Disclaimer: Los personajes aparecidos
en esta historia son propiedad de Chris Carter, de la 1013
Production y la Fox. Su utilización es sin ánimo de lucro y no
intenta infringir el copyright
Rating:
PG13
Spoilers:
all things
Tipo: MSR
(Relación Mulder Scully), post all things
I WANT... YOU
He seguido sigilosamente, en silencio, cada uno de sus
movimientos. Mi cuerpo percibió el roce del suyo al salir de la cama...
escuché sus sigilosos movimientos al recoger la ropa del piso... el sonido
producido por la seda del soutien en contacto con su piel... sus pasos hasta
el baño... el eco de sus pies al calzarse los zapatos... los botones de su
camisa... el zip de su pollera... nuevamente sus pasos... el gesto de su mano
al recoger el saco... el ruido de la puerta de mi cuarto... el impacto de otra
puerta al cerrarse... su ausencia...
Estuve despierto todo el tiempo, pero me negué a abrir los
ojos y a enfrentarla. No pude hacerlo. Quise otorgarle el triunfo de la huida
sigilosa. Creo que yo tampoco estoy listo para mirarla a los ojos nuevamente y
aceptar que hemos dado un paso sobre el cual ya es imposible retroceder.
Aún tengo adherida su mirada en la piel. La sensación de
sus manos en mi cuerpo me corroe como un ácido imposible. Fue mía. Siempre
lo fue. Pero anoche marqué mi territorio. Como un animal salvaje delimité la
extensión de mis dominios. Ahora me pertenece y sé que hay algo mío dentro
de ella que ya nunca va a dejarla. Estaré ahí, dentro de su coraza de hielo.
Pero soy plenamente consciente de lo que eso implica: hay algo mío que he
perdido para siempre, algo mío que ella se ha llevado y que nunca volverá a
mí. Puedo sentirlo.
Se que es lunes. Pero aún no he abierto los ojos. Sigo
desnudo en la cama, sintiendo el roce de las sábanas sobre mi cuerpo
solitario. Hace algunos años que mi cuerpo ha dejado de constituir la unidad
que antes representaba. Sin ella a mi lado, soy la mitad de algo, un fragmento
impreciso, una conmoción de carencias.
Es lunes. Maldito lunes de oficina y archivos. Pensar que
antes de conocerla eso era mi vida. Y ahora... serían papeles repletos de
falacias, de mentiras, si ella no estuviese a mi lado para sostenerme. Es mi
piedra de toque, y lo sabe. Hace años que habría arrojado todo al mismísimo
demonio de no haber sido porque su mirada me recuerda que no puedo
traicionarme. Ella me ayuda a saber que estoy vivo.
Anoche, cuando sentí que se levantaba del sofá supuse que
era para irse. Decidí no levantarme, pensé que necesitaba silencio y
soledad. Ella, mi inquebrantable compañera, había cerrado un capítulo
fundamental en su vida.
Pero pude percibir que sus pasos no se dirigían hacia la
puerta del departamento, sino hacia mi dormitorio. No encendí la luz para no
asustarla, creí que quizás quería decirme algo. Pero nunca imaginé que
sucedería lo que luego pasó.
Me senté en la cama y la miré a los ojos en la penumbra
de mi cuarto. No dijo nada. Se subió a la cama y se sentó a mi lado.
"No soy una escéptica", me dijo. "Claro que no. No lo
eres", le respondí. "Daniels y yo...", comenzó a explicarme,
pero yo acerqué mi mano a su boca y con un gesto le pedí que no dijera nada.
"El poster que está pegado en el sótano dice I WANT TO BELIEVE",
le dije, "ha estado allí desde antes de que llegaras a la oficina y creo
que nunca has desentonado con él, claro que no eres una escéptica, quieres
creer y eso es lo importante." Retiré la mano de su rostro y se hizo un
silencio impenetrable. Entonces sus labios articularon las palabras que nunca
esperé escuchar: "Yo no quiero-'creer', yo 'te'-quiero... I WANT... YOU...",
me dijo.No puedo negar que todo mi cuerpo tembló. Mis sombras se derrumbaron
y la nube de polvo que ocultaba mi alma se despejó. "No digas nada
más", le dije, "hemos hablado durante siete años, ahora no más
palabras." Sé que fue lo último que pude pronunciar porque mi cuerpo se
arrojó instintivamente hacia ella y en menos de un segundo nos estábamos
amando frenéticamente.
Y ahora estoy aquí, con los ojos cerrados, respirando el
silencio de su ausencia. En un par de horas deberé mirarla a los ojos
nuevamente, ignoro qué es lo que va a suceder.
Llevo diez minutos sentada aquí en su sofá. No puedo
irme. He abierto la puerta pero la he vuelto a cerrar sin salir de su
apartamento. Sé que no está dormido. Sé que me dio la oportunidad de irme
sin enfrentarnos nuevamente después de lo que sucedió. Pero no puedo
hacerlo. Estoy aquí sentada en el sofá, frente a la puerta cerrada de su
cuarto, y puedo sentirlo moverse en la cama. Cierro los ojos y vuelven a mi
mente como un flash las imágenes de nuestros cuerpos enlazados. Creí que
había amado antes, pero anoche él me enseñó lo que es sentirse plenamente
entregada. Sus manos surcaron mi piel y he dejado de pertenecerme. Hace siete
años que he dejado de pertenecerme. Pero aceptarlo duele. Implica disipar la
nebulosa grisácea que envolvió siemrpe nuestros silencios. Creí haber amado
antes, pero mi cuerpo desconocía el verdadero significado del placer. Siento
que algo suyo ha quedado conmigo. Siento que algo mío ha partido con él.
Adivino sus movimientos. Saldrá de la cama y se
sorprenderá al ver que he dejado mis bragas entre las sábanas. Pensará,
quizás, que no va conmigo el hecho de andar por la vida sin ropa interior.
Quizás se sienta incluso intrigado. Siempre supe que no podría escapar de su
apartamento, por eso inconscientemente no perdí tiempo en buscarlas entre las
sábanas. Siento que sus pasos se dirigen hacia el baño... va a ducharse...
La sensación del agua caliente sobre su cuerpo le ayudrá a pensar. Sí, he
adivinado. Ha abierto el grifo de la ducha. Y... ¿no? Sí, ha puesto
música... ¿Él? ¿Escuchando música? No puedo creerlo...
Siento que es ahora o nunca. Aprovecho el sonido de la
radio para abrir la puerta de su cuarto sin que lo note, ha dejado la puerta
del baño abierta y se está duchando. Algo dentro mío insiste: es ahora o
nunca. Jamás debí aceptar la propuesta del silencio, nunca debí dejar la
habitación. Pero voy a remediarlo. Voy a permitirle dejar de adivinar.
Me quito la ropa en silencio, y ya completamente desnuda,
entro en el baño y apago la radio. Corro la cortina de la ducha y lo miro
pidiendo permiso con los ojos. Se hace a un lado y me da paso.
"¿Scully?", me dice, "pensé que te..." "Shh...",
le respondo... "Mulder, I WANT YOU..."