Disclaimer:Bueno, me siento estúpida al decir esto pero allá va:
Expediente X y sus personajes no me pertenecen, son creación de la Twenty
Century Fox y de Chris Carter, bla, bla, bla... pero esta novela sí es
creación mía así que CC, no te metas en mi terreno, soy peligrosa ;·)
Dedicatoria:
A todos mis amigos en especial a
Terecity, Iván, Patty, Elena, Eva, Angela, Carol y Teresa. También un saludo
muy especial a Susana, que poco a poco se ha convertido en una fan como yo
gracias a mis laaaaaaargas conversaciones sobre la serie y que me ha apoyado en
los momentos difíciles. Por último aunque no menos importante a mis padres,
que siempre están ahí cuando les necesito y a todas las personas que me han
escrito animándome a que siga escribiendo.
Feedback:
no creo que pudiera estar sin él :·)
Clasificación:
PG-13
Tipo: Scully
POV, Humor, UST.
PALABRAS ENCADENADAS
Miro el reloj disimuladamente y descubro con
decepción que sólo han pasado cinco minutos desde que lo miré por última
vez.
Resoplo con incomodidad y me remuevo en mi asiento.
Sólo llevo sentada aquí diez minutos y ya deseo irme. Y lo peor de todo es
que aún faltan 50 minutos hasta que pueda hacerlo.
Vale, lo reconozco: esto no fue una buena
idea.
Le echo un vistazo al pequeño programa que
nos han entregado a Mulder y a mí al entrar y leo de nuevo el título de la
conferencia: "Trabajo en equipo: cuando no sólo cuenta tu
opinión".
Suena tan patético que me dan ganas de
vomitar.
El problema es que no tengo derecho a
protestar, sobre todo porque fui yo quién animé a Mulder a apuntarnos a
estas conferencias organizadas por el FBI. No me malinterpretéis mal. No es
que lo necesitemos; de hecho, creo que aquí estamos fuera de lugar. No
existen dos compañeros más compenetrados que nosotros. Pero como el FBI
sabe que estas conferencias no tienen mucho... éxito, siempre dan una
recompensa a cambio de tu presencia. Y en este caso son dos días más de
vacaciones en Navidad.
En cuanto me enteré se lo comenté a Mulder.
Sí, soy débil, lo sé. Pero dos días más de vacaciones en Navidad son
como alcanzar el cielo, sobre todo después de nuestra estresante jornada de
trabajo: monstruos, vampiros, hombrecillos verdes, asesinos en serie...
No sabéis lo que se puede llegar a echar de
menos las pequeñas cosas que cualquier persona normal hace durante la
semana. Por ejemplo, darse un tranquilo y relajante baño (en lugar de una
ducha rápida); tumbarse en el sofá y encender la tele (en lugar de
sentarse en el sofá y encender la tele para tenerla de fondo mientras lees
informes y más informes); leer un libro (en lugar de leer perfiles
psicológicos de psicópatas)...
¡Y eran dos días! La de cosas que puedes
hacer en dos días... Así que decidí entrar en el despacho con la mejor de
mis sonrisas y pedírselo a Mulder.
Evidentemente lo primero que dijo fue:
"No".
-¿Por qué no?- le dije como una niña encaprichada con un juguete.
Él levantó la mirada del informe que estaba hojeando y me miró
sorprendido.
-¿Desde cuándo te gustan ese tipo de conferencias?
- Sabes que me gustan tanto o menos que a ti. Me resultan patéticas.
Pero... - sonreí de nuevo -... a los que asistan les conceden dos días
más de vacaciones en Navidad.
-¿Dos días?- mostró una irónica sonrisa -¿Y qué puedes hacer sólo en
dos días?
- Ni te lo imaginas - le respondo sin pensar.
Pude ver cómo una sonrisa muy distinta surgía en su rostro.
Genial. Le había dejado el camino libre para hacer uno de sus típicos
comentarios.
-¿En serio?- dejó el informe en la mesa y me miró fijamente -. Explícame
eso Scully.
Como siempre, mantuve la compostura e hice caso omiso de su comentario.
- Vamos Mulder ¿Qué podemos perder? Seguro que dentro de unos años nos
reiremos de ello.
Le envié de nuevo una irresistible sonrisa y él desvió la mirada.
- Está bien. Tú ganas.
¡Ja! Eres como un libro abierto para mí Mulder.
Así que reservamos los billetes para Los
Angeles y las habitaciones en el hotel más cercano.
Y aquí estamos. En la cuarta y última
conferencia de la mañana y deseando que la tierra se abra debajo de mis
pies y me trague.
La primera fue soportable; la segunda...
agotadora; la tercera un infierno y la cuarta...
Cuando entramos y vimos al conferenciante pensamos que ya nada podría ser
peor: de unos 50 años, con el pelo negro, un bigote a lo John Waters y una
pinta de estirado que hasta los ingleses se sorprenderían.
Sin embargo, nos equivocamos: podía ser
peor.
Porque cuando ha comenzado a hablar he tenido
que reprimir una carcajada. Es de esas típicas voces nasales y agudas que
te taladran el cerebro.
- Mátame ahora - ha murmurado Mulder en cuanto le ha escuchado hablar.
Por lo menos estamos en una de las últimas
filas y puedes... relajarte un poco más y no sentir la mirada del
conferenciante encima de ti.
Lo peor es el calor. El aire acondicionado está estropeado en la sala y no
hay ventanas que permitan que circule el aire. Y aquí por lo menos tiene
que haber... unas 100 personas, deseosas de obtener sus dos días de
vacaciones. Además, ya sabéis como son Los Angeles: no tiene ni un maldito
día de frío durante el año.
Noto cómo el sudor me recorre la espalda. Me
remuevo otra vez en mi asiento. Lo que daría por una ducha fría ahora
mismo...
Miro de reojo a Mulder muy disimuladamente, porque sé que si se da cuenta
me enviará una de esas miradas que dice a gritos: "Te lo dije".
Ahora se está quitando la chaqueta y la cuelga en el respaldo de su
asiento. Se afloja la corbata y se remanga su camisa.
Oh, oh...
Si la conferencia fuera al menos un poco
interesante podría centrarme en ella pero, seamos sinceros, ver a Mulder
con la corbata aflojada y la camisa remangada es mejor que mil conferencias
juntas.
De verdad que necesito una ducha fría...
Para desviar la atención de mi atractivo
compañero abro el pequeño bloc de notas que he traído y comienzo a hacer
garabatos en él: cuadraditos, círculos, cruces... lo que sea con tal de no
pensar en corbatas aflojadas ni en camisas remangadas...
De pronto Mulder se acerca y me arrebata el bolígrafo y el bloc.
Casi salto de mi asiento.
-¿Qué haces?- le digo en voz baja.
- Cogerte prestado tu bloc y tu bolígrafo - me responde.
- Schhhhhhhh - dicen a la vez dos agentes que están sentados justamente
delante nuestra.
Estupendo. Seguro que nos hemos sentado
detrás de los únicos agentes que están prestando atención a la
conferencia.
Miro a Mulder y me hace un gesto con la mano,
indicándome que espere. Comienza a dibujar algo que no puedo ver mientras
respiro profundamente intentando obtener aire fresco.
No puedo más. Tengo que quitarme la chaqueta. Me muevo en mi asiento hasta
que consigo quitármela mientras los dos agentes de delante me miran de
reojo. Les envío una mirada ofensiva que dice: "¿Qué pasa? ¿Es que
no puedo ni siquiera quitarme la chaqueta?"y ellos dirigen de nuevo su
mirada hacia delante.
Ya más cómoda, apoyo de nuevo la espalda en
mi asiento e intento averiguar qué está dibujando Mulder con tanto afán.
Entonces, él se guarda el bolígrafo en el bolsillo de su camisa y me
muestra su dibujo.
En él aparece un muñeco mal dibujado, con un pequeño bigote, los ojos
saltones y una cabeza enorme. Debajo del dibujo pone: "Señor
conferenciante".
¿Nunca os ha pasado que la cosa más
estúpida y poco graciosa que pueda haber os provoque unos terribles deseos
de reír justamente cuando no podéis? A mí me está sucediendo ahora
mismo. Sofoco una carcajada y él sonríe, orgulloso de su dibujo. Le cojo
el bolígrafo de su bolsillo y escribo debajo del dibujo.
"Estás aburrido ¿verdad?"
Él coge el bolígrafo y responde abajo.
"No sabes hasta qué punto". Y añade una carita sonriente al
lado.
Me limito a sonreírle y fijo mi mirada al frente. Pensaba que la
"conversación" había acabado pero de nuevo Mulder se pone a
escribir. Me deja el bloc y comienzo a leer.
"¿Has jugado alguna vez a las palabras encadenadas?"
Umm... realmente Mulder sí está aburrido.
Cojo el bolígrafo y escribo: "No". Entonces él me responde en el
papel: "¿Quieres jugar?"
A veces Mulder puede comportarse como un niño a pesar de sus 39 años.
"Mulder, estamos en una conferencia"- le escribo en el papel.
Él me responde: "Vamos, seguro que es más interesante que lo que dice
"Señor Conferenciante"".
Le miro de reojo y me muestra su carita de perrito desvalido.
Maldita sea ¿Por qué no tendrá la chaqueta puesta? ¿Por qué hace tanto
calor aquí?
"Está bien" - le respondo
finalmente en el bloc -. "Pero no sé cómo se juega" - añado.
Tras escribir durante un rato Mulder me devuelve el bloc y comienzo a leer.
"Es muy sencillo. Yo escribo una palabra y tienes que escribir lo
primero que se te venga a la cabeza. Entonces, yo hago lo mismo con la
palabra que tú has escrito. Así sucesivamente".
"¿Y quién gana?"- pregunto.
"No hay ganadores ni perdedores. Sólo es para pasar el rato. Venga,
comienza tú".
Me quedo pensativa un rato. Creo que lo mejor
es empezar con algo fácil. Escribo en el bloc y comenzamos a jugar.
"Juguetes"
Mulder escribe.
"Diversión"
Dudo por un momento. Diversión es un concepto muy amplio: puedes divertirte
leyendo, de compras, hablando con un amigo...
Observo que Mulder se estira disimuladamente en su asiento, poniendo todo su
cuerpo en tensión.
Buff... se me están ocurriendo otras formas de diversión más
terrenales...
Céntrate. Diversión. En un sentido amplio.
"Fiesta".
Lo reconozco: soy una sosa. Pero es el único mecanismo de defensa que tengo
ahora mismo para controlarme y no poner "sexo con Mulder" en el
papel.
Piensa por un momento y responde.
"Globos"
Yo añado: "Fuegos artificiales".
De pequeña tenía un sueño: una fiesta de
cumpleaños por todo lo grande, con fuegos artificiales incluidos. Siempre
me han fascinado los fuegos artificiales. Recuerdo cuando eran las fiestas
locales que estaba deseando que llegara la noche para dirigirnos a la plaza
principal y ver en primera fila esa fiesta de colores. Yo me quedaba absorta
mirándolos, viendo como ascendían rápidamente hacia el cielo y estallaban
espontáneamente dejando una estela de luminosidad que acompañaba a las
estrellas.
Evidentemente nunca tuve una fiesta de cumpleaños con fuegos artificiales y
la única pirotecnia que había eran varias velas insertadas en una tarta.
Pero todavía se puede seguir soñando.
Mulder coge el bloc y escribe rápidamente.
Me lo pasa y ahí está.
"Sexo".
Oh, oh.
Querido diario: Hoy Mulder-con-corbata-aflojada-y-camisa-arremangada y yo,
tras siete años, hemos estado hablando (bueno, mejor escribiendo) sobre
sexo en una sala sin aire acondicionado y con una conferencia terriblemente
aburrida de fondo.
Cualquiera que lo leyera lloraría de lo
triste que es.
¿Cómo hemos pasado de los juguetes al sexo?
¿Y qué tienen que ver los fuegos artificiales con el...
Un momento... ah, claro.
Oh Dios mío, estoy segura que serías capaz
de hacerme ver fuegos artificiales Mulder. De hecho, hay veces que tengo la
sensación de que si me esfuerzo un poco soy capaz de verlos con una sola
sonrisa tuya, una caricia, una mirada.
Inconscientemente me abanico con el programa
de las conferencias, intentando liberarme del calor. Una leve sonrisa
aparece en el rostro de Mulder por un segundo. Está disfrutando con esto. Y
tengo la sensación que lo tenía planeado desde que acepté jugar con él,
sólo estaba esperando el momento adecuado.
Pero dos pueden jugar al mismo juego Mulder.
"Pasión", me limito a escribir.
Lo lee y me mira fijamente por un momento. Tras ello, coge el bloc y se
queda pensativo.
Estás buscando la palabra adecuada ¿eh? Justo cuando creo que le he puesto
en un aprieto comienza a mordisquear levemente el bolígrafo.
Y la que está en un aprieto soy yo.
Ya sé cuál va a ser mi deseo de año nuevo: ser un bolígrafo. Bueno, para
ser exactos, ser ESE bolígrafo.
Tengo que centrarme en otra cosa, lo que sea... Decido mirar hacia delante y
comienzo a escuchar la conferencia.
- ...por lo que, al no ser un trabajo de uno sólo, debemos tener en cuenta
la opinión del otro e intentar encontrar el punto de conexión adecuado
para conseguir un resultado eficaz. Trabajando conjuntamente se
conseguirá... - dice el conferenciante.
Genial ¿Es que ahora todo el mundo le ha
dado por hablar de sexo? Freud se debe estar revolviendo en su tumba.
Vuelvo a mirar a Mulder y veo que ya ha escrito algo. Miro el bloc y leo en
silencio.
"Entrega"
Umm... ¿Eres un amante entregado Mulder, dedicado a conseguir el placer del
otro? Ojalá pudiera comprobarlo de primera mano...
Escribo en el papel y le paso el bloc.
"Placer".
Su mirada se intensifica y una sonrisa
seductora ilumina su rostro.
Me reclino en mi asiento, orgullosa y espero a que él escriba. Él ha
empezado el juego y va a tener que continuar hasta sus últimas
consecuencias.
En realidad esto me está gustando. Mucho. Y eso me preocupa. Porque el
estar pensando en lo atractivo que es tu compañero y las ganas que tienes
de abalanzarte sobre él mientras están dando una conferencia es para
plantearse varias cosas...
De pronto deja de escribir. Me acerco y leo.
"Amor".
Me rindo ¿Dónde hay que firmar para
llevarse a este hombre a casa? No me importa el precio y no, no tiene por
qué envolverlo. De hecho, ya me encargaré de desenvolverlo yo...
Para Mulder el amor es placer. Realmente sabe
qué responder, en qué situaciones y cómo hacerlo para hacerme sentir la
mujer más vulnerable del mundo. Y no sé por qué hoy está consiguiendo
que sea pura gelatina ante sus respuestas.
Pero todavía queda mucho juego. Y me toca
responder a mí. Así que cojo el bloc y leo lo que hemos escrito hasta
ahora y me doy cuenta de que hemos creado la ecuación perfecta: Sexo =
pasión + entrega + placer + amor.
Ahora sólo falta aplicarla a la experiencia.
Si sigo pensando así no llegaré al final de
la conferencia. Vale, tengo que responder ¿Qué es el amor para mí?
Millones de cosas. El amor es respeto por el otro; es tener valor para ser
sincero y decir "te quiero"; el amor es ternura, cariño, y
también es pasión, dedicación.
Pero ante todo, para que haya amor tiene que haber amistad.
Acaricio levemente mi cuello para intentar
liberar la tensión que hay allí. Puedo notar la mirada de Mulder encima de
mí. Está deseoso de leer mi respuesta.
Tras sopesar los pros y los contras me arriesgo y escribo.
"Amistad".
Lo lee y puedo ver el brillo en sus ojos,
como si la esperanza se hubiera abierto paso en su interior. En realidad lo
que estamos escribiendo no son palabras sueltas, simples conceptos sino que
cada palabra conlleva una pequeña historia, una íntima conversación.
Aunque no lo parezca Mulder y yo estamos hablando. Y creo que empieza a
vislumbrarse que la conversación tiene más trascendencia de la que
aparentemente pueda poseer.
Le observo. Está concentrado, intentando dar
con la palabra adecuada. La amistad es fácil de definir cuando puedes
hacerlo con una frase pero cuando sólo puedes elegir una palabra...
Comienza a escribir e intento mirar por encima de su hombro para ver qué
está poniendo. Al final me entrega el bloc y leo con curiosidad.
"Confianza".
¿Por qué es tan encantador en los momentos
más inoportunos? ¿Es que no puede serlo a no ser que estemos en una
situación extrema? ¿Por qué no puede llegar un día al despacho y
decirme: "Scully, para mí la amistad es confianza"?
Eso en realidad no es totalmente exacto.
Puede que no lo haya dicho pero me lo ha demostrado silenciosamente millones
de veces. Pero amar en silencio es duro. Muy duro. El hecho de querer
expresar con palabras lo que sientes y no tener valor para ello duele. Hay
veces que creo que el corazón me va a estallar por no dejar salir todos los
sentimientos fuera.
¿Hasta cuándo nos podremos amar en
silencio?
Centro mi vista en la última palabra que ha
escrito Mulder y tras pensar brevemente termino de escribir.
"Lealtad"
Mulder la lee y coge el bolígrafo en su
mano. No tarda mucho en volver a escribir.
"Respeto".
¡Diez puntos para Fox Mulder! ¡El público,
emocionado, grita su nombre!
Lealtad basada en el respeto. Mulder, sabes cómo conquistar a una mujer.
Yo tampoco me lo pienso mucho y escribo
rápidamente.
"Sinceridad".
Él asiente levemente con la cabeza y vuelve a sonreír. Me encanta verle
sonreír. No suele hacerlo con frecuencia, de tal forma que se ha convertido
en uno de mis pequeños tesoros, uno de tantos que raramente él me concede.
Comienza a escribir y esta vez tarda un poco
más. Me entrega el bloc y busco al final de la hoja. Pero no encuentro
ninguna palabra. Sin embargo, veo que Mulder ha agrupado las palabras.
Amistad, confianza, lealtad, respeto y sinceridad las ha unido con una llave
y de este grupo surge una flecha que las une con amor. Desde ésta nace otra
flecha que la une con el último grupo de palabras que ha juntado: sexo,
pasión, entrega y placer.
Mi corazón se derrite ante tan hermosa
agrupación. Pero... no es justo. Tiene que continuar escribiendo. Escribo
debajo de todas las palabras y le paso el bloc.
"Eso no vale, tienes que continuar"
Tarda varios minutos hasta que me devuelve el bloc.
"¿No te das cuenta Scully? Todas las palabras están unidas,
entrelazadas entre sí. Aunque siguiéramos, al final todas quedarían
encadenadas, formando un círculo interminable, cuyos tres pilares son la
amistad, el amor y el sexo. Y el círculo no se puede romper".
No se puede romper. Repito esa frase una y
otra vez en mi mente. Durante estos siete años nos hemos estado apoyando en
la amistad, y más adelante en el amor. Pero nunca en el sexo, al menos
hasta ahora ¿Acaso hay que seguir el círculo hasta que se complete?
¿Tendrás razón al decir que es irrompible?
"¿Y las cinco primeras palabras que
hemos escrito?"- le respondo debajo.
Vuelve a escribir y en breve me entrega el bloc de notas.
"No cuentan porque todavía no habíamos empezado a
"jugar"".
Pone jugar entre comillas. Sabe que en realidad esto nunca ha sido un juego
y me agrada que lo reconozca. Veo que hay una frase al final de la hoja que
ha escrito.
"A menos que quieras incluir fuegos artificiales en el sexo".
No puedo evitar sonreír. Levanto la mirada y
él está ahí, observándome, intentando averiguar qué me pasa por la
mente.
Y de pronto vemos que todos los agentes se levantan y comienzan a salir de
la sala. La conferencia, para bien o para mal, ha terminado.
Ambos nos levantamos, cogemos nuestras chaquetas y nos dirigimos hacia la
salida. Tras salir, podemos respirar un poco de aire fresco en el hall del
congreso. Me doy la vuelta y le veo detrás de mí, esperando indeciso.
- Interesante conferencia ¿verdad?- comienza a decir.
- Ya lo creo - me limito a responder.
Y sonrío de nuevo. Y mientras lo hago aparta un mechón de pelo de mi
rostro, acariciando levemente mi mejilla.
Por un momento no respiro.
- He estado pensando... - la duda hace acto de presencia en sus ojos -...
que después de las dos últimas conferencias que tenemos esta tarde
podríamos visitar un poco la ciudad y cenar en algún restaurante elegante
¿Qué me dices?
- No... es mala idea - consigo decir.
- Y así podemos seguir hablando de juguetes, globos y... fuegos
artificiales - añade con una de sus mejores sonrisas.
- Creo que puede ser una conversación interesante - respondo mientras
guardo el bloc de notas en mi bolsillo, único testigo de nuestras
confesiones.
FIN
¿Te ha encantado? ¿Lo odias? Sea lo que sea,
házmelo saber ¡Me encanta el feedback! :·)