El diario de Giny Scully 2ª parte

Disclaimer: "El diario de Giny Scully" es una historia de ficción basada en la serie The X-Files. Mulder, Scully y el resto de personajes mencionados son propiedad intelectual de Chris Carter, producciones 1013 y la cadena FOX. Menos Giny Scully y Ricardo O`Hara, que esos son míos. Yo no intento violar las leyes de Copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.

Dedicatoria: Esta es especialmente y con mucho cariño para mis nuevos amigos internautas, Quetzalcoatl, AnaS, Consuelo y Carol. Para aquellos que escribisteis dando ánimos. Y especialemente para Enia, parece que despues de todo la inspiración volvio. Gracias. Y como siempre para C.C., D.D. y G.A.

Rating: Mitad y mitad: PG y NR-13, como siempre incapaz de decidir claramente algo...

Nota de la autora: En primer lugar siento el retraso, no sé si ya os acordareis de lo que iba la primera parte, porque he tardado mucho en escribir la segunda. He cambiendo el principio por el final, lo del centro, lo intermedio y el estilo como ocho o nueve veces así que el resultado es... complicado.
Este relato esta dividido en dos partes, que a su vez son cuanto, bien definidas, espero...
La primera es en realidad le continuación del relato de Giny Scully en su diario, hasta que llega un punto en el que Giny no entiende nada. Espero que ha vosotros no os pase eso.
Así que pasamos a Scully, la segunda parte, Scully en primer lugar escribe los acontecimientos que acontecieron desde la llegada de Giny hasta su rescate en el secuestro.
A continuación el relato trascurre en la celebración del octavo aniversario de Mulder y Scully. Dicho sea, celebran que se conocieron hace 8 años y esta contado desde el punto de vista de Scully.
Y para finalizar Giny escribe sus conclusiones, desde luego, sin saber toda la verdad en su diario.
Luego un final en negrita como el prologo que hubo en la primera parte de El diario de Giny Scully. Dando final a la historia...
Por último, si has leído todo esto ya tienes ganado el cielo. Pero creo que realmente era necesaria esta nota tan larga. Dana Scully conoció a nuestro amigo Mulder el 6 de marzo de 1992. Y My fair lady es una película de EE.UU estrenada en 1964, dirigida por George Cukor y protagonizada por Audrey Hepburn y Rex Harrison, ganadora de 8 oscars, basada en la obra Pigmalión. Habra de una vendedora de flores que llega a pasar por una princesa en una recepción, tras haber sido amaestrada por un profesor de fonética del cual se enamora, que ve en ella su gran obra. Aclaraciones hechas, espero que os guste. Realmente lo espero, me ha costado muchísimo acabarla.

Feedback: ¡¡Claro!! a ginyscully Críticas buenas, malas, regulares... Lo que sea, pero por favor... QUIERO SABER.

Tipo: MSR y un poco de H.


EL DIARIO DE GINY SCULLY II

 

7-3-00

Sí ya sé, dije que iba a volver, pero no esperabas que tan pronto. Reconozco que solo hace unas horas que me despedí de ti querido diario, pero es que lo que me ha pasado en las últimas horas es... como decirlo, increíble.

La última vez que te escribí estaba en el aeropuerto de D.C., ahora ya estoy en el avión, ¡gracias a Dios!, lo que pasa es que con ocho horas de diferencia. Pero, empezare por el principio.

Yo estaba en el aeropuerto y oí ...

 

Aeropuerto de Dulles.
Washington D.C.
:00 p. m.

 

<< El vuelo 410 con destino a San Diego esta preparado para el embarque, por favor diríjanse a la puerta numero cuatro>>

Y claro, yo me acerque a la puerta numero cuatro, nos montamos en el avión, nos pusimos los cinturones de seguridad, la auxiliar de vuelo nos explico lo que siempre explican las auxiliares de vuelo, pero el avión no despegaba ni a la de tres. Uno, dos, tres. ¡Alta tecnología!. Eso dicen...

<< Soy el comandante Kent, siento comunicarles que por culpa de unos problemas técnicos el avión no podrá despegar hoy, en recepción les devolverán su dinero o les darán otro billete para el siguiente vuelo a San Diego. Desalojen el avión con tranquilidad. Disculpen las molestias en nombre de la tripulación y en el mío propio.>>

¿¡Disculpen las molestias!?, hombre, desde luego me alegra que me comunicaran que mi avión se podía estrellar y por eso era mejor que nos quedáramos en tierra, pero maldita sea, mi padre me espera en San Diego dentro de cuatro horas, anda y que te den...

Pero bueno, esto no fue lo peor. Bajamos del avión, nos devolvieron las maletas, eso sí, una hora esperándolas. Y otra cola enorme, para enterarme, que no había otro billete disponible hasta las tres de la mañana. Por cierto, eran las ocho y media de la tarde. ¡¡Que hice yo para merecer aquello!!. Más de seis horas en el aeropuerto. Ni harta de vino.

Un taxi y directa a la residencia Scully. Llegue a las 10, el trafico en D.C. tampoco es que sea una maravilla. Por supuesto, no había nadie en casa. Me duche, cene y me puse a recoger la cocina, cuando quiero matar a alguien limpiar me suele tranquilizar bastante. A esto de las once de la noche sonó mi celular, no había vuelo a las tres. Disculpen las molestias pero hasta la cinco nada de nada monada. Entre eso y que mi padre no cogía el dichoso teléfono, me estaba empezando a poner grisácea.

Pero lo más increíble fue, que seria la una de la mañana más o menos cuando oí que la puerta se habría...

- ¿Ya estáis aquí?-.

Y entonces saliendo de la cocina mi gris se empezó a poner colorado, supongo que el hecho de descubrir a la prima de mi padre revolcándose en el sofá con su compañero de trabajo, tras haber estado escuchando durante más de una semana que lo único que les une es una casta amistad, es un poco fuerte. Por que amistad de acuerdo, pero lo de casta...

Kathy debajo de Mulder tumbada en el sofá con la camisa medio desabrochada... Mulder encima suyo con los brazos sujentandose sobre el sofá. Y parece mentira decirlo, pero fui capaz de reaccionar. Entre corriendo en la cocina y salí inmediatamente de ella arrastrando mis maletas con ruedas, mientras balbuceaba...

- El vuelo ha sido cancelado, el próximo sale dentro de 4 horas. Pero no os preocupéis, porque ya me iba – no quiero estropear nada, ¡he hecho una apuesta!-.
- ¿A dónde? – dijo Mulder bastante decepcionada, que por fin parece que reacciona y se sienta en el sofá, dejando la figura indescriptible de Kathy al descubierto -.
- A tu casa, por supuesto –digo con la mayor naturalidad del mundo y le pido las llaves -.

Mulder no preguntó más, busca las llaves en su abrigo mientras miraba a Kathy con una sonrisa de...esto ya lo sabia yo. ¡Empiezan los juegos!. Además, acabo de ganar una apuesta. Mulder saca un juego de llaves de su abrigo y sin pestañear me las da. Y yo, ya no estoy...

Genial, hasta ahí genial. Estaba un poco avergonzada, pero bueno... lo malo es que descubro tras llamar al ascensor, que no tengo ni la mas menor idea de donde vive Mulder. No quiero hacerlo, de verdad. Pero es la una de la mañana, no me quiero pasar cuatro horas en el aeropuerto, llevo un día horrible...

Toc, toc, toc

- Mulder, siento la interrupción pero... ¿Dónde vives?- que palo, yo ya debería de estar en San Diego!. Odio a las compañías aéreas -.

Mulder me contesta de mala gana, que donde vive, yo intento mantener los datos en la memoria ante la situación más vergonzosa que he vivido nunca.

Digo adiós y me disculpo de lo más avergonzada. Espero no haber estropeado nada. Esto me va a costar años de psiquiatra.

Lo reconozco, esto visto desde perspectiva hasta tiene su gracia. Y la verdad es que a mí me parecía raro que eso no hubiese pasado antes. Pero por qué tiene que pasar en mi presencia. No se han tocado un pelo en ocho años y se deciden a darse el revolcón cuando yo estoy presente. ¿Cómo hemos llegado ha esto?...Recapitulemos.

 

___________________________________________________

 

 

No se como lo consigo, pero normalmente acabo metida en unos líos impresionantes. El último ha sido tan genuinamente mío que pense en escribirlo, para que no se me olvidase y contárselo a mis sobrinos cuando sean un poco más mayores.

Todo empezó hace unas semanas cuando Giny, la hija de Hugo mi primo, llego a casa. Me pidió hospedaje y por supuesto se lo di. No hay nada más triste que llegar por la noche a una casa vacía, sabiendo que nadie va a llegar. Un año, con una adolescente me pareció en su momento mejor, que otro año inundada por la soledad. Además, Giny es un encanto, no son de las que dan problemas. Ella me trae recuerdos de mi juventud y de mi vida antes de conocer a Mulder. Y es que hay veces, en que me pregunto, si realmente hubo algo antes de conocer a Mulder.

Luego me enfade con él, con Mulder quiero decir, pero esta vez con toda la razón del mundo. Mulder es demasiado posesivo y hay veces que me agobia. Quería que cogiese un tren para no sé donde, no se para que chorrada, olvidando que tenia invitados en casa, aunque claro eso no se lo dije. Y olvidando que mi cumpleaños seria dentro de dos días. Y eso sí que lo sabia. Así que después de una mañana movidita, salí corriendo y muy enfadada dirección a mi casa, después de haber dejado a Mulder con la palabra en la boca.

Como comienzo esta bien... Pero las cosas mejoraron según pasaba el día... Al llega a casa me encontré a Giny sentada en el sofá leyendo y mi llegada la debió de sorprender porque conseguí que el libro se la cayera de las manos. ¡No se como llegue viva a casa!.

Y entonces paso, una de esas cosas que tú no das importancia pero que te pueden cambiar la vida para siempre. Una llamada de teléfono. Era Ricarco...mejor dicho, el amor de mi vida?!, tal vez ahora ya no... Me enamore de Ricardo a los trece años, aunque claro, a esa edad él no me hacia ni caso, me trataba como la dulce vecinita hermana de Missy, porque ha Ricardo quien le gustaba era Missy. Gracias a dios Missy nunca le hizo caso. La verdad es que nos llevábamos casi 8 años, si me hubiese hecho caso cuando tenia 13, hubiese parecido un asalta cunas.

Bueno, en conclusión, quien la sigue la consigue y a partir de los 15 años se empezó a fijar en mi, y a los 16 comenzamos a salir. A mi madre no la hacia mucha gracia. Ese chico ha vivido mucho más que tú, eres demasiado joven para salir con alguien tan mayor. Pobrecita mi madre, cuatro hijos y que poco caso que la hacemos.

Creo que fueron lo mejores años de mi vida, no me arrepiento de nada, ni siquiera de haberle dejado marchar... Africa era su destino, Mulder, creo que era el mío.

Así que cogí el teléfono y oí la voz de Ricardo, me invito a cenar a Giovanni´s, allí es donde nos reunimos la última vez que nos vimos. De eso ya hace casi una década. Hacia años que no iba a cenar a un restaurante italiano de los de velas en las mesas. Y a mí me encantan los restaurantes italianos.

Desde que estoy con Mulder no salgo de pizza y comida china o en su casa o en la mía. O peor aún, en algún horrible motel a las afueras de ninguna parte.

Me puse el vestido azul, aquel que esperaba en lo más profundo del armario, hacia años que no le veía. Era ajustado, tal vez demasiado para una cena de antiguos amigos. Pero me recordaba a mis años con Ricardo y estaba lo suficientemente enfadada con Mulder, como para recordar que ya no tenia 20 años.

Salí de casa ante los atónitos ojos de Giny con una sonrisa de oreja a oreja. Al salir al pasillo oí que mi móvil sonaba insistentemente dentro del bolso, lo cogí, Mulder, colgué sin contestar y de nuevo entre en casa, le tire el móvil a Giny y salí. No quería saber nada de Mulder, no quería saber nada de nadie. Solo quería empezar a vivir de nuevo, olvidar el dolor, elegir otra vez... aunque en el fondo sabia, sé, que si tuviera la oportunidad de volver a elegir, le volvería a elegir a él.

Llegue al restaurante 5 minutos antes, pero Ricardo ya estaba allí. Jamas me hizo esperar ni medio minuto. En ese momento el tiempo se detuvo. Diez años antes, el último adiós, los mismos ojos miel, el mismo pelo castaño, la misma barba rojiza, el mismo aire de profesor de literatura, la misma mirada de perdida y al mismo tiempo, de elección correcta. Sé que elegí bien. En ese momento lo supe, esta no era otra oportunidad, solo era una visita al pasado. Y me sentí absurda con aquel vestido azul tan ajustado, cuando Ricardo muy sonriente se acerco a mí.

- Hola linda – hacia años que no me llamaban linda -.
- Hola Ricardo – le dije mientras me daba dos besos -.
- Sigues siendo la más bella del baile.
- Y tú el más galante... – siempre el más galante -.

Y nos sentamos a cenar, fue una linda velada, es bonito recordar el pasado. Saber que lo hubo, saber que podías haber elegido otra cosa y que sin embargo estas conforme con lo que tienes. Aunque esto sea pizza y comida china.

Me preguntó, que si era feliz, y yo le dije sí, soy muy feliz. ¿ Es cierto?. ¿Soy feliz?. Estoy a punto de morir dos veces por semana. Mi padre y mi hermana murieron, apenas me hablo con mi hermano mayor y sufro porque sé que mi madre, se altera cada vez que suena el teléfono. Las palabras abducción, cáncer pasaron por mi mente, pero no salieron por mi boca.

- Si, soy muy feliz...
- Me alegra que la vida haya sido buena contigo – me miro fijamente -. Estaba de acuerdo con tu padre, nunca creí que el FBI fuera para ti. Tú te hubieras merecido una clínica privada en el centro...

Te hubieras merecido..., viejo paternalismo. Se lo acababa de decir y me da lo mismo que fuese una mentira. Soy feliz por lo que tengo, me merezco lo que tengo, porque yo lo elegí...

- ...Tú te hubieras merecido una clínica privada en el centro, eras buena cirujano, ¡pero forense!, eso no da dinero.
- No quieras para mi, lo que no quisiste para ti Ricardo. ¿Cuánto gana un Medico sin fronteras?... – le dije con seriedad y él se rió -.
- Es diferente – esa fue su brillante contestación -.

¿Por qué es diferente?, esa hubiese sido mi siguiente pregunta, si no llega a ser por ya me sabia la respuesta. El resto del mundo puede tener ideales Dana, pero tú no, tú eres mi princesa. Ricardo y mi padre se parecían bastante. Complejo de Antigona supongo. Ellos podían tener principios y darlo todo por ellos, pero yo...yo tenia que hacer lo más conveniente.

- Si has venido a recordarme que he desperdiciado mi vida. No te molestes en seguir... – mi voz era dura, intentaba defenderme -.
- Dana...
- No me interrumpas. Me gusta lo que hago, me gusta mi vida, siento no haber alcanzado tus expectativas, pero lo que ves es lo que hay y yo estoy a bien con quien soy...
- No te ofendas, no quería dañarte... supongo que es un acto reflejo, siempre fui demasiado protector – una voz confusa salía de sus labios -. El único que se arrepiento de sus elecciones aquí, supongo que soy yo – demasiado melodramático para mi gusto -. Nunca debí dejarte escapar linda, nunca...
- No te ofendas Ricardo, tú no me dejaste escapar. Yo me fui... - ¿demasiado dura?, tal vez. Pero había conseguido enfadarme -.
- No seas así – sentí que le había hecho daño y quise rectificar...-.
- Lo siento...
- No- dijo él con una sonrisa -, nunca sientas las palabras que han salido de tu boca con sinceridad – cambio la expresión de su rostro -. Tú siempre supiste lo que querías y yo deje escapar lo mejor de la vida.
- Si te sirve de consuelo, yo no soy lo mejor – le conteste con una sonrisa -.
¿No eres lo mejor para tu compañero? –un giro inesperado en la conversación -.
- ¿Conoces a Mulder? – intente decir con el tono más desinteresado que mi boca pudo pronunciar -.
- Maggie me abro de él – ¡Ahhh, Maggie te hablo de él!, soy yo la que tendré que hablar con Maggie, no sé que tiene con Mulder, Dios mío -. Me dio a entender que no tendría posibilidades de reconciliación con él presente – la palabra reconciliación me dio patadas en el estomago -.
- Mulder y yo solo somos amigos - ¿Cuántas veces he dicho ya eso?-. Y tú realmente no te quieres reconciliar con migo. Ni con migo, ni con nadie. Sabes que tu elección fue correcta. Algo te salió mal y recordaste tiempos mejores, ya sabes, el tiempo pasado siempre fue mejor – reconciliación, si hombre, en eso estaba pensando yo -.
- Te veo muy bien Dana – sentí toda la sinceridad posible en sus palabras -. Eres toda una mujer y veo que me conoces mejor de lo que yo nunca te conocí.
- Gracias Ricardo. Eso venido de ti es un gran cumplido- Ya estaba más calmada, ya no debía de guardar mi territorio -. Pero ten en cuenta que la gente cambia, han pasado diez años, dentro de dos días cumpliré los 36. Ya no soy una niña, ya no creo en los finales de cuento. Por lo menos en los finales con los que soñaba hace más de 10 años.
- ¿Recuerdas que el amor existe, verdad? – dijo Ricardo con cierta preocupación y esa pregunta resonó en mi cabeza. Esa impresión había dado, que no creía en el amor. ¡Ay Dios, Reina del hielo! -.
- No te confundas, sé lo que es amar, ahora más que nunca – las palabras más sinceras que nunca salieron de mis labios -.
- ¿No erais solo amigos? – me pregunto Ricardo con picara y yo me reí -.
- No me quieras confundir. Quiero a Mulder más que a mi vida...
- ¿Mas de lo que me quisiste a mi...? – no quise escucharle -.
- Pero solo somos amigos. Su amistad es lo que más valoro en el mundo... – y al decir esas palabras, juro que ya no recordaba porque había salido dando gritos esa mañana de su despacho, nuestro despacho -.
- Amor y amistad. ¿ Es peligroso?.
- Es estar en la cuerda floja a cada momento. Pero merece la pena... – sentí por primera vez en la vida que había alguien a quien podía decir, lo que ni siquiera yo me permitía escuchar. Porque él, era mi pasado y la seguridad de una elección correcta -.
- Dirás que él merece la pena...- de nuevo me pillo de sorpresa -.
- Sí, tal vez eso quise decir – se sorprendieron mis oídos ante la afirmación de mi boca -.
- Yo creo que le amas – me dijo con una amplia sonrisa -.
- ¿Por?.
- Porque si no hubieras caído ante mi gran magnetismo... – una carcajada salió de mis labios y me empecé a encontrar a gusto de nuevo. Cuando un sonido familiar y unas palabras que parecen perseguirme desviaron mi atención hacia la sala.

Entonces todo se vuelve confuso, se oyen dos disparos, la gente grita, yo miro hacia el infinito y veo mi vida; gritos, disparos, terror, miedo y de repente siento como mi cara golpea contra el suelo y un hombre con una ametralladora grita en un idioma que desconozco, que nos tiremos al suelo... supongo.

Pasaban las horas y no pasaba nada, no había contacto con el exterior, no entendía lo que decían, solo veía armas y más de 100 personas en el restaurante. ¿Nadie nos echaba de menos?. Me maldije por haber dejado el móvil en casa, no sé si llevarlo hubiera servido de algo, pero por lo menos me hubiera sentido más cerca de Mulder, me maldije por haber llevado mi arma y rogué a Dios porque esos locos no descubrieran que era Agente Federal y que iba armada. No sabia lo que estaba pasando, no sabia quienes eran, no sabia cuantos eran, no sabia que querían, no sabia porque no pedían un rescate, ni siquiera sabia si sabían hablar mi idioma. Y yo odio no saber. Todo pasaba a cámara lenta, pero las horas pasaban y no pasaba nada.

Sonaron las doce de la noche, otra vez. Feliz cumpleaños Dada. Felices 36, genuinamente tuyo cumplirlos secuestrada. Llevaba más de 24 horas en ese precioso restaurante de velas en las mesas y lo estaba comenzando a odiar. Hacia ya unas horas que había comenzado a oír ruidos sospechosos en la calle, la policía supuse. Supongo que alguien se habría dado cuenta que el restaurante llevaba cerrado 24 horas y que hay mucha gente que no ha salido de el. También supuse que si yo, que estaba dentro no tenia ni la menor idea de lo que estaba pasando, los que andaban fuera estarían peor que yo. Entrar seria un suicidio y quedarse allí seria la muerte...

Tuve que intentarlo, tal vez paso demasiado tiempo con Mulder, pero el hombre que estaba a nuestro cargo en ese momento parecía el más tranquilo, me levantare e intentare hablar con él. El hombre estaba alucinado ante mi actitud y yo convencida de que él no tenia ni la menor idea de lo que le estaba hablando... De repente oí un disparo y tras de mi una voz, vuelvo a ver mi vida; gritos, disparos, terror, miedo y de repente siento como mi cara golpea contra el suelo y un hombre con una ametralladora grita en un idioma que desconozco, que me quedase quieta..., supongo.

Me despierto y lo único que siento es la mano de Mulder acariciando la mía, siento un dolor intenso en el hombro izquierdo, pero es menor al ver su cara sonriéndome mientras me dice que todo va a salir bien. Mi cabeza se va para todos los lados. Estoy mareada y bastante asustada. Debí de perder mucha sangre. Sin embargo ya estaba en casa, con solo ver su rostro reflejado en mis ojos camino del hospital, podía morir en paz. Podría morir en paz, sabiendo que él siempre estará con migo.

Dios mío que esto diciendo. Esto no lo puede leer nadie.

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Esto realmente no se lo puedo contar a nadie. Es mi secreto. Nadie se puede enterar de esto. Yo llevo años intentando no enterarme...

 

___________________________________________________

 

Entre el cine y la casa de Dana K. Scully.
Washington D.C.
:00 p. m.

Esto es increíble, estoy paseando con Mulder por la 36 Este, camino hacia mi casa, simplemente paseando, la velada ha sido tranquila y relajada. Hoy hace 8 años que nos conocemos. Se dice pronto, ocho años. Los ocho años más especiales de mi vida. Y sin embargo, jamás habíamos paseado solos por la 36 Este camino de mi casa, tras haber ido al cine. Nunca...

- ¿ En que piensas?- leches que susto-.
- En la película – pero que original que soy -.
- ¿Te gusto? – Mulder por Dios que clase de pregunta es esa, tú casi te duermes en mitad de la película-.
- No, que va. Yo prefiero "Las conejitas asesinas atacan a los mutantes extraterrestres" – Cara de extrañeza, el sarcasmo es mi especialidad, al fin y al cabo no sé de que se sorprende, él me enseño la vip sarcástica de la vida-.
- No seas sarcástica.
- Te quedaste dormido.
- Venga, era una reposición de Desayuno con diamantes...
- ¿Y?...
- La próxima vez la película la elijo yo... – la próxima vez, espera... ha dicho la próxima vez-.
- La próxima vez...- se me escapo-.
- Si la próxima vez – y lo dice tan pancho, es tan él.
- ¿Va ha haber próxima vez?.
- Si tu quieres.
- Si yo quiero. ¿Por qué no iba a querer? – esto se empieza a poner pero que muy interesante-.
- ¿Cuál es tu película favorita?- después de un silencio...cambia de tema, sigue siendo un cobarde-.
- No sé, hay muchas películas que me gustan. ¿ Y la tuya? – primera regla de oro de Fox Mulder, a una pregunta que no quieras contestar, contesta con otra pregunta-.
- Ese truco a mi no me vale – por supuesto me pillo-.
- De acuerdo... te lo digo si prometes no reírte de mi - no se porque se iba a reír, pero me sale de forma natural -. My fair lady.
- ¡My fair lady! – su cara se acaba de convertir en un espectáculo -.
- Prometiste no reírte.
- ¿Quién se ríe?- él se esta riendo de mi con su gesto y su manera de llevarme a su terreno, si es que alguna vez no he estado en su terreno, claro -.
- ¿La conoces?.
- Por supuesto, es un clásico- mi cara lo debe de decir todo, porque cambia su expresión y se dispone a darme una explicación mejor.- Bueno, era la película favorita de Sam... ¿Sabes?, la estrenaron el año que nació Samanta, mama se puso de parto en el cine mientras la estaba viendo...
- Lo siento... – su expresión se ha curvado triste, ojalá nunca hubiera salido a la luz el tema-.
- No... estos son recuerdos alegres, yo sé que ella fue feliz mientras estuvo con nosotros, no tienes que sentir recordármela tanto, gracias a ti, al perderla a ella, me levanto cada mañana. Eres lo mejor que me a pasado- me quedo puesta ante tal declaración-. Solo que me parece raro que la película te guste – que lastima, otra vez cambio de tema-.
- ¿Por qué no me iba a gustar?. Ella es una persona con carácter, una vendedora ambulante que encuentra a su príncipe azul- sé que la película no es de eso, pero quiero saber hasta donde va ha llegar esto-.
- Es un poco machista, es un hombre que crea a su mujer perfecta. La considera su creación...
- Pero ella le ama, y no la importa ser otra, porque con él, ella es feliz... De todos modos ella no es su creación, ella era así, solo necesitaba a alguien que la recordase quien era realmente- me he quedado mirándole como una tonta, supongo que lo mío también ha sido una declaración en toda regla. El ambiente se esta empezando a caldear y cuando llegamos a mi portal, ninguno de los dos dice palabra. Le he dicho que suba, se lo dije durante la cena, su regalo aún esta en mi casa.

Abultaba mucho para llevarlo al restaurante, el regalo quiero decir, pero ahora dudo que la idea de que suba a casa sea buena. De todos modos ya esta conmigo en el ascensor. Llevo en mi bolso su regalo, una placa para mi mesa, para la mesa que voy a tener en nuestro despacho, es gracioso que ambos nos regalemos cosas tan relacionadas con el "trabajo".

Me estoy poniendo nerviosa y ya estoy de los nervios cuando se abre la puerta del ascensor. Tengo la sensación de que algo va a pasar, de que un momento en el tiempo esta a punto de llegar, porque la forma en la que me esta mirando desde mi declaración en la calle, me esta poniendo nerviosa. Llego delante de mi puerta y busco las llaves en el bolso, seguimos en silencio cuando...

Siento sus manos en mi cintura, su aliento sobre mi cuello y descubro que el momento ha llegado, que me tiritan las piernas y que soy incapaz de abrir la puerta. Me doy la vuelta lentamente, o por lo menos en mi cabeza siento que todo sucede en cámara lenta. Le veo frente a mí, un primerisimo plano de su boca y no sé si gritar de felicidad o si gritar de miedo... pero antes de que mi cabeza pueda asimilar mas datos, sus labios están contra los míos y nuestras lenguas han iniciado la más gentil batalla en la que nunca mi boca luchó.

Al principio es algo dulce, una partida de reconocimiento, saboreamos el amor que durante años escondimos en el baúl de la vergüenza, pero luego ese beso, ese segundo beso de su boca con la mía, se vuelve impetuoso, agresivo, pasional, siento como mi cabeza se golpea levemente contra la puerta, yo he perdido el rumbo y Mulder también esta perdido. La puerta se abre, pase lo que pase ¡y sé exactamente lo que quiero que pase esta noche!, no tengo intenciones de que pase fuera del apartamento.

Y no se como lo hemos hecho, pero los abrigos y la chaqueta de Mulder están en el suelo y nosotros acabamos de caer sobre el sofá y tras ese leve contratiempo nos miramos y lo juro por Dios, nunca había visto a Mulder mirar así. Él saca mi camisa y empieza a palpar por debajo de ella, yo empiezo a sentir un calor insoportable, mientras nos seguimos besando de una manera que no recordaba que se pudiese besar.

- ¿Ya estáis aquí?- oigo la voz de Giny salir tras la puerta de la cocina. ¿Pero esta chica no estaba camino de San Diego?. La odio -.

Giny se acaba de poner roja, supongo que el hecho de descubrir a la prima de su padre revolcándose en el sofá con su compañero de trabajo, tras haber estado escuchando durante más de una semana que lo único que nos une es una gran amistad, es un poco fuerte.

Mulder esta morado y yo estoy petrificada. Y parece mentira decirlo, pero ella es la primera que reacciona.

Escena: Yo sigo debajo de Mulder tumbada en el sofá. Mulder sigue encima de mí, con los brazos sujentandose sobre el sofá. Y Giny entra corriendo en la cocina y sale inmediatamente de ella arrastrando sus maletas con ruedas, mientras dice...

- El vuelo ha sido cancelado, el próximo sale dentro de 4 horas. Pero no os preocupéis, porque ya me iba.
- ¿A dónde? – dice Mulder bastante decepcionada, que por fin parece que reacciona y se sienta en el sofá, dejándome a mí descubierta y aun petrificada -.
- A tu casa, por supuesto – dice con toda la naturalidad del mundo, y pone la mano cerca de Mulder, pidiendo las llaves -.

Mulder no pregunta, busca las llaves en su abrigo mientras Giny me mira con una sonrisa de...esto ya lo sabia yo. Mulder saca un juego de llaves de su abrigo y sin pestañear se las da. Y Giny de repente desaparece. Adoro a esta chica.

Mulder se da la vuelta y me mira, y me mira como si fuese su juguete favorito. Estoy a punto de desacerme. Se acerca de nuevo a mi y se acerca tan despacio que parece que el vídeo de mi vida se hubiese estropeado y cuando ya puedo sentir su aliento sobre mi rostro, empieza uno a uno a desabrochar los botones de mi camisa, mientras me da cálidos y fugaces besos, que me queman por momentos.

Mi camisa ya no tiene más botones y él observa mis pechos aún protegidos por el sostén. Su corbata me empieza a parecer un estorbo demasiado cruel, mientras paseo mis manos por su pecho y la desato, ¡ya no hay corbata!, ahora solo nos miramos. Estoy sufriendo la batalla visual más maravillosa de mi vida. Tal vez este muerta y este sea mi cielo.

Toc,toc, toc

NOOOOOOOOOOOOOOO!!!!.............................

- Mulder, siento la interrupción pero... ¿Dónde vives?- se oye de nuevo la voz de Giny al otro lado de la puerta, ¡esta chica tenia que estar ya casi en San Diego!. Odio a las compañías aéreas -.

Esto debe ser una señal, así que mientras Mulder le contesta de muy mala gana, que donde vive, yo me escurro hacia la cocina, mientras voy abrochando mi camisa. Alguien haya arriba no quiere que esto suceda hoy, y quien soy yo para negar la palabra divina. Jo!!!, pero a mi si que me apetecía que pasase hoy.

Oigo a Giny decir adiós y disculparse de lo más avergonzada. Esto la va a costar años de psiquiatra. Veo a Mulder entrar en la cocina tan irremediablemente sexi, que por un momento casi se me olvida lo de la señal divina.

Me hace un gesto con los hombros entre infantil, cabreado, defraudado, que me pregunta ¿qué haces aquí, estabas en el sofá con la camisa desabrochada y consiguiendo que olvidase los peores momentos de mi vida?. A mí me gustaba esa situación, ¿Por qué la situación a cambiado?.

- ¿No crees que deberíamos de hablar sobre lo que ha pasado? – sí lo sé, a las mujeres nos encanta hablar sobre esas cosas -.
- Sí, tienes razón – me dice con una sonrisa y se sienta en el taburete de la cocina, mientras yo sigo preparando café, pero ninguno de los dos dice nada -.

Mulder se levanta del taburete, siento que se esta colocando detrás de mi y que empieza a respirar de nuevo sobre mi nuca, me podría acostumbrar fácilmente a esto. Creo que ya estoy acostumbrada. Sus manos apresan mi cintura, siento sus labios en mi cuello. Y dejo las tazas de café sobre la mesa, porque visto lo visto, creo que lo de hablar lo vamos ha dejar para mañana. Y un gemido solitario sale de lo más profundo de mi alma, cuando él me dice...

- Te quiero – me doy de nuevo la vuelta, le miro a los ojos -.
- Yo también.

Cara contra cara, separados por una hilera de aire que apenas me deja respirar parece que el mundo va a detenerse. Sus ojos se clavan en mis labios. Mis labios solo desean saber a él. Y no entiendo muy bien cómo sucede, pero de repente la lengua de Mulder esta luchando de nuevo con la mía. Es la mejor batalla en la que jamas he luchado y amén a mis palabras, me encanta esta guerra.

Mulder acaricia mi rostro con sus manos, acaricia mi espalda con su fuerza y me empieza a importar un bledo lo que digan las señales divinas. Porque el deseo comienza a ser insoportable mientras nuestras manos viajan entre los botones de las camisas. Nuestros cuerpos están unidos, ambos parecen uno y empiezo a gemir con urgencia cuando Mulder empieza a besar mi cuello y a tocar mis pechos con sus manos, mientras las mías pasean por su glorioso vientre, el ambiente comienza a caldearse y comienzo a sentir la señal más divina de Mulder, haya por mi vientre.

 

Apartamento de Dana K. Scully.
Washington D.C.
:00 a. m.

Aterrada. Esa es la palabra clave, estoy aterrada. Esta ha sido la noche más "rara –especial " de mi vida, Dios. Mulder esta a mi lado. Mulder esta a mi lado, en mi cama. Mulder esta a mi lado, en mi cama, desnudo. Dana respira, inspira, respira, inspira respirar es un acto reflejo nada difícil de efectuar. Mulder esta sobre mi y yo soy incapaz de moverme. Dana respira, analicemos la situación, esto no es tan grave, Mulder y tu sois dos personas adultas, responsables, maduras...

Absurdo, esto es absurdo. El absurdo se apodero ayer de nosotros y nos vamos a arrepentir toda la vida de esto. Maldita sea somos amigos. El sexo jamas ayudo a los amigos...

Dana te estas escuchando, realmente te estas escuchando, cuantos años hacia que deseabas que esto pasase.

Eso es mentira, yo no...

Lamentable.

Dana cállate.

Le quieres, te quiere... te lo dijo, esto no puede ser tan horrible. Lo único lamentable es la absurda conversación que estas teniendo contigo misma, acéptalo. Realmente lo único que deseo es estar aquí, ser solo uno con él... y recordar cada momento de esta noche como algo más que un sueño...

Pero tengo miedo.

Dios... se supone que soy una mujer valiente.

- Buenos días- Mulder se acaba de despertar y me saluda con la mejor sonrisa que nunca he visto en su cara, parece que él no tiene miedo -. No sabes el tiempo que desee ver lo linda que estabas al despertarte- dice mientras me besa, miedo, ¿quién dijo miedo?-. ¿Estas bien?- es que aun no he reaccionado -.
- Bien, estoy bien- le sonrío -. Nunca estuve mejor – y le beso.

Este es un principio, siempre que empiezas algo tienes miedo, pero esto es algo sólido, llevamos mas de cinco años jugando al ratón y al gato. Ya es hora de salir de la ratonera, quien no arriesga no avanza, quien ama y no hace nada, lo pierde todo...

 

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. Unas horas más tarde.

Querido diario. Sigo en el aeropuero, en el de San Diego esta vez, menos mal, supongo que dentro de unas horas mi padre decidira hacer acto de presencia. Pero realmente me da lo mismo. Acabo de llamar a Kathy. ¿ Y sabes una cosa?. Despues de un largo relicario ante el contestador, me ha contestado Mulder con voz de haber dormido poco y con una voz incleiblemente iluminada. Tal vez sea una señal divina. ¡¿No es genial?!. El juego continua...

 

WHASINGTON D.C.
APARTAMENTO DE DANA SCULLY.
7-3-2000.

La habitación de la agente Scully ha tenido mejores momentos que este, de eso podemos dar fe, la ropa por el suelo, el desayunó encima de la cama y las personas que menos te puedes imaginar dentro de ella.

La agente Scully y el agente Mulder, en una misión poco oficial hablan desenfadadamente en el interior de la cama, mientras terminan de desayunar.

- Al final no te di mi regalo – afirma la agente Scully, mientras se levanta -.
- ¿A no?
- No- Scully se acerca hacia su armario y saca un gran rollo de papel, que parece un póster.

- ¡¿Un póster?!- dice Mulder sorprendido, Scully no contesta y él empieza a desenroscar el regalo -. Este póster ya le tengo- dice sonriendo cuando ve la parte de arriba, idéntica a la de su amado póster "I want to believe".

Al terminar de desenroscarlo, una sonrisa se dibuja en su rostro, mientras Scully se acerca hacia él para besarlo.

Feliz aniversario- dice ella mientras ambos comienzan a besarse y el preciado regalo cae al suelo -.

I believe, figura al final del póster. Yo creo... todos creemos ya...

FIN

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