? –le mantuvo la mirada y la intensificó solo para
comprobar hasta donde era capaz de soportar.
- Solo es una contradictoria
cuestión de principios, solo eso.
- No creo que sea solo eso...
buscas excusas.
- ¿Excusas para que? –su
mirada estaba comenzando a hacerle daño- deja de mirarme así... no soy de
piedra –lo dijo, pero no le rehuyó.
- Para no afrontar la realidad
–Lestat parpadeó y la intensidad de su mirada se diluyó.
- No lo entiendes, solo quiero
saber que clase de vida llevas.
- No mato personas. Ya no...
eso no significa que no sienta le deseo de hacerlo, pero no puedo, al menos
para alimentarme. En los últimos meses me he cargado a un par de alimañas
antes de que las cazarais, pero eso es solo diversión.
- Si, y tomarte la justicia por
tu mano también.
- Lo reconozco, justifico la
muerte en algunas ocasiones, pero eso no me convierte en una persona
desalmada.... vuestro sistema mata miles de personas inocentes cada día en
todo el mundo y nadie parece sentirse responsable.
- No me incluyas dentro del
sistema... intento luchar contra él –dijo con amargura.
- Lo sé, pero si utilizas las
herramientas que el mismo sistema te proporciona, no conseguirás nada.
- ¿Y que sugieres?
- Yo soy un superviviente, no
tengo la clave secreta... mi vida depende de la capacidad de adaptación al
sistema.
- Tienes suerte –Lestat le
miró con los ojos encendidos de ira.
- ¡Que tengo suerte! Estás
loco –le increpó, furioso- dime... piénsalo durante un solo segundo y dime
si te gustaría ver envejecer a Scully hasta morir.... ¿has visto la
película titulada ‘Los Inmortales’? ¡Quien quiere vivir para siempre,
cuando el amor debe morir! Sin embargo... –la tristeza inundó sus ojos- hay
algo que me impide abandonar... no sé, tal vez tenga miedo a la muerte.
Se hizo un silencio. Mulder
dejó de mirar a Lestat y se concentró en su pregunta.
Scully...
‘Tienes tiempo Mulder...
habrá tiempo... tiene que haberlo’. De pronto sintió un escalofrío ‘pero...
¿y si no lo hay?’ la voz de Lestat le interrumpió.
- Podría enseñarte muchas
cosas Mulder... sé que conoces como funciona esto, pero no creo que tengas la
visión de conjunto que me han proporcionado los años.
- ¿Enseñarme? –volvió a
mirarle.
- Si, ¿sabes lo que pasa en
está ciudad por las noches? La clase de gente que intenta encontrar la manera
de sobrevivir entre la sombra de los edificios y las grandes compañías.
- Lo sé muy bien Lestat, no
necesito saber más sobre ello –el vampiro rió.
-Todos necesitamos saber más
sobre esto... ese es el problema. Hasta tú te niegas a entrar en la
cuestión. Es muy fácil cambiar de canal para evitar enfrentarte a todas esas
imágenes a la hora de comer.
- ¿Me estás acusando de huir?
No creo que eso sea justo Lestat... –pensó en sus últimos seis años de
trabajo en los expedientes x. La afirmación de Lestat era totalmente injusta.
Hubiera deseado huir muchas veces, pero nunca pudo y ahora menos que nunca-
créeme cuando te digo que nunca lo he hecho... eso es lo más fácil y yo
nunca me he distinguido por tomar el camino más fácil.... solo quiero darle
un poco de sentido a mi vida y no resulta sencillo.
- Busca un poco más cerca
Mulder... y perdona, no quise decir eso... sé que luchar es la primera
palabra de tu vocabulario.
- Lestat... está es una
extraña manera de presionarme ¿no crees? –el vampiro le miró.
- ¿Presionarte, sobre que? –Mulder
se puso en pie y caminó en derredor.
- Sobre Scully –contestó
casi en un susurro y sin mirarle- yo...
- Lo siento, no pretendía
hacer eso en absoluto, es tu vida –se había prometido no hacerlo, pero
necesitó mirar en sus pensamientos un momento para averiguar que temía.
Mulder miraba hacia la oscuridad de la noche, Lestat le escrutó y vio una
increíble maraña de imágenes que pasaban a gran velocidad por su cerebro.
Scully, Scully, Scully- … Mulder –trató de llamar su atención, pero no
lo consiguió. Se acercó despacio y le puso la mano en el hombro- ...Mulder
–él sintió el frío a través de la ropa y se giró para mirarle a la
misma altura de sus ojos.
- Que.
- ¿Por qué no te permites a
ti mismo amarla? –él replicó enseguida.
- La quiero –afirmó con
vehemencia.
- He dicho amarla... sabes a lo
que me refiero... ¿lo has pensado? ¿tiene que ver con algo del pasado? Solo
quiero ayudarte.
- Pues no lo estás
consiguiendo Lestat –espetó, alejándose de él- no lo entiendo Lestat, no
lo entiendo. No sé que es lo que pretendes –el vampiro le miraba moverse
nerviosamente por la sala.
- Lo siento Mulder.
- Deja de disculparte y
explícamelo.
Pero solo obtuvo una mirada
temblorosa y silencio. Eso le hizo estremecer, como era posible que solo con
una pregunta pudiera hacerle sentir miedo. Un ser tan poderoso sintiéndose
descubierto solo con unas palabras. Había algo enternecedor en la escena,
pero a la vez desconcertante.
- Escucha. No sé quien de los
dos tiene más problemas, pero no podré ayudarte si no me dices de que va
todo esto.
- ¿Ayudarme? –preguntó el
vampiro irónicamente- el último mortal que lo intentó acabó siendo como
yo.
- Hablas de David –no lo
preguntó, lo afirmó.
- Claro.
- ¿Qué ocurrió?
- ¿Quieres toda la historia?
- Quiero que me cuentes porque
estás aquí y lo que tiene que ver con David –Lestat sonrió.
- Sabes, empiezo a pensar que
le estoy dando una dimensión traumática a mi amistad con él... al principio
no era más que un mortal que conocía mi existencia. Motivo suficiente para
presentarme ante él sin peligro para su salud mental... –se detuvo- él me
ha perdonado, pero yo no lo he hecho... en ese sentido nos parecemos Mulder.
- Continua.
- En realidad es sencillo... me
enamoré de él.... –Mulder sonrió- ...¿te sorprende?
- No, en realidad ya lo
suponía...
- Para mi... – Mulder le
interrumpió.
- No necesito que me lo
expliques Lestat... acabo de comprenderlo todo –el vampiro entornó los
ojos- ...si, lo entiendo.
- ¿Lo entiendes?
- Sé de que tienes miedo y lo
que pretendes... y no se trata de ti, se trata de Scully y yo –Lestat se
desplazó suavemente por la habitación, sin apenas tocar el suelo –solo que
no eres capaz de admitirlo.
- Es bello Mulder, es tan
bello... quiero que lo veas. Cuando te conocí, hace años, ya lo era. Pero
ahora... Mulder, yo puedo ver lo sobrenatural que hay en está habitación y
puedo ver lo que hay en vuestra relación. Es única... única... y el tiempo
pasa. El amor es vuestro motor y ni siquiera lo oís latir en el aire... es
doloroso contemplar la distancia entre vosotros para un ser como yo...
- No es distancia... –quiso
interrumpirle, pero él lo ignoró.
- ... es un recordatorio
constante de mi naturaleza... –hizo una pausa para contener las lágrimas-
... me he enamorado de muchas personas a lo largo del tiempo, es triste, pero
no puedo evitarlo, ahora he cometido un error al pensar que podría participar
de vuestro amor... pero no tengo derecho a provocar una situación violenta
entre vosotros, solo... –no pudo continuar.
- Lestat... cálmate. Como pude
pensar por un momento que cometía un error comprendiéndote... hay más amor
en ti del que puede llegar a sentir un mortal en toda su vida... perdona si no
lo entendí hasta ahora.
- Escucha Mulder, no me
comprendas demasiado. David cometió ese error.
Lo último que sintió Mulder
fue una ráfaga de viento procedente de la puerta.
- ¿Lestat?
Se había ido.
- Ya te comprendo demasiado
bien –lo dijo en voz alta y él estaba lo bastante cerca aún como para
oírlo.
Hospital George Town Memorial.
5.40 de la madrugada.
Los pasillos estaban en total
silencio. Las enfermeras de guardia advirtieron a Mulder que no hiciera ruido
o no le dejarían entrar. Todavía no sabía muy bien porque estaba allí,
pero después de la marcha de Lestat sintió que no podría conciliar el
sueño en toda la noche.
No entró en la habitación,
posiblemente ella estaría dormida y no quería despertarla.
Se sentó en el pasillo y
comenzó a recapacitar sobre lo que había pasado.
Era extraordinario. Todo lo que
había hablado con Lestat, sus confesiones, sus retos. Era afortunado por el
hecho de conocer a un ser así. La historia no le haría justicia si llegara a
descubrirle, porque, como suele suceder a menudo, la sociedad nunca se para a
averiguar los motivos. ‘Solo vería al asesino... pero hay mucho más’.
A solo unos metros de él
Scully utilizaba el teléfono para llamarle a casa, pero no contestaba. De una
manera inconsciente empezó a preocuparse, pensó en llamar al Director
Adjunto Skinner, para pedirle que fuera a casa y comprobara si estaba allí,
pero le pareció excesivo. Aunque después de todo, habían intentado atentar
contra ella, no sería extraño que hicieran algo en contra de Mulder esa
noche. O tal vez él había decidido salir a investigar. Esa posibilidad la
asustó aún más.
Mulder apoyó la cabeza en la
pared y cerró momentáneamente los ojos. Tomó aire y se puso en pie para
mirar por el cristal de la puerta a Scully. Esperaba verla dormida, pero en
lugar se eso la encontró llamando por teléfono. Pensó que tal vez había
recordado algo sobre el coche que la sacó de la carretera y decidió entrar.
Ella sonrío al verle.
- Mulder –él también
sonrío.
- ¿Estás bien? –preguntó
acercándose.
- Si, te estaba llamando –mostró
el celular.
- ¿Has recordado algo Scully?
- No, solo... se me ocurrió
llamarte –Mulder le cogió la mano y le dio un beso en la palma.
- Scully, sé que tengo
insomnio, pero ¿no crees que existía la posibilidad de que estuviera
durmiendo? ... imagínate que me despiertas y luego no consigo volver a
dormirme en toda la noche y mañana tendría que ir a la oficina con una
ojeras horrorosas y claro la gente del Boureau empezaría a murmurar algo
sobre el nuevo lío en el que me habré metido... ya sabes lo que les gusta
murmurar...
- Si, sé lo mucho que les
gusta murmurar, pero Mulder estás despierto de modo que... –él rió de
nuevo.
- Eso no es excusa Scully –la
miró en silencio durante unos segundo, cogió aire y tomó una decisión- voy
a pedirle a Skinner parte de las vacaciones que tengo pendientes y voy a irme
a la casa de verano de mis padre el Conocotac... quiero que vengas conmigo
Scully –ella alzó las cejas- sé que te resultará extraño que te pida
esto, pero necesito tomarme un tiempo para pensar, hay muchas cosas que quiero
analizar. Me siento algo perdido y tengo la sensación de que todo está mal.
Scully le mantuvo la mirada,
pero no dijo nada, la propuesta la había tomado de sorpresa y aunque no la
interpretó como una invitación formal para que pasaran un tiempo juntos, le
pareció extraño.
- Mulder ¿qué sucede?
- Sabía que preguntarías eso.
Solo quiero salir de aquí una temporada y quiero que me acompañes ¿es tan
raro? Tú también tienes vacaciones pendientes. Las pediremos por separado
para que nadie haga ninguna conjetura...
- ¿Lo tienes todo pensado?
- No, todo no. No sé que es
exactamente lo que necesito explicarme, últimamente me están acechando ideas
bastante radicales sobre el mundo y... yo solo no puedo discernir de donde
salen o por que he empezado a pensar de esa forma... necesito alguien a quien
explicárselas para que adquieran sentido real para mi.
- Te acompañaré... pero ¿hay
alguna razón para que sea precisamente ahora Mulder? –la pregunta le sonó
distante, solo alcanzó a oír su aceptación de la invitación- Mulder.
- No sé que me pasa Scully –tuvo
que mentirle y no le gustó, pero no podía hablarle de Lestat- no sé que es
exactamente lo que ve la gente cuando mira a su alrededor... en realidad me
pregunto si miran alguna vez lo que pasa cerca de ellos –las palabras del
agente preocuparon a Scully. El tomo reflexivo y vehemente a la vez que
utilizaba para hablar, demostraba que el tema le importaba, que realmente
necesitaba entenderlo.
- Escucha Mulder, es tarde.
Vete a casa e intenta dormir. Tendremos todo el tiempo del mundo para hablar
de ello... mañana hablaré con Skinner, un par de días después lo harás
tú ¿de acuerdo? –él sonrió.
- Vale... y gracias otra vez
Scully –se dio cuenta de que no se lo había dicho.
- Te veré mañana Mulder.
Condujo despacio, casi con
parsimonia. Si llega a ser hora punta le hubieran multado por entorpecer el
tráfico, pero en realidad su manera de conducir solo reflejaba el discurrir
de sus pensamientos; lentos y espesos, sin rumbo, pero deseosos de encontrar
una meta.
Cuando llegó a casa, incapaz
de conciliar el sueño, se sentó delante de su ordenador y comenzó a
escribir.
Oficina Central de FBI.
- ... ¿estuvo hace solo una
semana de vacaciones agente Scully? –el director Skinner se arrellanó en su
silla.
- Es cierto señor, pero si mis
cálculos no me fallan, tengo por lo menos tres meses más de vacaciones
pendientes –era cierto, desde su asignación a los expedientes x había ido
acumulando vacaciones año tras año.
- Lo sé, es solo que me parece
extraño que decida tomarse otras vacaciones después de llegar de unas –Skinner
intentaba, sin éxito, que Scully le explicara el motivo real de su petición,
pero ella no estaba por la labor de informar a sus superior directo que se
marcharía con Mulder un mes a la casa de verano de sus padres. Ya tendría
bastante con explicárselo a su madre.
- Necesito descansar señor –Skinner
dio por concluido el interrogatorio y dejó marchar a la agente.
Mientras bajaba hacia el
sótano, pensó un momento en la cara que pondría su madre cuando se lo
dijera.
- Scully –la voz de Mulder la
interrumpió- ¿qué te ha dicho Skinner?
- Ha intentado averiguar que
ocurría, pero no le ha dado resultado... sabes Mulder, cuando se las pidas
tú, pensará que estamos metidos en algo importante y querrá saber de que se
trata, ya está acostumbrado a que la mayor parte de nuestros líos le
afecten.
- Se me ocurrirá algo.
Una frase corta e insuficiente
que no dejaba entrever las preocupaciones que le había asaltado la noche
anterior. Un mes viviendo con Scully en la misma casa sin trabajo de por
medio. Su imprudencia decía: uhhmm; y su cerebro: peligro.
Dos días después Mulder se
presentó ante Skinner para pedirle una parte del arsenal de vacaciones
acumuladas durante toda su carrera en el FBI.
- Agente Mulder ¿estará
localizable? –preguntó sin demasiado entusiasmo.
- Aún no sé donde voy a ir
señor.
- Pide unas vacaciones
adelantadas y no tiene nada previsto –Mulder decidió dejarse de rodeos.
- Señor, no estamos metidos en
ningún lío si es lo que piensa... la agente Scully también está de
vacaciones y ya que últimamente andamos cortos de trabajo he decidido hacer
lo mismo, eso es todo.
- Está bien – dijo
mirándole. Firmo la hoja que le había presentado Mulder y dejo marchar al
agente.
La noche anterior a su partida
hacia Conocotac, Mulder esperó la visita de Lestat. Había llegado a la
conclusión de que podría pensar que lo hacia para huir de él y necesitaba
explicarle los motivos. Sin embargo él no apareció.
Antes de echarse a dormir le
dejó una nota.
/No tiene que ver contigo, ni
con lo que me dijiste sobre David . No sé si me estás escuchando ahora
Lestat, pero esto es por mi... necesito encontrar de nuevo la base y localizar
mi propia utilidad en ésta sociedad. Esperaba que vinieras ésta noche porque
Scully estará conmigo todo este tiempo y no podrás verme...bueno, yo no
podré verte.
Te he aceptado Lestat, espero
que eso te ayude a sentirte menos solo, pero me ha obligado a plantearme de
que va todo esto.
Mulder./
Esperaba que lo entendiera.
Los vuelos de Washington a
Boston son demasiado cortos para utilizar el tiempo en reflexionar sobre la
distancia, la verdad, la vida y todas esas cosas sobre las que uno se pone a
pensar cuando sale de viaje. Ninguno de los dos tenía intención de darle
demasiadas vueltas a lo que estaban haciendo. Tal vez si pensaban en las
implicaciones que tenía se hubieran echado atrás.
Mulder dejó caer las maletas
al suelo al ver el aspecto que presentaba el salón.
- Oh, dios, creo que debí
llamar a un servicio de limpieza antes de que viniéramos... esto está hecho
un desastre –todavía permanecían por todas partes las huella de su
búsqueda frenética de una respuesta escondida en las raíces más profundas
de sus existencia como persona. Scully le miró algo contrariada.
- Creo que tienes razón Mulder
y dadas tus dotes para el orden y la limpieza, no sé si terminaremos algún
día.
- Scully no pienso pasarme el
tiempo limpiando y tú tampoco. No te preocupes. Llamaremos a alguien.
- No es necesario Mulder, solo
hay que recoger un poco el salón –Scully dejó su maleta y salió al
porche. Contempló la playa privada que se extendía enfrente de ella y pensó
que hacia mucho que no dormía en una playa.
- Scully –ella se giró- ¿te
gusta?
- Es el lugar perfecto para
pensar.
- Gracias por venir, me habría
sentido muy solo e inseguro rodeado de todos éstos recuerdos.
- Espero que los recuerdos que
tengas de este lugar sean buenos.. me refiero a tu niñez –Mulder miró
hacia el mar.
- Es un lugar precioso –fue
lo único que pudo decir. Pero una esperanza baga se hizo eco en su corazón,
tal vez a partir de ahora si serían buenos recuerdos. Scully le miró y
decidió no preguntar más.
- ¿Comemos? –entraron.
- ¿Hay por aquí algo
comestible Mulder? –él negó con la cabeza.
- No, tendremos que pedir algo
–Scully le miró levantando las cejas.
- Mulder ¿no pensarás que voy
a pasarme un mes comiendo de chinos, verdad? – él sonrió.
- ¿En que piensas Scully? Un
curso intensivo de cocina para solteros?.
- Tal vez –ambos rieron.
-Anda, ven te enseñaré tu
habitación... –le siguió-oye Scully, tengo curiosidad ¿qué te digo tu
madre cuando le dijiste donde ibas?
Ella se detuvo un momento
recordando la escena. Primero le dijo que se iba un mes, después le dio el
numero de teléfono de la casa de verano de Mulder y a continuación le dijo
que no se extrañara si era Mulder el que cogía la llamada. Su madre levantó
la cabeza del papel en el que estaba apuntando el numero y la miró con
marcada expresión de sorpresa pero sin decir nada.
- Se limitó a apuntar el
numero Mulder – entraron en la habitación y él levanto las persianas. Se
volvió hacia ella y miró su expresión.
- Bueno, teniendo que cuenta
que el alojamiento es gratis no puedo quejarme.
- Eh, ese sentido del humor
irónico es mío –ella dejó la maleta sobre la cama y se sentó. Mulder la
miró y quiso aclarar algunos puntos- Scully, no tengo ni idea de lo que
estarás pensando en este momento, pero yo sólo quiero que después de
algunos días consiga entender algo en concreto.
- Si, pero Mulder, eso no
puedes planearlo. No puedes decidir como y cuando te va a ser revelada la
verdad... este lugar es apropiado, desde luego, pero ¿cómo sabes que aquí
encontrarás lo que buscas Mulder?
- Nunca sé donde buscar, pero
ésta vez sé que puedo encontrar la manera de utilizar el ambiente para
centrarme... quiero que estés aquí cuando suceda.
- ¿Cómo puedo ayudarte? –el
rió.
- Ya me estás ayudando.
Atardeció pronto. Después de
cenar Scully se dedicó a colocar su ropa en el armario. Divagó durante un
rato sobre como sería la vida del Mulder adolescente en este lugar. Se
sentía extraña, como si estuviera invadiendo un espacio privado de la vida
de su compañero, pero él le había pedido que viniera.
Estaba preocupada, temía que
Mulder hubiera llegado a un punto en el que necesitara replantearse el futuro
de una forma definitiva. Ese futuro la afectaría a ella directamente.
Después de deshacer su maleta
salió a la playa, la luz de la habitación de Mulder estaba encendida y se
adivinaba su sombra moviéndose por ella.
Miró al cielo y encontró un
espectáculo maravilloso; ‘no me extraña que Mulder esté obsesionado con
las estrellas’. La brisa le ondulaba el pelo, el ruido del agua sobra las
rocas era relajante. Definitivamente, si Mulder necesitaba pensar ese era el
lugar indicado para hacerlo. Miró el reloj, las diez y media de la noche.
- Scully –la voz de Mulder
interrumpió su momento de paz- perdona no quería interrumpirte.
- No lo haces.
Él se acercó despacio.
- Solo quería saber si quieres
poner otra manta en tu cama, están en el cajón inferior del armario del
pasillo.
- No, está bien así,
gracias... ¿Mulder, vas a dormir ya? –él rió, algo que desconcertó un
poco a Scully.
- Eso quisiera... creo que voy
de mal en peor.
- ¿A que te refieres? –se
paró en frente de él.
- Al insomnio. Ha empeorado
Scully –afirmó con una mueca en la cara.
- Alguna causa en particular.
- Todas y ninguna... déjalo,
supongo que es una de esas etapas, las he pasado otras veces –Mulder caminó
hacia la playa- se me pasará.
Scully guardó silencio y le
observó caminar. Miraba el suelo, ignorando la belleza del paisaje que se
extendía por todas partes y de las estrellas que brillaban como bombillas en
el cielo. Tal vez era cierto que estaba perdiendo visión de conjunto. El
Mulder pletórico que ella conocía se habría parado inmediatamente a
contemplar el paisaje, sin embargo permanecía ensimismado en sus
pensamientos, tal vez oscuros, pensó Scully. Ideas que le habían impulsado a
tomar la decisión de huir. Por que eso era lo que estaba haciendo, huir.
LUGAR INDETERMINADO DE
WASHINGTON DC.
Misma hora.
‘Ahí está, una vez más lo
conseguiste’.
Lestat caminaba de un lado a
otro de la habitación. Acababa de llegar del apartamento de Mulder y había
leído su nota. Porque tenía que suceder siempre lo mismo. Mulder estaba
confundido y él era directamente responsable.
Pero había otras cosas que le
preocupaban. Sabía que había alguien en la ciudad que le estaba buscando, un
miembro de la Talamasca y alguien más...otro vampiro. Pero alguien
importante, ya que pensaba que el sujeto que desangró a la chica del río
Potomac, no era más que un iniciado, pero ahora sentía la presencia de
alguien. Un vampiro. Uno poderoso.
Hacia mucho que no se ponía en
contacto con nadie de su raza.
‘Si me busca, me encontrará’,
masculló. ‘Pero antes, tengo que hablar con Mulder’.
No podría arriesgarse a
presentarse delante de él, de modo que le llamó por teléfono.
El silencio del lugar cautivó
a Scully de inmediato. Después de años de vivir en una gran ciudad, echaba
de menos las noches silenciosa y melancólicas de la costa. Aunque no se
había dado cuanta hasta ahora.
Mulder seguía su camino hacia
la playa ignorando la mirada triste de su compañera. Estaba confusa, tenía
que admitirlo; aún no sabía cual era la causa de que se encontraran allí,
pero no se sentía incómoda. Sólo algo desorientada.
De pronto un pitido familiar
rompió el silencio y las reflexiones de ambos.
Mulder buscó frenéticamente
entre su ropa el teléfono, como si estuviera desesperado por evitar que
siguiera sonando.
- Mulder –su voz interrogante
delató el desconocimiento del número que aparecía en la pantalla del Nokia.
- Mulder... soy yo –inmediatamente
buscó a Scully con la mirada, ella estaba observándole desde unos metros
más atrás.
- Lestat... Scully está aquí.
–le dio la espalda.
- Lo sé.
- No, quiero decir que está
casi a mi lado, tal vez pueda oírme.
- Mulder ¿por qué lo has
hecho?
- No puedo hablar contigo
ahora.
- Mulder, llevó casi tres
años siguiéndote... no puedes desaparecer sin más.
- No he desaparecido, sólo...
- Mulder, hay otro vampiro en
la ciudad...el enviado de la Talamasca también está cerca, lo noto.
- ¿Corres peligro? -preguntó.
El vampiro rió.
- En todo caso son ellos los
que están en peligro... y tal vez tú.
- ¿Qué? –de pronto se dio
cuenta de que Scully se estaba acercando- tengo que dejarte, llámame más
tarde –se volvió hacia ella- adiós Flohike.
- Mulder ¿qué quería a
estás horas? –él sonrió.
- No es tan tarde Scully. Sólo
quería saber donde localizarme por si ocurría algo –dios, como odiaba
tener que mentirle.
- Oh.
Scully supo que mentía, pero
no se atrevió a imaginar un motivo. Se volvió hacia el mar y respiró hondo.
- ¿Qué edad tenías la
primera vez que viniste aquí? –Mulder la miró.
- No lo recuerdo. Sé que mis
padres compraron ésta casa después de que yo naciera, pero no sé
exactamente cuando. No vengo desde hace mucho tiempo... no me trae buenos
recuerdos... ni de mis padres, ni de Diana –Scully sintió un escalofrío,
había llevado allí a Diana. Durante un momento se sintió terriblemente
decepcionada, pero después se dio cuenta de que no tenía motivos para
estarlo.
Mulder observó su reacción
sin mirarla directamente.
- Puedes contármelo, si
quieres –le miró a los ojos para decirlo. Mulder parpadeó y respiró hondo
mientras la observaba. Después fijó su mirada en el mar.
- La semana siguiente a
marcharnos de aquí, ella pidió el traslado a Europa... aún no entiendo que
fue lo que pasó... –se detuvo para meditar y prosiguió- bueno, ahora si lo
entiendo, me refiero a que... no sé como pudo pasar... me resulta duro hablar
de ella.
- Lo entiendo... sabes que
yo... bueno, -la interrumpió.
- Si, lo sé. Debí hacerte
caso desde el principio.
Se sentó en la arena y guardó
silencio.
Ella permaneció de pie.
- Vinimos aquí para intentar
arreglarlo, pero nos pasamos todo el fin de semana discutiendo y gritando –ella
se dio cuenta de que era incapaz de imaginar la situación: Mulder discutiendo
por amor con una mujer que quiere dejarle. ‘Por amor’- Yo no quería que
se marchara... supongo que la necesitaba. La quería también.
- Yo creo que ella te quería
Mulder –él levantó la vista- pero cometió el error de involucrarse en
algo que la superaba, que hipotecaría el resto de su vida... tal vez recibió
la orden de marcharse –quiso hacerle ver que había sido inevitable.
- Lo dices para evitar que me
sienta mal. –Negó con la cabeza y contuvo la respiración- Pero no lo creo
Scully, ella conocía mis motivos, me conocía y aún así se alió con mis
peores enemigos. Se convirtió en culpable de muchos de los peores
acontecimientos de mi vida y de la tuya... no Scully, ella no me quería.
Scully se agachó y le puso la
mano en el hombro.
- No te preocupes, ya lo tengo
asumido... tal vez fue una jugada del destino. Alguien decidió que ocurriera
así... –‘para poder conocerte’, no lo dijo, pero acarició su mano
mientras lo pensaba.
- De cualquier forma Mulder,
ella te ayudó en el último momento.
Mulder alzó las cejas y
volvió a mirar al mar.
- Si. Y le estoy agradecido por
ello. -Diana: 1; Scully: 120, pensó.
El silencio se instaló de
nuevo entre ellos. El sonido de las olas inundaba el ambiente. Suave y
rítmico, discurría igual desde el principio de los tiempo. Ambos perdieron
su mirada en la inmensidad del mar y respetaron la tregua en la conversación.
Mulder nunca había hablado de
esto con nadie, se sentía engañado y humillado. Él llegó a amar de veras a
Diana y ella solo jugó con sus sentimientos para lograr un objetivo.
‘Diana’, durante bastante
tiempo Scully había pensado que era una rival a batir en la pugna por
mantener la confianza de Mulder, pero ahora le causaba profunda tristeza lo
que le había ocurrido. Confiar en una persona de la que llegaste a enamorarte
para descubrir que estaba aliada con tu peor enemigo. ‘No se lo merecía’.
LUGAR INDETERMINADO DE
WASHINGTON DC.
Misma hora.
‘Maldita sea’. Lestat
estaba preocupado. Definitivamente Mulder no había elegido un buen momento
para desaparecer de la cuidad. Algo estaba a punto de pasar y tenía la
impresión de que le afectaría.
Lestat se detuvo y concentró
su mirada en un punto en la pared. Oía algo, a alguien. Lo estaban llamando.
‘¿Quién eres?’
Pero no oyó nada, solo una
risa burlona.
‘Que demonios está pasando’
Road Island.
- Ve a dormir si estás cansada
Scully, yo me quedaré un poco más.
Ella dudó un instante, luego
se inclinó y besó su cabeza. Mulder cerró los ojos y guardó silencio.
Scully se alejó sin decir nada. Era su manera de hacerle ver que ella jamás
lo traicionaría, que no le decepcionaría aunque las circunstancias cambiaran
entre ellos.
Cuando se hubo alejado, se
tapó la cara con las manos.
- Dios –murmuró. Y se
convirtió en una súplica. No permitas que le haga daño.
De pronto su móvil volvió a
sonar. Miró hacia atrás y vio que Scully ya había entrado en la casa.
- ¿Qué ocurre? –preguntó
al reconocer el número de Lestat.
- Mulder ... debes volver a
Washington.
- ¿Por qué? –se puso de
pie.
- Creo que me están buscando.
- Maldita sea Lestat, no creo
que me necesites para defenderte de un puñado de mortales...
- Olvidas que han registrado tu
casa.
- Pero ¿porque? Nadie sabe que
me conoces, seguramente...
- Ahora están en la de Scully
–Mulder guardó silencio.
- Un momento ¿crees que esto
tiene algo que ver con que la echaran de la carretera?
- Mulder, he estado pensando...
tal vez tienen vigilada tu casa.
- ¿Te refieres al gobierno o a
la Talamasca?
- ¿La Talamasca? ¿Por qué
iba a vigilar tu apartamento?
- No lo sé, tal vez saben a lo
que me dedico y han deducido que te pondrías en contacto conmigo.
- Pero, si son ellos, ¿por
qué me están buscando? Hace mucho que creí zanjado el tema de David –Mulder
analizó la situación y una pregunta urgente le vino a la mente.
- Lestat ¿dónde está David
ahora? –el vampiro contuvo el aliento.
- Ah, que donde está... –la
angustia repentina le nubló la mente.
- ¿Puedes ponerte en contacto
con él de alguna forma? –Mulder comenzaba a atar cabos.
- Crees ... ¿crees que está
en peligro? No Mulder, él está con otros de mi confianza –la voz se le
quebró- me abrían avisado... –de pronto se dio cuenta de algo. Louis no
estaba en Nueva Orleáns la última vez que fue a visitarle. Y no podía
ponerse en contacto con él porque era uno de sus hijos, él lo trasformó y
por eso no podían comunicarse mentalmente. Con David ocurría igual- Mulder.
- Lestat, escucha. Yo no puedo
volver a Washington ahora. Scully está aquí y quiero quedarme...
- Pero los demás me abrían
avisado, Marius, Mekare... alguien lo abría oído –Lestat no estaba
escuchando las palabras de Mulder- ¡Dios! si le ha ocurrido algo a Louis el
culpable padecerá toda mi ira.
- Lestat, Lestat. Cálmate. No
cometas ninguna tontería.
- ¿Tontería? Quizás sepan
como hacerme daño, pero no saben con quien se están afrentando.
- Vamos, no tienes ninguna
prueba de que les haya ocurrido algo.
- Maldita sea...
- Lestat, ¡Lestat! –pero
solo oyó el tono de llamada perdida- ¡joder!.
Apagó el móvil y caminó
hacia la casa. Quizás debería volver a Washington, seguramente Skinner
llamaría para informar de que el apartamento de Scully había sido registrado
y tendrían que volver de todos modos.
Se sintió frustrado, enfadado.
Por que ahora, pensaba. No necesitaba otra operación descabellada para
destruirles, no ahora. Necesitaba pensar. Estar a solas con Scully. ¿Pero que
tenía que ver Lestat y la Talamasca con ellos? Y si estaban vigilando la casa
como es que Lestat no se había dado cuenta antes.
Se sentó en la mesa de la
cocina y empezó a pensar en la manera de decirle a Scully que debían volver
a DC porque un amigo suyo vampiro le había informado de que alguien estaba
intentando algo contra ellos. ‘Suena genial Spooky Mulder’, se dijo.
Caminó despacio hacia la casa
y entró. La luz del cuarto de Scully estaba apagada, le deseo buenas noches
en silencio y cerró la puerta de su habitación, sin embargo el silencio no
duró mucho. El teléfono móvil indicó el numero del apartamento de su
superior.
TERCERA
PARTE