Carretera Forestal
10'45 de la noche
Michel Norton iba conduciendo como todas las
noches de regreso a su casa, después de un duro día de trabajo. Conducía
despacio ya que durante todo el día no había parado de llover y ahora la
carretera estaba mojada y podía ser peligroso. A si que conducía con mucha
cautela. De vez en cuanto pasaba algún que otro coche en dirección
contraria, pero eran pocos, sólo estaba él y otro coche más adelante. Por
un momento se fijó en una señal de tráfico: Denver, 15 Km.
Sin previo aviso el coche que se encontraba
delante de él dio un giro imprevisto, patinó sobre la carretera mojada,
giró sobre su propio eje y perdió el control, hasta que se salió de la
carretera y se empotró de frente contra un árbol. Michel reaccionó rápido,
dio un volantazo y pisó el pedal del freno. Logró evitar el coche
accidentado y vislumbró por el rabillo del ojo la causa del accidente, un
ciervo que en ese momento corría hacia el bosque en busca de refugio. Cuando
detuvo el coche, Michel cogió una linterna del maletero y corrió los escasos
metros que le separaban del coche accidentado.
El paisaje era desolador, el coche, un Fort
negro, estaba totalmente destrozado por la parte delantera y no paraba de
sonarle el claxon. La colisión había sido tan fuerte que el árbol estaba
quebrado por el tronco y había arrancado algunas raíces del suelo. Este
estaba lleno de diminutos trozos de cristal.
Al llegar junto al coche dirigió el haz de la
linterna al interior de este.
Dos personas estaban aprisionadas. El panel de
mandos había cedido por el golpe y los aplastaba. Eran un hombre y una mujer,
la mujer estaba en el lugar del conductor y tenía la cabeza apoyada en el
volante. El hombre se encontraba en el asiento del copiloto con la cabeza
hacia atrás. Tenía varios cortes en la cabeza y estaba cubierto de
cristales. El cinturón de seguridad le había salvado la vida, de no ser por
él, el hombre hubiese salido proyectado por el parabrisas. Michel dio las
gracias por ello. Pero no podía decir lo mismo por la mujer, ella no llevaba
el cinturón de seguridad.
La alzó la cabeza para que el claxon dejara de
sonar y logró verla con claridad. Era pelirroja y tenía el pelo parcialmente
manchado de sangre. Observó un corte bastante profundo en la cabeza, en el
que no paraba de manarle sangre. Michel comprobó si aún seguían con vida.
Se apreciaba que el hombre aún respiraba. Le tomó el pulso a la mujer y
comprobó aliviado que su corazón latía. Pero era un latido muy débil y
probablemente no iba a resistir mucho sin atención médica. Rápidamente se
dirigió hacia su coche para poder llamar a urgencias desde su radio.
Fox Mulder y Dana Scully se hallaban
inconscientes dentro del coche. Mulder comenzaba a recobrar el conocimiento,
por el contrario Scully se hallaba a las puertas de la muerte.
Mismo lugar
10'55 de la noche
El lugar en que minutos antes había sido
testigo del accidente, estaba ahora abarrotado de enfermeros, policías de
tráfico y bomberos. El coche accidentado estaba siendo recogido por la grúa,
mientras que los heridos se encontraban a un lado de la carretera siendo
atendidos por los enfermeros.
Había dejado de llover, ahora solo una fina
capa de lluvia caía, dos ambulancias, un camión de bomberos y unos cuantos
coches de policía estaban a un lado del camino. En mitad de la carretera un
guardia de tráfico daba ordenes a los coches que pasaban por el lugar. Solo
la oscuridad de la noche era interrumpida por las luces de los coches y
linternas.
Poco a poco Mulder entreabrió los ojos, estaba
confuso y le dolía todo el cuerpo. Al rededor de él unos enfermeros
examinaban sus heridas, mientras que un policía sostenía una linterna para
alumbrarles. Intentó mirar a los lados pero el collarín se interpuso a sus
deseos. Con bastante esfuerzo pudo articular unas palabras.
- S… Scully.- balbuceó casi
inteligiblemente.
- ¡ Eh, se ha despertado !.- gritó el
policía a los enfermeros. Mulder empezó a ponerse nervioso, no sabía donde
estaba Scully y comenzaba a tener una extraña sensación.
- Scully…- dijo otra vez. Entonces escuchó
unos ruidos que venían de un gran grupo de enfermeros.
- ¡ La estamos perdiendo !.- decía un
enfermero.
- ¡ Rápido hay que llevarla al hospital !.-
dijo el otro. Scully yacía en el suelo, a su alrededor varios enfermeros la
estaban practicando el masaje cardiaco. - Un… dos… tres…- decía el
enfermero cada vez que la oprimía el pecho.
- Scully…- Mulder intentaba gira la cabeza
pero no podía, al ser incapaz de verla y no saber como se encontraba le hacia
ponerse cada vez más nervioso.- ¡Scully!.- gritó con todas sus fuerzas,
pero no hubo contestación. Entonces le alzaron y le llevaron a la
ambulancia.- …Scully…- ahora le daba vueltas todo, empezaba a marearse y
la vista se le nublaba.
Cada vez Mulder se encontraba peor, el dolor en
la cabeza le era insoportable. Le metieron en la ambulancia y cerraron las
puertas antes de que pudiera ver a Scully. A ella la metieron en la otra
ambulancia y casi al mismo tiempo arrancaron.
- …Scully…- murmuraba una y otra vez
Mulder. Notó como la ambulancia arrancaba y sonaba la sirena. - …Scully…-
casi lo decía inconscientemente. A su alrededor los enfermeros le vendaban
las heridas de menor consideración, pero ni notaba ya el dolor. Mulder en un
estado de seminconsciencia no paraba de susurrar el nombre de su compañera.
Hospital de Denver (Colorado)
11'07 de la noche
A estas alturas de la noche la sala de
urgencias era un hervidero de gente y de heridos. Médicos, enfermeros y
especialistas iban de un lado a otro llevando pruebas, análisis o curando en
el mismo pasillo a personas con pequeños cortes y heridas de menor
consideración. De vez en cuento entraba alguna que otra ambulancia, con
algún que otro accidente no muy grave. Pero aquella noche no había sucedido
nada considerable, poco a poco la sala se iba tranquilizando y algunos
médicos pudieron descansar, aunque sólo fuera unos minutos. Repentinamente
la puerta se abrió de par en par e irrumpieron dos camillas.
Primero fue la de Scully y a continuación
entró la de Mulder. Al instante un grupo de médicos y enfermeras que en ese
momento estaban desocupados, rodearon las dos camillas.
Mulder no parada de llamar a su compañera.
- S…Scully.- balbuceaba una y otra vez.
- Accidente de coche. La mujer padece
traumatismo craneoencefálico grave y varios cortes y contusiones, lleva
veinte minutos de parada cardiaca. El hombre perforación del bazo y una
fuerte conmoción en cabeza y abdomen, al igual que otros tantos cortes y
contusiones.- Especificó el enfermero al médico mientras corría junto a la
camilla de Scully.
- ¡El traumatismo craneoencefálico al Box
uno!.- dijo el médico a la enfermera más cercana.-¡ El bazo al Box dos !.-
todos le obedecieron y llevaron las camillas hasta el final del pasillo.
Metieron a Scully en una gran sala, llena de cajones y máquinas. A Mulder le
pusieron en la sala contigua a la de ella. Las dos estaban comunicadas por una
gran puerta.
Vertiginosamente los hechos se apresuraron, en
cuestión de minutos se podía salvar una vida o perderla. Ubicaron a Mulder
en el centro de la sala y le alzaron para colocarle en otra camilla que se
encontraba allí. Lo mismo hicieron con Scully.
Un nutrido grupo de médicos y enfermeras
rodearon a Scully intentando hacer todo lo posible para que su corazón
latiese de nuevo. Le colocaron sondas en el pecho para controlar sus latidos y
comenzaron a reanimarla. Le dieron algunas descargas, pero el cuerpo de Scully
yacía inerte, sin ningún signo de vida.
En la sala contigua, Mulder empezaba a
despertarse. Poco a poco comenzó a percibir los gritos de los médicos.
Empezó a notar un dolor agudo en el estómago, era tan fuerte que le costaba
respirar. Lentamente entreabrió los ojos, veía unas personas que se movían
con extrema rapidez pero no podía distinguirlas, veía borroso. Estaba
confuso, no sabía exactamente donde se encontraba y no podía pensar con
claridad. No recordaba lo que había pasado.
Los médicos le estaban reconociendo, una
enfermera le quitó el collarín. El médico le oprimió el abdomen, Mulder
gimió a causa del dolor.
-…Scully…- murmuró. Desvió la vista y la
fijó en la puerta, empezaba a recuperarla. Podía escuchar el ruido de al
lado. En ese instante una enfermera entró y por un instante pudo vislumbrar
el otro lado. Entonces la vio. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo. No
podía creer lo que estaba viendo.-…Scully...- dijo con todas sus fuerzas.
Pero ella no contestó. Sentía que cada vez le costaba más mantenerse
despierto.
En la otra sala, los médicos intentaban
desesperadamente salvarla la vida. Una y otra vez la daban descargas, pero su
corazón no reaccionaba. Cada minuto que pasaba Scully tenía menos
posibilidades de sobrevivir. Lo intentaron una vez más, pero Scully seguía
sin reaccionar.
-¡Scully!.- grito, pero sus fuerzas le
fallaban. Se resistía a la idea de perderla. Pero lo que más daño le
hacía, lo que le estaba carcomiendo por dentro era el saber que él era el
culpable de que ella se encontrase en esa situación, de que estuviese a las
puertas de la muerte.- ¡¡SCULLY!!.- gritó desesperado, consumiendo su
último aliento antes de que perdiera el conocimiento.
Oficina central del FBI
Washington DC. 07'05 de la mañana
(Un día antes del accidente)
Las puertas del ascensor se abrieron y Dana
Scully llegó a su destino, el sótano. Mientras recorría los pocos metros
que la separaban de su oficina, se preguntaba cual había sido el motivo que
había impulsado a Mulder a llamarla para que viniera a la oficina un Sábado
alegando que tenía que enseñarla algo. Era algo en lo que ya estaba
acostumbrada, llamadas a altas horas de la noche para realizar una autopsia o
para viajar al otro lado del país para investigar unas extrañas muertes.
Pero no la importaba, a veces incluso disfrutaba haciendo su trabajo.
Se paró al escuchar unos ruidos que procedían
de la oficina. Aguzó el oído y recayó el la conclusión de que eran ligeras
carcajadas. Mulder no debía de estar solo. Extrañada entró en la oficina.
Mulder se encontraba sentado en su silla. Al
otro lado de la mesa, Diana Fowley se encontraba de pié hablando animadamente
con Mulder. Este al darse cuenta de la presencia de Scully, que se encontraba
en la puerta, se levantó con rapidez y se dirigió hacia ella con una sonrisa
en los labios.
- Scully, veo que llegas puntual.-
- Sí, ¿A qué viene la reunión?, por
teléfono me dijiste que era importante .- preguntó Scully.
- Por esto.- dijo Diana entregándola una
carpeta. Scully la hojeó y se paró en las fotografías de blanco y negro que
había. En una aparecía el cadáver de un hombre encima de una mesa de metal.
Aparentemente el hombre debía de tener unos cincuenta y cinco años, mas o
menos, aunque viendo las canas debía de tener más años. La foto mostraba la
mitad del cuerpo, el tórax estaba abierto y donde debía de estar los
órganos solamente había un gran orificio, cómo si algo hubiese explotado en
su interior. Scully ya había visto esto en otras ocasiones.- Se llamaba Herry
Horbal, era un marine retirado. Hace una semana se encontraba en el lago
Elbert ,junto a las Montañas Rocosas, cuando le sobrevino la muerte.
- ¿Le sobrevino?.- preguntó Scully
desconcertada. Ignoraba el por que Fowley estaba aquí, cuando lo más normal
era que Mulder y ella estuviesen solos.
- Creemos que fue infectado con el virus
extraterrestre.- dijo Mulder. Scully le miró sorprendida.
- Mulder, ¿No estarás pensando que hay un
extraterrestre perdido en las montañas?.- preguntó Scully escéptica.- Pudo
ser cualquier animal el causante de las heridas. Tu y yo sabemos que necesita
calor y que en unas condiciones de frío, como sucede en las Rocosas, no
podría sobrevivir.- manifestó Scully. No estaba de acuerdo con él, se
podía apreciar perfectamente que el cuerpo de la fotografía no tenía
indicios de descomposición celular cómo había visto en otros cuerpos
infectados por el virus.
- Por eso pensamos que el extraterrestre está
matando para utilizar el cuerpo de las víctimas como una fuente de calor
alternativa. Ha habido otras tres muertes en solo dos días. Esta fue la
primera.- dijo Mulder señalando la fotografía.
- Un momento, ¿Pensamos?.- preguntó Scully.
- Fui asignada a este caso desde el principio.
Al estudiarlo sospeché que podía ser un Expediente X. Así que se lo mostré
a Fox y él me explicó todo lo relacionado con el virus extraterrestre.- dijo
Diana.
- He hablado con Skinner y ha dado luz verde al
caso. Como la agente Fowley fue asignada inicialmente al caso nos
acompañará.- dijo Mulder.
Scully parecía asombrada, no podía comprender
cómo Mulder sin su permiso, la había contado lo del virus extraterrestre.
¿Cómo podía confiar aún en ella? se preguntaba.
Motel Roswell
Colorado, 12'35 de la mañana
El coche aparcó a un lado del camino y de su
interior salieron los tres agentes. Scully cerró la puerta y se paró a
contemplar el paisaje. Todo el lugar estaba rodeado por un inmenso bosque. Y
al fondo se encontraba las majestuosas montañas Rocosas, que en esta época
del año estaban parcialmente cubiertas de nieve. Había un pequeño lago,
justo al lado se alzaba el motel. Las habitaciones del motel eran pequeñas
cabañas situadas a los lados de un ancho camino que conducía al lago. Una
cadena de montañas se encontraba a lo lejos en dirección al lago, sólo en
los picos más altos se podía observar pequeños restos de nieve. Las
montañas se desvanecían entre las grandes nubes grises que empañaban el
lugar. Una amenaza de lluvia se cernía sobre sus cabezas.
Scully se percató del coche del sheriff que se
hallaba a un lado del camino, este estaba apoyado en el coche con los brazos
cruzados a la espera de ellos. Al darse cuenta de su presencia el sheriff se
acercó a ellos. Los tres agentes, encabezados por Mulder, se dirigieron hacia
el sheriff.
- Agentes.- dijo el sheriff en forma de saludo.
- Sheriff.- contestó Mulder, sacó su placa e
hizo las presentaciones.
- Agente Mulder se ha producido otra muerte.-
dijo el sheriff.
- ¿Cuando ha ocurrido?.- preguntó Fowley.
- Hace alrededor de una hora, al otro lado del
lago. - contestó el sheriff al tiempo que alzaba la mano señalando el
lugar.- ¿Quieren que les acerque ?.- Mulder accedió.
Los tres agentes se desplazaron al lugar de los hechos, que se encontraba al
lado del lago, en un pequeño claro.
El lugar estaba acordonado por unas tiras de
plástico con las palabras "no pasar" en negro. Mulder levantó la
tira y dejó pasar a Scully y a Fowley.
Scully se puso unos guantes y levantó el
plástico que cubría el cadáver. Este presentaba el mismo aspecto que las
otras víctimas, un gran orificio en el tórax.
- Igual que las otras víctimas.- Dijo Mulder.
Scully se levantó.
- Es cómo si algo hubiese explotado en su
interior.
- O cómo si algo hubiese nacido.- dijo Mulder.
Scully le miró.
- Pudo ser un animal el causante de estas
heridas .- explicó Scully.
- Ningún animal pudo hacer esto.
- Entonces pudo ser cualquier otra cosa.-
espetó Scully, se negaba a creer que estoy fuese obra de una conspiración
extraterrestre.
- ¿Por qué te niegas a creer algo tan obvio
Scully?.- preguntó Mulder.
-¿Obvio? El causante de estás heridas pudo
ser cualquier persona, además no hay descomposición celular en ninguna de
las víctimas.- Scully bajó el tono de su voz - No hay pruebas de que halla
nacido ningún extraterrestre.
- Puede que el extraterrestre llegase aquí y
se dedicase a matar por necesidad, tu y yo sabemos que el cuerpo humano genera
una gran cantidad de calor.- expuso, mientras intentaba mantener el tono de
voz.
Scully no podía creer que Mulder estuviese
diciendo aquello, era una idea irracional, no sabía que pensar, se estaba
comportando de una manera diferente. No era el Mulder que ella conocía, lo
único que sabía con certeza era que estaba influenciado por Fowley, y eso no
la gustaba nada.
- Mulder yo…
- Fox.- dijo Fowley cortando las palabras de
Scully, parecía haber encontrado algo. Mulder y Scully se acercaron a ella.
Esa señaló el suelo donde un rastro de sangre se adentraba hacia el bosque.-
va hacia el bosque.
Mulder se agachó para observarla mejor, miró
por un momento el bosque hacia donde se dirigía el rastro. Antes de que
abriera la boca, Scully ya sabía sus intenciones.
Había pasado media hora y Scully no sabía que
hacia en mitad del bosque buscando un ser de otro planeta. Cada vez tenía
más frío y sabia que iba a llover de un momento a otro, pero su mente estaba
en otro mundo. Intentaba comprender el extraño comportamiento de Mulder, lo
normal en estos casos sería que comprendiera su punto de vista y entre los
dos buscar la verdad, pero esta vez no dejó que se explicara, sin saber si
ella tenía razón o no, y eso en el fondo la dolía. Era cómo si la apartara
de él, cómo si no la tuviera en cuenta.
Y para colmo de males estaba Diana Fowley.
Desde un primer momento Scully sospechó de ella, intentaba comprender cómo
Mulder aún podía confiar en ella. No podía perdonar el hecho de que Mulder
la hubiese contado todo lo vinculado con la conspiración y el virus
extraterrestre. Scully sentía una sensación extraña, no podía soportar
verlos juntos, y a la vez temía esa misma sensación porque estaba segura de
que se trataba. Sentía celos.
Scully se paró al advertir que hacía tiempo
que había perdido de vista a los demás y entonces un sentimiento de
preocupación se adueñó de ella al comprobar que se había perdido.
- ¿ Mulder ?.- llamó preocupada, miró
alrededor suya pero Mulder no contestó. Comenzaba a ponerse nerviosa y
sentía cómo si algo o alguien la estuviese vigilando. Intentaba recordar
cuanto tiempo había pasado desde que se adentrara en el bosque, ¿cinco
minutos? ¿quizás diez?. Entonces escuchó un ruido. Scully se giró alarmada
desenfundando su arma y cómo si fuese una señal de cielo la amenaza de
lluvia se hizo realidad y comenzó a caer unas finas gotas de lluvia. Scully
comenzó a inquietarse. -¿ Mulder ?.- le llamó otra vez pero seguía sin
contestarla.
Dos disparos atronadores rompieron el silencio
del bosque, seguido de un estremecedor alarido. Scully asustada se agachó y
instintivamente reconoció la voz, era Mulder. Un escalofrío recorrió todo
su cuerpo. Preocupada por el estado de su compañero se dirigió, pistola en
mano, hacia el origen de los disparos.
Se paró en un desnivel y miró hacia abajo
haciendo que todos sus temores fuesen confirmados. Unos metros más abajo pudo
distinguir una figura inmóvil que se encontraba de espaldas, y al instante lo
reconoció, era Mulder.
El instante de miedo pasó al observar que
Mulder comenzaba a moverse. En parte aliviada, Scully guardó su arma y
comenzó el descenso cuidadosamente pensando en cada paso que daba para no
caerse. Al llegar al suelo Scully se fue directa hacia Mulder, que seguía en
el suelo.
- Mulder…- dijo asustada, se agachó y le
ayudó a incorporarse, Mulder se apoyó en ella. Scully le observó
minuciosamente en busca de alguna herida.- ¿Estás bien?.-
- Sí…- dijo Mulder. Sentía nauseas y le
dolía todo el cuerpo, en especial la espalda, donde había recibido un fuerte
golpe. Le empezaba a doler la cabeza y a momentos sentía que perdía el
equilibrio, estaba confuso.
- ¿ Qué a pasado?.- preguntó Fowley
acercándose a ellos.- ¿He escuchado unos disparos?
- Vi que algo se deslizaba entre la maleza…
me asusté y disparé… después sentí un fuerte golpe en la espalda… y
todo se volvió borroso.- dijo Mulder.
- ¿Vistes quien lo hizo?.- preguntó Scully.
- No….- dijo Mulder.
Unos metros más adelante, escondido entre la
maleza, un ser observaba atentamente a los tres agentes.
La lluvia había cesado pero aún amenazaba con
caer. Sentado en la ambulancia Mulder observaba cómo alzaban el cadáver y se
lo llevaban. Poco a poco empezaba a encontrase mejor, el dolor de cabeza se
había ido, y se encontraba despejado, aunque aún le dolía la espalda y el
menor roce le hacía estremecerse.
Al otro lado del camino vio cómo Scully
emergía del bosque y se dirigía hacia él.
- No hay ningún rastro de tu atacante .- dijo
Scully al tiempo que le examinaba la cabeza.
- ¿Nada?.- preguntó Mulder sorprendido.
- Ni huellas ni pisadas.- dijo Scully. Se
quedó observándolo, a parte de unos rasguños en la cara no tenía nada de
consideración.
- ¿Dónde está Diana?.- preguntó Mulder.
- Hablando con el sheriff. Ella cree que el
extraterrestre está escondido en el bosque.
- ¿Y tú que crees?.- preguntó Mulder. Scully
se quedó pensativa, pensó sus palabras antes de hablar.
- Pienso que el asesino y quién te atacó son
la misma persona.- dijo convencida.
- Ya.- dijo Mulder, sabía que ella no estaba
de acuerdo con lo que él pensaba.
- Necesito más pruebas, no basta solo con
simples suposiciones.- dijo Scully. Mulder se levantó indignado.
- ¿Suposiciones?. Y los cuerpos… ¿No te
basta con los cuerpos?.- preguntó exaltado.
- ¡No hay ninguna evidencia!.- Dijo Scully.
- ¡No es lo que dice Diana!.
- ¡Pues entonces debería de ser tu
compañera!.
- ¡Pues puede que tengas razón!.
Scully al oír eso dio por franjada la
discusión y se fue. Mulder al ver su reacción se dirigió hacia ella, la
agarró del brazo y la hizo parar.
-¿¡Qué te ocurre!?.- preguntó Mulder.
- ¡No se, ¿Porqué no se lo preguntas a
Diana?!.- contestó Scully. En esa momento un atronador relámpago desató
otra vez la lluvia. Los dos agentes miraron al cielo.
Al escuchar esas palabras la soltó y se quedó
de pié mirando cómo Scully se dirigía a la ambulancia, que minutos antes
había recogido el cadáver. Scully le observó por última vez antes de
cerrar las puertas.
Mulder contempló inmóvil bajo la lluvia cómo
se marchaba la ambulancia, mientras que un sentimiento de culpa se adueñaba
de él.
SEGUNDA
PARTE