Los sueños no llegan de la nada ni en ella
se consuman; todos proceden del infinito y hacia él se proyectan..
Ideas, provenientes del corazón que subyacen
nuestras mentes inquietas, furtivas, susurrantes, con ganas de vivir en el alma y
ocupar un lugar en el mundo...
Cómo es posible complacerlas? Cómo
es posible darle alas a nuestros sueños sin que nada ni nadie a quien amamos sea sacrificado; cómo
es posible que lo imposible se cumpla y que la realidad lo haga suyo; cómo es posible
que nuestras manos sean testigo de lo que nuestros ojos contemplan; cómo es posible
tener almas tan firmes que se enfrenten al infinito en espera de sus sueños, en espera
de la verdad.
D.K.S
Oficinas del FBI
08:15
-Agentes, llegan
tarde – les dijo Skinner lanzándoles una mirada de desagrado
-Lo siento, sé que no era pertinente no
llegar juntos a la citación – argumentó Doggett como queriendo librarse de la situación
-Agente Doggett, creo que su compañera
puede argumentar algo mejor para zafarse como siempre no es así agente Scully? – Replicó
Skinner con mas señales de enojo.
-Señor – murmuró Scully con un poco
de nervios
-No me interrumpa – gritó Skinner – Esto
es realmente inconcebible, Scully, usted desacató una orden y arriesgó no
solo su vida sino su integridad y su estado, y que obtuvo a cambio, nada, tan solo que al FBI se le incrementaran
los problemas.
Doggett le lanzó una mirada furtiva a Scully
quien empezaba a palidecerse al escuchar tamaño sermón.
-Señor, con todo respeto –Interrumpió
Doggett la alocución de Skinner pero este casi se lo lleva con un grito.
-Mire agente John Doggett, usted es tan culpable
como Scully en todo esto, y todavía no tiene derecho a opinar antes de que yo termine
de hablar con ella
-Señor – dijo él tímidamente
– desde mi punto de vista, creo que no está hablando con ella, es mas, creo que le está dando una reprimenda
individual y se está olvidando que los dos tenemos parte igual en este caso.
-No Doggett, no estoy olvidando eso y ya que gentilmente
me ha interrumpido – exclamó Skinner aun más enfadado –quiero que los
dos me escuchen, con mucha atención, el FBI ha abierto el caso de investigación sobre
el secuestro del agente Mulder y ya varios agentes se encargan de la situación, y me permito
recordarles que ustedes no forman parte de dicho grupo.
-Señor – interrumpió Scully con
mucho valor –creo que este caso me importa a mí mas que a ningún agente.
-Se refiere a las razones personales por las cuales
usted se fue al desierto en busca de algunos indicios y por poco pierde la vida; agente
Scully, creo que en este caso las convicciones que mantenga poco o nada sirven.
A Scully se le empezaba a hacer un nudo en la
garganta, así que para contener lo que sucedía en su interior, mordió
su labio y respiró profundamente, Doggett solo se dedicaba a observar; era nuevo bajo el mando de Skinner,
jamás lo había visto enfadado, además, toda su ética lo empezaba a presionar
sobre lo que había hecho con Scully, era su compañera y tal vez requería ayuda,
pero arriesgarse de ese modo era simplemente imperdonable.
Por otro lado, Skinner empezó a notar que
Scully se estaba sintiendo mal alcanzó a observar una pequeña lágrima que
ella deshizo en forma casi automática así que decidió sacar a Doggett con términos un tanto
gentiles para ese caso y se quedó a solas con Scully.
-Scully – dijo con un poco de remordimiento –
Siento haberla tratado así, pero es que no me dio opción.
-Usted no quiere que Mulder regrese no es así
-Scully, no piense eso, yo soy un de los más
interesados en que regrese pronto, sabe que fue conmigo que desapareció y desde ese
momento no he dejado de buscar indicios que me conduzcan a su paradero
-Creo que no debo estar aquí – masculló
Scully antes de levantarse bruscamente del sillón y conducirse hasta la puerta.
-Agente Scully, ahora no solo me arriesgo por
los dos que siempre han sido mis mejores agentes y muchos de los que perseguimos les temen,
ahora me arriesgo por ese bebé que usted está esperando.
Scully solo cerró sus ojos y las lágrimas se escaparon antes
de que puedan ser capturadas por su mano, luego haciendo un esfuerzo extra para
hablar sin voz temblorosa dijo –Ya no sé que hacer, ya no sé a quien
creerle, este mundo está lleno de mentiras y no alcanzo a discernirlas de la
verdad
-Lo único que puedo decirle Scully es que
solo con cordura, esa que siempre la ha acompañado podrá afrontar esta
situación – y dejando su sillón se acercó hacia donde
ella estaba y la tomó del brazo –solo me resta
decirle que si lo desea puede confiar en mí
Ella apenas sonrió y aceptó las
palabras de Skinner con un gran suspiro, luego se pasó su mano por su vientre y se preparó a salir.
-Scully – Gritó Mulder antes de despertar
sobresaltado, era una pesadilla la que había tenido y era una la que vivía en esos
momentos; volvió a mirar hacia su alrededor para ver si algo había cambiado, pero todo seguía
igual, así desde hacía mucho tiempo; todo su cuerpo estaba débil con los estudios,
su mente a veces solía traicionarlo con la idea de estar en otro lugar, apacible pero macabro al
mismo tiempo, en medio de varios cuerpos diminutos de seres humanos que yacían
como encapsulados; y al final, siempre la misma voz que chocaba sobre su mente, - tú eres
el
único capaz de controlar todo esto, si lo aceptas todo terminará. Era tal vez una
escapatoria ante tanta tortura con la que su mente se daba ánimos de continuar, sin embargo,
en los últimos días la pesadilla le vaticinaba algo no tan grato en el apacible lugar, el rostro
de Scully quien yacía junto a todos esos seres y estaba lista para ser sacrificada. Entonces,
qué podía significar todo eso, él sabía que ella estaba desamparada y su corazón
presentía algo más profundo, algo que apenas alcanzaba a imaginar.
-Scully, se encuentra bien – le preguntó
Doggett que como un perrito regañado se había ido directo hasta la oficina y la esperaba desde
entonces – Sabe que quise quedarme pero no conocía al jefe Skinner enfadado.
-Lo sé y gracias pero no necesito que se
meta en mas problemas por mi causa – le dijo ella en tono cortante.
-Somos compañeros, o al menos eso es lo
que parece si compartimos la oficina
-Compañeros agente Doggett, no amigos –
esas últimas palabras de Scully le cayeron a John Doggett como un balde de agua fría
porque no estaba preparado a encontrar a una mujer tan reacia ante la ayuda de alguien
-Scully, y perdóname por adelantado si
te ofenden mis palabras, pero creo que con esa actitud no vas a llegar a ningún lugar
sino solo a tu propia destrucción – ella intentó replicar pero Doggett continuó hablando
–Sé que las cosas que vives no son gratas desde que Mulder desapareció y sé cuánto
quieres encontrarlo, pero sola no vas a poder hacerlo, es muy peligroso, por lo que pude leer antes
de ser asignado contigo, supe que los dos han enfrentado a personas muy poderosas con argumentos
que solo dos valientes podrían y creo que por ese motivo tu más que nadie
debe cuidarse de cometer errores como los que ya cometiste.
-Y meterme en una madriguera a esperar por mi
hijo – replicó ella enfadada – mi estado no implica invalidez.
-Por Dios Dana jamás quise decir eso, solo
que no debes hacerlo sola, solo que no me importa si me sancionan o me echan por esa causa,
lo que quise decir es que yo estaré dispuesto a ayudarte en lo que pueda.
Las palabras de Doggett fueron sinceras y contundentes
Scully dejó por un momento su coraza de valor y mostró su verdadero
rostro de miedo, temía por Mulder, por su bebé y por su propia vida, así que con un
poco de vergüenza por como había tratado a Doggett trató de disculparse pero él no
se lo permitió –No hace falta Dana, solo una cosa más – y estirando su mano le dijo –Amigos? – Ella no
dudó ni por un instante a su respuesta y en un acto de extrema efusividad lo abrazó y
le respondió –Gracias John creo que en verdad necesito un amigo.
-El trato que hicimos – dijo una mujer algo acabada
por la vida – creo que yo si lo cumplí, ahora espero mi retribución
-Retribución – le respondió un hombre
al que poco o nada le importaba el trato – Considero que cada cual recibe lo que merece recibir
-Pero yo les entregué a Mulder, eso era
lo único que me pidieron
-No, usted no ha cumplido el trato en su totalidad,
estaba ocultando alguna información muy valiosa para nosotros.
-Información – preguntó ella con
un poco de incertidumbre ante su próxima tarea
-Sí Laura Keil, usted no nos dijo sobre
el embarazo de la compañera de Mulder y sobre el padre de ese bebé
-A qué se refiere usted
-Ojo por ojo... – y se detuvo para ensayar su
nueva pose de fumador de Morleys que había heredado de un viejo compañero – sabe
lo que perdió Keil, ahora lo va a recuperar, solo por un canje.
-Pero ella no sabe nada
-Usted tampoco lo sabía cuando todo sucedió,
ahora puede vengarse.
-No quiero hacerlo – dijo ella – estos años
han sido un infierno.
-Y créame, Keil, lo seguirán siendo
si no coopera con nosotros.
-Así lo prefiero
-No creo que su hijo ni su esposo consideren lo
mismo
-Miente, usted no los tiene en su poder al menos
no a mi hijo.
-Muy pronto verá que no es así.
Oficinas del FBI un mes después
-No es posible – dijo Scully un poco consternada
– ya han pasado tres meses desde que Mulder desapareció y nadie sabe nada.
-Cálmate Dana, creo que esto te puede interesar
– de ese modo Doggett le alcanzó unas notas, todas con la misma frase "agente Scully
cuídese por favor"
-Desde cuando tienes esto John – preguntó
ella
-Hace cerca de un mes, empezaron a llegar a la
oficina.
-Cómo pudiste ocultarme algo así
-Fue orden de Skinner, aun hoy y con esta amenaza
– dijo pasándole la última nota – prefirió que no te avisara sino que te
cuidara.
Scully se quedó perpleja leyendo el contenido
del papel que decía – Gibson no es el único y ellos lo saben y por eso la quieren, quieren
a su bebé.
El rostro de Scully palideció de forma
inmediata, su ahora abultado vientre sentía la ansiedad de su madre la cual se hallaba muy asustada.
-No voy a dejarme amedrentar por estas amenazas,
porque son solo eso, amenazas.
-Dana, no puedes hablar así – dijo Doggett
como un guardián –Recuerda que ahora vienen directo a tu bebé.
-Eso ya lo temía desde que supe de mi estado
John y no por ello he dejado de buscar a Mulder, además, eso me parece una treta
porque creo que estamos muy cerca de encontrar algo.
-Dana Scully – dijo Doggett usando un tono de
regaño –Cómo puedes estar así de tranquila ante esto.
-Se ve que no me conoces Doggett.
-Quisiera aprender a hacerlo – respondió
él – por ahora solo quiero que no salgas de la oficina, al menos hasta que tengamos un sospechoso
Sin embargo ella ya escuchaba estas últimas
palabras desde la puerta – Dijiste un mes de amenazas, hasta ahora no se han atrevido a hacerme
nada, no veo porque lo vayan a hacer hoy – y de este modo salió de la oficina
seguida por Doggett que no dejaba de recalcarle su terquedad
-Si te consideras mi amigo, no me sigas por favor
– eso fue lo último que dijo y luego se marchó por las escaleras.
Doggett regresó a la oficina para hacer
un par de llamadas, ambas tenían que ver con Scully, una era para mejorar su seguridad y un
poco de vigilancia para su departamento, la otra era un poco extraña, su voz se tornó
algo temblorosa y sus manos sudaban sosteniendo el auricular, sus palabras eran confusas
lo único que fue algo claro era – deténganla antes de que pueda hablar con
Scully, me temo que podría ser muy peligroso.
"Todo sigue igual, la misma oscuridad, los mismos
sonidos, los mismos estudios, es como si quisieran acabar con mi voluntad porque no pueden
encontrar lo que desean, ahora mis fuerzas se vuelven cada vez menores, algún
día voy a ceder pero temo que el entregarme a ese sueño sería exponer a quien
amo a una pesadilla interminable"
-Creo que todo está muy claro – le dijo
una voz – creo que ahora ya podrá cerrar sus ojos y liberarse de todo esto.
-No, no debo hacerlo, todo esto es una trampa
– masculló Mulder con las últimas fuerzas que guardaba.
-La decisión es suya, no tenemos porque
obligar su voluntad – le contestó la voz a sabiendas de que muy pronto esta sucumbiría
a sus deseos.
Hospital Memorial
08:09
A Scully le preocupaba un poco el verse sola el
día de su primera ecografía no solo por las famosas amenazas sino por la irrupción
de la noche anterior, su discusión con Doggett sobre su propia seguridad y por último
la ausencia de su madre quien a última hora tuvo que viajar a San Diego por algunas dificultades
con la salud de Mathew. – Mulder, como quisiera que estuvieses aquí, tengo un
poco de miedo – dijo como para sí misma antes de escuchar la llamada que la conduciría
hasta el consultorio de su obstetra la cual se percató de inmediato de su estado.
-Dana, está enferma, veo que ha bajado
de peso desde su último control.
-Estoy bien es solo que no pude dormir anoche.
-Alguna molestia con el bebé
-No, creo que solo fue la emoción.
-Entonces recuéstese sobre la camilla que
lo que va a presenciar es realmente maravilloso.
Con un poco de incomodidad por sus 5 meses se
trepó en la camilla y la doctora empezó a untarle el gel sobre su vientre haciendo que
tanto Scully como el bebé se sobresaltaran – Es solo por un momento – dijo la doctora cuando
fijaba el monitor, luego, las cosas cambiaron y un pequeño feto hizo su entrada
en la pantalla, lo único que se podía escuchar era su corazón que latía acelerado
mientras se ocupaba de darle una que otra patada a su madre.
-Está muy saludable – dijo la obstetra
a la maravillada Scully que no dejaba de ver el monitor
-Y que es – preguntó por fin
-Creo que a este bebé le gusta el misterio,
aun no lo he podido determinar.
Scully sonrió luego salió del consultorio,
justo cuando iba hacia el ascensor, una mujer venía de frente, también estaba
embarazada y a Dana no le importó cuando por poco y la hace caer, lo único que sintió
fue un golpe en el brazo que adujo fue por el tropezón; sin embargo, cuando ya iba en el ascensor, se sintió
mareada y la vista se tornó algo borrosa, finalmente al llegar al parqueadero, se desplomó
sin motivo aparente; de inmediato dos hombres la levantaron y la introdujeron a un
auto que estaba cerca del propio de la agente luego hicieron una breve llamada – Ya la tenemos.
-Muy bien, eso apenas es parte de lo que quiero
– dijo el receptor de la llamada soltando una bocanada de humo.