Disclaimer: Los
personajes aparecidos en esta historia son propiedad de Chris Carter, de la
1013 Production y la Fox. Su utilización es sin ánimo de lucro y no intenta
infringir el copyright
Dedicatoria:
A todo aquel fan que se moleste en leerla
Tipo: XF
(investigación de un Expediente-X) MSR (relación Mulder Scully)
TORMENTA DE
VERANO IV
- Mulder…- dijo Scully que se encontraba en
la puerta. No podía creer lo que había visto. Mulder ya había elegido y por
doloroso que era no había sido la elegida.- …Perdón… - dijo y se fue
corriendo. Bajó las escaleras de la cabaña y se dirigió al coche, no
quería estar ni un minuto más en este lugar. Estaba furiosa con Mulder,
furiosa y dolorida, había jugado con sus sentimientos.
Mulder salió tras ella, debía de decirle lo
que había significado el beso para él.
- ¡ Scully !.- gritó, pero ella no le hizo
caso, siguió hacia delante. Mulder la alcanzó antes de que llegara al coche
y la agarró del brazo para que parara.- Scully… déjame que te lo explique.
- No hay nada que explicar.- manifestó
mientras se soltaba.- Ya has elegido… así que me voy.- dijo y se volvió.
Sacó las llaves del coche y abrió la puerta.
- Scully… espera.- dijo y la siguió. No
podía dejar que se fuera sin más, abrió la puerta del copiloto y entró. En
ese momento Scully intentaba ponerse el cinturón de seguridad, pero al ver
que estaba atascado desistió y arrancó.
- Scully yo…- dijo al tiempo que se ponía el
cinturón de seguridad.- … no es lo que piensas.- Mulder intentaba buscar
las palabras correctas.
Scully hizo unas maniobras y salió del motel
en dirección a la carretera. A su lado Mulder intentaba decirla que sí
había elegido, pero Fowley no era la persona a quien había elegido.
- Scully…
- No hay nada de que hablar, Mulder.- Le
cortó.
- Al contrario, es ahora cuando debemos hablar,
de decir de una vez por todas lo que ambos hemos mantenido en secreto durante
todos estos años.- Scully le miró, en cierto sentido tenía razón, entonces
empezó a llover, Scully encendió el limpiaparabrisas y volvió a mirar a la
carretera.
- Scully…- Mulder estaba decidido a
decírselo, a decirla que ella era la persona elegida.- Te…- Scully le miró
adivinando lo que el quería decir, pero en ese instante Mulder miró por un
momento a la carretera y entonces lo vio. Un ciervo se encontraba en mitad de
la carretera y Scully iba directa hacia él.- ¡ Scully cuidado !.
Ella miró a la carretera y vio al ciervo.
Intentó esquivarlo, pisó el freno y dio un giro brusco perdiendo el control
del coche. Lo último que vio Mulder fue a Scully intentando esquivar el
ciervo, acto seguido cerró los ojos y perdió el conocimiento.
10'55 de la noche
Poco a poco Mulder entreabrió los ojos, estaba
confuso y le dolía todo el cuerpo. Al rededor de él unos enfermeros
examinaban sus heridas, mientras que un policía sostenía una linterna para
alumbrarles. Intentó mirar a los lados pero el collarín se interpuso a sus
deseos. Con bastante esfuerzo pudo articular unos palabras.
- S… Scully.- balbuceó casi
inteligiblemente.
Entonces todo se volvió muy confuso para él.
Sentía cómo una y otra vez recobraba y perdía el conocimiento. En principio
pudo notar cómo su cara se mojaba lentamente con la lluvia, para después
sentir el dolor de sus heridas. Instintivamente no paraba de repetir el nombre
de su compañera. Le llamaba una y otra vez, quería saber cómo se
encontraba, ya que la sombra de la duda planeaba sobre él. Sentía una
extraña sensación que le ponía más nervioso por momentos. Entonces empezó
a escuchar unos ruidos que procedían de al lado, al principio no era capaz de
entenderlos, su mente no era capaz de trabajar. Poco a poco entendió que esas
palabras, anteriormente inteligibles, eran de unos enfermeros que, supuso al
instante, estaban reanimando a Scully.
- …Scully…- decía una y otra vez, pero
ella no contestaba. El miedo se adueñaba de él. No sabía lo que había
pasado y lo peor era que no sentía la presencia de su compañera. Noto cómo
ese grupo de paramédicos que debía de atender a Scully se iba a una
ambulancia. Mulder sintió cómo le alzaban, le colocaban en una camilla y se
lo llevaban a otra. En ese momento empezó a quedarse dormido, no tenía
sueño, pero le costaba permanecer despierto. Cerró los ojos la oscuridad se
adueño de él.
Hospital de Denver (Colorado)
11'07 de la noche
Mulder empezó a sentir pequeños fogonazos de
luces, intermitentemente. Entreabrió los ojos y se dio cuenta de que eran las
luces de neón de un hospital. Con las fuerzas que tenía intentó permanecer
despierto todo el tiempo que pudo, pero el dolor, muy intenso, le hacia a
veces perder el conocimiento por unos instantes. A su alrededor, los médicos
se congregaron y le llevaron a una habitación. Mulder no la reconocía. Los
ruidos que escuchaban a su alrededor se iban convirtiendo en voces, que el
entendía.
Empezó a notar un dolor agudo en el estómago,
era tan fuerte que le costaba respirar. Lentamente abrió más los ojos. Veía
unas personas que se movían con extrema rapidez pero no podía distinguirlas,
veía borroso. Intentó parpadear para que su vista se aclarase pero no pudo.
Las voces eran cómo ecos lejanos que resonaban en su cabeza.
Los médicos le estaban reconociendo, una
enfermera le quitó el collarín. El médico le oprimió el abdomen, Mulder
gimió a causa del dolor.
-…Scully…- murmuró. Desvió la vista y la
fijó en la puerta, empezaba a ver con claridad. Podía escuchar el ruido de
al lado. Voces que no paraban de repetir: "La estamos perdiendo…,"
En ese instante una enfermera entró y por un instante pudo vislumbrar el otro
lado. Solo fueron unos escasos segundos, pero aquella imagen se le iba a
quedar grabada en la retina para el resto de su vida. Un escalofrío recorrió
todo su cuerpo. No podía creer lo que estaba viendo. Vio cómo el cuerpo de
Scully estaba siendo reanimado por los médicos. Vio en su rostro el color
azulado, el color de la muerte, su cabeza se movía al son de las descargas
eléctricas que infligían en su cuerpo con la esperanza de reanimarla.
Esperanzas que se desvanecían con el paso del tiempo. -…Scully...- dijo con
todas sus fuerzas. Pero ella no contestó. Sentía que cada vez le costaba
más mantenerse despierto.
En la sala contigua, los médicos intentaban
desesperadamente salvarla la vida. Una y otra vez la daban descargas, pero su
corazón no reaccionaba. Cada minuto que pasaba Scully tenía menos
posibilidades de sobrevivir. Lo intentaron una vez más, pero ella seguía sin
reaccionar. El médico dudaba en seguir, pero algo la decía que debía
salvarla. No se desesperó he intentó otra vez, colocó las paletas en el
pecho de Scully y le dio la descarga…
Nada, su cuerpo no daba señales de vida, en el
monitor una línea plana y constante se dibujaba mientras un pitido retumbaba
por toda la sala…
-¡Scully!.- gritó, pero sus fuerzas le
abandonaban. Se resistía a la idea de perderla, de no verla jamás. Pero lo
que más daño le hacía, lo que le estaba carcomiendo por dentro era el saber
que él era el culpable de que ella se encontrase en esa situación, de que
estuviese a las puertas de la muerte.- ¡¡SCULLY!!.- gritó desesperado,
consumiendo su último aliento antes de que la oscuridad volviese. Perdió el
conocimiento.
Llevaron a Mulder al quirófano. Mientras la
atención de los médicos recayó en Scully, querían salvarla. El color
azulado no se iba e incluso algunas enfermeras dejaron de trabajar, estaban
seguras de que era un caso perdido, de que Scully estaba muerta.
- Doctor….- dijo una enfermera con la
intención de que parara sus intentos de reanimarla. Era imposible… . Pero
el doctor siguió….
- ¡… Cárguelo a 300…!.- ordenó a una de
las enfermeras. El sudor resbalaba por su frente y su corta melena morena se
le pegaba a la cara. Colocó otra vez las paletas y la dio otra descarga…
miró a la pantalla donde mostraba el pulso de Scully y vio como la línea
seguía siendo recta… mala señal. La idea de darse por vencido le rondaba
la cabeza, pero impulsado por una fuerza extraña decidió continuar…- ¡
… 50 mililitros cúbicos de adrenalina…!.- la enfermera reacia a esa
orden, se la puso.
- ¡ …Cárguelo a 350…!.- ordenó, pero la
enfermera no hizo caso, era una estupidez seguir con esta farsa, sabía que la
mujer que se encontraba encima de la camilla estaba muerta.-…¡ He dicho que
lo cargue a 350…!.- gritó mientras la miraba. La enfermera accedió.
Una vez más, la dio una descarga, miró la
pantalla… y una honda se dibujó en ella, ahora lo que antes era una línea
recta se convirtió en pequeñas curvas acompañadas de un pitido constante
pero débil. Scully tenía pulso. El medico, suspiró aliviado. Dejó las
paletas y observó los ojos de Scully. Reaccionaban ante la luz.
- ¡Rápido, llévenla al quirófano!.- gritó.
Todo el personal médico le hizo caso. Ahora, con el pulso recuperado, debían
encargarse de las graves heridas que sufría. Llevaron a Scully afuera de la
habitación, el medico sintió como había hecho un gran trabajo, una sonrisa
se dibujó en su rostro. Miró a la enfermera que se encontraba delante de él
y que minutos antes le había ayudado. En su rostro reflejaba la pena,
mientras negaba con su cabeza. Sabía que no se iba a recuperar.
Hospital de Denver
20'35 de la noche
(un día después del accidente)
En una pequeña esquina se encontraba la
centralita de la UCI. En ella tres enfermeras se encargaban de vigilar los
diez monitores, cada uno de ellos mostraba los latidos de todos los enfermos.
Todos estaban bien etiquetados con el nombre y la fecha de entrada. Debían de
estar atentas ya que al mínimo cambio debían de salir corriendo. Aparecían
nombres cómo el de Lippmann, Appell, Mulder, Mouton, Sc… de repente la
alarma sonó. El pulso cardiaco de uno de los pacientes se había disparado y
sufría el riesgo de sufrir un colapso.
La enfermera rápidamente se dirigió a la
habitación. Al entrar se sorprendió al ver al paciente levantarse e intentar
quitarse las sondas que tenía. Dos enfermeras que habían llegado antes
intentaban disuadirle, pero el enfermo parecía cómo poseído…
- ¡Señor debe calmarse!…- decía una de las
enfermeras mientras le agarraba el brazo. Este se soltó bruscamente he
intentó levantarse de la cama pero un repentino mareo le vino y tuvo que
sentarse.
La enfermera que se encontraba en la puerta,
pasmada ante la sorprendente mejoría del hombre, sintió cómo alguien
entraba rápidamente en la habitación. Era el medico que durante todo el
proceso le había atendido.
-¡ Si quiere hacer el favor de calmarse le
atenderemos !.- dijo mientras le agarraba de los hombros y le obligaba a
sentarse en la cama.
-¡ Me llamo Fox Mulder y busco a mi compañera
!.- dijo mientras se levantaba otra vez.
-¡ Si se cómo se llama…!.- dijo y le
obligó a sentarse otra vez.
-¡ Si sabe cómo me llamo sabrá quién soy.
Soy agente federal y busco a mi compañera Dana…
- Si Dana Scully… lo sabemos…
tranquilícese y túmbese. En su estado es perjudicial…
-¡ Me calmaré cuando me digan dónde está
Scully !…- Se levantó otra vez. Mulder se encontraba muy nervioso. Hacía
sólo unos instantes que se había despertado, y su primer objetivo era saber
donde se encontraba ella. Ya que desde el accidente no la había visto y por
su cabeza pasaba una serie de imágenes horripilantes. Ella con un color
azulado, encima de una camilla…
- ¡ Cálmese y siéntese !.- le ordenó el
médico. Mulder aceptó a regañadientes. -… Bien… su compañera fue
ingresada a las 11 y 10 minutos de la noche, aproximadamente. Presentaba un
cuadro craneológico muy severo. Estuvo en paro cardio-respiratorio durante
más de 20 minutos…- mientras el médico relataba a Mulder todo lo sucedido,
en su cara se le dibujaba una expresión de pánico…-… estuvo a las
puertas de muerte, pero milagrosamente recuperamos su pulso y la llevamos al
quirófano. Lamentablemente, debido a las heridas que padecía y a la enorme
presión que su cerebro sufría no pudimos operarla…
- Pero…- intentó decir algo, se temía lo
peor.
-… Cálmese… la agente presente un
importante coágulo en la parte frontal del lóbulo izquierdo, ese coágulo
realiza una fuerte presión que no podemos tratar ni con cirugía, ni con
fármacos… No se preocupe, está viva…- esas palabras aliviaron la culpa
de Mulder momentáneamente…-… pero se encuentra en un estado de coma
profundo.
Mulder intentó asimilar la gran cantidad de
información que en solo unos minutos había recibido, apoyó la cabeza en las
manos y cerró los ojos, quería que todo esto fuese un sueño, quería
despertar de esta pesadilla…
-¿Me está diciendo que puede que no
despierte?…- dijo con desesperación.
- Sí… Las próximas 48 horas son críticas,
si no despierta o muestra algún síntoma de mejoría… las posibilidades de
que despierte serán nulas.
- … Quiero verla.
- En estos momentos es imposible…- pero
Mulder no hizo caso, se levantó y se fue en busca de Scully. Ignorando el
dolor. Caminó por el pasillo mirando por las ventanas en busca de Scully.-…
¡ Me está obligando a que llame a seguridad !.
- …Hágalo…- Mulder la buscaba pero no la
encontraba. Había formado un gran revuelto, enfermeras y pacientes le
observaban.-…¡Scully!…- Sabía que era inútil llamarla pero estaba
desesperado. Miró hacia la izquierda y entonces la vio tras la ventana. Se
encontraba plácidamente en la cama, rodeada de tubos. Era como si estuviese
dormida. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Sintió cómo las fuerzas le
abandonaban. Corrió hacia el cristal que les separaban y comenzó a golpearlo
con todas sus fuerzas…-… ¡Scully!…- Golpeaba una y otra vez el cristal.
Mientras, al otro lado, Scully permanecía inmóvil.-… ¡Scully!…- Mulder
se desesperaba por momentos, sentía cómo el peso del mundo se cernía sobre
él, no quería plantearse la idea de que ella… de repente los guardias de
seguridad le atraparon. Mulder se negaba a alejarse de su lado…-…
¡Déjenme!… ¡ Scully!.
Los dos guardias le llevaron a rastras. El
médico cogió una jeringuilla y se la clavó en el hombro. Mulder comenzaba a
ver borroso, le debían de haber inyectado algo para dormir. Perdía las
fuerzas y no podía mantenerse de pié. Los guardias le agarraron. Una última
imagen de Scully en la cama fue lo último que vio.
Un día después
09'55 de la noche
Cuenta atrás: 21 h
A Mulder le habían dado el alta hacía escasas
horas. El médico le había dicho que descansara, pero él no quiso. Fue
directo a la habitación de Scully.
Se encontraba en un sillón en una esquina de
la habitación, delante de él se encontraba la cama. Scully yacía en ella,
inmóvil. Mulder no era capaz de mirarla. La habitación se encontraba en
penumbras. La única luz era la de una pequeña lámpara situada al lado de
Mulder, en una pequeña mesa. Estaba quieto, mirando al vacío mientras
escuchaba de fondo el pitido constante de los latidos de Scully.
Una y otra vez recordaba los acontecimientos de
los últimos días con la esperanza de ver donde se equivocó y siempre
llegaba a la misma conclusión. El beso de Fowley, ¿Por qué la había
besado?. El tenía la culpa de todo, el era el causante de que Scully se
encontrase en coma. Desde el fondo de su corazón deseaba que se recuperase,
pero el médico le había dado pocas esperanzas. Lo que le descorazonaba era
que él no podía hacer nada, solamente esperar y confiar en que Scully se
recuperase, de que luchase por vivir.
Cuenta atrás: 10 h
Mulder se despertó sobresaltado y confuso.
Había tenido una pesadilla, había soñado con el accidente repetidas veces y
siempre con el mismo final, Scully moría. Miró el reloj que había en la
habitación, era las nueva de la mañana. Durante toda la noche no se había
movido de su lado, pero ella seguía igual. No mostraba ninguna mejoría. La
desesperación le inundaba. Aún confiaba en un milagro, sin embargo el tiempo
se acababa y con él las esperanzas…
Cuenta atrás: 0 h
Eran las diez de la noche, hacía horas que el
plazo de las 48 horas había acabado y todo seguía igual. Mulder estaba
desesperado, hacía sólo media hora que el médico había hecho su ronda y le
había notificado que a estas alturas era imposible que recuperase la
consciencia. Sería un vegetal para el resto de su vida. Mulder tenía que
aceptar la idea de que no se iba a recuperar. Desde ahora tendría que vivir
sin ella.
Abatido y extenuado, se levantó del sofá y se
sentó en la cama de Scully. Ella permanecía igual, dormida cómo un ángel.
Verla de aquel modo le hacía desear la muerte. Una lágrima resbaló por su
mejilla. La había perdido para siempre. Nunca más vería su sonrisa, oiría
su voz ni olería su perfume. Acarició su dulce piel de porcelana. A parte de
algunos rasguños que tenía en la cara, su hermosura resaltaba. Cogió su
mano y la besó. Más lágrimas inundaron su rostro. Sin dejar de agarrarla la
mano, la depositó en la cama. La miró mientras se despedía, sin palabras,
con la mirada.
-…Te quiero…- Un dulce y calmado <<te
quiero>> fue el adiós que le dio. Al instante se hundió en
desesperación.
05'45 de la madrugada
Mulder se encontraba sentado en el sillón, no
sabía que hacer, no sabía a donde ir. Sentía impotencia y rabia, rabia por
no poder hacer nada. Se sentía culpable, inmensamente culpable por su estado,
Scully no se iba a recuperar. Sentía cómo si hubiese perdido una parte de su
ser, todo su mundo se había roto… Se había dado cuenta tarde de lo que
sentía por ella, y ahora lo estaba pagando. Scully nunca iba a saber…
Un movimiento procedente de la cama le
despertó de sus pensamientos, penso que había sido una alucinación si no
hubiese visto mover levemente la mano de Scully de nuevo…
- ¡Scully!…- Se levantó de un salto y se
acercó a la cama.-… Scully…- se sentó junto a ella y la agarró la mano.
Entre las tinieblas una débil luz de esperanza se encendía…-…Scully…-
Ella movió la mano unos milímetros, Mulder lo notó.-¡ Que alguien me ayude
!, ¡Enfermera!.- gritó.- … Venga Scully…- Sentía cómo Scully estaba
luchando por vivir.-… Vamos…- Mulder la animaba.
- ¿¡ Qué ocurre!?.- preguntó una enfermera.
- ¡ Se ha movido !.- dijo mirándola. Una
sonrisa se dibujó en el rostro.
- Imposible…- comentó la enfermera mientras
se acercaba a la cama.
Mulder sintió una presión en la mano, volvió
a mirar a Scully y vio, sorprendido, cómo sus preciosos ojos azules le
estaban mirando.
Dos semanas después
20'46
Scully estaba preparada para marcharse. Había
sido dos semanas muy duras, pero lo peor ya había pasado. Hacía un par de
horas que la habían dado el alta. Esperaba a que viniese Mulder, él se
había empeñado en acompañarla. Desde el accidente no se había movido de su
lado y se esmeraba por cuidarla. Aún le quedaba varias horas en coche y otras
tantas de avión. Pero por delante tenía otras dos semanas para recuperarse.
Una merecidas vacaciones.
Se encontraba a un lado de la cama, de pie. La
habitación se encontraba en penumbras, iluminada por una pequeña lampara, lo
suficientemente potente cómo para ver perfectamente, pero sin molestar a la
vista.
No recordaba casi nada del accidente, ni de los
momentos anteriores y posteriores. Solamente recordaba imágenes que iban y
venían cómo flashes. La carretera, la lluvia, Mulder, un ciervo… lo demás
era cómo un mal sueño. Poco a poco iba recordando, pero sólo eran imágenes
sueltas sin sentido. Una imagen era la que la atormentaba, la costaba salir,
era cómo si no quisiera recordarlo…
Se sentó en la cama y se centró. Era una
imagen borrosa, difuminada. Cerro los ojos y dejó que las imágenes vinieran
a ella… . Eran dos personas, un hombre y lo que parecía una mujer.
Reconoció al hombre, era Mulder. No reconocía a la mujer o si… tenía los
ojos cerrados cuando vinieron una sucesivas imágenes muy rápidas y muy
nítidas. Una cabaña, una puerta entreabierta y la imagen borrosa de antes,
pero esta vez muy clara… y recordó todo.
Sintió una punzada de dolor, al recordar cómo
Mulder besaba a Fowley. Sintió cómo sus ojos se inundaban de lágrimas,
¿qué iba a hacer ahora?… Recordaba cómo la había besado, nunca había
sentido tanto dolor, no podía comprender la razón por la que Mulder la
había dado esperanzas. Cerró los ojos y se frotó la sien, sentía un leve
dolor de cabeza. No debía estresarse, eso le dijo el médico. Decidió, por
doloroso que era, que debía alejarse de Mulder, para que él siguiera su
camino junto a Fowley. No podría mirarle más a la cara sin que le viniera a
la mente esa escena, era lo mejor. Ya nada los unía así que ¿para que
seguir junto a él?.
El sonido de la puerta, acompañado de unos
pasos familiares, la hizo levantarse de la cama y limpiarse rápidamente las
lágrimas. Se giró y vio a Mulder portando un pequeño ramo de flores.
- Hola, ¿Qué tal?.- dijo con una amplia
sonrisa. Se acercó a ella y la entregó las rosas.
Scully le devolvió la sonrisa y cogió el ramo
de flores. Las olió por un momento y luego las dejó en la mesilla. En
ningún momento le miró a los ojos. Scully estaba dejando el ramo de rosas
encima de la mesita cuando sintió la cálida presencia de Mulder a sus
espaldas. Él estaba muy cerca de ella, por detrás, oliendo su agradable
perfume. Scully se estremeció. Podía sentir que Mulder estaba muy cerca de
ella, percibía su aroma... Mulder se hundió entre el cabello de Scully para
sentir que estaba viva, que estaba con él.
- Creía que nunca más me sonreirías de ese
modo…- dijo mientras la acariciaba el cabello.
Scully cerró los ojos. No podía… no debía
dejarle seguir. Recordando la imagen del beso. Se apartó de él.
Mulder se sorprendió por la reacción. Había
llegado la hora de sincerarse.
- Scully debemos hablar…
Scully se giró.
- Sí, lo se… Mulder dejo el FBI.
-¡Qué!…
- Lo he pensado mucho y creo que será mejor
que nos separemos.
-¿Por qué?…
- No soy más que un estorbo y además no
quiero entrometerme ente Diana y tú. Así que me voy.
Mulder se dio cuenta de que Scully recordaba el
beso.
- No te estás entrometiendo… ¡No hay nada
entre ella y yo!.
-¿ Donde está Fowley?.- preguntó Scully.
- Ni lo se, ni me importa.
Se miraron, Mulder sintió la frialdad de
Scully. Ella se encontraba delante de él, con los brazos cruzados mirándole
fijamente.
- Scully yo…- Mulder intentaba explicarse,
pero Scully le cortó.
- No hace falta que te expliques.- Dijo Scully,
se disponía a marcharse, pero Mulder la agarró.
- Mentira, deseas tanto cómo yo que me
explique.- dijo Mulder convencido de que estaba en lo cierto.
- Y bien.- dijo Scully cruzando los brazos en
espera de su contestación.
- Hace poco me dijiste que me decidiera… pues
bien ya he decidido.
- Sí, ya lo he visto.
- Scully… créeme, entre Diana y yo no hay
nada, es cierto que en un momento de mi vida la quise, pero ya pasó.- dijo
Mulder, cada vez que hablaba su tono de voz aumentaba.
- No se si creerte Mulder.
- ¿¡Por qué no!?.- preguntó Mulder
indignado.
- ¡Porque los hechos tiran por tierra todas
tus promesas!.
-¡ Scully no hay nada entre Diana y yo!.
-¿¡Entonces porqué la besaste!?
- ¡Por que…!- Mulder intentaba buscar una
respuesta pero no encontró ninguna.
- No hace falta que me lo digas, solo soy tu
compañera, nada más.- dijo Scully y se dio la vuelta para marcharse.
- Eso no es cierto y tu lo sabes, eres más que
eso, eres…- Mulder no pudo seguir, otra vez no tenía palabras para explicar
la emoción que le consumía por dentro. Scully se dirigió hacia la puerta,
no quería permanecer por más tiempo en esta habitación.
-… Durante todos estos años has sido cómo
una luz entre las tinieblas, en los peores momentos me has ofrecido tu apoyo
sin pedir nada a cambio…- Scully se paró en el umbral de la puerta, sin
girarse.-… casi te pierdo, y mientras estabas en coma me di cuenta de que
aún nos queda un largo camino para descubrir la verdad… Scully te
necesito.- Imploró. Scully se acercó a él, Mulder observó que tenía los
ojos vidriosos, ella fijó su vista en él, Mulder pudo sentir cómo su mirada
penetraba hasta lo más profundo de su ser.
- Solo me necesitas para buscar la verdad.-
dijo Scully en un tono seco. Mantuvo la mirada unos instantes y luego se
dirigió hacia la puerta. No creía en él, los últimos acontecimientos la
hicieron desconfiar en él.
-¡Scully!.- dijo Mulder. Scully se paró, se
sentía cansada sólo quería una cosa, descansar. Todo esto la superaba con
creces, pero debía de ser fuerte… no debía ceder, su orgullo se lo
impedía. Scully se giró otra vez.
- ¿¡Qué es lo que quieres!?.- preguntó a
Mulder.
- A ti.- contestó Mulder. Scully le miró,
sorprendida por la respuesta. Ahora era ella quién estaba indecisa, una parte
le decía que se quedase, pero otra parte, la más orgullosa, la decía que se
marchase.
- Adiós Mulder.- dijo Scully sentenciando su
decisión, y cruzó la puerta.
- Dana…- dijo Mulder. Scully se paró, hacia
muchos años que Mulder no la llamaba por su nombre , le extrañaba, casi no
recordaba la última vez...Permaneció quieta. Pero aquello no le hizo cambiar
de opinión. Las lágrimas inundaban sus ojos, se las limpió, no quería
mostrase débil. Mulder se acercó a ella, la agarró de los hombros y la hizo
dar la vuelta.-… Mírame a los ojos y dime que no me quieres.
Scully le miró, era incapaz de mentirle, de
decirle que no le amaba. Las lágrimas resbalaban por su rostro. No podía
aguantar más esta situación, le quería, le amaba pero no le podía perdonar
aquel beso con Fowley.
- Adiós Mulder.- Dijo con lágrimas en los
ojos. Mulder la soltó. Por fin la había dicho que la amaba. Después de
tanto tiempo había conseguido reunir el valor suficiente para decírselo.
Pero era demasiado tarde. La había perdido para siempre.
- Huir no es la solución.- dijo Mulder cuando
ella se disponía a irse. Scully se dio la vuelta.
- Entonces, ¿Cual es la solución?… quedarme
ahí junto a ti, mientras veo como la besas y...
- ¡No...!, déjame explicarme...
- Mulder...- dijo al borde de las
lágrimas.-... este no es el momento...
- ¡Entonces, cuando será...! - Dio un paso y
se acerco a ella.-¡... otra vez estás huyendo... rehusas a la única verdad
que nos hace estar juntos. Escapas porque tienes miedo. Me has hecho abrir los
ojos y darme cuenta de que aún nos queda por descubrir una verdad, y la
debemos de descubrir juntos… es esa verdad a la que los dos hemos temido
desde hace mucho tiempo.!
Scully, seguía inmóvil delante de Mulder.
Escuchando sus alegaciones. Mulder se desesperaba.
- ¡Deja de buscarle la lógica!… no se lo
que me llevó a besar a Diana… llámalo instinto animal o un
"apretón" del momento…. Pero debes creerme, no sentí nada….-
dijo, se podía apreciar que Mulder iba a llorar...- Por favor créeme…
- Mulder por favor… .- Scully no quería
escucharle, a cada palabra de él, le costaba más irse.
- Reconoce que tienes miedo…
- ¿Miedo a que?…
-… A lo que pueda pasar ahora…- Mulder se
acercaba más a ella, le hablaba con tono dulce. La miró a los ojos, podía
ver que en estos momentos ella estaba dudando…
- …Mulder…- no quería que siguiese, pero
no hizo nada para pararle…
- …Scully… - Mulder se acercó más a ella…
Scully dudó por un momento y al final se apartó de él...
- Lo siento…- Simplemente no podía. Sabía,
aun doloroso que fuese, que él aún sentía algo por Diana. Scully no podía
luchar contra su recuerdo.
Mulder la agarró de la mano. Scully
permanecía de espaldas a él.