De todas las situaciones por las que Mulder me ha hecho pasar
apostaría a que esta es la peor de todas. Y no estoy exagerando... Luego de
perseguir durante dos días la pista de tres supuestos traficantes de
tecnología extraterrestre hemos terminado enredados en un allanamiento
llevado a cabo por la policía local. Cuando logramos explicarnos ante los
escépticos oficiales de la ley y nos permitieron salir, (por supuesto previo
constatar que en realidad los supuestos traficantes de tecnología
extraterrestre no eran otra cosa que simples traficantes de drogas), tomamos
el ascensor en el séptimo piso de un edificio perdido en el medio de New
York.
Ya nada más podía suceder, me decía yo: estaba equivocada.
No hicimos otra cosa que oprimir el boton de la planta baja que se oyeron una
serie de disparos de los que aún no tenemos idea de a qué se debieron.
Instantáneamente se cortó la luz y el ascensor se detuvo. O sea que Mulder y
yo nos encontramos ahora atorados entre dos pisos de este edificio, luego de
escuchar un tiroteo al que aún no comprendemos. Y como si esto fuera poco...
los teléfonos celulares de ambos han dejado de funcionar. Tenía que ir a
cenar a casa de mi madre porque es su cumpleaños y nuevamente me encuentro en
la otra punta del país sometiéndome a las locuras de Mulder.
Creo que este es uno de esos momentos en los que podría
gritar, gritar muy pero muy fuerte algunas palabritas que normalmente no salen
de mi boca...
M:-¿Y bien? ¿Cuál es el plan?
S:-¿Cuál es el plan? ¿Cuál es el plan? ¿A mi me lo
preguntas? ¿Por qué no lo consultas con tus traficantes de tecnología
alienígena, Fox?
M:-No me llames Fox
S:-Pues resulta que hoy si te llamo Fox, porque te lo mereces
por habernos arrastrado hasta esta situación.
M:-Sabes que detesto ese nombre.
S:-Lo siento Fox... pero yo detesto esta situación mucho más
de lo que tu detestas tu nombre.
M:-Basta Scully, no me llames así.
S:-¡Fox, Fox, Fox, Fox y mil veces Fox!
M:-¡Por favor Scully, basta!
S:-De acuerdo, Fox, pero haz el favor de por lo menos no
dirigirme la palabra.
M:-Scully... lo siento
S:-¿Si?, pues yo lo siento más que tu, se supone que a estas
horas debería estar tomando un avión a Washington para encontrarme con mi
familia, ya que, por cierto, no se si lo recuerdas, hoy es el cumpleaños de
mi madre. En lugar de eso, estoy aquí, atorada entre dos pisos en este
ascensor de los mil demonios, junto a ti que no haces otra cosa que pedirme
que deje de llamarte Fox. Y resulta que hoy no se me pega la regalada gana de
dejar de llamarte así, es más, Fox, pienso llamarte así de ahora en
adelante hasta que se me pase la bronca que tengo.
M:-¿Terminaste?
S:-Creo que si
M:-¿Puedo hablar yo entonces?
S:-Si.
M:-Bien, como imaginarás, tampoco estaba en mis planes estar
aquí atorado en un ascensor contigo, Scully. Además, también tengo cosas
que hacer...
S:-¿Ah si? ¿Ahora vas a pretender hacerme creer que además
de tu trabajo tienes una vida?
M:-Pues sí, la tengo, y tenía planes para esta noche.
S:-Me sorprendes Mulder, ¿qué planeabas, ir a cenar con
algunos hombrecitos verdes o una velada de videos pornográficos con los
pistoleros solitarios? O no, quizás se trataba de una velada romántica con
Diana Fowley...
M:-¿Diana? ¿Qué tiene que ver Diana con esto?
S:-¿Qué qué tiene que ver? ¿No fue ella acaso la que te
pasó la pista de estos dichosos traficantes?
M:-Si, fue ella, y no creas que no me di cuenta de que has
estado menospreciando este caso desde el principio tan solo porque Diana fue
la que nos lo presentó.
S:-He estado subestimando este caso, porque tu has estado
sobreestimándolo. Porque tu crees que todo lo que viene de manos de la santa
Diana Fowley es sinónimo de virtud y verdad, mientras que yo sé que esa
zorra.. no hace otra cosa que intentar encamarse contigo, buscando cualquier
excusa.
M:-¿Estás celosa?
S:-¿Celosa? ¿Celosa yo? ¿De qué debería estar celosa?
¿De que luego de siete años de trabajo juntos sigas dejándote llevar de las
narices por Diana Fowley? ¿Celosa de qué? ¿De que pese a que te he
demostrado de todas las formas y maneras posibles que puedes confiar en mi,
sigas dejándome a un lado cuando necesitas hablar y la busques a ella?
¿Celosa de que un paranoico con delirios de siniestro se dedique a flirtear
con un remedo de mujerzuela? Pues no, no estoy celosa. ¡Mierda! ¿Cuándo va
a moverse este maldito ascensor?
M:-Scully, serénate.
S:-No voy a serenarme porque tu lo digas, deja de administrar
mi vida como si fuera tuya, Mulder, yo si quiero una vida propia.
M:-Scully, yo también quiero una vida, propia, por eso te
dije que tenía planes para esta noche.
S:-¿Ah si? A ver, cuéntame tus planes, así me divierto.
M:-Bien, esta noche iba a invitar a cenar a una mujer.
S:-¿Y?
M:-Luego de la cena, le iba a decir lo mucho que la amo.
S:-¿Estás enamorado?
M:-Si, estoy enamorado de esa mujer, e iba a decírselo esta
noche.
S:-Me sorprendes... Mulder... yo creí que... lo siento, no
quise herirte, es que estoy agotada y esta situación me supera. Además, ya
hemos perdido el último vuelo a Washington, así que no tendremos más
remedio que pasar la noche aquí. Después de todo tu también debes sentirte
mal, este incidente ha acabado con los planes de tu... cita. Suena rara esa
plabra aplicada a ti.
M:-Si, no.. bah, lo de la cena era una excusa... en realidad
podría decirle a ella que la amo bajo cualquier otras circunstancias, es solo
que... tu sabes, siempre algo imprevisto sucede cuando voy a hacerlo y luego
todo se va al mismísimo cuerno.
S:-Si, si... se lo que es eso.
M:-Una vez, por ejemplo... estuve a punto de besarla, y estoy
seguro de que ella me hubiera correspondido...
S:-¿Y que sucedió?
M:-Sucedió que un maldito insecto inoportuno se interpuso
entre nosotros.
S:-¿Cómo?
M:-Sí, Scully, una abeja de los mil demonios la pico... y yo
no pude decirle a ella que la amaba y tampoco pude besarla porque... ya nunca
tuve oportunidad de hacerlo como aquella vez. Yo amo a esa mujer, ¿te das
cuenta? Y ella... ella siempre encuentra la excusa perfecta para escaparse de
mi... Pero no voy a volver a permitírselo, Scully, no esta vez...
Mulder se acerca a mi y parece que el mundo va a detenerse.
Puedo ver cómo sus ojos se clavan en los míos mientras sus labios persiguen
un solo objetivo: mi boca. Y no puedo entender muy bien cómo sucede, porque
de repente descubro que la lengua de Mulder y la mía se hallan sumidas en una
frenética lucha, mientras que nuestros cuerpos se enlazan en un abrazo
demasiado dilatado. Mulder y yo estamos besándonos y esto está cobrando
temperatura, tanta que no se que es lo que puede llegar a suceder.
Aunque creo que las manos de Mulder me están dando una idea
de a dónde quiere llegar y que es lo que casi de seguro sucederá. Me he
perdido esa supuesta cena romántica, pero creo que he ganado la concreción
de una de mis más secretas fantasías. Sentir cómo el cuerpo de Mulder me
aprisiona contra una de las paredes del ascensor y ver en el espejo su
perfecto trasero reflejado ante mis ojos es casi mágico. Su lengua recorre
palmo a palmo mi cuello, desplazándose de mis orejas a mi boca, y sus manos
descienden por mi espalda para capturar mis nalgas en un frenético apretón
que me obliga a emitir un ansioso gemido. Cro que deliro, pero en realidad
estoy escuchando a Mulder susurrar algo a mi oído.
M:-Scully...
S:-Mmmmh?
M:-¿Quieres...?
Es tan Mulder... pidiendo permiso para amarme, disculpándose
por todo y sintiéndose culpable, incluso de su goce, incluso de estar
provocándome oleadas de placer en cada centímetro de mi cuerpo. Quiero darle
una respuesta que le proporcione la confianza que necesita. El contexto de la
situación me lo permite... Estamos encerrados en este ascensor... Nadie puede
escucharnos... El mundo puede desaparecer ahora y creo que es un buen momento
para que yo, la racional Dana Katherine Scully le hable a Mulder al oído.
Entonces, inspiro una bocanada de aire para darme ánimo y luego de recorrer
con mi lengua los resquicios de su oreja, pronuncio las palabras que se
escapan de mi y parecen pertenecer a otra persona.
S:-Quiero, Mulder... quiero sentirte... quiero... Mulder...
siempre he querido... te deseo tanto... yo... ámame, por favor... Mulder...
Dios...
Mis palabras se ven entrecortadas por los espasmos que sus
manos provocan en mi cuerpo. Estamos juntos en este ascensor... en medio del
infierno neoyorkino, Mulder y yo. Y el mundo parece tan pequeño como las
estrechas paredes que enmarcan esta pequeña porción de cielo que estamos
compartiendo.
M:-Scully...
S:-¿Si?
M:-¿Crees entonces que estaría bien que le dijera a ella que
la amo?
S:-Creo que ella ya lo sabe.
M:-¿Siempre lo supo?
S:-Siempre lo supo.
M:-Ah...
S:-Pero, ¿acaso tu no sospechaste siempre que esa mujer
estaba esperando que dieras el primer paso?
M:-¿Quieres decir que ella también me ama?
S:-Apostaría que si.
M:-¿Debo considerar eso información de primera línea?
S:-De excelente fuente.
M:-Scully... Lamento lo del cumpleaños de tu madre...
S:-Shh...
M:-En serio, yo...
S:-Shh... Shh... No te lamentes... ¿Acaso yo me estoy
lamentando ahora?
M:-Bueno, en realidad creo que si eso que me estás haciendo
con la lengua es lamentarte... sigue, Dana... sigue lamentándote...
S:-Fox...
M:-Oh... no, no me llames Fox...
S:-Fox, en serio yo...
M:-Por favor Scully, no ese nombre...
S:-Mulder...
M:-Gracias...
S:-¡Mulder!
M:-¿Qué?
S:-El ascensor se está moviendo...
M:-¿Más aún?
S:-Ajah...
M:-Oh, no... ahora tendremos que seguir esta conversación en
otro sitio...
Logramos salir del ascensor
S:-¿Qué te parece una cena?
M:-¿Una cama?
S:-No dije cama, dije cena...
M:-¿Cena? Oh... yo creí escuchar cama...
S:-No fue eso lo que dije...
M:-Sí, dijiste eso... repítelo y escucha bien...
S:-¿Qué te parece una cena?
M:-¡Ops!, ¿lo ves? yo tenía razón...
S:-Mulder...
M:-¿Sí?
S:-Ya cáyate y bésame ¿si?
M:-Agente Scully... podrían vernos...
S:-Al cuerno con ellos...
M:-Eso no sonó muy racional, Dana...
S:-Yo no soy racional Mulder...
M:-Claro que no, y Spooky no es mi sobrenombre...
Dejamos el edificio, y nos fuimos a buscar la "cena"
a un hotel...