Disclaimer: Los
personajes aparecidos en esta historia son propiedad de Chris Carter, de la
1013 Production y la Fox. Su utilización es sin ánimo de lucro y no intenta
infringir el copyright
Nota del
autor: Después de siete años de
espera, llegó el capítulo que tanto esperamos.
GRACIAS GA Personalmente creo que este capítulo es una obra maestra y aunque
sé que nada lo puede superar y que ningún fanfic le podría llegar a los
tobillos, es necesario evidenciar en palabras lo que los shipper
tanto queremos.
Pensé muchos comienzos para este fanfic y pero todos terminaban igual. Espero
que les guste.
Rating:
NC-17
Feedback:por favor
Spoilers: All
Things, algo de Millenium pero nada importante.
Tipo: post-ep
All Things, MRS
TE AMO
Dudo varios minutos. Luego sólo lo hizo.
Trato de acomodarla sin despertarla para que pudiera descansar bien. La recostó
y la volvió a tapar con su manta.
Tan pequeña y vulnerable se veía a lo largo de su sillón, que no pudo
evitar volver a acariciar su rostro llevándole el mismo mechón de pelo
de antes, tras su oído.
Mulder se sentó en su mesita, corriendo las tazas de té que aun estaban
tibias.
Era tan bella que pensó que nunca se podría cansar de mirarla. Durmiendo se
veía más joven, como si las amarguras de su vida se vieran aliviadas con el
sueño.
Pasaron segundos, minutos y tal vez horas. Nadie lo sabe.
Lo único certero era que Mulder continuaba contemplando a su querida Scully,
mientras recordaba la historia que ella le había contado.
Siete años y seguía sin conocer cosas de su pasado, aun había partes de su
vida que él ignoraba.
La historia con Daniel era algo tan privado para ella y sin embargo se lo contó
sin tapujos. Estaba agradecido por que ella confiara en él sobre la base de
la amistad que habían construido.
Aunque se alegraba por ella de que hubiera podido superar los acontecimientos
de estos últimos días, estos no podían dejar de causarle algo de celos.
Cada vez que conocía o sabía que en la vida de Scully hubo otros, no dejaba
de molestarlo e incomodarlo.
Si bien su mente intentaba ordenar sus sentimientos, estos se hacían lugar
para ocupar sus sentidos.
Tenía las manos sudorosas. Miró sus palmas observando las líneas de su
mano.
Miró esas líneas que, según algunos, marcan tu destino.
Si esto era cierto, pues sólo le quedaba agradecerle el que Scully estuviera
con él. Y pedirle que estuviera en su futuro.
Ella era la luz de su vida. A pesar de todo lo malo, ella era lo que le daba
importancia a su existencia, la fuerza para seguir adelante.
El sólo hecho de tenerla junto ya lo reconfortaba. No pedía nada más, sabía
que era demasiado pedir. Sólo segur amándola día tras día como lo había
aprendido a hacer desde el momento que la vio entrar a su oficina.
Se rió de sí mismo recordando como le afectó de que ella no quisiera acompañarlo
a Inglaterra. Cómo su egocentrismo le ponía una venda en sus ojos para que
se interponga en la irremediable marcha del destino. Quizá el destino ya lo
tenía todo planeado. Él debía marcharse para que ella pudiera y tuviera que
mirar hacia atrás. Revalorar su entrada al FBI y hacer otra vida alejada de
ese hombre que la amo tanto como para seguirla a Washington.
Al fin y al cabo, ella no se arrepentía de su decisión. Scully perdió
tanto, una vida real, un marido, hijos, estabilidad; todo para contemplar el
cielo junto a él. Ella se merecía todo lo mejor y más; pero su egoísmo le
agradecía a ese destino que le hubiera regalado el placer de conocer a la
mujer que amaba.
Su mirada se apartó de sus manos para volver a posarse en el rostro de
ella.
Scully tenía sus ojos abiertos. Ya no dormía y en el azul se vio a sí
mismo.
Se miraron fijamente por un buen rato como si lo hicieran por primera
vez.
Cuando Mulder se disponía a hablar, quizá a decir algo cómico o casual para
romper con el ambiente que los envolvía, Scully habló primero.
“Te amo”.
Las palabras salieron de su boca más fácilmente de lo que pensaba. Era como
si se hubiera liberado y dejara que la su vida tomara el camino irremediable a
seguir.
Scully volvió a repetir la frase frente al rostro de Mulder que denotaba
sorpresa. Se percataba que él ya lo sabía, pero también sabia que al
escucharlo de sus labios el amor que sentía por él quedaba establecido, como
una verdad. No un amor entre amigos, sino el amor entre un hombre y una mujer.
Ya no existiría la duda, sino la pura y simple realidad.
Al volver a escuchar las palabras y observar se reincorporaba su compañera
frente a él, sólo le quedaba abrir su corazón.
“Yo también te amo... ¿lo sabes, verdad?”
Scully sonrió. “Lo sé, pero igual necesitaba escucharlo”.
Esta vez fue Mulder el que sonrió para que luego su rostro volviera la
seriedad.
Las cabezas de ambos se inclinaron tímidamente hasta la altura en cada uno
podía respirar el aliento del otro.
Volviendo a intercambiar miradas para convencerse de lo inevitable.
(“I know the way you feel, like the rain outside”, Moby)
(“put your mouth close to my”, Moby)
Unieron sus labios.
Al rozar sus bocas evocaron el recuerdo y sensación de la noche de año
nuevo.
Sin embargo, ahora era distinto.
Scully alejo su boca de la de Mulder. Pero sólo para que éstas se extrañaran
y se volvieron a juntar.
Ella separó sus labios para dejar entrar la lengua de él al lugar que
siempre soñó. Mulder recorrió la boca de su compañera saboreándola y
percibiendo un tenue sabor a té. Ella, por su lado, comprobó el salado gusto
de las semillas de girasol que durante años intrigaron su mente al igual que
la sensación que brotaría al morder su labio inferior.
Del beso comenzaba a nacer la pasión retenida durante los años.
Con esto las manos de ambos se pusieron en movimiento. Mulder la acercó a él,
hasta sentarla en su regazo. Una mano dejó su cintura para bajar hasta su glúteo,
apretándolo como para que el contacto lo convenciera que era real, que esto
estaba pasando.
Scully sentía su erección intensificando el beso.
La falta de aire produjo la separación de sus labios.
Scully estás segura... es decir... dímelo ahora porque después me va a
costar detenerme.
“Mulder, hazme el amor”
Las palabras salieron de su boca como un suspiro que se desvaneció en el aire
no lo suficiente para que estas comenzaran a volverse realidad.
Con esto Mulder la tomó de la mano y la encaminó a su habitación.
Al llegar a los pies de la cama Scully se quitó su chaqueta.
Mulder la abrazó y comenzó a sembrar besos por su cuelo, rostro, besos que sólo
se detuvieron al llegar a su oído para que su lengua se encargara de
acariciarlo.
Al mismo tiempo Scully recorría sus manos por la espalda de Mulder, mientras
su respiración comenzaba a acelerarse. Se unieron en otro beso.
Scully logró levantar la polera de él para poder pasar sus manos por su
espalda. Al mismo tiempo Mulder bajaba u mano que dejaba de acariciar su
cabello para ahora hacerlo con su seno. Éste parecía haber sido hecho para
él. Su mano era capaz de contenerlo por completo, para luego deslizarse hasta
que sus dedos con su pezón duro por él.
Scully sin soportar más levantó la polera de Mulder, con la ayuda de él.
Con esto Mulder comenzó a desabrochar os botones de la blusa de Scully con
sus manos tembladizas. Tras unos instantes la penda cayó para dejar expuesto
su sostén negro. Mulder bajo los tirantes de sus hombros, para que luego
Scully lo desabrochara y lo dejara caer.
Sus ojos pardos se cerraron en el momento en que sus manos se posicionaron
sobre los pechos de Scully. Ella lo miró y era como si él intentara grabar
cada centímetro de su piel en su mente. Abrió los ojos inclinando su cabeza
para que su boca tuviera el turno de sentir lo que sus manos habían
palpado.
La sensación era increíble.
Scully tiró hacia atrás su cabeza al mismo tiempo que sentía que la lengua
de Mulder envolvía su pezón para luego morderlo y provocar un impulso que
recorrió todo su cuerpo. La boca de él se dirigió hacia el otro seno para
darle el mismo placer.
Entre tanto las manos de Scully revolvían la cabellera de Mulder, éste bajo
sus manos para abrir el cierre de la falda.
Cuando ésta se derrumbó alrededor de ella, Mulder se puso de rodillas y la
contempló hacia arriba.
Desde esta posición bajo lentamente sus medias para que sólo sus bragas
negras quedaran como barrera entre ambos, las que contrastaban con su pálida
piel.
Scully se movió y se recostó sobre la cama y sólo lo miró fijamente.
Mulder comenzó a quitarse sus jeans sin desviar sus ojos. Quedando en bóxer
se recostó junto a ella.
Ambos comenzaron a tocarse y recorrerse con sus manos y labios.
Scully introdució su mano al bóxer de Mulder para tocar su erección que no
dejaba de llamar su atención.
La respiración de ambos se aceleró y de la garganta de él fluyeron los
gemidos más sensuales que jamás Scully hubiera oído.
Mulder sabiendo que esto no duraría mucho si ella continuaba con el masaje
que incrementaba rápidamente el tamaño de su pene, la detuvo.
Se incorporó sentándose para posicionarse junto al pedazo de tela que cubría
a Scully.
Ella levantó sus caderas para ayudarlo a que bajara lentamente sus bragas
mojadas, revelando sus bellos rojizos y la excitación que la consumía.
Tirando sus bragas al suelo, Mulder ascendió sus manos por las suaves y bien
formadas piernas de Scully; para llegar al lugar más deseado.
Él la besó en su intimidad.
Ella lo detuvo.
Él la miró con extrañeza.
“Mulder te necesito dentro de mí”
Asintiendo se quitó con la ayuda de ella su bóxer que evidenciaron su erección
rígida que llegaba a doler.
Ella abrió sus piernas para que él pudiera acomodarse.
El roce entre su pene y los labios de su vagina fue electrizante. Con esto los
dos emitieron gemidos que fueron el preludio de la penetración. Lenta y
constante.
Después de tanto tiempo de abstinencia parecía como si fuera la primera vez
para Scully. Él era tan grande y se sentía tan bien.
Para Mulder las paredes de ella eran tan estrechas que con cada centímetro
que avanzaba sentía como que el fuego lo iba consumiendo.
Cuando estuvo por completo dentro de Scully sus bocas se reunieron.
El beso adquirió ritmo, al igual que sus movimientos pélvicos.
El beso se rompió para que se miraran a los ojos, entre tanto sus cuerpos
actuaban con mayor rapidez. Sus movimientos proporcionaban suficiente fricción
a Mulder, al mismo tiempo que estimulaban el clítoris de Scully.
La temperatura no tardó en subir, para que comenzara a crecer el orgasmo que
se podía ver en los ojos de ambos.
“Oh, Mulder, Dios, te amo...” murmuraba Scully cuando inició a
contraerse.
Los espasmos del orgasmo de ella causaron que él la acompañara. Con el
nombre de ella entre sus labios, él estalló de placer. Las oleadas de pasión
consumieron los cuerpos de ambos..., que ahora eran uno.
Cuando la respiración volvió ala normalidad, Mulder rodó hacia su lado de
la cama para dejar de oprimir el pequeño cuerpo de Scully. Él la miró para
ver como sus azules estaban entreabiertos.
“Scully, te amo tanto”
“Y yo a ti, Fox Mulder”.
Ella colocó su cabeza sobre el pecho de é. Mientras Mulder acariciaba su
cabello rojizo el cansancio lo invadió, quedándose dormido.
Luego de un buen rato y de oír la respiración de su amado, Scully logró
despojarse del brazo que la rodeaba.
Se paró de la cama y cubrió a Mulder con la sábana celeste, intentando no
despertarlo. Esto no sucedió. De seguro el viaje lo había fatigado. Recogió
su ropa y se encaminó al baño para vestirse.
Cuando estuvo lista se miró al espejo. Veía a una Scully distinta, pero al
mismo tiempo igual.
Se arregló el pelo y se dirigió nuevamente a la habitación, dejando en el
solitario baño el sonido del agua caer, gota a gota.
Se puso su chaqueta y miró hacia él. Lo amaba tanto. Y aunque quería volver
a recostarse a su lado y sentir su cuerpo contra el suyo, sabía que no era el
momento, que debía ir a casa... y pensar.
En todo caso, más tarde habría tiempo para volver a dejarle paso al amor. Más
tarde.