Cambios

Disclaimer: Bueno, me siento estúpida al decir esto pero allá va: Expediente X y sus personajes no me pertenecen, son creación de la Twenty Century Fox y de Chris Carter, bla, bla, bla... pero esta novela sí es creación mía así que CC, no te metas en mi terreno, soy peligrosa ;·)

Dedicatoria: a todos mis amigos en especial a Terecity, Iván, Patty, Elena, Eva, Angela, Carol y sobre todo a Teresa, que gracias a uno de sus relatos mi inspiración volvió y fui capaz de escribir esto, además de dejarme prestado el título de uno de sus relatos :·) También un saludo muy especial a Susana, que poco a poco se ha convertido en una fan como yo gracias a mis laaaaaaargas conversaciones sobre la serie y que me ha apoyado en los momentos difíciles. Por último aunque no menos importante a mis padres, que siempre están ahí cuando les necesito y a todas las personas que me han escrito animándome a que siga escribiendo.

Feedback: No creo que pudiera estar sin él ;·)

Spoilers: séptima en general e indirectamente referencia a la octava (aunque no hay ningún spoiler específico sobre ella).

Palabras clave: Mulder POV, UST, angst

Clasificación: PG-13 por dos expresiones utilizadas pero nada que no hayáis oído antes :·)

Tipo:  MSR


CAMBIOS

 

Contemplo lo que está a mi alrededor: las estanterías, los cuadros, la pecera, al alfombra... Acerco la palma de mi mano a la mesa que está enfrente mía y la acaricio lentamente.

Todo aparentemente sigue igual. Pero siento que todo ha cambiado. Cinco meses es mucho tiempo, sobre todo cuando se trata de Scully y de mí.

No saben cómo me han encontrado, no saben cómo estoy vivo. Yo tampoco.
No recuerdo nada de lo sucedido. Y me da miedo que llegue la noche y en sueños los recuerdos se apoderen de mí. Puede que no lo recuerde pero sé que ha sido horrible. Lo puedo notar en mi cuerpo, en mi interior. Tengo cicatrices en lugares donde nunca las había visto: una en mi pecho, otra en la espalda y varias en las muñecas y en los brazos.
Scully me dijo que cuando me encontró no estaba segura de si realmente era yo. Tenía una incipiente barba y el pelo muy corto, como si me lo hubieran cortado recientemente. Estaba muy delgado y con la expresión perdida. Era incapaz de hablar y de poder moverme. Yo apenas recuerdo el momento en que ella me encontró, sólo cuando me desperté en el hospital y la vi a mi lado sonriendo y con lágrimas en los ojos.

Tras salir del hospital y llegar a casa lo primero que hice fue mirarme al espejo. Y me asusté porque por un momento no reconocí al hombre que estaba ante mí y me miraba confundido.

Ha pasado una semana desde eso. He recuperado bastante peso y el pelo me está creciendo rápidamente aunque todavía me canso con facilidad y tengo lapsus de memoria. Hay veces que me he dirigido a la cocina para coger algo y tras entrar en ella no recuerdo por qué estoy allí. Scully me dice que debo tomármelo con calma, que es cuestión de tiempo. Sé que tiene razón. Pero me pregunto si las marcas de esta experiencia que han quedado en mi interior podrán desaparecer tan rápido como las de mi apariencia física.

Quizás debería estar contento. He conseguido ver y sentir la verdad que tanto ansiaba. Solo que está era una verdad que no quería oír ni ver. Pero ¿qué tengo para demostrarlo? Nada.
No puedo mostrarles a los demás que ellos existen, que estuve en su nave. Sigo estando como al principio, sin pruebas que poder poner encima de la mesa, tan sólo con unas memorias que no desean ver la luz.

Pero he vuelto al lugar al que pertenezco, he vuelto a Scully. Sin embargo, no he sido el único que ha cambiado y no sé si estoy preparado para aceptar las elecciones tomadas por los demás.

Scully está embarazada. De mí. Técnicamente, claro.
Todavía recuerdo el día que quedamos en su casa para trabajar en unos informes y mientras estábamos descansando y tomando un café ella comenzó a hablar:
- Mulder, tengo que contarte algo - dijo con rostro serio.
Dejé la taza de café sobre la mesa, centrando toda mi atención en ella.
-¿Qué ocurre?
- Últimamente... he estado visitando al médico.
Mi cuerpo se puso en tensión y los recuerdos del cáncer invadieron mi mente.
-¿Por qué? ¿Sucede algo malo? ¿Estás bien?- comencé a preguntar precipitadamente.
- Sí, estoy bien Mulder - respondió con una leve sonrisa -. No es nada malo. Sólo que... me han realizado algunas pruebas y... han llegado a la conclusión...
- Scully... - empecé a decir.
- Mulder, puedo tener hijos.

Pasó un breve periodo de tiempo, quizás fueron sólo segundos, en que dudé de lo que había escuchado. Era demasiado bueno para ser cierto. Pero miré directamente a los ojos de Scully y supe que era verdad. Tras superar la sorpresa del momento que impedía que pudiera articular alguna palabra, mi rostro no pudo mostrar mayor alegría.

-¿Cómo? ¿Hablas en serio? ¿Es posible? - le mostré una amplia sonrisa.
- Técnicamente según los médicos sí.
Acerqué una de mis manos nerviosas a una de las suyas y la apreté cariñosamente.
-¡¡Eso es estupendo!!- dije.
- Lo sé - respondió mientras perdía su mirada en algún punto del suelo, avergonzada -. Pero... no es tan fácil.
-¿Qué quieres decir?
Ella permaneció callada durante unos segundos.
- Además de conseguir las condiciones adecuadas para que yo pueda... concebir... necesitamos encontrar... al... donante adecuado - dijo con voz temerosa.

Aún no puedo creer cómo pude tardar tanto tiempo en darme cuenta qué estaba tratando de decirme.
-¿Al donante adecuado?
- Sí. Los médicos me han preguntado que si conozco a alguien que me gustaría que fuera el donante y... - me miró fijamente -... les he dicho que sí.

La parte ignorante de mi cerebro empezó a pensar a quién se estaba refiriendo.
- Mulder... tú...

Por un momento pensé que había dejado de respirar. Quería que YO fuera el donante, que YO fuera el padre. Supongo que permanecí demasiado tiempo callado porque Scully comenzó a hablar rápidamente.
- Pero sólo si realmente quieres Mulder, no tienes que sentirte obligado. Sé que es mucha responsabilidad y...
- Nada me haría más feliz que ayudarte a tener un hijo.

Creo que los dos estábamos sorprendidos por lo que había dicho. Scully mostró una sonrisa que podría haber iluminado el más oscuro de los rincones y vi cómo sus ojos se tornaban vidriosos.
- Mulder... esto... significa tanto para mí...

Me dio un fugaz e inocente beso en los labios y me abrazó con fuerza.
Por una vez había hecho feliz a Scully y con eso podía vivir en paz.

Así que tras realizarme unas pruebas llegaron a la feliz conclusión de que era el donante adecuado para Scully. Como siempre, los dos volvíamos a ser complementarios.
El proceso fue largo y duro. Scully tenía que realizarse chequeos y análisis continuos y tomaba varias pastillas hormonales que la hacían tener repentinos cambios de humor (además de otros efectos más desagradables).
Recuerdo una vez que fui a su casa para hacerla una visita de fin de semana y tras llamar varias veces a la puerta no recibí respuesta. Entonces decidí entrar con mi propia llave y la encontré vomitando en el baño. Tras ayudarla a levantarse del suelo y a lavarse la cara vi su rostro y sus ojos enrojecidos. Había estado llorando.
Hablé con ella, la pregunté si se encontraba bien, y, como siempre, me respondió que sí, que sólo era un "mal día".

A pesar de todo, sabía que costara lo que costase ella llegaría hasta el final.

Finalmente los médicos dieron el visto bueno para la inseminación. Tras haber discutido al haberle comentado que ella quizás se sentiría incómoda si yo estaba presente y ella negarlo en absoluto, los dos fuimos a la consulta de su médico.
Fue bastante rápido para lo que yo esperaba. Pensaba que sería un proceso más lento y complicado. Ahora lo único que quedaba era esperar.

La noticia fue un jarro de agua fría para ambos: la inseminación no había sido viable.
Recuerdo que tras recibir la noticia fuimos a su casa y ella se fue directamente al baño. Podía escucharla llorar desde el salón. Intenté hablar con ella, consolarla, decirle que se podía volver a intentar. Pero fue un golpe muy duro para ella y rechazó esa opción.
- No creo que tenga fuerzas para pasar por ello otra vez - dijo entre sollozos.

Fue entonces cuando vino la parte más difícil: intentar que todo fuera como antes. Al principio quería ayudarla, estar a su lado, pero fue un proceso que ella decidió que tenía que pasar sola. Muchas veces la notaba ausente mientras estábamos trabajando en un caso. Fueron varios los informes que realicé sólo porque ella se encontraba "indispuesta".
Pero eso no era lo peor: tenía el presentimiento de que ella pensaba que yo era el culpable. Antes de la noticia podía acercarme más a Scully, tocarla: un leve roce sobre su mano, una caricia en su espalda... ahora me sentía incapaz. Las veces que lo había intentando había notado cómo su cuerpo se tensaba y se ponía a la defensiva. Después de pensarlo mucho hablé con ella sobre su distanciamiento y dijo que no lo hacía a propósito y que sentía que me estuviera haciendo daño. Pero me pidió que la diera tiempo y espacio para ella sola.
De nuevo, me quedaba fuera de la ecuación.

Pasaron los meses y Scully volvía a acercarse a mí poco a poco, cediéndome más terreno, permitiéndome entrar de nuevo en su mundo. Pero eso no significaba que todo estuviera olvidado.
Recuerdo una vez que tras terminar un informe en su casa pedimos una pizza. Scully decidió tomarse una ducha hasta que llegaba la pizza mientras yo me distraía viendo la tele. Tras ver que no había nada interesante la apagué y comencé a echar un vistazo a mi alrededor. Siempre me ha gustado la casa de Scully, es... acogedora. Y a decir verdad tiene más gusto que yo a la hora de elegir el color de las cortinas o el papel de las paredes. Una de las partes que más me gustan de la casa de Scully es una pequeña mesa / escritorio que tiene en el salón así que me acerqué a él y me senté en la silla. Observé el pequeño revistero que había sobre la mesa donde tenía colocadas cartas y algunas felicitaciones de cumpleaños anteriores. Encendí la lámpara de color bronce y comencé a curiosear. Sé que no debía pero Scully estaba en la ducha y era imposible que se enterara. Abrí varios de los pequeños cajones que tenía la mesa y vi su interior: papeles, más cartas, recibos... Decidí abrir el último cajón y allí los encontré: dos pares de patucos, unos de color azul y otros de color rosa. Los cogí con delicadeza y los observé con mayor atención.
Scully los debía haber comprado hace tiempo y a pesar de todo decidió guardarlos, como si todavía mantuviera la esperanza. Me partió el corazón.
Fue entonces cuando escuché ruido en su cuarto así que los guardé rápidamente, volví al sofá y encendí de nuevo el televisor. Ella reapareció con el pelo mojado y con unos vaqueros y un jersey. Me preguntó si había algo interesante en la televisión y manteniendo la compostura le respondí que no. A pesar de disimular mi tristeza ella tuvo que darse cuenta que algo iba mal porque durante la cena me preguntó si me encontraba bien. Por supuesto le respondí que sí.

No obstante Scully volvió a ser la misma así como nuestra relación profesional y personal. Hasta que desaparecí. El resto ya es historia.
Y tras mi regreso descubro que en realidad Scully está embarazada. No se explica cómo pero su estado de 6 meses lo demuestra sin lugar a dudas. Ella me explicó que se realizó unas pruebas de paternidad, temiendo que "ellos" fueran los culpables de su estado. Su sorpresa fue enorme al descubrir que el padre era yo.

Es una sensación extraña saber que Scully espera un hijo mío. Cuando acepté ser el donante nunca había pensado que fuera tan complicado. En realidad ahora no sé cómo comportarme con ella, cómo hablar con ella.
Creo que ella siente lo mismo. Y curiosamente volvemos a la misma situación que sufrimos tras conocer que Scully no había quedado en estado. Vuelve a estar distante, alejada de mí. Y lo peor es que yo hago lo mismo.

Pero ella no es la única con la que no sé tratar. Ahora también está él.

Creo que se llama John... Doggett. Sí, creo que es así. Le conocí cuando todavía yo estaba en el hospital. Entró en mi habitación y tras saludar a Scully se presentó y me explicó que desde hacía cinco meses había estado trabajando con Scully en los Expedientes X, por los que mostraba un gran respeto. Mientras él hablaba yo miré a Scully y se lo dije sin palabras.

"No me habías hablado de él".

Ella bajó la cabeza, negándome su mirada.
Tras conversar brevemente con él decidió marcharse, no antes sin despedirse de Scully.
- Nos vemos Dana.

Dana. Me sorprendió el trato que él la brindaba y sobre todo, que ELLA le brindaba. Cuando se marchó, la miré y comencé a hablar.
- Tiene un apellido muy gracioso - comenté con ironía mientras sonreía -. Además de pinta de estirado ¿No crees?
- Es un buen hombre Mulder.
Por un momento no supe qué decir. La respuesta de Scully fue tan sincera que rompió mis esquemas.
- Scully...
-¿Podríamos hablar de este tema en otro momento?
-¿Quién le ha enviado?
Escuché cómo Scully suspiraba profundamente. Sin lugar a dudas estaba incómoda ante mis preguntas, lo que hacía que yo sintiera aún más curiosidad.
- Le asignó Kersh.
-¿Le asignó Kersh y confías en él?- le pregunté irritado.
- Han cambiado las cosas desde que tú te marchaste.

Touché.

- Veo que sí - me limité a responder.
Scully me miró dolida pero no dijo nada. Yo tampoco.

Siempre han dicho que tres son multitud. Tienen razón. Todavía no he comenzado a trabajar porque Skinner se ha empeñado en que me tome dos semanas de descanso pero sé que cuando vuelva las relaciones entre el agente Doggett y yo no van a ser buenas. Y lo que más me preocupa es que eso repercuta en mi relación con Scully.
No puedo recuperar los cinco meses en los que he estado desaparecido y Scully ha tenido que continuar sola. No puedo esperar que las cosas sigan tal y como las dejé meses atrás. Pero no sé si puedo aceptar que él esté en la vida de Scully.

Sé que no hay nada entre ellos. Scully nunca se comportaría de ese modo. Pero a veces puedo ser un auténtico cabrón, sobre todo en cuanto se refiere a las relaciones de Scully con los demás.
Tras una discusión que mantuvimos hace unos días insinué que si le defendía tanto era porque tenía algún motivo. Nunca había visto una mirada tan herida como la de Scully.
- No creo que ni merezca la pena responder a ese comentario - me dijo con absoluta frialdad.

No puedo evitarlo. En lo que repecta a Scully soy jodidamente posesivo porque sé que si los demás llegan a conocerla se enamorarán de ella como lo he hecho yo. Y estoy seguro de que Doggett no es una excepción. De hecho, no sé si lo habrá hecho ya.

Tengo miedo de que ella haya cambiado y sé que ella tiene miedo de que haya cambiado yo. Nuestra relación siempre se ha basado en el respeto y en la confianza; pero ahora se ha abierto un abismo entre nosotros producido por todos estos cambios, y me preocupa que ninguno de los dos seamos capaces de saltar al otro lado y unirse al otro.

-¿Mulder?
Levanto la mirada y allí está. Apoyada sobre el marco de la puerta, con dos tazas de té en la mano y una tímida sonrisa.
-¿Sí?
- Te he llamado varias veces y no me has contestado ¿Estás bien?
- Sí, estoy bien.
Ella sonríe ante tan repetida frase. Se acerca a mí, se sienta en el sofá y me ofrece una taza de té. La acepto y los dos damos un sorbo.
-¿En qué estabas pensando?- me pregunta repentinamente.
Fijo mi mirada en la mesa, sin saber qué decir, sin ser capaz de ser sincero.
- En... nada en especial.
Ella da otro sorbo a su té y asiente con la cabeza.
- Ya, claro.

Los dos permanecemos callados durante unos minutos, limitándonos a beber de nuestras tazas y a evitar nuestras miradas.
-¿Mulder?- me pregunta.
-¿Qué?- la respondo.
Finalmente logra mirarme y sus ojos desprenden una intensidad que me asombra.
- Yo también estoy asustada.
Permanezco inmóvil unos segundos y asiento levemente con la cabeza.
- Creo que debemos hablar - logro decir.
Dejamos nuestras tazas de té sobre la mesa y nuestras miradas se cruzan un segundo para después volverse a evitar. De nuevo el silencio invade la habitación y la tensión comienza a crecer. Al final me armo de valor y consigo hablar.

-¿De qué tienes miedo Scully? ¿De mí?
Ella agarra uno de los cojines del sofá y lo abraza con fuerza, como si quisiera protegerse de mí.

- Quizás - responde en voz baja.
-¿Por qué? Sigo siendo el mismo...
- Te equivocas.
De pronto me encuentro que no sé qué decir. Intento acercarme a ella y veo que aprieta el cojín con fuerza. De nuevo, me pide espacio y no tengo más remedio que concedérselo. Apoyo mi espalda en el sofá, recuperando mi postura anterior.

- Las cosas han cambiado mucho desde que te marchaste..
- Eso es evidente - respondo mientras observo indirectamente su vientre.
- Mulder, no me refiero a...
Scully suspira profundamente, exasperada.
- Sé que no recuerdo nada de lo sucedido. Y me inquieta - me coloco de lado, centrando toda mi atención en Scully -. Pero sigo siendo el Mulder de hace cinco meses, mis sentimientos no han cambiado.
-¿Y cómo era el Mulder de hace cinco meses?- me pregunta.
Le miro confundido, intentando averiguar a dónde quiere llegar.
-¿Qué quieres decir con eso?
- Hace cinco meses... - hace una pausa y cierra los ojos con lentitud para después volver a abrirlos -... ¿En qué lugar estábamos nosotros, Mulder? Porque... cinco meses es mucho tiempo para pensar y a pesar de ello no he llegado a ninguna conclusión.

Bajo la mirada y proceso sus palabras. Me doy cuenta que el abismo que hay entre nosotros es más grande de lo que pensaba y... que lleva más tiempo abierto del que yo esperaba.
- Ojalá lo supiera.
Ella se remueve en su asiento, incómoda. Ambos sabemos hacia dónde se dirige la conversación... y dudamos de si somos capaces de continuarla.
- Scully... - comienzo a hablar mientras me froto las manos, nervioso -... no puedo recuperar el tiempo perdido. No puedo retroceder en el tiempo - dejo de hablar y espero ver alguna reacción en ella. Sin embargo no lo consigo -. Sé... que debe haber sido muy duro....
- Ni te lo imaginas - dice casi en un susurro.
- Bueno... supongo que el agente Doggett te ha ayudado ¿no?- pregunto y en cuanto veo la mirada de Scully sé que acabo de cometer el peor error de mi vida.
- Dogget no tiene nada que ver con esto. Nada - dirige su fría mirada hacia mí, llena de rencor -¿Acaso crees que al haber estado él todo ha sido más fácil? ¿Qué él ha sido capaz de... sustituirte? - su voz comienza a temblar levemente - Pues te equivocas.

Entonces es cuando llega el momento en que me doy cuenta de que mis palabras realmente han hecho daño a Scully ¿Cómo he podido insinuar que ella pudiera confiar en él como confía en mí? He visto a Dogget como un sustituto mío, como un enemigo que ha venido a apoderarse de lo que he conseguido durante estos siete años. Pero en realidad es un agente del FBI que se ha dedicado a hacer su trabajo. Nada más.

- Scully... lo siento... yo...
Hace un gesto con su mano, impidiendo que pueda continuar. Siento que Scully se encierra más y más en ella y que si no hago algo por impedirlo la conversación terminará pronto.
- Ahora estoy aquí. Y no pienso marcharme. No tienes por qué pasar por esto sola. Además, yo soy el...
Ella vuelve a apretar el cojín con fuerza. No puedo seguir por ese camino. Ahora mismo ella está perdiendo la confianza en mí y el recordarle que yo soy el padre no va a hacerla cambiar de opinión.
Tengo que hacerla ver que sigo siendo el Mulder que daría todo por ella, el Mulder que la dijo que tenía miedo de perderla, que la abrazó con fuerza ante el presentimiento de que el fin del camino estaba cerca.

- Scully, no eres la única víctima.
La elección de mis palabras no es la correcta y recibo de nuevo una mirada hostil.
-¿Y quién ha dicho que yo sea una víctima?- pregunta irritada.
Ha adoptado la postura de considerar cada una de mis palabras como un ataque contra ella. El abismo se abre un poco más.

- Scully lo que quiero decir es que yo también he sufrido ¿Acaso no has visto estas marcas?- le muestro mis brazos y ella tiene que apartar la mirada, supongo que ante las imágenes que circulan por su mente de lo que puede haberme sucedido- Y no recuerdo nada. Pero sí sé una cosa: estoy seguro de que lo único que me hizo aguantar, que me hizo superar el dolor era la esperanza de que algún día me encontrarías y que volvería al lugar al que pertenezco - la miro fijamente, intentando mostrar sinceridad -, que volvería contigo.

Una lágrima se desliza por su mejilla y sé que lo he conseguido: los muros que había empezado a construir a su alrededor se derrumban y el abismo comienza a empequeñecer.

- Yo también mantenía esa esperanza, Mulder - consigue decir intentando mantener la compostura -. Pero ahora que has regresado de tu abducción, que has alcanzado la verdad que buscabas ¿Qué lugar ocupan los Expedientes X en ti? ¿Qué lugar ocupo yo?
- Scully, no recuerdo nada ¿Qué verdad tengo?
Ella fija su mirada en el suelo. Esa no es la respuesta que quiere escuchar.
-¿Y yo? ¿Qué lugar ocupo?- pregunto murmurándola.
Levanta la cabeza y se humedece los labios, pensativa.
- No lo sé.

De pronto el terrible presentimiento de que volvemos a estar como al principio, sin haber avanzado nada, me invade. Seguimos sin haber encontrado un punto de unión entre nosotros.

- Pero... - comienza a decir Scully -... quiero averiguarlo.
Nos miramos fijamente y nos agarramos a la esperanza de que no todo está perdido.
- Yo también - me limito a decir.

Ella sonríe tímidamente y se muerde el labio inferior. Entonces, poco a poco, muy lentamente, veo que su mano se acerca a la mía y la abraza con ternura. Se forma un nudo en mi garganta mientras acepto su caricia. Hacía mucho tiempo que no compartíamos un momento así.
- Esto no va a ser fácil ¿eh?- comenta Scully intentando mostrar una sonrisa.
-¿Y cuándo lo ha sido?- respondo sin dejar de acariciar su pequeña mano.

Ella asiente con la cabeza, entendiendo lo que quiero decir. Me acerco más a ella hasta que estamos hombro con hombro. Entonces, ella inclina su cabeza y la apoya sobre mi pecho.

Una sonrisa ilumina mi rostro.

Puede que todavía no hayamos salvado el abismo pero estoy seguro de que juntos construiremos un puente para superarlo.

FIN

¿Te ha encantado? ¿Lo odias? Sea lo que sea házmelo saber. ADORO el feedback ;·)


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